{"id":56088,"date":"2025-03-12T07:00:00","date_gmt":"2025-03-12T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56088"},"modified":"2025-04-23T17:06:13","modified_gmt":"2025-04-23T17:06:13","slug":"el-inicio-de-las-lagrimas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56088","title":{"rendered":"El inicio de las l\u00e1grimas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuentan en el pueblo que, en \u00e9pocas pasadas y hasta mitad del siglo XX, las mujeres que quedaban embarazadas sin estar casadas \u2014y no llegaban a abortar de forma clandestina por cuestiones religiosas o por falta de recursos\u2014; al parir les quitaban sus hijos reci\u00e9n nacidos y las dejaban encerradas de por vida en casas oscuras. Que muchas no volvieron a salir, y que de vez en cuando las ve\u00edan asomarse detr\u00e1s de cortinas apenas. Sus hijos fueron criados por abuelas o hermanas, o entregados en adopci\u00f3n a otras familias, sin que estos sepan la verdad. Todo el pueblo sab\u00eda estas historias, pero los descendientes familiares no. Era com\u00fan entonces resolver \u201cla deshonra\u201d de una familia as\u00ed. A veces la joven quedaba embarazada de un novio o de un hombre casado. Otras veces esos embarazos eran la evidencia de violaciones intrafamiliares, y provocaban a\u00fan m\u00e1s violencia por parte de la familia y m\u00e1s silencio de la comunidad.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/01_JulietaBenedetto-399x600.jpg\" alt=\"Serie de collages, 2010. Julieta Benedetto.\" class=\"wp-image-56073\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Serie de collages, 2010. Julieta Benedetto<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estos fragmentos de <em>El mal de la muerte<\/em> Marguerite Duras describe algo de lo que bordeo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella pregunta: Cuales ser\u00edan las otras condiciones?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Usted dice que ella deber\u00e1 callarse como las mujeres de sus ancestros, plegarse por completo a usted, a su voluntad, deber\u00e1 ser sumisa enteramente como las paisanas en el campo despu\u00e9s de la cosecha, cuando agotadas dejaban que los hombres vinieran sobre ellas mientras dorm\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(\u2026) Tampoco nunca sabr\u00e1 usted nada, ni usted ni nadie, nunca, c\u00f3mo ve ella, qu\u00e9 piensa ella de usted y del mundo, y de su cuerpo y de su esp\u00edritu, y de ese mal que ella dice que le invade. Ella misma no lo sabe. No sabr\u00eda dec\u00edrselo, de ella nada podr\u00eda saber usted. Nunca sabr\u00e1 nada, ni usted ni nadie, de lo que ella piensa de usted, de esta historia. Por muchos que fueran los siglos que cubrieran el olvido de sus existencias, nadie lo sabr\u00eda. En cuanto ella, no sabe saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque no sabe nada de ella dir\u00eda que ella no sabe nada de usted. Se empe\u00f1ar\u00eda en ello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La trama impl\u00edcita del texto que escrib\u00ed en el tiempo y que comparto en el dossier especial de mujeres, hoy, est\u00e1 vinculada con esas historias del pueblo. Es un intento por abordar el secreto de una mujer, secreto que la cubr\u00eda de silencio, soledad y de una tristeza tan infinita que al recordarla a\u00fan me conmueve. \u00bfDe qu\u00e9 estaba hecha la materia de sus d\u00edas? \u00bfTuvo amores? \u00bfTuvo un hijo? \u00bfDese\u00f3? \u00bfPor qu\u00e9 vivi\u00f3 toda su vida junto a sus padres? \u00bfImposibilidad de amar o prohibici\u00f3n?<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/02_JulietaBenedetto-368x600.jpg\" alt=\"Serie de collages, 2010. Julieta Benedetto.\" class=\"wp-image-56074\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Serie de collages, 2010. Julieta Benedetto.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una historia que es misterio, silencio y hundimiento. No hay muchas pistas. Pero eso desconocido, esa existencia de algo innombrado, inconmensurable se revela en m\u00ed y entonces escrib\u00ed como posibilidad de hacer lugar a lo que no se sabe y no se ve.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos poemas en prosa ficticios intentan armar una trama con cosas no dichas que ocupan \u201cel espacio no despojado del espanto\u201d, como dice Maurice Blanchot en <em>La espera, el olvido<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tambi\u00e9n entrego estos fragmentos como un aliento, una manifestaci\u00f3n para nuestras ancestras, que vivieron sojuzgadas por culturas patriarcales y sumisas aceptaron sus destinos. M\u00e1s en estos d\u00edas de retroceso de los derechos de las mujeres, adquiridos con tantos a\u00f1os de lucha. Estemos atentas a no dejarnos llevar por corrientes de pensamiento contempor\u00e1neas retr\u00f3gradas. Sigamos siendo alternas, creyendo y construyendo un mundo amable para la vida de todas y todos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/03_JulietaBenedetto-369x600.jpg\" alt=\"Serie de collages, 2010. Julieta Benedetto.\" class=\"wp-image-56075\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Serie de collages, 2010. Julieta Benedetto.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con estas claves quiz\u00e1 puedan leerse con alg\u00fan sentido los textos que ac\u00e1 comparto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nido de barro y de piedras bajo las aguas inquietas del r\u00edo, lecho de remolinos. Son de orillas, los anegados juncos. Vibraci\u00f3n de insectos oscuros del verano. Las copas verdes y sus hojas crepitantes de sol en la cara brillante del agua. Tembladeral de soledad. Vah\u00eddos en la siesta. El agua se detiene revolviendo sin resolver el curso de troncos peces desatinos. Ella se inviste de forma humana apenas recortada apenas recostada en el lodazal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bordea la orilla, el r\u00edo, entre la bruma y el final de la tarde. Cae. Vuelve a caer. Intermitentes movimientos disimulan la tristeza de algo que no existir\u00e1. Se detiene en la playa, est\u00e1 sucia, empieza a oscurecer. Unos reflejos grises, casi lilas en la superficie del agua se funden a negro. Se sienta, sus manos en la arena. La mirada se extrav\u00eda entre ondulaciones, escamas, mosquitos. Sin pensar escarba. Arena gruesa y tibia, h\u00fameda despu\u00e9s. Y una sensaci\u00f3n, una oquedad, ese vac\u00edo que se adentra tan profundo. Entonces mientras hunde, mete m\u00e1s y m\u00e1s sus manos piensa que, tal vez, ah\u00ed, encontrar\u00e1 una medalla, un anillo, cosas que no sabe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Huellas en lo hondo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo lejos, la noche se quiebra con el ladrido de unos perros. La luna ni\u00f1a rebrilla en unas bolsas de basura, con su torpeza de pasos vacilantes cruza areneros, terrenos bald\u00edos, calles sin nombre, de tierra, de aire, ella\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clubes de pescadores, pasajes sin salida. Pastos crecidos en las veredas desmarcadas. \u00bfUn perro jadea o es ella expectante ante cada sonido? Los ojos resecos, tapiales le recortan el paisaje. Una bicicleta pasa por la esquina. Se escucha el sonido de sus ruedas bajando por el empedrado. Avanza con pasos largos y firmes, hasta una zanja donde crecen esas calas blancas, agarra un pu\u00f1ado de barro y lo lleva a la boca. Es que quer\u00eda sentir \u00bfqu\u00e9 cosa? A sus espaldas, prenden las luces del frente de la casa donde est\u00e1. De repente el miedo, es una perra hurgando. Escucha, suben las persianas. Entonces el sereno del club, con manojos de llaves pendientes, se alejaba. Nuevas oscuridades, oscuridades de monta\u00f1a, la cubrieron. Y una hipnosis de pasionarias, de \u00e1rboles inclinados, de tormenta en verano. El viento todo envejec\u00eda camino a la estaci\u00f3n abandonada. Tierra y ma\u00edz y ella un remolino hecho de olvido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la casa envejecida de grillos, enredada de plantas, libros y gatos. En la cocina, oscura frente a un plato de comida al natural. Busca el pan, verde sobre la heladera en una bolsa de nylon, con una mosca muriendo intermitente adentro. No hay lugar para la impaciencia. El tiempo lleva corriente de alta tensi\u00f3n. Ella solo deseaba de un poco de pan y un poco de paz.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De madrugada, esclava de una fuerza irreverente, como si otro gobernara su cuerpo, sale a las calles dormidas y entra en la estaci\u00f3n, compra pasaje para el tren de las cinco. Viaja hacia el norte. La noche avanza m\u00e1s r\u00e1pido que el camino, y convierte sombras en campos. Ella intermitente abre los ojos y ve cables, \u00e1rboles, peque\u00f1as luces apagarse a lo lejos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fr\u00edo se filtra por los bordes de la ventanilla donde apoya la cabeza. Exhala y su aliento se hace h\u00famedo en el vidrio. Acerca un dedo, dibuja l\u00edneas y con una sonrisa dice cosas en secreto hasta dar con un llanto abrupto, igual a una tormenta de verano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las im\u00e1genes se suceden en su mente sin interrupci\u00f3n, agolp\u00e1ndose una tras otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta pose\u00edda, \u201cposesa\u201d, dice. Tambi\u00e9n dice que no importa, que mejor no nombrar aquello, por temor a que cobre mayor importancia. \u201cPosesa\u201d, saberlo es suficiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queda hipnotizada con las im\u00e1genes planas del silencio. Dice, las sombras hacen el olvido, pero una secuencia que quer\u00eda borrar, sigue hilvanada completa en ese silencio de ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego, su mente llena de intervenciones otra vez, figuras en negativo, desprendimientos del verbo. Sus pensamientos son un mazo de naipes incompleto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una trenza deshecha. Una pollera marr\u00f3n con volados sobre las rodillas, una camisa blanca. Los labios rosas. Los pies heridos en mocasines peque\u00f1os. El anillo, el reloj pulsera, y del cuello pendiente una piedra gastada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cruza la galer\u00eda penumbrosa de un hotel familiar. La habitaci\u00f3n da a un patio interno, donde crecen jazmines. Una cama estrecha, una mesa de luz, una silla y un armario que al abrirlo emana un olor lento y agrio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella mira la bombita apagada que cuelga del techo. Con la humedad, los postigos de madera se hincharon y est\u00e1n clausurados, pero las resquebrajadas hojas filtran l\u00edneas perfumadas de claridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comienza a temblar, un l\u00edquido caliente resbala por sus piernas, sale sin pensar. Dobla en la esquina, y encuentra un \u00e1rbol antiguo. Llega hasta \u00e9l, se apoya y lenta se desliza hasta las ra\u00edces gordas que emergen de la tierra. Es mediod\u00eda. Es media tarde. Es media noche. Los recuerdos son dudosos a partir de ese momento. Solo reminiscencias de intermitente valor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frutos maduros en la tierra, hormigas y abejas merodeando, la miel de la vida derramada en otras manos, batas blancas, confusi\u00f3n en sus ojos, tornados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un retorno secreto igual a la partida. Nadie supo de ausencias. La vida multiplicada se enfoca en lo peque\u00f1o, y el cuerpo joven queda al servicio de lo que no ser\u00e1 vida en ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llega al convencimiento. Nada de lo que cree haber vivido es verdad. Las plantas de zapallos gigantes abren flores como bostezos naranjas, entre cosas viejas, llenas de tierra. Hormigas en revistas ro\u00eddas. Ara\u00f1as empollando en una caja de etiquetas sin usar. Busca lo indescifrable, lo que no est\u00e1. Junta papeles de los cestos y entre chicharras intenta armar frases con los restos. Fantas\u00edas de otros. L\u00edneas blancas sobre el blanco. Recorta figuras errantes sobre el sonido lejano del r\u00edo. Aquel r\u00edo muerto, seco en la memoria, raspa. Los perros merodean agazapados entre las plantas del litoral oxidado, los peces moribundos en los m\u00e1rgenes. El coraz\u00f3n se desfigura en una se\u00f1al trepanada por el alambre de p\u00faas que delimita su horizonte. La sombra de algo que ya no est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el umbral de los sue\u00f1os crece el fantasma del olvido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentan en el pueblo que, en \u00e9pocas pasadas y hasta mitad del siglo XX, las mujeres que quedaban embarazadas sin estar casadas \u2014y no llegaban a abortar de forma clandestina por cuestiones religiosas o por falta de recursos\u2014; al parir les quitaban sus hijos reci\u00e9n nacidos y las dejaban encerradas de por vida en casas &#8230; <a title=\"El inicio de las l\u00e1grimas\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56088\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El inicio de las l\u00e1grimas\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56395,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[15],"tags":[344,292,278,345,346,304,243,347,348,349],"ppma_author":[2905],"class_list":["post-56088","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poesia","tag-embarazo","tag-familia","tag-identidad","tag-melancolia","tag-mujer","tag-nostalgia","tag-perdida","tag-prosa-poetica","tag-pueblo","tag-secretos","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2905,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"julieta-m-l-benedetto","display_name":"Julieta M. 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