{"id":55756,"date":"2024-12-18T07:00:00","date_gmt":"2024-12-18T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55756"},"modified":"2026-09-30T10:30:15","modified_gmt":"2026-09-30T16:30:15","slug":"jaulas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55756","title":{"rendered":"Jaulas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con nada consegu\u00eda la To\u00f1a que se callara el periquito: Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. M\u00e1s de una vez se levant\u00f3 de la cama a fin de apaciguarlo. Le llen\u00f3 de alpiste el comedero, le cambi\u00f3 la hoja de peri\u00f3dico emplastada de mierda, le refresc\u00f3 el agua puerca del cuenquito, y le tap\u00f3 la jaula con una cobija gruesa -a ver si as\u00ed entend\u00eda que ya no eran horas de andar fregando, sino de dormir y dejarla dormir-. Pero el periquito no ced\u00eda, y ahora aleteaba rabioso y pegaba de brincos, sacudiendo con sus patas huesudas los alambres de la jaula: Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Pinche p\u00e1jaro -le dijo la To\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por la ventanita alcanzaba a ver los tinacos descarapelados y las s\u00e1banas ore\u00e1ndose en el tendedero, deslumbrantes contra la noche. El cuarto de azotea, a esa hora, siempre se le figuraba a la To\u00f1a tantito m\u00e1s amplio de lo que parec\u00eda durante el d\u00eda, como si la luna lo relajara con su blancura, afloj\u00e1ndolo. Esa madrugada, sin embargo, s\u00ed ten\u00eda espacio adicional: sin la tele, sin el microondas, sin la secadora, sin el tostador, sin la sandwichera, sin la plancha ni el burro de planchar, sin la licuadora\u2026 y sin Nacho, que se hab\u00eda largado con todo salvo su animalejo. El conchudo nunca se acord\u00f3 de alimentarlo, ni una sola vez se acomidi\u00f3 a limpiar el cagadero. Pero bien que le hab\u00eda insistido a la To\u00f1a con que se lo regalara, aquella tarde en que volv\u00edan del tianguis y se toparon con el hombre de los p\u00e1jaros. Tra\u00eda las jaulas amarradas a la espalda, encimadas: una torre, una c\u00e1rcel. Del calabozo de hasta arriba les lleg\u00f3 a la To\u00f1a y a Nacho el ahora familiar pip\u00ed-rip\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfMe lo compras, Toni? \u00c1ndale, Toni, c\u00f3mpramelo. \u00d3yelo, canta bien bonito\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso siempre le gust\u00f3 del Nacho: que la llamara Toni, y no To\u00f1a, como los otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asido al travesa\u00f1o de la jaula apoyada en el suelo, el periquito de plumaje amarillo se hab\u00eda calmado de pronto. En el cuarto casi a oscuras, soltaba una suave luz propia, ladeando la cabecilla con talante pregunt\u00f3n. Clavaba en la To\u00f1a sus ojuelos sin maldad, negros como dos gotas de chapopote. Paz al fin, se dijo ella confiando en aquel minuto de tregua; pero cuando ya se alejaba para devolverse a la cama, el periquito reanud\u00f3 el alboroto: Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. Y embisti\u00f3 el comedero. Y volc\u00f3 el cuenquito. Y derram\u00f3 su agua y su alpiste, y se revolc\u00f3 en ellos. Nom\u00e1s eso faltaba, se dijo la To\u00f1a, \u00a1que me agarre de bajada el pinche animal!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pens\u00f3 en sacarlo con todo y jaula, colgarlo en el tendedero o dejarlo encima de alguno de los tinacos. Cambi\u00f3 de opini\u00f3n, sin embargo, al acordarse de los gatos de la vecina: una cosa era no soportar al pajarito, se dijo, y otra cosa muy distinta era pon\u00e9rselo en bandeja de plata a los gatos cabrones. Tampoco le entusiasmaba la idea de vaciar m\u00e1s el cuarto de por s\u00ed saqueado. Se le ahuecaba el pecho al imaginarse sacando otro cacharro de la casa, desplumada ya por el culero de Nacho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cruzada de brazos, la To\u00f1a lo vio destripar los cajones de la c\u00f3moda, y luego, acarrear sus costales embutidos de garras, junto con los aparatos de la To\u00f1a. Nacho, sin ayuda, fue bajando todo en tandas por la escalera del edificio, desde la azotea hasta la planta baja. Hizo cuatro o cinco viajes, y cada vez que se cruzaba con la To\u00f1a le sonre\u00eda con todos los dientes, como desafi\u00e1ndola a ponerle un alto. Hab\u00eda dejado el frigobar al \u00faltimo; cuando lo sac\u00f3, su peso le venci\u00f3 los brazos, y el armatoste dio en el piso con un estr\u00e9pito de fierros, abriendo su compuerta como si tuviese algo que decirles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella todav\u00eda intent\u00f3 ahogar las carcajadas; pero el Nacho se le qued\u00f3 viendo con aire de chamaquito ofendido, sofocado por un llanto que no soltaba, y agravando la voz le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Pinche To\u00f1a\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con eso tuvo ella para comprender que hasta ah\u00ed llegaban: jam\u00e1s habr\u00eda de perdonarlo. \u00c9l a la To\u00f1a tampoco; se lo hizo saber con la patada que le puso al frigobar. Ah\u00ed frente a la puerta del cuarto, bajo las s\u00e1banas ondeando en el tendedero, qued\u00f3 el frigo hendido, con la compuerta abierta de par en par como si soltara un lamento mudo, sin aliento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La To\u00f1a todav\u00eda se asom\u00f3 al parapeto para echarle un \u00faltimo vistazo al Nacho, all\u00e1 abajo en la calle abrillantada por la luna casi llena: met\u00eda los trastos en la cajuela de su Chevy y luego se trepaba a la cabina, y se encerraba con un portazo. Entonces se alej\u00f3 hasta perderse de vista en la glorieta arbolada, mentando madres con el claxon a diestra y siniestra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -\u00a1Vales pa pura verga! -le contest\u00f3 la To\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. Tambi\u00e9n el periquito le estaba dando razones para mandarlo muy lejos, pens\u00f3. Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. \u00bfPues qu\u00e9 se tra\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Echada en la cama, la To\u00f1a sac\u00f3 el celular y busc\u00f3 en la red: <em>periquitos australianos<\/em>. Se le ocurri\u00f3 que, por venir de un pa\u00eds del primer mundo, el avechucho ser\u00eda hipersensible a la violencia. \u00bfY no el pobre se hab\u00eda chutado entero el bronc\u00f3n, los golpes de ella, los gritos de \u00e9l? La To\u00f1a fue deslizando los dedos por la pantalla, deteni\u00e9ndose en uno que otro resultado; enter\u00e1ndose de raras enfermedades aviares y de subespecies en peligro de extinci\u00f3n y de ventajas evolutivas para cierto color de plumaje; de tarugadas que a ella nada le importaban. Hasta que cay\u00f3 el mensaje: <em>Solo pa ke lo cepas s\u00ed me coj\u00ed a tu prima hojala ke te mueras hasta nunca<\/em>. Y la To\u00f1a solt\u00f3 el tel\u00e9fono.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00a1Como si necesitara esa aclaraci\u00f3n!, se dijo. Si la To\u00f1a conoc\u00eda bien a la golfa de su prima: con todos los hombres de la To\u00f1a hab\u00eda intentado meterse esa buscona hija de la chingada. Y conoc\u00eda mejor a los hombres; no por nada segu\u00eda la To\u00f1a soltera a sus cuarentaicuatro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Qu\u00e9 tonto y qu\u00e9 rid\u00edculo hab\u00eda sido todo, se dijo. Tonto revisarle al Nacho los mensajes del celular. Tonto leerle con aquella voz ani\u00f1ada los lances de la putona esa. Tonto agarrarlo a madrazos. Tonta la amenaza: Te largas o te mato. \u00bfPor qu\u00e9 se hizo la indignada? A esas alturas, los hombres ya no la sorprend\u00edan. Y eran tantas las chingaderas, tantos los culeros a los que hab\u00eda aguantado, que una infidelidad le parec\u00eda lo de menos. \u00bfPara qu\u00e9 se hab\u00eda hecho la m\u00e1rtir? Ella no estaba ya en condiciones de ponerse sus mo\u00f1os, \u00bfo s\u00ed? Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. \u00bfPor qu\u00e9 no se callaba el cabr\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se destap\u00f3 y de un salto dej\u00f3 la cama. De cuclillas, arrim\u00f3 el rostro a la jaula en el suelo. Mir\u00f3 severa, ofendida, a trav\u00e9s de los barrotes de alambre: sub\u00eda y bajaba el pecho mullido y blanco del pajarito. Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. \u00bfPor qu\u00e9 se qued\u00f3 cruzada de brazos mientras Nacho sacaba la sandwichera y la licuadora? Ella sola, sin ayuda de nadie, se hab\u00eda hecho de sus cositas con pagos chiquitos, mensuales. Ni un solo peso le hab\u00eda puesto \u00e9l, pero bien que a diario usaba la cafetera, y ve\u00eda sus caricaturas imb\u00e9ciles en la tele, y tostaba su pan en el horno. Peor a\u00fan, la To\u00f1a iba atrasada con los pagos del frigo. \u00bfQui\u00e9n iba a apoyarla? Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-C\u00e1llate o te callo -le dijo al periquito, y le atiz\u00f3 un sopapo a la jaula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Anduvo hasta la cama y se ech\u00f3 en ella de un brinco. Tante\u00f3 bajo la colcha y la s\u00e1bana aun tibias, buscando el consuelo del celular. Vio en la pantalla encendida que ya eran las 5:16 de la madrugada\u2026 O sea que hac\u00edan tres horas del encontronazo con Nacho\u2026 O sea que faltaban menos de dos horas para irse a chambear.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesitaba dormir un rato por lo menos, se dijo. Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. Y cerr\u00f3 los ojos, sondeando el cansancio bajo los p\u00e1rpados. Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. \u00bfC\u00f3mo har\u00eda sin secadora y sin rizadora?, \u00bfC\u00f3mo se dar\u00eda su manita de gato? Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. Y sin plancha y sin burro, \u00bfC\u00f3mo le har\u00eda para llegar presentable a su turno en el restaurante? Se pens\u00f3 llegando con su uniforme arrugado, encendiendo la caja registradora con su carota de vieja amargada, saludando a los primeros clientes con sus ojeras de vieja cansada, sus gre\u00f1as luidas de vieja fodonga, sus arrugas de vieja a secas. Se vio mirada con reproche por el mam\u00f3n del gerente: \u00bfEn qu\u00e9 quedamos, Antonia? Tendr\u00eda que ponerle su mejor cara, se dijo. La misma cara de est\u00fapida que le hab\u00eda visto el Nacho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 le hab\u00eda permitido al culero llev\u00e1rselo todo? Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. Porque era lo justo, pens\u00f3, arrepentida de inmediato y con el espanto de sentir que se echaba la sal con el propio pensamiento: \u00a1el Nacho se hab\u00eda llevado todo porque era su derecho! Porque as\u00ed lo hicieron los otros, los anteriores: el Charlie, el Sebas, el Edy. \u00a1Y ni modo que al Nacho no le tocara lo suyo! \u00a1Ni modo que se fuera con las manos vac\u00edas! \u00bfC\u00f3mo iba ella a negarle lo que le correspond\u00eda? Lo m\u00e1s natural era que \u00e9l tambi\u00e9n le arrebatara todo a la To\u00f1a. Como los anteriores. Como todos. Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1P\u00e1jaro de mierda! -le grit\u00f3 la To\u00f1a al techo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el problema no era \u00e9l, se dijo. Que los hombres fueran todos igualitos, eso no era el problema; sino que la To\u00f1a recayera en lo de siempre: que se dejara mentir, &nbsp;enga\u00f1ar y robar. El asunto no era lo culeros que se portaban ellos, sino que ella se permitiera ser la misma pendeja una y otra vez. Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. Bajo la colcha y la s\u00e1bana, sinti\u00f3 el celular vibrante. Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. Ley\u00f3 en la pantalla: <em>Estas bien aguada gorda fea kien te va a kerer as\u00ed para mi ya estas muerta. <\/em>Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. Iba a matarlo, pens\u00f3. Recuperar\u00eda algo asesinando, \u00bfo perder\u00eda? La To\u00f1a se pondr\u00eda de pie e ir\u00eda a buscarlo. Y lo encontrar\u00eda, seguramente. Esa cara de est\u00fapida, esa cara sin maquillaje ser\u00eda lo \u00faltimo que mirar\u00eda ese culero. Con sus propias manos le romper\u00eda ella el cuello. Con sus propios ojos lo ver\u00eda quedarse sin aire. Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el periquito, apresado en su pu\u00f1o, era un ni\u00f1o sofocado por un llanto que no pod\u00eda soltar, y miraba a la To\u00f1a con la inocencia idiota de lo que est\u00e1 vivo y no lo sabe. Entre sus dedos, ella sent\u00eda el pulso casi secreto de tan sutil: el peque\u00f1o coraz\u00f3n, el insignificante ser. El periquito ten\u00eda miedo, s\u00ed. Pero ella ten\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Meti\u00f3 la mano y afloj\u00f3 los dedos. El periquito se liber\u00f3 de un salto y anduvo a saltitos sobre la hoja de peri\u00f3dico, leve y atontado como si bajara de una monta\u00f1a rusa. Tambi\u00e9n atontada, la To\u00f1a cerr\u00f3 la escotilla de la jaula y se encamin\u00f3 a la cama para echarse con un suspiro. A\u00fan pod\u00eda dormir un poco, se dijo, mirando por la ventanita que el cielo m\u00e1s all\u00e1 de las s\u00e1banas amenazaba con clarear. Oy\u00f3 un sollozo y un gemido\u2026 Pero eso no era posible, pens\u00f3, porque en esa casa nadie sab\u00eda llorar. Por si las dudas, se incorpor\u00f3 apenas sobre la almohada y le ech\u00f3 un ojo al p\u00e1jaro: asido al travesa\u00f1o, se hab\u00eda acurrucado en un rinc\u00f3n de la jaula, infl\u00e1ndose y encogi\u00e9ndose apenas en su imperceptible respiraci\u00f3n. Por lo menos le quedaba una hora de sue\u00f1o, se dijo la To\u00f1a cerrando los ojos con fe. Todav\u00eda pod\u00eda echarse una pesta\u00f1ita. Todav\u00eda ten\u00eda tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No, ya no ten\u00eda tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuarto volv\u00eda a achicarse en la blancura alarmante de la ma\u00f1ana. La To\u00f1a se levant\u00f3 de un brinco y sac\u00f3 el tel\u00e9fono de entre la s\u00e1bana y la cobija: 10 a. m. Pendeja-pendeja-pendeja, se dijo aterrada. Ya ni modo: ni ba\u00f1\u00e1ndose en chinga; ni visti\u00e9ndose en friega llegar\u00eda a la chamba. Se dar\u00eda m\u00e1s tarde una vuelta por al restaurante, pens\u00f3. Le rogar\u00eda al gerente que no la reportara -de rodillas si era necesario-. Pondr\u00eda su mejor cara, la \u00fanica que ten\u00eda, se dijo. Entonces algo como un resorte se contrajo de pronto en su est\u00f3mago. \u00bfHambre? Tantita. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 se sent\u00eda robada otra vez?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 le hac\u00eda falta ese lunes por la ma\u00f1ana?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfEl hombre?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfLa cafetera?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La canci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed, a dos pasos de ella, el periquito amarillo yac\u00eda panzarriba sobre la hoja de peri\u00f3dico regada de alpiste. Los ojuelos opacos, las patas contra\u00eddas. La To\u00f1a se acuclill\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Pinche p\u00e1jaro -le dijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y abraz\u00f3 la jaula.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con nada consegu\u00eda la To\u00f1a que se callara el periquito: Pip\u00ed-rip\u00ed, p\u00edpi-rip\u00ed, pipir\u00ed-pip\u00ed. 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