{"id":55688,"date":"2024-12-09T07:00:00","date_gmt":"2024-12-09T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55688"},"modified":"2026-09-30T10:35:58","modified_gmt":"2026-09-30T16:35:58","slug":"the-medicine-man","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55688","title":{"rendered":"The Medicine Man"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dice el escritor Roberto Castillo Udiarte que Tijuana es una tierra prometida donde vale mucho la vida y la muerte es un negocio. Antes de que cerraran la garita de San Ysidro por el COVID-19, mi padre fue detenido por la aduana mexicana al no declarar m\u00e1s de doscientos parches naturistas para la diabetes que intentaba cruzar al pa\u00eds a petici\u00f3n de un amigo suyo que padece esta enfermedad. Despu\u00e9s de entregar su tarjeta de circulaci\u00f3n al oficial y en un momento de p\u00e1nico, mi padre decide huir de la escena del crimen. \u00c9l sab\u00eda que ten\u00eda que pagar una cuantiosa multa por evasi\u00f3n de impuestos. La herida estaba fresca porque, unos meses antes, mi mam\u00e1 hab\u00eda sido multada por cruzar de San Diego a Tijuana sin declarar el excedente de croquetas de perro que llevaba en el carro \u2014la ley mexicana permite la entrada de empaques cerrados de 23 kilos de comida seca, 5 kilos de comida h\u00fameda y 5 kilos de golosinas por familia sin pagar impuestos\u2014. Mi padre le llama a mi madre para contarle su nueva condici\u00f3n de pr\u00f3fugo de la justicia, solo para escuchar sus gritos a trav\u00e9s del celular diciendo que, si le va a jugar al gringo narcomenudista, tendr\u00eda que emprender la huida mucho antes de entregar sus datos completos al oficial. Desilusionado con su fracaso, mi padre regresa a la aduana culpando a su espa\u00f1ol mocho, al tr\u00e1fico y al mal dise\u00f1o de la garita que lo hizo confundir el \u00e1rea de segunda revisi\u00f3n con la salida. No se hab\u00eda fugado; solo se hab\u00eda perdido. Al oficial le vale madres porque es cambio de turno y no tiene ni puta idea de lo que el gringo est\u00e1 diciendo, as\u00ed que el cabr\u00f3n de mi padre sale ileso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de ser el hazmerre\u00edr de la familia en cada comida familiar, las actividades il\u00edcitas de mis padres dan cuenta de la precarizaci\u00f3n econ\u00f3mica que se vive en la zona donde muchas familias se sostienen con el cruce extralegal de bienes. Pero lo que me interesa se\u00f1alar con el absurdo de estos episodios es que mi familia tiene un modesto pero significativo papel dentro de la historia sobre el tr\u00e1fico extralegal de bienes y la industria farmac\u00e9utica de la zona fronteriza. Lo escrito por Castillo Udiarte, entonces, no puede ser m\u00e1s acertado: en Tijuana la muerte es un negocio y la vida vale mucho.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los inicios del &#8220;c\u00e1ncer rosa&#8221;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eran los a\u00f1os ochenta y mi padre, un gringo indocumentado en M\u00e9xico, une fuerzas con mi abuelo, quien en aquel entonces trabajaba en un puesto de poca monta para la secretar\u00eda de salubridad de Baja California y juntos abren una de las primeras farmacias en el centro de Tijuana, a la que se pod\u00eda llegar caminando desde la garita de \u201cEl Chaparral\u201d. Si bien el negocio no los har\u00eda ricos, era una inversi\u00f3n m\u00ednima y sin grandes riesgos. Adem\u00e1s, pensaron, de algo pod\u00eda servir ser la \u00fanica farmacia con un gringo en el mostrador. La Medicine Man abre sus puertas en 1986 o 1987, cuando apenas se hablaba del \u201cc\u00e1ncer rosa\u201d en M\u00e9xico, eufemismo que ha ca\u00eddo en desuso por sus tintes homof\u00f3bicos pero que en aquella \u00e9poca era la expresi\u00f3n m\u00e1s utilizada para hablar del VIH. La historia farmac\u00e9utica de mi familia ilumina la historia de la disidencia sexual en M\u00e9xico durante los a\u00f1os m\u00e1s oscuros de la crisis del SIDA, ejemplificando c\u00f3mo se produce y reproduce la idea de las disidencias como &#8220;enfermedades&#8221; que deben erradicarse o producto de una cualidad &#8220;inmoral&#8221; que debe ser sancionada.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia va m\u00e1s o menos as\u00ed. En junio de 1981, un reporte m\u00e9dico se\u00f1ala que cinco j\u00f3venes de la ciudad de Los Angeles reciben tratamiento para la neumon\u00eda y comienzan a reportarse casos similares en Nueva York y San Francisco.<span id='easy-footnote-1-55688' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55688#easy-footnote-bottom-1-55688' title='El doctor Michael Gottlieb fue el primero que dio cuenta de los acontecimientos. Y se publica en &lt;em&gt;Time &lt;\/em&gt;el 12 de agosto de 1985. Los pacientes eran cuatro hombres j\u00f3venes de alrededor de 30 a\u00f1os y homosexuales. Se llam\u00f3 GRID (Gay Related Immunodeficiency Disease).'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> Ese mismo a\u00f1o, epidemi\u00f3logos describen las formas de riesgo (entre ellas, ser homosexual hombre) de la enfermedad que proponen llamar S\u00edndrome de Inmunodeficiencia Adquirida y la narrativa epid\u00e9mica comienza. En <em>Contagious: Cultures, Carriers, and the Outbreak Narrative, <\/em>Priscilla Wald explora c\u00f3mo la sociedad utiliza t\u00e9cnicas literarias para enmarcar epidemias que han ganado la atenci\u00f3n global justamente porque su narrativa se\u00f1ala la transgresi\u00f3n como algo intr\u00ednseco a su contagio. Por ejemplo, en el caso del SIDA, la sexualidad no normativa, el uso de drogas il\u00edcitas y la movilidad a trav\u00e9s de fronteras son ejemplos de dichas transgresiones que, en este caso, supuestamente entorpecen el camino para contener la enfermedad y desarrollar tratamientos. En Estados Unidos, esta narrativa provoca desconfianza ante el sistema m\u00e9dico y el gobierno, desconfianza que impulsa a la comunidad gay a buscar otras v\u00edas para sobrellevar la enfermedad. Por ejemplo, surgen rumores de que existe una medicina que est\u00e1 ayudando a contrarrestar los efectos producidos por el virus pero que todav\u00eda no ha sido aprobada por la FDA y, por lo tanto, no se consigue en el pa\u00eds. Es aqu\u00ed donde la farmacia de mis padres cobra importancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ribavirina se sintetiza por primera vez en los a\u00f1os setenta como un antiviral para tratar la influenza. Por eso y comercializado bajo el nombre de vilona, esta medicina se vend\u00eda en M\u00e9xico desde 1980 sin necesidad de receta m\u00e9dica y a precio controlado.<span id='easy-footnote-2-55688' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55688#easy-footnote-bottom-2-55688' title='El precio en 1986 era m\u00e1s o menos de 30 d\u00f3lares por una caja de treinta comprimidos que hoy equivaldr\u00eda a unos 90 d\u00f3lares. M\u00e1s o menos, se le ganaba el 27%.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> Se dec\u00eda que la vilona ayudaba a disminuir los s\u00edntomas del virus y la gente, desesperada, estaba dispuesta a arriesgarse y cruzar la frontera con varias cajas, cosa que pod\u00eda resultar en c\u00e1rcel. As\u00ed surgen los primeros grupos activistas dedicados a comprar la medicina al por mayor para ayudar a la comunidad gay, conocidos posteriormente como <em>buyers clubs<\/em>. Ya sabemos que las prohibiciones est\u00e1n dise\u00f1adas no para prevenir enfermedades, sino para se\u00f1alar las transgresiones que atentan contra la norma. En este caso, la criminalizaci\u00f3n del uso de ribavirina produce y reproduce la figura amenazante de la persona <em>queer<\/em>\/cuir viciada y el riesgo que supone una frontera permeable para la integridad nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los pocos objetos literarios que encontr\u00e9 sobre el tema precisamente explora esta criminalizaci\u00f3n a trav\u00e9s del \u201ccomix\u201d, g\u00e9nero que combina el periodismo con la novela gr\u00e1fica y el comic. En <em>Second Avenue Caper: When Goodfellas, Divas, and Dealers Plotted Againts the Plague <\/em>(2014), Joyce Brabner narra la historia de un grupo de activistas gays de Nueva York que trafican marihuana y ribavirina para ayudar a los enfermos, en su mayor\u00eda, sin seguro m\u00e9dico, de escasos recursos o latinos. Seg\u00fan la historia, la venta de la marihuana financiaba la ribavirina, que era repartida de manera gratuita a quien la necesitara y, adem\u00e1s, si as\u00ed lo deseaba el paciente, tambi\u00e9n se le daba marihuana sin costo alguno para levantar el \u00e1nimo y el apetito. Brabner sugiere que el tr\u00e1fico de ribavirina en peque\u00f1as cantidades era \u201cpermitido\u201d a discreci\u00f3n de la patrulla fronteriza y, principalmente, si pod\u00edas pasar como una pareja heterosexual y blanca haciendo turismo en M\u00e9xico. Esto es m\u00e1s o menos confirmado por mi padre cuando le pregunto \u2014consciente de la homofobia y la moralidad recalcitrante de mi buena familia cat\u00f3lica\u2014 si no ten\u00edan miedo de contagiarse. A lo que responde que no; que nadie parec\u00eda enfermo y eran m\u00e1s bien turistas comprando medicina para sus conocidos. <em>Although now that you mentioned it<\/em>, recuerdo que una vez alguien de los trabajadores se puso nervioso ante un cliente \u2018gay visiblemente enfermo\u2019. Al incrementar la demanda de ribavirina, el <em>modus operandi<\/em> de los <em>buyers club<\/em> se volvi\u00f3 m\u00e1s sofisticado, imitando los m\u00e9todos del tr\u00e1fico ilegal de drogas recreativas. <em>Second Avenue\u2026 <\/em>concluye cuando la FDA aprueba AZT en 1987, justo despu\u00e9s de la reforma migratoria de 1986 que, entre otras cosas, incrementa la seguridad en los puertos de entrada y destina m\u00e1s dinero a la patrulla fronteriza. La historia de la criminalizaci\u00f3n de la ribavirina (que, por cierto, fue aprobada para su venta en Estados Unidos en 1998) confirma lo sugerido por Wald al se\u00f1alar las narrativas de contagio como veh\u00edculos de represi\u00f3n nacionalista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero mi inter\u00e9s en el tema no es necesariamente rastrear la conexi\u00f3n entre el SIDA, las reformas migratorias y el activismo LGBT en Estados Unidos, ni reforzar la narrativa de Tijuana como el almac\u00e9n de drogas para consumo estadounidense. Me interesa saber qu\u00e9 estaba pasando con la comunidad gay en Tijuana, puesto que aventuraba que no ten\u00edan acceso a las mismas medicinas a pesar de que se vend\u00edan al por mayor a unos pasos de la calle Revoluci\u00f3n.<span id='easy-footnote-3-55688' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55688#easy-footnote-bottom-3-55688' title='Agradezco a Oscar Soto Marban por platicar conmigo y compartirme su investigaci\u00f3n sobre el SIDA en Tijuana.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> Sin embargo, hay dos problemas que oscurecen estos a\u00f1os (estamos hablando de 1981 a 1986): uno tiene que ver con la narrativa de contagio y el otro tiene que ver con el archivo. A pesar de que el primer caso de VIH en M\u00e9xico data de 1983 y se presume que fue en Tijuana, los casos no se comenzaron a contabilizar hasta 1986, cuando se establece CONASIDA y \u201coficialmente\u201d se reconoce la presencia de la enfermedad en M\u00e9xico. Digo entre comillas porque, a pesar de las cifras recabas por el gobierno, el secretario de salud en M\u00e9xico declar\u00f3 varias veces que no era un problema para el pa\u00eds puesto que era una enfermedad extranjera de los gringos; mientras que el jefe del departamento de salud tijuanense se\u00f1alaba que solo le daba a los \u201cputos\u201d y nosotros no ten\u00edamos de esos. Era tal la homofobia que, en los noventa, se dice que un grupo pro-vida de Tijuana demanda al doctor Jaime Sep\u00falveda, considerado el experto epidemi\u00f3logo sobre el VIH por promover actividades inmorales al recomendar el uso de condones. Digamos que, mientras mi ingenua preocupaci\u00f3n era c\u00f3mo consegu\u00edan medicinas, la realidad era muy diferente. No hab\u00eda diagn\u00f3sticos, no hab\u00eda reconocimiento, ni muertes dignas. A veces ni siquiera aceptaban a las v\u00edctimas en hospitales, dice la prensa de la \u00e9poca, al se\u00f1alar el desfallecimiento de un hombre en la calle Revoluci\u00f3n que fue declarado muerto en el lugar por las autoridades m\u00e9dicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras los vecinos del norte traficaban la medicina y, con ella, la esperanza, el caf\u00e9 de Emilio en Tijuana \u2014un caf\u00e9 de ambiente que pronto se volvi\u00f3 un centro activista\u2014 hac\u00eda pruebas de sangre y transfusiones mientras sobrellevaba las redadas constantes de la polic\u00eda, el primer m\u00e9todo preventivo que el gobierno impuso. Dice la prensa que la atenci\u00f3n m\u00e9dica del caf\u00e9 se hac\u00eda con materiales donados por los familiares estadounidenses de las v\u00edctimas del virus y enfermeras que arriesgaban sus puestos para robar el material que deb\u00eda ser desechado por cuestiones de supuesta seguridad en los hospitales de California. Cuando la ribavirina dej\u00f3 de ser traficada a trav\u00e9s de la frontera y el gobierno de Estados Unidos comenz\u00f3 a tomarse un poco m\u00e1s en serio el virus, haciendo que las muertes disminuyeran considerablemente, en Tijuana estas muertes incrementaron porque las donaciones ya no llegaban.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Mi t\u00edo Germ\u00e1n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi t\u00edo Germ\u00e1n era bailar\u00edn y ten\u00eda una colecci\u00f3n de sombreros de las diferentes partes del mundo que hab\u00eda visitado con su compa\u00f1\u00eda. Le gustaba mucho leer, aunque odiaba <em>Cien a\u00f1os de soledad <\/em>porque dec\u00eda que era un plagio de un escritor jalisciense. Tambi\u00e9n escrib\u00eda en sus libretas de piel que cargaba para todos lados<em>. <\/em>\u00c9l me regalo mi primer libro: los cuentos completos de Hans Christian Andersen. Deb\u00eda ser 1993 o 1994 cuando visit\u00f3 la ciudad de Tijuana de forma improvisada y apresurada porque ten\u00eda una cita importante en Estados Unidos. Como menciona Joaqu\u00edn Hurtado en <em>Cr\u00f3nica cero, <\/em>muchos mexicanos cruzaban la frontera para hacerse la prueba del VIH. Esa ser\u00eda la \u00faltima vez que ver\u00eda a mi t\u00edo Germ\u00e1n, puesto que muri\u00f3 el 6 de enero de 1996 en su casa en Guadalajara. Supongo que pueden intuir el secreto a voces: mi t\u00edo muere confinado a una habitaci\u00f3n y en completa soledad a causa de la homofobia y las complicaciones del s\u00edndrome de inmunodeficiencia adquirida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando yo ya estaba en la universidad, me qued\u00e9 unos d\u00edas en esta casa. Mi t\u00eda \u2014una mujer soltera de m\u00e1s de ochenta a\u00f1os a la que le hab\u00edan impuesto el cuidado de todos los enfermos de la familia\u2014 me sugiri\u00f3, mientras revolv\u00eda la olla de picadillo, que, tras concluir mi visita, fuera al doctor para asegurarme de que no me hab\u00eda contagiado del c\u00e1ncer rosa que segur\u00edsimo estaba impregnando en las paredes de la casa. Prosigui\u00f3 a contarme todas las precauciones tomadas por ella para evitar el contagio y la supuesta propagaci\u00f3n de la enfermedad. Me limito a describir la imagen que todav\u00eda no logro sacar de mi cabeza: mi t\u00eda hirvi\u00f3 en agua los utensilios de comida de mi t\u00edo. Los hizo a\u00f1icos. Los hirvi\u00f3 de nuevo. Los coloc\u00f3 en doble bolsa de basura y los enterr\u00f3 en el jard\u00edn. Una d\u00e9cada despu\u00e9s, repetir\u00eda el proceso con una variante. En lugar de enterrarlos en el jard\u00edn, los dejar\u00eda en la basura con notas de advertencia sobre su contenido: \u201cesto lo toc\u00f3 un sidoso\u201d. \u201c\u00bfT\u00fa crees que se puedan contagiar los de la basura?\u201d, le pregunta a mi yo de veinte a\u00f1os mientras me sirve el picadillo. El archivo personal de mi t\u00edo fue quemado o disuelto en qu\u00edmicos, incluidas las libretas de cuero y sus libros. Sobrevive el ejemplar de Andersen, algunos sombreros y un par de fotos que mi abuela guarda en su ropero bajo llave.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus estudios sobre los archivos coloniales, Zeb Tortorici sugiere que las historias de la disidencia muchas veces solo pueden aprehenderse a trav\u00e9s de la intimidad del archivo, es decir, a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n afectiva con dicho archivo porque de otra manera se vuelven ilegibles o no existen. Asimismo, los estudios cuir insisten en metodolog\u00edas de archivo que puedan trabajar con lo desconocido y la casi ausencia de documentos. Como el caso de mi t\u00edo Germ\u00e1n se\u00f1ala, una de las consecuencias de las muertes relacionas con el VIH a menudo es la disoluci\u00f3n de archivos personales por parte de las familias biol\u00f3gicas. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si generaciones como a m\u00eda, aquellas que supuestamente crecimos durante el tiempo end\u00e9mico del VIH, comienzan a crear archivos a trav\u00e9s de actos de transmisi\u00f3n cultural, encarnada en nuestras intimidades afectivas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El documental <em>Memories of a Penitent Heart<\/em> (2017) es un ejemplo de transmisi\u00f3n cultural que nace de los afectos personales de la directora Cecilia Aldarondo. La pel\u00edcula es el resultado de la investigaci\u00f3n personal de Aldarondo en el pasado familiar, puesto que ella sospecha que su t\u00edo Miguel no muri\u00f3 de la forma en que la familia argumenta. Durante una hora, el espectador sigue a Aldarondo en su b\u00fasqueda por responder a preguntas que no sab\u00eda que ten\u00eda. Por ejemplo, testimonios la llevan a pensar que el abuelo estaba enamorado de un hombre y se pregunta si la abuela lo sab\u00eda. Estas preguntas la llevan a reconstruir un archivo material (pel\u00edculas, notas, licencias de conducir, guiones de teatro, etc.) y afectivo del t\u00edo Miguel (los relatos de su novio, sus amigues, su forma de bailar) que revelan no solo la verdad de su muerte relacionada con el SIDA, sino toda una vida que da cuenta de las experiencias de la disidencia puertorrique\u00f1a fuera y dentro de la isla. Sin la b\u00fasqueda afectiva de Aldarondo, el archivo de Miguel no existir\u00eda y con este, se borrar\u00eda un pedacito de la historia cuir puertorrique\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Paul B. Preciado, en <em>Testo Junkie<\/em>, escribe que la autoteor\u00eda permite la producci\u00f3n de nuevos conocimientos y subjetividades, mientras que el cuerpo de quien escribe sirve como plataforma que hace posible la materializaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica. \u00bfPuede la autoteor\u00eda impulsar la creaci\u00f3n de archivos afectivos, especialmente cuando estos fueron destruidos? Mi investigaci\u00f3n preliminar sugiere que la industria farmacopornogr\u00e1fica que opera en Tijuana es un recordatorio de la movilidad de las fronteras donde cuerpos, conocimiento y mercanc\u00edas est\u00e1n en flujo constante y rearticulan definiciones de naci\u00f3n, g\u00e9nero y sexualidad. Pero tambi\u00e9n rearticulan la escritura, la producci\u00f3n de conocimiento y la forma en que se archivan dichas historias. La industria farmacopornogr\u00e1fica necesita ser desedimentada, a trav\u00e9s de la movilizaci\u00f3n de archivos afectivos para develar las capas sobre capas que la conforman. Una capa es la ribavirina, pero la historia no acaba ah\u00ed. A la ribavirina le siguen los esteroides anab\u00f3licos, el viagra y el flunitrazepam \u2014mejor conocido como <em>the rape drug<\/em>\u2014. La autoteor\u00eda es una de las metodolog\u00edas necesarias para trabajar este archivo farmacopornogr\u00e1fico, que todav\u00eda no existe pero que comienza a formarse con el recuerdo de mi t\u00edo German, en la historia del tr\u00e1fico de ribavirina y en los a\u00f1os de la Medicine Man.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dice el escritor Roberto Castillo Udiarte que Tijuana es una tierra prometida donde vale mucho la vida y la muerte es un negocio. 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