{"id":55799,"date":"2025-01-08T07:00:00","date_gmt":"2025-01-08T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55799"},"modified":"2025-04-23T18:19:14","modified_gmt":"2025-04-23T18:19:14","slug":"la-fiesta-del-jardin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55799","title":{"rendered":"La fiesta del jard\u00edn"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le\u00ed un libro de cuentos con t\u00edtulos muy elocuentes. En uno de ellos, \u201cEl \u00faltimo de los grandes mam\u00edferos terrestres\u201d, junto a una pareja en crisis aparecen los bisontes americanos, una de las especies gigantes que pobl\u00f3 Am\u00e9rica del Norte y sobrevivi\u00f3 la \u00faltima glaciaci\u00f3n. Aunque no viene al caso con la an\u00e9cdota del cuento, pienso que mi \u00faltimo gran mam\u00edfero es Porfirio, un golden retriever de once a\u00f1os y problemas de sobrepeso que vive en el jard\u00edn de mi mam\u00e1. Antes ten\u00eda una compa\u00f1era, pero muri\u00f3 hace unos a\u00f1os, y ahora Porfirio pace tranquilo, aunque un poco solo, entre las plantas que no ha logrado destruir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es el \u00faltimo porque, desde que me mud\u00e9 sola, vivo en un departamento. No juzgo, o no demasiado, a quien decide tener perros grandes en espacios chicos ni tampoco creo que sea imposible (en el departamento abajo del m\u00edo vive una familia completa con tres bulldogs y entre los pasillos he visto un gran dan\u00e9s que expele varios litros c\u00fabicos de orina en sus paseos), pero no tengo tiempo ni dinero para las atenciones que necesita un perro de ese tama\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tener jard\u00edn y tener perro, o cierto tipo de perro, un perro de raza grande, son dos cosas que acompa\u00f1aron el ideal burgu\u00e9s de familia, cada vez m\u00e1s remoto, porque la noci\u00f3n de hogar y de convivencia familiar se ha ampliado de manera cada vez m\u00e1s diversa. Y porque en las grandes ciudades ya es casi imposible costear alguna de las dos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La casa en la que pas\u00e9 la mayor parte de mi infancia y que se vendi\u00f3 despu\u00e9s del divorcio de mis padres albergaba los restos mortales de tres perros, varios h\u00e1msteres, un hur\u00f3n y dos tortugas. Cuando me fui, no solo dej\u00e9 en ella mis recuerdos infantiles, sino tambi\u00e9n un peque\u00f1o cementerio. En su libro sobre animales, Sylvia Molloy escribi\u00f3 que, en el jard\u00edn de su casa en Long Island, su primera generaci\u00f3n de mascotas yace enterrada abajo de un olmo, la segunda abajo de otro y as\u00ed sucesivamente, porque tuvo muchos animales y, por suerte, tambi\u00e9n muchos \u00e1rboles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La derrota que han sufrido los panteones a perpetuidad frente a los crematorios es un resultado poco evidente de la falta de presupuesto para jardines p\u00fablicos y particulares. Ir\u00f3nicamente, debido a la falta de \u00e1reas verdes, hay quienes recorren los cementerios con un fin l\u00fadico y sin otra pretensi\u00f3n que tener un d\u00eda de campo. Esto ha provocado que guardar cenizas en columbarios o en las salas de algunas personas sea un rito cada vez m\u00e1s com\u00fan que no se limita a las muertes humanas. Ahora existe la costumbre de incinerar a las mascotas y no enterrarlas como, seg\u00fan yo, se hab\u00eda hecho siempre: en un hoyo con cal en el jard\u00edn. No porque un entierro casero sea menos digno que una urna, sino por lo impr\u00e1ctico que resultar\u00eda enterrar el cuerpo de un animal mayor a un canario en una maceta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de la falta de espacio, el h\u00e1bito tambi\u00e9n se debe al apego que muchas personas desarrollan por sus animales de compa\u00f1\u00eda y a la humanizaci\u00f3n cada vez mayor que les otorgan. Los cuidados que hoy en d\u00eda trascienden la vida terrenal, amor constante m\u00e1s all\u00e1 de la muerte dir\u00eda Quevedo, han modificado los ritos f\u00fanebres. Alguna vez fui testigo de c\u00f3mo a una t\u00eda, junto con el pago de su servicio funerario, le ofrec\u00edan un paquete que inclu\u00eda la cremaci\u00f3n y el velorio de su perro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando adopt\u00e9 mi primer gato, nunca reconoc\u00ed los lugares comunes que pregonan los amantes de los gatos, porque Sim\u00f3n no abandon\u00f3 completamente su condici\u00f3n feral y vivi\u00f3 afuera la mayor parte del tiempo. Igual que el griego Aquiles, que prefiri\u00f3 la fama sobre una existencia larga y anodina, Sim\u00f3n tuvo una vida breve y aventurera, favorecida por el jard\u00edn, que funcion\u00f3 como v\u00eda de escape hacia otros rumbos que eventualmente acabaron con su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La dependencia que siento con mis gatas actualmente puede compararse solamente con la que ellas sienten por m\u00ed. Creo que nos arrastra el amor o alg\u00fan sentimiento similar (es una inc\u00f3gnita si los animales aman como nosotros lo hacemos), pero tambi\u00e9n las dimensiones limitadas que nos vemos obligadas a compartir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pienso mucho tiempo en el tema del espacio, casi el mismo que llevo viviendo en un lugar de proporciones reducidas, aunque cuando habitaba una casa bastante m\u00e1s amplia no pensaba en eso, sino en que todo me quedaba lejos. O tal vez no pensaba en nada, pero ahora pienso en que en aras de una vida mejor ubicada, el problema de las grandes distancias se ha transformado en falta de espacio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El jard\u00edn surgi\u00f3 como un trozo de naturaleza domesticable y, para mis perros y mi gato, un simulacro de la vida salvaje (con tres comidas al d\u00eda). En <em>Una breve historia del jard\u00edn<\/em>, Gilles Cl\u00e9ment escribi\u00f3 que el primer jard\u00edn perteneci\u00f3 al ser humano que decidi\u00f3 cesar su vagabundeo. \u201cLos n\u00f3madas no hacen jardines\u201d escribi\u00f3 Cl\u00e9ment. Pese a que muchas personas piensan en \u00e9l como un remanso de calma, el jard\u00edn y sus cuidados se oponen a la idea de descanso, como puede confirmar cualquier practicante de la jardiner\u00eda o la horticultura. Se trata de un <em>locus amoenus<\/em> que se construye despu\u00e9s de un d\u00eda de cortar, rastrillar, deshierbar y abonar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De entre los cuidados necesarios para un jard\u00edn exitoso, el cultivo de flores es tal vez uno de los m\u00e1s complicados. No puedo asegurarlo, porque en efecto carezco de jard\u00edn, pero mis macetas vac\u00edas han contemplado el paso de varios floridos habitantes que eventualmente perecen por culpa de mis precarias atenciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando era ni\u00f1a, mi mam\u00e1 me le\u00eda un cuento sobre un grupo de flores que amanec\u00eda marchito por bailar demasiado. Las flores conviv\u00edan en una especie de sociedad estamental que organizaba bailes palaciegos, donde estaban presentes desde las vulgares margaritas hasta un par de petulantes rosas, que ocupaban los lugares reservados para la monarqu\u00eda del reino vegetal. La fiesta del jard\u00edn aparece tambi\u00e9n en <em>Alicia en el pa\u00eds de las maravillas<\/em>, donde las flores forman parte de un coto cerrado, similar a un grupo de ni\u00f1as maleducadas, que no admite hongos ni hierbas, ni Alicias miniatura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los mercados de plantas han descubierto un nicho generoso en vender especies de plantas cada d\u00eda m\u00e1s raras, provenientes de ecosistemas cada vez m\u00e1s ex\u00f3ticos. Aunque lo ex\u00f3tico est\u00e9 m\u00e1s bien en disponer de tiempo y espacio para su cuidado. Quiz\u00e1 el futuro de la jardiner\u00eda resida en tener ambiciones modestas. Limitarse a jardines verticales o huertos min\u00fasculos, reducidos a cajones que quepan junto a una ventana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Le\u00ed un libro de cuentos con t\u00edtulos muy elocuentes. En uno de ellos, \u201cEl \u00faltimo de los grandes mam\u00edferos terrestres\u201d, junto a una pareja en crisis aparecen los bisontes americanos, una de las especies gigantes que pobl\u00f3 Am\u00e9rica del Norte y sobrevivi\u00f3 la \u00faltima glaciaci\u00f3n. Aunque no viene al caso con la an\u00e9cdota del &#8230; <a title=\"La fiesta del jard\u00edn\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55799\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La fiesta del jard\u00edn\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56447,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[30,31,32,33,34,35,36,37,38],"ppma_author":[2882],"class_list":["post-55799","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-departamentos","tag-fiesta","tag-flores","tag-gatos","tag-grandes-ciudades","tag-jardin","tag-mascotas","tag-perros","tag-plantas","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2882,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"ana-de-anda","display_name":"Ana de Anda","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Ana de","last_name":"Anda","user_url":"","job_title":"","description":"(Ciudad de M\u00e9xico, 1992). Estudi\u00f3 una maestr\u00eda en Letras Mexicanas en la UNAM, fue becaria en la Fundaci\u00f3n para las Letras Mexicanas y en el programa J\u00f3venes Creadores del SACPC-Fonca. Textos suyos han aparecido en <em>Nexos<\/em>, <em>Revista de la Universidad de M\u00e9xico<\/em>, <em>Tierra Adentro<\/em> y <em>R\u00edo Grande Magazine<\/em>.\n"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55799","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=55799"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55799\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56545,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55799\/revisions\/56545"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/56447"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=55799"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=55799"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=55799"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=55799"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}