{"id":55855,"date":"2025-01-14T07:00:00","date_gmt":"2025-01-14T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55855"},"modified":"2025-04-23T18:12:25","modified_gmt":"2025-04-23T18:12:25","slug":"mishima-estrella-fugaz-1925-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55855","title":{"rendered":"Mishima, estrella fugaz (1925-2025)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los veinte a\u00f1os se cumple la mayor\u00eda de edad en Jap\u00f3n. A los treinta, Yukio Mishima ya era autor de nueve novelas y tres obras de teatro. Una de esas novelas, <em>Sed de amor<\/em>, publicada por la editorial Shinchosha, vendi\u00f3 70 mil ejemplares. Con las regal\u00edas de sus libros, el joven autor disfruta de la vida nocturna en el distrito tokiota de Ginza y visita las tiendas de ropa: se prueba camisas, corbatas y sacos que adornan su delgada figura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la mu\u00f1eca izquierda lleva un reloj caro. La imagen de un escritor importa. No hay tiempo que perder ante la gran promesa de ser famoso. El 9 de septiembre de 1944, a sus diecinueve a\u00f1os, el emperador de Jap\u00f3n le obsequi\u00f3 un reloj de plata por su sobresaliente desempe\u00f1o en la Escuela de Pares Gakushuin. Es probable que, desde entonces, los relojes se hayan convertido para \u00e9l en fetiches, aut\u00e9nticos objetos de adoraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tiempo pasa r\u00e1pido y aplasta edificios, personas. La naci\u00f3n misma. Yukio cree en la muerte temprana, en el envenenamiento, la guerra, las amputaciones y el humo que gira hacia el cielo. No lo s\u00e9 con certeza, pero quiz\u00e1 tambi\u00e9n se piensa a s\u00ed mismo como un genio. En todo caso, quien mira su ciudad ser bombardeada, \u00bftiene tiempo para la vanidad y mirarse al espejo? Tampoco lo s\u00e9, pero Mishima escribe, escribe y escribe. Antes, durante y despu\u00e9s de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Confesiones de una m\u00e1scara<\/em>, su primera obra relevante,llegar\u00e1 a vender cien mil copias anualmente, un verdadero <em>long seller<\/em>. El joven Kimitake Hiraoka \u2013es ese su verdadero nombre, Yukio Mishima no es m\u00e1s que una invenci\u00f3n\u2013 pasea por las calles y sabe que su vida tiene el potencial de convertirse en una novela tambi\u00e9n. <em>Confesiones <\/em>se inscribe en el g\u00e9nero literario japon\u00e9s del <em>shishosetsu<\/em>, que en occidente\u00a0podr\u00eda considerarse como novela del yo. Las obras inscritas en este g\u00e9nero tienen una premisa: el protagonista debe ser un desdoblamiento del autor que, en un juego de verdades y mentiras, muestra una parte de s\u00ed mismo hasta ahora oculta. Para Mishima es la homosexualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 nadie como \u00e9l haya entendido de forma precoz el valor que tiene, para un escritor, el acto de convertir la vida propia en un espect\u00e1culo. Sonr\u00ede a las c\u00e1maras. Sonr\u00ede a las mujeres. Tambi\u00e9n a otros muchachos j\u00f3venes. Los encuentra en bares en la d\u00e9cada de los cincuenta. Entre fiestas y c\u00f3digos ocultos, el autor va form\u00e1ndose una vida secreta. Como las que \u00e9l mismo describe en <em>El color prohibido<\/em>. Algo subterr\u00e1neo. Vasos de licor, caf\u00e9 y m\u00fasica. Esta noche no volver\u00e9 a casa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l, que fue un ni\u00f1o d\u00e9bil y al resguardo de una abuela obsesiva, con un padre ausente por trabajo, se sorprende ahora de ser tambi\u00e9n un objeto de deseo, es decir, un objeto de consumo, sexual y literario. El cuerpo, como el tiempo, es crucial. Mishima llegar\u00e1 a medirlo y monitorearlo con obsesi\u00f3n. Durante las siguientes dos d\u00e9cadas, hasta su muerte en 1970, nunca detendr\u00e1 ni la labor del cuerpo ni la labor del texto. Se ejercita, act\u00faa, posa frente al lente de una c\u00e1mara, prepara proyectos. Es aficionado al teatro Noh. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, lo retratan acompa\u00f1ado de gatitos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tiene h\u00e1bitos nocturnos. El cuerpo se inclina frente a la m\u00e1quina de escribir. Mira la realidad como si tuviera unos grandes binoculares. De cerca, mucho m\u00e1s de cerca. Ah\u00ed est\u00e1. Sus protagonistas son j\u00f3venes rom\u00e1nticos, tocados por el rayo y la furia. Idolatra a Radiguet. En <em>Sed de amor<\/em> la viuda Etsuko se enamora de un jardinero y desea obtener su amor a toda costa. Arrebatos de celos. Lluvia. En <em>Los a\u00f1os verdes<\/em> la ambici\u00f3n trastorna al protagonista. Desencanto. En <em>El marino que perdi\u00f3 la gracia del mar<\/em> un adolescente se cepilla los dientes hasta sangrar: odia a su madre, odia al nuevo esposo de su madre. Ojal\u00e1 desaparezcan. Vivir la vida sin intensidad es no vivirla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo imagino cort\u00e1ndose el pelo \u2013que siempre llev\u00f3 corto\u2013 y acost\u00e1ndose para dormir, una noche tras otra. \u00bfSobre qu\u00e9 m\u00e1s escribir? \u00bfD\u00f3nde encontrar el fragmento de realidad indicado? Una ma\u00f1ana, durante los a\u00f1os cincuenta, llega la respuesta. Los peri\u00f3dicos dicen que en Kioto el famoso pabell\u00f3n de oro Kinkaju-ji, construido en 1397, fue prendido en llamas. Un atentado. Lo perpetr\u00f3 el joven novicio budista Hayashi Koken, que deseaba su destrucci\u00f3n. En <em>El pabell\u00f3n de oro<\/em>, Mishima convierte a Hayashi Koken en un tartamudo y feo monje, replegado en s\u00ed mismo, que se obsesiona con la enfermiza belleza del templo. La obra se public\u00f3 en 1956 con gran \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El a\u00f1o siguiente, Mishima viaja a Am\u00e9rica. El proyecto de viaje, adem\u00e1s de tur\u00edstico, es profesional: desea ver sus obras teatrales representadas en Nueva York y est\u00e1 dispuesto a negociar. No es la primera vez que viaja a los Estados Unidos: tambi\u00e9n fue en 1951, como se lee en sus diarios de viaje <em>La copa de Apolo<\/em>, no traducidos al espa\u00f1ol todav\u00eda. No obstante, es el 57 el a\u00f1o en que pisa tambi\u00e9n Am\u00e9rica Latina: Cuba, Puerto Rico, Hait\u00ed, Rep\u00fablica Dominicana, M\u00e9xico y nuevamente Estados Unidos son parte de su itinerario. De los viajes del japon\u00e9s se sabe poco. Sobre su estancia mexicana, los bi\u00f3grafos coinciden que estuvo en M\u00e9rida \u2013enfermo\u2013 y m\u00e1s tarde en la Ciudad de M\u00e9xico, a donde lleg\u00f3 el d\u00eda de la independencia \u2013ya recuperado\u2013. El uniforme de los soldados mexicanos, a quienes mira en el desfile, le causa impresiones favorables: el color de la tela le produce nostalgia de Jap\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ley\u00f3 tambi\u00e9n el <em>Popol Vuh <\/em>\u2013la cultura maya pareci\u00f3 generar gran curiosidad en \u00e9l\u2013y escribi\u00f3 un texto al respecto, que el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica reprodujo en una edici\u00f3n biling\u00fce japon\u00e9s-espa\u00f1ol de la obra. M\u00e9xico, si bien un destino m\u00e1s entre varios, se abre un discreto espacio en su propia obra. En una de sus novelas menos conocidas y reci\u00e9n traducida al espa\u00f1ol, <em>La casa de Kyoko<\/em>, uno de los personajes decide \u201cver mundo, viajar a pa\u00edses desconocidos\u201d.<span id='easy-footnote-1-55855' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55855#easy-footnote-bottom-1-55855' title='Yukio Mishima, &lt;em&gt;La casa de Kyoko&lt;\/em&gt;, Madrid, Alianza, 2023, p. 517.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> Natsuo se exilia en M\u00e9xico para pintar. Mishima, por su parte, prefer\u00eda moverse: recorri\u00f3 nuestro pa\u00eds de extremo a extremo y termin\u00f3 en Ciudad Ju\u00e1rez, desde donde cruz\u00f3 la frontera hacia Texas y anot\u00f3 una despedida para M\u00e9xico, ese pa\u00eds \u201cfascinante, que posee varias zonas a\u00fan no dotadas de los beneficios de la cultura, un pa\u00eds que mezcla corridas de toros, monstruosas ruinas mayas, sombreros, m\u00fasica, danza, tequila feroz, poes\u00eda y crueldad\u201d.<span id='easy-footnote-2-55855' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55855#easy-footnote-bottom-2-55855' title='Cita de los diarios de Mishima en Naoki Inose y Hiroki Sato, &lt;em&gt;Persona. A biography of Yukio Mishima&lt;\/em&gt;, Berkeley, Stone Bridge Press, 2012, p. 299. La traducci\u00f3n es m\u00eda.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los viajes de Mishima, sin embargo, van m\u00e1s all\u00e1 de la curiosidad cultural y el turismo inocente. Tienen una segunda y primordial intenci\u00f3n: hallar cuerpos ajenos. En especial, cuerpos masculinos y extranjeros. El viaje es pretexto para explorar la homosexualidad, como atestigua una carta que Mishima envi\u00f3 a un amigo suyo desde R\u00edo de Janeiro a principios de la d\u00e9cada de los cincuenta. El japon\u00e9s es concluyente: en el hotel hay chicos que le atraen. A otros, agrega, los ha llevado tras un golpe de suerte a su habitaci\u00f3n en el Copacabana Palace desde los parques, pero le es dif\u00edcil hacerse entender. Habla un ingl\u00e9s atropellado y nada de portugu\u00e9s. Cuando el amigo le pregunta c\u00f3mo resolvi\u00f3 ese conflicto, Mishima respondi\u00f3 que en \u201cese mundo\u201d uno se comunica de otra forma, que no hacen falta las palabras.<span id='easy-footnote-3-55855' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55855#easy-footnote-bottom-3-55855' title='Tambi\u00e9n en Inose y Sato, p. 231.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El dif\u00edcil conflicto entre la vida del cuerpo y la vida que puede cobrar el lenguaje azota al autor, que se aficiona a los gimnasios, al kendo y la velocidad. Las largas sesiones de reflexi\u00f3n, los libros y el pensamiento te\u00f3rico quedan en segundo plano. Muy pronto sustituye la talla de las camisas y se hace ajustar los sacos. Dos enemigos: la grasa y los est\u00f3magos abultados. En su magn\u00edfico ensayo <em>El sol y el acero <\/em>dir\u00e1 que tener uno es s\u00edntoma de desidia espiritual. Para \u00e9l hay cuerpos indecentes, flojos y llenos de ideas. Otros dignos, fuertes y admirables. Cuerpos masculinos, por supuesto. Cuerpos como el suyo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su etapa tard\u00eda, Mishima rompe con el mito rom\u00e1ntico de su juventud: si al principio fue un ser nocturno \u2013que en <em>El sol y el acero<\/em> es visto de manera negativa; piel sin brillo, dice, mente repleta de ideas\u2013, despu\u00e9s de los treinta y cinco a\u00f1os el autor descubrir\u00e1, como \u00e9l mismo asegura, las virtudes del sol, que lo llevan a cultivar su musculatura. Levanta mancuernas. Barras. Se esfuerza con las abdominales. Hacerse de una figura atl\u00e9tica es un deber espiritual, moral y hasta pol\u00edtico. Una suerte de ruptura consigo mismo. \u00bfQui\u00e9n presta atenci\u00f3n a un te\u00f3rico de la educaci\u00f3n f\u00edsica en plena decrepitud?, pregunta con descaro en el texto, quiz\u00e1 consciente de que \u00e9l mismo nunca llegar\u00eda a la tercera edad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Organiza sesiones de fotos. En particular, con el fot\u00f3grafo Shinoyama Kishin. Las sesiones son un elemento adicional a la po\u00e9tica de los textos y el actuar p\u00fablico del escritor. Kishin retrata a Mishima desnudo en la playa, como un verdadero s\u00edmbolo de la cultura gay; lo captura como San Sebasti\u00e1n, bello, sudoroso y con el torso herido; el novelista hace tambi\u00e9n de motociclista accidentado y muerto sobre la autopista; se viste de blanco y es gimnasta, se sostiene de un aro mientras un punto, un peque\u00f1o punto de sangre en su torso, revela que est\u00e1 herido. Un hermoso m\u00e1rtir. La muerte es una est\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante los Juegos Ol\u00edmpicos de Tokio en 1964, narra algunas competencias para la televisi\u00f3n local. Clavados, gimnasia y taekwondo. En esta, la \u00faltima d\u00e9cada de su vida, sus novelas se vuelven m\u00e1s largas y complejas. Son pol\u00edticas y espirituales. Antes de morir, deja al mundo cuatro obras conectadas entre s\u00ed, conocidas como la tetralog\u00eda de <em>El mar de la fertilidad<\/em>, compuesta por <em>Nieve de primavera<\/em>, <em>Caballos desbocados<\/em>, <em>El templo del alba <\/em>y <em>La corrupci\u00f3n de un \u00e1ngel<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1967, conoce en un caf\u00e9 al hombre con el que habr\u00e1 de cometer un suicidio doble: Morita Masakatsu. Veinte a\u00f1os m\u00e1s joven que el escritor, Masakatsu tiene la impresi\u00f3n de gustarle al autor y ser compatible con \u00e9l pol\u00edticamente, seg\u00fan anota en su diario. Sin formaci\u00f3n intelectual, sin viajes, Masakatsu pudo haber sido protagonista de alguna de las novelas tempranas de su \u00eddolo. Un ser perfecto para la radicalizaci\u00f3n y la violencia. Un largo aprendizaje en la escuela del odio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1968, mientras las calles del mundo se llenaban de protestas estudiantiles, Mishima fund\u00f3 la Sociedad del Escudo, una milicia privada, paramilitar, de extrema derecha, a la que Masakatsu se uni\u00f3. Lecturas sobre guerrilla, gesti\u00f3n de armas y combate. Opiniones sobre la pol\u00edtica y el rumbo que est\u00e1 tomando el pa\u00eds. Ojos brillantes en la oscuridad. En noviembre de 1970, tras entregar a su editor el manuscrito de la \u00faltima parte de la tetralog\u00eda, Mishima y otros miembros de su ej\u00e9rcito intentaron ejecutar un golpe de Estado. Maniataron y amordazaron a un comandante en un edificio oficial, el cuartel de las Fuerzas de Autodefensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco despu\u00e9s ejecut\u00f3 el acto ritual. Desaboton\u00f3 su uniforme militar y se quit\u00f3 el reloj por \u00faltima vez \u2013no deja de asolarme esta imagen\u2013. Con la cara hacia el balc\u00f3n, se coloc\u00f3 en la posici\u00f3n indicada para realizar el <em>seppuku<\/em>. Masakatsu estaba a su izquierda, listo \u00e9l mismo para decapitar a Mishima y, enseguida, matarse a s\u00ed mismo. Con el arma lista \u2013una espada corta\u2013 y un movimiento hacia la derecha, el escritor se abri\u00f3 el abdomen. Morita intent\u00f3 decapitarlo, pero fall\u00f3 dos veces. Fue otro miembro de la Sociedad del Escudo, Koga Hiroyasu, quien termin\u00f3 la tarea por los dos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existe una foto de Yasunari Kawabata sentado en una ceremonia por las exequias de Mishima. Vestido con saco y corbata, otro de los grandes autores japoneses tiene en el rostro una expresi\u00f3n de desmedida soledad y vac\u00edo. Kawabata acogi\u00f3 a Mishima desde joven. En otra foto, tiempo antes, lo acompa\u00f1a en su boda \u2013porque s\u00ed, a pesar de todo, Mishima se cas\u00f3 y tuvo hijos\u2013. En otra, maestro y aprendiz unen sus frentes en un poderoso gesto de amistad. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el mismo Kawabata, hu\u00e9rfano desde el principio, se matar\u00eda de una manera m\u00e1s silenciosa: dejando correr el gas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yukio Mishima permanece m\u00e1s all\u00e1 de sus novelas. Est\u00e1 pintado con stencil en alg\u00fan lugar de Montparnasse. Philip Glass compuso m\u00fasica para la pel\u00edcula de Paul Schrader basada en su biograf\u00eda. En internet, aparece en la parte trasera de un tr\u00e1iler. Alguna vez me fascin\u00f3 ver una fotograf\u00eda suya pegada junto a un anuncio de ropa de la marca Calvin Klein. La gran sofisticaci\u00f3n: ser escritor y ser supermodelo. Lo llevo puesto \u2013confieso que superficialmente\u2013 en una playera: \u00e9l viste una min\u00fascula tanga de color blanca, y nada m\u00e1s sobre su cuerpo. Me atrae su imagen. La gente mira mi playera cuando voy por la calle, con deseo y curiosidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De Mishima conmueve la fragilidad que muestra en sus im\u00e1genes de juventud y asombra la fuerza f\u00edsica de su etapa tard\u00eda. Alrededor de todo ello escrib\u00ed una novela que titul\u00e9 <em>El lado izquierdo del sol<\/em> (Random House, 2023). Entrar en la vida del escritor fue un reto para el autor que yo era entonces. Algo se sent\u00eda prohibido y emocionante. \u00bfQu\u00e9 iba a decir yo, un joven escritor de veinticinco a\u00f1os y sin novelas previas, sobre \u00e9l? \u00bfC\u00f3mo desentra\u00f1ar la vida de alguien que se resiste a ser definido? La experiencia de escribir ese libro, que se enfoca en el viaje de Mishima a M\u00e9xico y Estados Unidos, result\u00f3 ser un obsequio. Prefer\u00ed evitar ciertos lugares comunes sobre el autor \u2013por ejemplo, que es un samur\u00e1i, que siempre estuvo ideologizado; el suicidio tiende a opacarlo todo\u2013 y concentrarme en los gestos \u00edntimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De todas sus cartas hacia Kawabata, hay una a la que le tengo cari\u00f1o. Est\u00e1 marcada como urgente. Mishima enlista una serie de objetos que Kawabata necesitar\u00e1 durante una estancia en el hospital. Todo esto, dice, se consigue en la tienda de Matsuzakaya, en Ueno. Colchones, mantas, dos toallas de ba\u00f1o, ropa interior, una bata acolchada; art\u00edculos de tocador y aseo personal: una linterna, unas tijeras, una bolsa de hielo, bolsas para el agua caliente, un espejo, un orinal, dos pilas de diarios viejos; para la cocina y para la enfermera: estropajos, una caja con pastelitos, bol para arroz, bol para sopa, varias servilletas, varios vasos, salsa de soya, glutamato de sodio para sazonar. No olvide el az\u00facar, el t\u00e9 ingl\u00e9s, el t\u00e9 verde com\u00fan. Varios floreros. Tres o cuatro sillas plegadizas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras uno lee la carta, cuya lista se extiende durante casi tres p\u00e1ginas, uno puede aprender m\u00e1s de Mishima que leyendo textos en torno a su suicidio, si presta la suficiente atenci\u00f3n. Al leer la lista de objetos, tan pormenorizada, puede sentirse \u2013casi\u2013 c\u00f3mo al joven Mishima se le escapa la vida. Hay una intenci\u00f3n necia por cuidar y preservar. Un soplo \u00edntimo, algo que dej\u00f3 ver muy rara vez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al terminar sus cartas, con frecuencia Mishima le desea a Kawabata buena salud y buenos deseos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otras veces promete contar cosas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCuando vuelva a verlo\u201d, dice.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego firma:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCon mis respetuosos saludos, MISHIMA YUKIO\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los veinte a\u00f1os se cumple la mayor\u00eda de edad en Jap\u00f3n. A los treinta, Yukio Mishima ya era autor de nueve novelas y tres obras de teatro. Una de esas novelas, Sed de amor, publicada por la editorial Shinchosha, vendi\u00f3 70 mil ejemplares. 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