{"id":55773,"date":"2025-01-02T07:00:00","date_gmt":"2025-01-02T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55773"},"modified":"2025-04-23T18:22:11","modified_gmt":"2025-04-23T18:22:11","slug":"coyote","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55773","title":{"rendered":"Coyote"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las personas que aparecen en los sue\u00f1os son representaciones teatrales de alg\u00fan yo inconsciente. Aj\u00e1, eso dicen. Esta vez no es as\u00ed. Lo hueles, lo sabes: es un encuentro on\u00edrico compartido. Quien est\u00e1 frente a ti en este sue\u00f1o no eres t\u00fa disfrazada, es realmente la presencia de don Tenorio. Se cambi\u00f3 tantito el f\u00edsico, rejuvenecido y con cuerpo de coyote por debajo de su cuello. Antes de dormir, presionaste, en c\u00edrculos, el pecho con la mano izquierda, el vientre con la mano derecha. Don Tenorio te hab\u00eda dado las instrucciones:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para que conozcas tu ser interior, tu coyote.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante los masajes circulares previos al sue\u00f1o, te imaginaste que entrar\u00edas en la selva de tu propia mente, p\u00e9talos de todos los colores como suelo, estrellas en los \u00e1rboles, hierba de algod\u00f3n. O que recorrer\u00edas, sobre una concha flotante de caracol, el mar de tu infancia y de tu adolescencia. O que ver\u00edas, en las plantas de tus pies, los s\u00edmbolos de tu destino. Ni por un segundo te cruz\u00f3 la idea de que, dentro de ti, en los pasillos escondidos de tu ser, estar\u00eda, como elemento central, la presencia ver\u00eddica de don Tenorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el terreno \u00e1rido de la realidad, t\u00fa fuiste la primera en buscarlo. Te contaron de su sabidur\u00eda en un viaje a Tochi, pueblo mayo bordeado por un bosque de cactus. Buscabas temas para transformarlos en cer\u00e1mica de baja temperatura, esencia vieja de la cultura del norte para exponerla en galer\u00edas contempor\u00e1neas de la Ciudad de M\u00e9xico. En la carretera por la sierra, un puberto que atend\u00eda unos abarrotes te vendi\u00f3 una Coca Cola retornable de vidrio y te indic\u00f3 el camino:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Busca a don Tenorio. Es el \u00fanico maestro nuestro que habla espa\u00f1ol. Vive en la casa azul que est\u00e1 enfrente de la iglesia. Vas a ver una cascabel colgada en la chapa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed estaba don Tenorio, exactamente como lo indic\u00f3 el buqui, en su porche de cemento, camisa abierta a un pecho con canas, meci\u00e9ndose en la mecedora bajo la sombra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Buen d\u00eda, maestro, le dijiste.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Buen d\u00eda. P\u00e1sele.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Te sent\u00f3 al lado de \u00e9l, te sac\u00f3 una taza de caf\u00e9 soluble. Te deslizaste en una confianza instant\u00e1nea, en el tiempo lento de las met\u00e1foras. \u00c9l encontr\u00f3 en ti, Elena, una disc\u00edpula ingenua, motivada. Lo roci\u00f3 de juventud tu risa f\u00e1cil, tu boca muy abierta, el temblequeo fresco. Se qued\u00f3 serio cuando le dijiste:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi \u00faltima escultura fue un coyote.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Te pregunt\u00f3 por qu\u00e9. No supiste responder en una frase estructurada. Instinto. Atracci\u00f3n desde ni\u00f1a. Los perros, los lobos, los coyotes. La libertad en cuatro patas, los dientes de fuera, la lengua al aire. El aullido. Para ti, idioma del alma, voz que atraviesa portales, llamado directo a las ra\u00edces que nos unen con cualquier ser vivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tenorio te escuch\u00f3 sin dejar de mecerse, los dedos peludos y sus palmas presionando las mangas de la mecedora, la gravedad sexual hacia tus ojos negros y br\u00edos incrustados en tu cuerpo embarrado de belleza relente subi\u00e9ndole, quedito, quedito, la tensi\u00f3n arterial. Rareza una citadina como t\u00fa, con aire puro en los huesos y en la mente. Pero el gesto de sabio lo tiene bien ensayado, barbilla levantada, mirada entrecerrada, interjecciones nasales, y t\u00fa te dejaste llevar porque es un maestro y le abriste, con las dos manos de la voluntad, la puerta blindada de la memoria, de los anhelos y de las obsesiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed est\u00e1 don Tenorio en tu sue\u00f1o: barbilla levantada, mirada entrecerrada bajo el sol de mediod\u00eda que escurre en cascadas hirvientes a la sierra. Las canas del busto de Tenorio se unen a los pelos del pecho del coyote. Aunque el cuerpo sea diferente, la presencia pesada del maestro es la misma. Y su voz. Ronca, morosa:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Haces bien, Elena, te est\u00e1s dejando llevar por el aire. Te falta fuego. Soltar y dejar transformar las cosas por lo que son.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un calor sube por los muslos y no los ves. Sabes que tu cuerpo existe, pero no sabes si est\u00e1s vestida o no, si eres humana o animal, si est\u00e1s sana o en pedazos. Los pasos caninos de Tenorio acerc\u00e1ndose a ti en inhalaciones profundas te aumentan la angustia hasta sacarte del sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la oscuridad de tu cuarto, te tocas las piernas y el vientre caliente. El coyote, cuando est\u00e1 frente a alguien, significa que ya le dio una vuelta antes desde lejos. \u00bfSignifica que don Tenorio ya hab\u00eda estado rondando por el patio de tu inconsciente? La luz del celular se prende.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Te vi hecha bolita en el monte<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El monte te cubr\u00eda con una manta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Te dije que me acompa\u00f1aras y te fuiste<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ud83d\ude41<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Te quiero hacer una pregunta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Pero no quiero que pienses que estoy siendo invasivo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Dime, qu\u00e9 pas\u00f3<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00bfEst\u00e1s menstruando?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>No, estoy a una semana<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contestas y luego te arrepientes. \u00bfPor qu\u00e9 le sigues dando informaci\u00f3n? Dejas la cama que compartes con Emilio y sales al jard\u00edn, a la noche tibia de Hermosillo. No has prendido tu cigarro cuando, espejismo de la pesadilla, una rata corre por la barda. Un escalofr\u00edo te recorre y gritas. Descalza, caminas sobre la hierba seca y te pones en cuclillas. El chorro fogoso de pip\u00ed te salpica, pero una conexi\u00f3n a la tierra en el acto te consuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Elena, \u00bfqu\u00e9 te pasa? \u00bfPor qu\u00e9 no vas al excusado como una persona normal?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">So\u00f1oliento, las palabras de tu novio se pegan entre s\u00ed, mocosas. La pregunta y el tonito aumentan el sofoque. La falta de aire, el maestro en el sue\u00f1o, qu\u00e9 horror, la rata por la barda, qu\u00e9 asco, y ahora Emilio en sus b\u00f3xers aguados. Su silueta de hombre fornido, de repente, por primera vez, te disgusta. Cien abdominales diarias, cien sentadillas, cien lagartijas. Repetitivo. Maquinal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Elena, \u00bfqu\u00e9 onda? Pareces loca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan en cuclillas, culo al aire, pies sobre el pasto, hueles la orina y la relacionas con Emilio y con el maestro en el sue\u00f1o: desechos que hay que sacar del cuerpo. O est\u00e1s confundiendo la sensaci\u00f3n del sue\u00f1o con la realidad. Si con Emilio todo va bien, no tarda en darte anillo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY por qu\u00e9 gritaste, Elena? Seguro se te cruz\u00f3 una cucarachita y despertaste a toda la pinche cuadra. \u00bfO qu\u00e9 fue, amor?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras te enderezas, analizas el acento demasiado golpeado de Emilio y piensas: no, las cosas no van tan bien. En que esas preguntas no pueden estar bien si el sofoque sigue aumentando. Si no es nada nuevo, si as\u00ed anda siempre, todo <em>needy<\/em>. <em>Por qu\u00e9 no pensaste en m\u00ed, hermosa, en mi horario, en que ya hab\u00eda acabado de trabajar. Vamos por unas alitas, \u00e1ndale, gordi, acomp\u00e1\u00f1ame<\/em>. Asfixia decorada. Cu\u00e1ntos te amo al d\u00eda en palabras escritas por mensajes de redes sociales, o pronunciadas por llamadas, o susurradas cuando cogen en la cama king o cuando se toquetean en los sem\u00e1foros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Elena, cont\u00e9stame, gordi, por favor, te dice Emilio. Me despierto de una pesadilla y parece que estoy en otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su sufrimiento: m\u00e9todo impecable, garantizado. Pesadillas, problemas con el jefe, inferioridad, <em>soy lo peor, perd\u00f3n<\/em>. La v\u00edctima eterna implica, requiere, exige la atenci\u00f3n y el cari\u00f1o del otro. <em>Yo tambi\u00e9n te amo, Emilio. Ya voy. No te preocupes<\/em>. Ceder, ceder, ceder, humectar exigencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el pecho descubierto y lampi\u00f1o de tu novio, comparas la superficie lisa con las trencillas del torso de Tenorio tejidas al cuerpo del coyote en tu sue\u00f1o. \u00bfPor qu\u00e9 no eras t\u00fa la que estaba tejida al coyote? Desde la habitaci\u00f3n blindada de tus anhelos, don Tenorio se mezcl\u00f3 y viol\u00f3. El maestro entr\u00f3 en huecos, en rincones \u00edntimos sin permiso y, prepotente, manipul\u00f3 tu cabeza. Tenorio te arranc\u00f3 tu anhelo y se lo teji\u00f3 al cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ma\u00f1ana tengo un d\u00eda pesado y sabes que me va a costar volver a dormirme. No me traje mis pastillas, se me olvidaron en el gimnasio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voz de Emilio penetra en el agua de tu cuerpo como burbujas amorfas de mercurio. Adviertes c\u00f3mo Emilio busca, a toda costa, tejerte con \u00e9l, con los hilos de las desgracias cotidianas, psicol\u00f3gicas. Te acercas a \u00e9l para analizarlo, y en el roce de los muslos, percibes una gota gorda que sale de ti y humedece el calz\u00f3n. El susto te detiene. \u00bfC\u00f3mo puede ser sangre si todav\u00eda no te toca menstruar? \u00bfC\u00f3mo pudo verlo don Tenorio en el sue\u00f1o?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Emilio se desespera de tu silencio y te toma un brazo. El contacto te clarifica la repulsi\u00f3n por las pupilas ahogadas de inseguridad, los p\u00f3mulos de mu\u00f1eco, los labios de carne blanda que no saben callar, las orejas bloqueadas. Emilio, en miniatura, est\u00e1 sentado en una silla con cintur\u00f3n al centro del cerebro del propio Emilio. El cerebro, s\u00ed, muy rico en datos, historia, cultura, m\u00fasica, econom\u00eda. Pero todo lo vive desde esa silla empotrada donde est\u00e1 bloqueado su alter ego. Y desde ah\u00ed tambi\u00e9n te ve como \u00e9l te quiere ver, como \u00e9l quiere que seas, con todas las capas de expectativas cerebrales que no le permiten percibirte ni a ti ni a tu coyote. Coyote solo tuyo. Ni de don Tenorio, ni de Emilio, quien inhala con mocos, tose, con su mano grande hace c\u00edrculos en el m\u00fasculo blando de la nariz, rasc\u00e1ndose, y luego te dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 me haces esto, amor?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las personas que aparecen en los sue\u00f1os son representaciones teatrales de alg\u00fan yo inconsciente. Aj\u00e1, eso dicen. Esta vez no es as\u00ed. Lo hueles, lo sabes: es un encuentro on\u00edrico compartido. Quien est\u00e1 frente a ti en este sue\u00f1o no eres t\u00fa disfrazada, es realmente la presencia de don Tenorio. 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Public\u00f3 <em>Agua vac\u00eda<\/em> (UNISON, 2024), <em>Segunda virginidad<\/em> (Para\u00edso Perdido, 2021); y <em>Arigatou goza-y-m\u00e1s<\/em> (Elefanta\/ISC, 2019), premiado en el Concurso del Libro Sonorense y traducido al ingl\u00e9s por Sendb00ks en 2021. En 2020 ejerci\u00f3 como Jefa de Literatura y Bibliotecas del Instituto Sonorense de Cultura. Como productora public\u00f3 en <em>The New York Times<\/em> el documental \u201cThe Death Cleaner\u201d, nominado a los Emmy Awards, \u201cRoc\u00edo and me\u201d en <em>The New Yorker<\/em> y \u201cNigeria\u2019s Dancer For Change\u201d en <em>Al Jazeera<\/em>. 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