{"id":55906,"date":"2025-01-28T07:00:00","date_gmt":"2025-01-28T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55906"},"modified":"2025-04-23T18:04:35","modified_gmt":"2025-04-23T18:04:35","slug":"tractatus-cosmico-philosophicus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55906","title":{"rendered":"TRACTATUS COSMICO-PHILOSOPHICUS"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me resulta dif\u00edcil escribir de <em>Cosmos <\/em>(1965), imaginada en la Polonia de la posguerra por Witold Gombrowicz como \u201cuna novela sobre la formaci\u00f3n de la realidad\u201d. Ni siquiera s\u00e9 si se le pueda denominar relato policial o ficci\u00f3n detectivesca. \u00bfEs posible definir como <em>historia<\/em> esa constante acumulaci\u00f3n y disociaci\u00f3n de elementos\u2026 cosas\u2026 ideas? S\u00ed, pero en tal caso, se trata de un intento por organizar el caos, en donde toda trama es posible y el personaje principal es el signo ling\u00fc\u00edstico. Un mundo exc\u00e9ntrico, incluso un rompecabezas filol\u00f3gico absurdo, p\u00edcaro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seg\u00fan la leyenda de una vida n\u00f3mada, marcada por la guerra y el exilio, a Witold Gombrowicz su pasi\u00f3n por la filosof\u00eda lo salv\u00f3 del \u00fanico problema filos\u00f3fico verdaderamente serio: el suicidio. En 1969, luego de sus a\u00f1os argentinos y de vuelta en Europa \u2014que no en su natal Ma\u0142oszyce\u2014, el escritor polaco ped\u00eda insistentemente a sus amigos Constantin A. Jelenski y Dominique de Roux que le consiguieran veneno o un rev\u00f3lver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre el 27 de abril y el 25 de mayo de ese a\u00f1o, desahuciado en su casa de Vence, comuna francesa, Witold Gombrowicz dict\u00f3 a su mujer, Marie Rita Labrosse, y a Dominique Roux, un <em>Curso de filosof\u00eda en seis horas y cuarto <\/em>(1971). Su objetivo era reconstruir una especie de \u201cgenealog\u00eda\u201d del Existencialismo (el cuarto de hora se lo dedic\u00f3 al Marxismo). El poeta Czes\u0142aw Mi\u0142osz lo recuerda como un amigo a quien solo le gustaba hablar de filosof\u00eda y m\u00fasica cl\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Witold Gombrowicz asegura en su <em>Diario<\/em> (1953-1969) que \u201c[\u2026] el arte es el \u00fanico medio del que disponen los hombres dentro del caos de la Existencia para hacer valer un poco su forma\u201d. Es decir, que lo que caracteriza a la humanidad es la incesante necesidad de otorgarle un sentido a su realidad, dentro de tantas experiencias posibles del mundo. En palabras de Francesco M. Cataluccio, a prop\u00f3sito de las lecciones de filosof\u00eda de Gombrowicz, el autor de carne y hueso, como los personajes de sus historias, era un ser que pod\u00eda volverse loco si sus ojos se fijaban en un objeto o su mente, en un pensamiento\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sucede con Witold, hom\u00f3nimo personaje principal de <em>Cosmos<\/em>, y Fuks, su c\u00f3mplice de fechor\u00edas, asociaciones e ideas. Un par de detectives o criminales del juicio. Ambos lun\u00e1ticos, estrafalarios en cuanto a la acumulaci\u00f3n especulativa, barrocos en lo descriptivo. Witold y Fuks, como el resto de la humanidad \u2014seg\u00fan la filosof\u00eda de Gombrowicz\u2014, se caracterizan por un inagotable dilema por encontrar la forma. As\u00ed describe dicha urgencia en su <em>Diario<\/em> el escritor polaco: \u201cComo una ola que, compuesta de un mill\u00f3n de mol\u00e9culas ca\u00f3ticas, reviste sin embargo a cada instante una forma determinada\u201d. Todos los objetos y personas, pues, constituyen un ej\u00e9rcito gigantesco, una multitud inagotable, un enjambre, un tumulto, un caos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El Universo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las obsesiones filos\u00f3ficas y personales de Witold Gombrowicz se ven particularmente expresadas en <em>Cosmos<\/em> como una novela policial. Parte de una premisa: el ahorcamiento de un gorri\u00f3n, encontrado por Witold y Fuks durante su deambular por el camino de Krupowki, en Zakopane, mientras buscaban una pensi\u00f3n en la que alojarse. Un gorri\u00f3n colgado de un alambre fino enredado a una rama, con la cabeza inclinada y el pico abierto. Algo absurdo. Un p\u00e1jaro ahorcado. Para los dos, todo se concentr\u00f3 de golpe en ese animal muerto \u2014en realidad, asesinado\u2014, una primera anomal\u00eda, al tiempo que evidenciaba su total excentricidad:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>\u00bfQui\u00e9n ahorc\u00f3 al gorri\u00f3n?<\/em> <em>La perversidad y el dolor,<\/em> <em>\u00bfpor qu\u00e9?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No muy lejos de ese anormal pat\u00edbulo, una cerca con un letrero dec\u00eda \u2014en polaco, pero yo le\u00ed la traducci\u00f3n de Sergio Pitol\u2014 algo as\u00ed como: \u201cSe alquilan cuartos\u201d. Era la casa de do\u00f1a Mar\u00eda Wojtys (abnegada ama de casa y tambi\u00e9n casera, en extremo parlanchina, como todas las caseras del mundo) y del se\u00f1or Le\u00f3n Wojtys (ex bancario, pensador de la broma en serio y personaje por dem\u00e1s singular debido a su vocabulario). Viv\u00edan con ellos Lena, su hija, y Ludwik, el esposo, adem\u00e1s de Katasia, la mucama. A partir de ellas dos, otra anomal\u00eda primordial en el relato: la asociaci\u00f3n entre la boca de Lena y la boca de Katasia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la mucama, un defecto en sus labios, un alargamiento m\u00ednimo que provocaba un enroscamiento reptiloide; de la boca de la hija de los Wojtys, t\u00edmida hasta lo er\u00f3tico, un mutismo que rayaba en el enigma. No fue la primera asociaci\u00f3n de Witold \u2014a \u00e9l y a Fuks les serv\u00edan el desayuno y la comida en sus cuartos, escrupulosamente auscultados por ellos mismos\u2014, porque ya hab\u00eda observado todos los objetos en la casa durante la cena, que compart\u00edan con la familia en la planta baja. El escenario de las cosas, durante la conversaci\u00f3n, les proporcion\u00f3 a ambos una anomal\u00eda m\u00e1s: un palito que finalmente dilucidaron como una flecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo se le present\u00f3 entonces a Witold como una evidente se\u00f1al de algo que no pod\u00eda ver, pero que intu\u00eda en el mundo de las ideas. \u201cApenas fijamos nuestros ojos y ya, bajo nuestra mirada, surge el orden\u2026 las formas\u2026No importa. Que sea como quiera\u201d. Luego el indicio, la especulaci\u00f3n, cierta inagotable fuente de ideas dispersas que, no obstante y por medio de un esfuerzo mental neur\u00f3tico, <em>significan<\/em>. \u201cSi fijamos los ojos en un solo punto del mapa sabemos entonces que se nos escapan todos los dem\u00e1s\u201d. No hay otra opci\u00f3n sino rascar en la cartograf\u00eda de la galaxia para encontrar un punto que se dirija hacia otro, sea cual sea el camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfPero c\u00f3mo relatar algo sino a posteriori? \u00bfEs que realmente no se puede expresar nada en el momento de su nacimiento, cuando se trata a\u00fan de algo an\u00f3nimo? \u00bfEs que nunca nadie ser\u00e1 capaz de transmitir el balbuceo del momento que nace? \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n si hemos salido del caos no podemos nunca entrar en contacto con \u00e9l?\u201d, se pregunt\u00f3 Witold cuando \u00e9l y Fuks debatieron luego de sus paranoicas pesquisas. Una suerte de flecha los dirig\u00eda al cuarto de Katasia, exponi\u00e9ndola como la principal sospechosa\u2026 \u00bfdel crimen?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un plan de acci\u00f3n, una linterna. Los dos en medio de la noche\u2026 \u00bfbuscando qu\u00e9? Nada, indicios, pistas que los llevaran, por lo menos, a comprobar algo, casi un experimento. <em>Fifty-fifty<\/em>. Luego, el estruendo, de nuevo el caos: se separan los polic\u00edas (o los ladrones). Fuks persigue un ruido en el exterior; Witold, la luz del cuarto matrimonial de Lena. Desde el primer momento la dese\u00f3, a pesar de estar casada, y se obsesion\u00f3 con la perversi\u00f3n ero-nero-er\u00f3ticamente-noer\u00f3tica (sic), de su mano en relaci\u00f3n con la de su esposo. Las posibilidades t\u00e1ctiles\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cTodo depende del tacto (pensaba), de su manera de tocarla, y pod\u00eda muy bien imaginarme la forma en que ellos se tocaban, decente o indecentemente, perversa, salvaje, furiosamente, o de una manera totalmente matrimonial, y nada, nada me resultaba claro, nada, porque \u00bfqui\u00e9n pod\u00eda asegurar que unas manos bien formadas no pudieran tocar de un modo feo, horrible?\u201d. Por eso Witold, adem\u00e1s, se convirti\u00f3 en un voyeurista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los espi\u00f3 sin escr\u00fapulos, la vio desnuda y perdi\u00f3 la raz\u00f3n, c\u00f3mo no. \u201cVer a un hombre junto a la mujer que nos interesa no tiene nada de agradable\u201d, esa fue su justificaci\u00f3n para el vac\u00edo que le gener\u00f3 el voyeurismo, repleto de falsos signos, de huellas que no eran huellas, sino posibilidades de sendero. \u00bfEl silogismo? Witold ahorc\u00f3 a Dawidek, el gato de Lena, y lo colg\u00f3 en el jard\u00edn. Otra m\u00e1s de las anomal\u00edas, pero ahora una causada por \u00e9l, fuera de s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un gorri\u00f3n colgado, una flecha sinuosa, un gato ahorcado. La boca de Lena, entreabierta o cerrada, tierna, en oposici\u00f3n a la deformidad viscosa de la boca de Katasia. El casi ininteligible lenguaje con que Le\u00f3n Wojtys se expresa del pasado. La rotunda aceptaci\u00f3n de una vida m\u00f3rbida por parte de do\u00f1a Bolita o Bolibolol o Bolibolibol, como llama su esposo a Mar\u00eda Wojtys. Paranoia social, neurosis comunitaria. Una excursi\u00f3n, tres parejas en luna de miel, un sacerdote y la caba\u00f1a en medio de las monta\u00f1as de una Polonia (in)existente. M\u00e1s indicios, m\u00e1s sospechas, m\u00e1s caos, enredo, vor\u00e1gine. Nadie averigua nada. Todo es demasiado. Y al final: un suicidio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tiru-liru-l\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfCapricho soberano? \u00bfPura fantas\u00eda? \u00bfCrimen ling\u00fc\u00edstico-filos\u00f3fico? No, no declarar\u00eda \u201cculpable\u201d a ninguno de los implicados en <em>Cosmos<\/em>, ni siquiera a Witold Gombrowicz, quien fue uno de los que no se suicid\u00f3. Tampoco sobrevivi\u00f3 para leer las notas de su <em>Curso de filosof\u00eda en seis horas y cuarto<\/em>, muri\u00f3 mientras preparaba la clase sobre el Estructuralismo. Una entrada de su <em>Diario<\/em>, fechada en octubre de 1966, propone una conclusi\u00f3n posible para sus lecciones de filosof\u00eda: \u201cEl problema fundamental de nuestra \u00e9poca, el que domina completamente toda la <em>episteme<\/em> occidental [\u2026] puede enunciarse as\u00ed: <em>cuanto m\u00e1s intelectual, m\u00e1s est\u00fapido<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Cosmos<\/em> es una b\u00fasqueda espasm\u00f3dica de indicios, asociaciones y series de ideas en pos de un lenguaje que, por fin, pueda dotar de forma al caos. Montones de palabras, im\u00e1genes, met\u00e1foras. \u00bfCu\u00e1ntas frases pueden formarse con las letras del alfabeto? Lo respondi\u00f3 Ludwig Wittgenstein en el numeral 2.6 de su <em>Tractatus Logico-Philosophicus<\/em> (1921):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c<em>Los l\u00edmites de mi lenguaje<\/em> significan los l\u00edmites de mi mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [El texto se interrumpe aqu\u00ed].<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/COSMOS_WG-401x600.jpg\" alt=\"Portada de &quot;Cosmos&quot;, Witold Gombrowicz. Grove Press, 2011.\" class=\"wp-image-55909\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada de &#8220;Cosmos&#8221;, Witold Gombrowicz. 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