{"id":55635,"date":"2024-11-20T07:00:00","date_gmt":"2024-11-20T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55635"},"modified":"2026-09-30T10:48:49","modified_gmt":"2026-09-30T16:48:49","slug":"lucero-del-alba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55635","title":{"rendered":"Lucero del alba"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">CAP\u00cdTULO <strong>V. RONALD<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pista se perd\u00eda entre los t\u00e9mpanos. El monstruo buscaba su elemento. Sacarlo de su escondite era una haza\u00f1a digna de Beowulf y de los imp\u00e1vidos gautas. Mitad caballo, mitad ballena, con colmillos afilados como espadas, la criatura pod\u00eda moverse a placer en el oc\u00e9ano y en tierra firme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los antiguos ingleses lo llamaban <em>Horschael<\/em>. El nombre hab\u00eda llegado a la isla a bordo de los barcos vikingos. <em>Hrosshvalr<\/em> o <em>Rosmhvar<\/em> lo llamaban los noruegos: el caballo marino, la ballena anfibia. Para llegar a su guarida era necesario cruzar el mar del Norte hasta llegar a los fiordos de Noruega, en donde normalmente se escond\u00eda. All\u00e1 se pod\u00eda avistar su dorso negro cuando romp\u00eda las olas. El animal hu\u00eda al m\u00ednimo ruido de remos golpeando el agua; nadaba hasta el c\u00edrculo polar, en donde el hielo bloqueaba la quilla de las naves balleneras. En el l\u00edmite del mundo, los lapones lo llamaban <em>Morsa<\/em>, animal sagrado digno de respeto y temor. Pero la cacer\u00eda se extend\u00eda m\u00e1s all\u00e1, hasta doblar el Cabo Norte y llegar a la tierra de los pueblos f\u00ednicos. En su lengua la quimera colmilluda se llamaba <em>Mursu<\/em>. En las rocas aplanadas, ya cansada, esperaba el golpe final del h\u00e9roe, que lanzar\u00eda el arp\u00f3n desde la proa y le atravesar\u00eda el coraz\u00f3n por la mitad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la pluma le peg\u00f3 al portal\u00e1pices y lo tir\u00f3 sobre la mesa. El ruido hizo que todos voltearan. La mirada del profesor Bradley cruz\u00f3 el sal\u00f3n hasta clavarse sobre el responsable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ronald se apresur\u00f3 a recoger los l\u00e1pices y volvi\u00f3 a su trabajo. La luz de la tarde comenzaba a disminuir. Mir\u00f3 el reloj: cuarto para las cuatro. Dedic\u00f3 demasiado tiempo a la etimolog\u00eda de la palabra <em>walrus<\/em>, &#8220;morsa&#8221;. La hab\u00eda seguido hasta el Polo Norte. Adem\u00e1s, hab\u00eda pasado tiempo con <em>waggle<\/em>, &#8220;agitar&#8221;, y ya le ten\u00eda miedo a las infinitas acepciones de <em>want<\/em>, &#8220;querer&#8221;. Un mont\u00f3n de hojas con apuntes cubr\u00edan el escritorio. La mayor parte ten\u00edan tachaduras y ya estaban arrugadas. Hip\u00f3tesis, intentos por transitar caminos desconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la morsa hab\u00eda intentado seis. Le serv\u00eda para aguantar el aburrimiento de ese trabajo de compilaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bradley, por el contrario, ten\u00eda prisa: las \u00faltimas letras del diccionario ten\u00edan que estar listas en un a\u00f1o. Ya hab\u00edan tenido que esperar mucho: a que acabara la guerra, &#8220;que la cultura de la palabra volviera a predominar sobre la barbarie de las armas&#8221;, que el batall\u00f3n de trabajo se recompusiera y llenara los vac\u00edos provocados por el k\u00e1iser. Ronald estaba all\u00ed para eso. Y porque, pese a su lentitud, era muy talentoso. Bradley lo sab\u00eda. Pocos entre los j\u00f3venes colaboradores dominaban las lenguas n\u00f3rdicas como \u00e9l. Adem\u00e1s estaba ah\u00ed porque le pagaban: con una familia a cargo, no hab\u00eda que ser remilgoso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ronald amaba las palabras, pero de una manera personal y peculiar. Eran como s\u00edmbolos arcanos, enigmas por resolver; conten\u00edan historias, abarcaban siglos y continentes. Cada palabra suger\u00eda otras, quiz\u00e1 nunca pronunciadas, pero del todo plausibles, todav\u00eda m\u00e1s densas en significados y referencias, y por lo tanto m\u00e1s verdaderas. Pero entre esas paredes no pod\u00eda estirarse mucho la liga: hab\u00eda un l\u00edmite inamovible. En la visi\u00f3n de los fundadores, el <em>Oxford English Dictionary<\/em> deb\u00eda ser la piedra miliar de la civilizaci\u00f3n brit\u00e1nica, la suma de todo lo que se dec\u00eda en ingl\u00e9s y de c\u00f3mo se dec\u00eda desde el principio de los tiempos hasta la \u00e9poca moderna. La fantas\u00eda no ten\u00eda cabida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;Palabras, palabras, palabras&#8221; era la cita preferida de Bradley: la repet\u00eda tantas veces que ya ni siquiera se daba cuenta; lo hac\u00eda por h\u00e1bito, como hablando consigo mismo. Ronald odiaba a Shakespeare. Le parec\u00eda incre\u00edble cu\u00e1ntas voces le correspond\u00edan, como si hubiera querido usar todos los vocablos posibles. Un verdadero usurpador de la lengua, voraz y avaro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguien empez\u00f3 a ponerse de pie y a decir adi\u00f3s con sobrios gestos de despedida. El color gris de las tareas contagiaba las maneras: hablar en voz baja, moverse el m\u00ednimo indispensable. Ronald se hab\u00eda adaptado. Sali\u00f3 de la antigua sede del museo, base que se le concedi\u00f3 a los compiladores del Diccionario para llevar a t\u00e9rmino su gran obra. Broad Street todav\u00eda estaba libre del ajetreo de togas y los cuellos almidonados que al cabo de una hora la llenar\u00edan. La recorri\u00f3 hasta la esquina y se dirigi\u00f3 a casa. En la siguiente esquina se detuvo a contemplar el nuevo edificio del Ashmolean, que ocupaba ese lado de Beaumont Street. La escalinata, las l\u00edneas neocl\u00e1sicas del edificio, el front\u00f3n sostenido por cuatro columnas j\u00f3nicas: cada detalle magnificaba la gloria de quien, gracias a su propia fama, hab\u00eda convencido a la universidad de transferir all\u00ed el museo. Sir Arthur Evans no se hubiera sentido contento con nada menos para conservar los adornos del rey Minos que hab\u00eda sacado a la luz con tanto cuidado. Arque\u00f3logos y clasicistas reinaban en la Nueva Arcadia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oxoniense. Para ellos se constru\u00edan esos edificios. Los fil\u00f3logos deb\u00edan sentirse satisfechos con los edificios en desuso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue precisamente al museo a donde se dirigi\u00f3. Desde hac\u00eda un tiempo hab\u00eda tomado esa costumbre, una desviaci\u00f3n antes de regresar a casa, un secreto innocuo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esa hora las salas estaban vac\u00edas, faltaba poco para el cierre. A la entrada, el guardia lo salud\u00f3 llev\u00e1ndose la mano a la visera. Por alguna oscura raz\u00f3n el guardia pensaba que Ronald era un artillero, compa\u00f1ero suyo, y por eso le permit\u00eda entretenerse dentro unos minutos fuera del horario de visitas. Ronald hab\u00eda pertenecido a los Fusileros de Lancashire, pero nunca se le hab\u00eda presentado la ocasi\u00f3n de desmentir a ese hombre, as\u00ed que pod\u00eda permitir la confusi\u00f3n sin sentirse culpable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dej\u00f3 atr\u00e1s las colecciones minoicas y subi\u00f3 al siguiente piso. Cuando entr\u00f3 en la sala, sinti\u00f3 una emoci\u00f3n sutil que le cosquilleaba la nuca. La iluminaci\u00f3n de la exposici\u00f3n era la \u00fanica fuente de luz que quedaba. La gran vitrina octogonal predominaba en el centro de la sala. Desde lejos se pod\u00edan ver las piezas dispuestas sobre un plano inclinado, casi como si formaran una flecha apuntando hacia arriba. Anillos. Formas y dimensiones muy variadas. \u00c1ngeles y dragones, cruces y emblemas, perlas y piedras preciosas. Hab\u00edan pertenecido a papas, obispos, pr\u00edncipes italianos. Eran c\u00edrculos que sellaban pactos entre los hombres, v\u00ednculos de poder, el sentido de una fe inmortal. Algunos sellaban un v\u00ednculo conyugal que hab\u00eda sobrevivido a los propios amantes, y quiz\u00e1 guardaban lemas grabados en su interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toc\u00f3 el vidrio con la nariz para observarlos mejor. La banda de oro que llevaba en el dedo era muy poca cosa comparada con tal ostentaci\u00f3n. Pens\u00f3 en Edith, en su amor por ella. Sinti\u00f3 culpa y quiso salir corriendo a casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando volte\u00f3, se sobresalt\u00f3 y casi golpe\u00f3 la vitrina. Hab\u00eda alguien en el umbral, una silueta apenas iluminada. Un peque\u00f1o ser, m\u00e1s bajo que \u00e9l, con una gran cabeza. Le record\u00f3 la ilustraci\u00f3n de un trasgo en un libro de cuentos de cuando era ni\u00f1o. Le dieron escalofr\u00edos, justo como le pasaba ante esa p\u00e1gina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Le pido perd\u00f3n \u2014dijo el hombre diminuto\u2014. Pens\u00e9 que ya no hab\u00eda nadie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se acerc\u00f3 con pasos peque\u00f1os y delicados. Ronald vio c\u00f3mo le echaba un vistazo a trav\u00e9s de la vitrina. Ten\u00eda los ojos de un azul intenso que captaban la luz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014A veces trato de imaginarme qui\u00e9n llevaba esos anillos en el dedo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parec\u00eda como si retomara una charla que hubiera iniciado hac\u00eda un rato. \u00a1All\u00ed estaba alguien que compart\u00eda su secreto!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Hombres que sosten\u00edan el peso del poder \u2014contest\u00f3 Ronald.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por un segundo el otro pareci\u00f3 entristecerse, todav\u00eda pensativo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Qui\u00e9n sabe si todos estuvieran a la altura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Yo creo que no. El poder corrompe \u2014Ronald fingi\u00f3 toser\u2014. Creo que el museo ya cerr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Oh, no soy un visitante \u2014respondi\u00f3 el otro, con los ojos puestos sobre la colecci\u00f3n de anillos\u2014. Y mucho menos un ladr\u00f3n \u2014brome\u00f3\u2014. Ten\u00eda yo una reuni\u00f3n con el director. \u00bfUsted viene seguido?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No \u2014minti\u00f3 Ronald\u2014. \u00bfUsted s\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ven\u00eda desde antes de la guerra. Disculpe \u2014le dijo mientras mostraba la mano derecha, vendada, y luego le extendi\u00f3 la izquierda\u2014. Me llamo Lawrence.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ronald lo salud\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Tolkien.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:60px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Llegas tarde. La cena est\u00e1 fr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ronald apoy\u00f3 el malet\u00edn en una silla a la entrada, bes\u00f3 a su esposa y dej\u00f3 que le quitara el abrigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Lo siento. Se me fue el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El peque\u00f1o John corri\u00f3 hacia \u00e9l aun con el riesgo de tropezarse y le pidi\u00f3 que lo abrazara. Su risa infantil le quit\u00f3 a Ronald el aire distra\u00eddo que ten\u00eda desde que estaba en la sala de los anillos. Jug\u00f3 un rato con el ni\u00f1o, luego se sent\u00f3 a la mesa. Frente a \u00e9l, Edith lo ve\u00eda comer en silencio. Habl\u00f3 s\u00f3lo hasta que \u00e9l termin\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfMe quieres contar qu\u00e9 te pas\u00f3?<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/FM11433.jpg\" alt=\"Portada de &quot;Lucero del alba&quot;, Wu Ming 4. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2022.\" class=\"wp-image-55638\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada de &#8220;Lucero del alba&#8221;, Wu Ming 4. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2022.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adqui\u00e9relo aqu\u00ed: <a href=\"https:\/\/elfondoenlinea.com\/Detalle.aspx?ctit=9786071675491\">https:\/\/elfondoenlinea.com\/Detalle.aspx?ctit=9786071675491<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO V. RONALD La pista se perd\u00eda entre los t\u00e9mpanos. 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