{"id":55726,"date":"2024-12-06T07:00:00","date_gmt":"2024-12-06T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55726"},"modified":"2026-09-30T10:36:42","modified_gmt":"2026-09-30T16:36:42","slug":"una-poetica-editorial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55726","title":{"rendered":"Una po\u00e9tica editorial"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4. La iron\u00eda, el gato, la liebre y el perro<span id='easy-footnote-1-55726' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55726#easy-footnote-bottom-1-55726' title='\u201cLa iron\u00eda, el gato, la liebre y el perro\u201d fue publicado en la &lt;em&gt;Revista de cr\u00edtica literaria marxista&lt;\/em&gt;, n\u00famero 2, Madrid, 2008, editada por la Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La iron\u00eda es la forma de decir lo que no se puede decir. Dice lo que no se dice. Dice otra cosa de lo que dice. Y este car\u00e1cter parad\u00f3jico hace de la iron\u00eda una figura especialmente atractiva para estos tiempos en los que el derecho a decir se ha vuelto sospechoso. Ese decir y no decir permite estar en dos sitios y en ninguno, cazar dos p\u00e1jaros de un tiro, ser luz y sombra en el mismo espejo, boca y eco, repicar las campanas y estar en misa al mismo tiempo, contemplar con satisfacci\u00f3n tu propio entierro. Para entendernos: su atracci\u00f3n reside en que es un lujo, y como tal reviste de prestigio a quien lo usa. Lujo intelectual: finura de esp\u00edritu, sabidur\u00eda esc\u00e9ptica, comprensi\u00f3n tolerante, humilde cinismo, modesta soberbia. La l\u00facida actitud de quien ya sabe que todas las batallas son la misma y que la derrota o la victoria son las dos caras (ir\u00f3nicas) de un mismo absurdo. Lo dicho: casi un tropo perfecto para una literatura que ha hecho de la seducci\u00f3n su estrategia predilecta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es extra\u00f1o, por tanto, que el escritor se sienta atra\u00eddo por esta dulce Circe que le permite instalarse en el poder de aquel que puede decir y dice, y en la c\u00f3moda irresponsabilidad del que nada dice. Musa irresistible para el escritor de nuestro tiempo: el que no quiere equivocarse. Quiere participar en el decir, pero sin decir nada exactamente, y ve en la iron\u00eda la elegante evasiva que resuelve el problema que plantea tal cuadratura del c\u00edrculo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su miedo a decir (algo) se asienta en su presunta lucidez hist\u00f3rica: decir produce cat\u00e1strofes. Su necesidad de decir, de estar entre los que dicen, tiene or\u00edgenes m\u00e1s inmediatos: sabe que el que no dice no existe, no \u201ccuenta\u201d. Al decir participa del poder. Al decir lo que no se puede decir (la iron\u00eda) participa del no poder: de lo oprimido. Vive y disfruta de esas dos legitimidades. Y en cada ocasi\u00f3n oportuna acudir\u00e1 a cada una de ellas. Seg\u00fan su conveniencia. Sirve a dos amos y por eso se siente como quien no padece a ninguno. Libre en lugar de doblemente esclavo. Libre y al servicio de la \u00fanica verdad posible, la ir\u00f3nica, y de ella, la que dice y no dice, s\u00ed se quiere deudo. Servidor de ella se reclama. S\u00f3lo a su voz \u2014que se oye y no se oye al mismo tiempo\u2014 obedece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada hay, por tanto, de raro en que con tantas ventajas la iron\u00eda se haya constituido en el recurso m\u00e1s prestigioso de nuestro tiempo literario. Tiempo en que el hablar claro parece estar condenado a volverse palabra autoritaria, dogm\u00e1tica, totalitaria: anatema. Tiempo en el que el escritor reh\u00fasa ser \u00e1rbitro, juez o testigo y teme que el decir le comprometa. La iron\u00eda goza social, cultural y literariamente de m\u00e1ximo aprecio, y ha devenido condici\u00f3n y mandamiento intelectual insoslayable\u2026 Toda existencia inteligente debe ser ir\u00f3nica, lleg\u00e1ndose por este camino a una afirmaci\u00f3n impl\u00edcita que la sacraliza: iron\u00eda e inteligencia ser\u00edan una misma cosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPero es la iron\u00eda realmente lo que los escritores ir\u00f3nicos afirman que es: un mero decir que dice otra cosa que no puede ser dicha?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No; o mejor, digamos (para no ser etiquetados y silenciados bajo el r\u00f3tulo de dogm\u00e1ticos) no exactamente. Caben, al menos, otras lecturas del concepto m\u00e1s justas y adecuadas. Lo que define el ser de la iron\u00eda no es tanto su funci\u00f3n ret\u00f3rica, su efecto, sino la situaci\u00f3n que la provoca. La iron\u00eda es, en origen, el hablar del d\u00e9bil delante del fuerte. Y no es un hablar para ese fuerte que aparentemente es el destinatario de lo que se enuncia, sino un hablar para los otros d\u00e9biles que est\u00e1n tambi\u00e9n presentes y han de estarlo necesariamente, pues s\u00f3lo ellos pueden entender lo que la iron\u00eda permite. En la situaci\u00f3n de iron\u00eda el fuerte oye pero no entiende, y ese debilitamiento es lo que la iron\u00eda pretende. No es ni siquiera un recurso que el d\u00e9bil use para hablar al fuerte, sino un c\u00f3digo encriptado utilizado por los d\u00e9biles en una situaci\u00f3n marcada por la presencia siempre vigilante del poder. \u00c9se es el terreno constituyente de la iron\u00eda: la situaci\u00f3n de desigualdad. La iron\u00eda, en ese contexto jer\u00e1rquico, es el medio que tiene cualquier hablante de ir en contra de la ley o la norma sin tener que asumir las represalias que conllevar\u00eda una incitaci\u00f3n al combate. Sin embargo, en la mayor\u00eda de los textos actuales el recurso a la iron\u00eda nada tiene que ver con la desigualdad ni con la voluntad de debilitar la posici\u00f3n del poder y sus discursos. Su funci\u00f3n hoy responde m\u00e1s a una estrategia exhibicionista \u2014de ah\u00ed el auge de la autoiron\u00eda\u2014 que a la construcci\u00f3n de una obligada clandestinidad sem\u00e1ntica. La iron\u00eda entre iguales no es iron\u00eda sino complicidad, gui\u00f1o de identidades, muestra de pertenencia, ornato gratuito que a nadie pone en peligro, que nada oculta porque gusta precisamente de mostrarse como inteligencia compartida y que, encantada de haberse conocido, no hace otra cosa que mirarse en el confortable espejo de un escepticismo inm\u00f3vil. Con nombre de iron\u00eda, lo que hoy nos venden es gato por liebre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces, en lugar de gato nos dan perro: sarcasmo. Cuando la iron\u00eda ladra la llaman sarcasmo, que es procedimiento ret\u00f3rico que parte tambi\u00e9n de una situaci\u00f3n de des-igualdad. El sarcasmo es el recurso de un fuerte contra el d\u00e9bil, y est\u00e1 encaminado a provocar el aplauso y el reconocimiento de los otros fuertes que participan en la escena. Fuertes contra d\u00e9bil. Un punto de partida propicio para la producci\u00f3n de burla y crueldad, y las produce. Burla y crueldad dirigidas hacia alguien que ostenta una posici\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil son formas de dominio. Dominio en crudo en el caso de la crueldad. Asistir a un acto ling\u00fc\u00edstico o real de este tipo tiene m\u00e1s entusiastas de lo que el buen humanismo presupone. Para confirmarlo baste con recurrir al gozo que despertaban los gladiadores en el circo romano o al gesto desquiciado de los espectadores que rodean el ring durante un combate. La crueldad es una forma de catarsis aristocr\u00e1tica, funciona de arriba abajo, conlleva el recurso al prestigio de la fuerza bruta que acaso se asienta en nuestro cerebro de reptiles. Como versi\u00f3n ret\u00f3rica de la crueldad gratuita, el sarcasmo es tambi\u00e9n un recurso que crea reconocimiento y recuento entre los que detentan poder, y por eso es uso que gustan extremar los que se sienten inseguros de tal pertinencia. El sarcasmo deviene entonces, m\u00e1s que muestra de dominio, gesto servil y disfraz del miedo, atemorizada impotencia, jactancia vana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se viene considerando, y creo que con raz\u00f3n, al escritor David Foster Wallace como un referente de primer orden a la hora de construir una literatura capaz de dar cuenta de las transformaciones sociales y culturales que sacuden el imaginario colectivo e individual de la posmodernidad global en que vivimos. En sus obras, la iron\u00eda, la autoiron\u00eda y el sarcasmo se cruzan y entrecruzan con suma habilidad y eficacia narrativa, si bien \u00e9l mismo es consciente de las limitaciones que tal actitud est\u00e9tica acarrea, y se\u00f1ala que si la iron\u00eda en un primer momento contribuye a denunciar, una vez que ya se conoce lo denunciado deja de ser liberadora y pasa a ser esclavizadora: \u201cLa canci\u00f3n del prisionero que ha aprendido a amar su cueva\u201d. Para la cr\u00edtica dominante, sin embargo, la presencia de lo ir\u00f3nico sigue siendo muestra suficiente de alta solvencia literaria. \u00bfSer\u00e1 que los cr\u00edticos temen ser desalojados del reino de los fuertes?<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/FM11906-2.jpg\" alt=\"Portada de &quot;Una po\u00e9tica editorial&quot;, de Constantino B\u00e9rtolo. Colecci\u00f3n Breviarios, FCE, 2024. \" class=\"wp-image-55729\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada de &#8220;Una po\u00e9tica editorial&#8221;, de Constantino B\u00e9rtolo. Colecci\u00f3n Breviarios, FCE, 2024. <\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/elfondoenlinea.com\/Detalle.aspx?ctit=9786071685520\">Link de compra<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>4. La iron\u00eda, el gato, la liebre y el perro La iron\u00eda es la forma de decir lo que no se puede decir. Dice lo que no se dice. Dice otra cosa de lo que dice. 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Fue director de la editorial Debate, director literario del Sello editorial Caballo de Troya. Ha sido critico literario en la revista El Urogallo, y en los peri\u00f3dicos El Pa\u00eds y El Independiente."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55726","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=55726"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55726\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60342,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55726\/revisions\/60342"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/56797"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=55726"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=55726"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=55726"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=55726"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}