{"id":55570,"date":"2024-11-11T07:00:00","date_gmt":"2024-11-11T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55570"},"modified":"2026-09-30T10:54:32","modified_gmt":"2026-09-30T16:54:32","slug":"las-mujeres-de-la-limpieza-lo-saben-todo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55570","title":{"rendered":"Las mujeres de la limpieza lo saben todo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">A Cruz Estela Pe\u00f1a por el cari\u00f1o y las ense\u00f1anzas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que algo nos conmueva hasta las l\u00e1grimas se considera m\u00e1s una hip\u00e9rbole, una mera figura ret\u00f3rica, que un fen\u00f3meno real \u2014sobre todo en nuestros tiempos colmados de cinismo\u2014. Sin embargo, hay, por lo menos para m\u00ed, eventos y obras ante los cuales esa frase hecha termina describiendo mi reacci\u00f3n. Es lo que me pasa al leer los cuentos de Lucia Berlin, historias en apariencia simples, pero en los que hay una profunda exploraci\u00f3n de la condici\u00f3n humana productor de una mirada muy atenta y una sensibilidad formidables.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Narraciones como <em>Manual para mujeres de la limpieza<\/em>, <em>Mi Jockey<\/em>, <em>Dolor fantasma<\/em>, <em>Apuntes de la sala de urgencias, 1977<\/em>, <em>Temps perdu<\/em>, <em>Toda luna, todo a\u00f1o<\/em>, <em>Atracci\u00f3n adolescent<\/em>e, <em>Luto<\/em>, <em>Pante\u00f3n de Dolores<\/em>, <em>A ver esa sonrisa, Mijito<\/em>, <em>Y lleg\u00f3 el s\u00e1bado<\/em> o <em>Espera un momento<\/em> me hicieron romper en llanto \u2014otra frase hecha que, sin embargo, expresa lo que produjeron en m\u00ed\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus narraciones, Lucia Berlin tiene el encanto de una conversaci\u00f3n con una amistad cercana. A esa intimidad de las amistades de muchos a\u00f1os se suma su magn\u00edfica sensibilidad \u2014o mejor decir sensibilidades, una para la construcci\u00f3n de tramas y otra para mostrar las luces y sombras de la condici\u00f3n humana\u2014. Esa amiga que te cuenta historias que siempre te entretienen y nunca te dejan indiferente \u2014perd\u00f3neseme el uso de esos dos adverbios temporales y absolutos, pero es parte del encanto que me producen las narraciones de Berlin\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En espa\u00f1ol contamos con dos obras que recopilan la mayor parte de sus cuentos: <em>Manual para mujeres de la limpieza <\/em>(2016) y <em>Una noche en el para\u00edso<\/em> (2018), ambas editadas por Alfaguara y traducidas por Eugenia V\u00e1zquez Nacarino \u2014quiz\u00e1, para un lector mexicano, o de otras \u00e1reas de Latinoam\u00e9rica, es uno de los puntos flacos, pues algunas expresiones son traducidas en funci\u00f3n del espa\u00f1ol peninsular, pero, dado que Lucia conoc\u00eda nuestra lengua e incluso vivi\u00f3 en M\u00e9xico y en Chile, se hubiera agradecido una traducci\u00f3n m\u00e1s cercana a nosotros\u2014. Estos dos libros son traducciones de las recopilaciones realizadas por Stephen Emerson, amigo de Berlin, publicadas en los Estados Unidos bajo los t\u00edtulos de: <em>A Manual for Cleaning Women: Selected Stories<\/em> (2015) y <em>Evening in Paradise: More Stories<\/em> (2018) y en ellos se public\u00f3 la mayor parte de las 73 narraciones que escribi\u00f3 a lo largo de su vida \u2014<em>La de historias que pudo haber contado<\/em>, apunt\u00f3 Mark Berlin, su hijo, en <em>La historia es lo que cuenta<\/em>\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese texto, que funciona y que es el pr\u00f3logo de <em>Una noche en el para\u00edso<\/em>, Mark Berlin escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 soy la \u00faltima persona que habl\u00f3 con ella y, una vez m\u00e1s, me ley\u00f3 [antes apunt\u00f3 que le le\u00eda en su infancia]. No recuerdo qu\u00e9 (\u00bfuna rese\u00f1a, un fragmento de los cientos de lecturas que le ped\u00edan, una postal?), solo su voz clara, amorosa, volutas de incienso, destellos de crep\u00fasculo, y que despu\u00e9s los dos nos quedamos en silencio contemplando sus libros. &nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Y no puedo sino coincidir con Mark, porque esa capacidad de su voz est\u00e1 manifiesta en sus narraciones, no era exclusiva de su charla. Los mismos adjetivos y las mismas im\u00e1genes con las que su hijo describi\u00f3 su voz pueden aplicarse a su prosa \u2014no es casual que uno de los sin\u00f3nimos que se le da al estilo sea el de voz\u2014. Voz clara y amorosa con destellos de crep\u00fasculo, eso y m\u00e1s es lo que me mantiene a m\u00ed atento a las narraciones de Berlin; la conjunci\u00f3n de una profunda y atenta mirada con un sentido del humor que tanto puede ser ir\u00f3nico como reflexivo. As\u00ed, al descubrimiento de la injusticia y la crueldad, en el cuento Estrellas y Santos, ella contrapone la narraci\u00f3n de una ni\u00f1a, con comentarios que pueden ser ir\u00f3nicos o, incluso, jocosos, pero que resaltan el mundo al que esa ni\u00f1a ha sido lanzada \u2014con la madre alcoh\u00f3lica, el padre en la guerra, y los abuelos amargados y tambi\u00e9n enajenados por la bebida\u2014. La protagonista vive en El Paso y es enviada a una escuela de monjas del otro lado de la ciudad, porque su madre no quer\u00eda que se relacionara con mexicanos \u2014las tensiones raciales est\u00e1n presentes en muchos de los cuentos\u2014:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por supuesto a esas alturas ya hab\u00eda decidido hacerme monja, porque ellas nunca parec\u00edan nerviosas, pero sobre todo por los h\u00e1bitos negros y las tocas blancas, los velos almidonados pescas e inmaculadas flores de lis. Apuesto que la Iglesia cat\u00f3lica perdi\u00f3 a un mont\u00f3n de futuras monjas cuando empezaron a vestirse como las ordinarias guardas de los parqu\u00edmetros.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ni\u00f1a desea ser como esas monjas porque ellas, entre todas las personas con las que se relaciona \u2014sus compa\u00f1eras, su familia directa\u2014 son las \u00fanicas que la han tratado bien, quienes le ponen estrellas en la frente y le dan estampas de los santos, aunque su familia no sea cat\u00f3lica. Pero, por una serie de equ\u00edvocos, la ni\u00f1a termina lastimando a una monja y aquel sue\u00f1o se rompe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Berlin construye <em>Estrellas y santos<\/em> a trav\u00e9s de contrastes: la casa de la ni\u00f1a opuesta al colegio; las monjas contrastan con las compa\u00f1eras que acosan a la protagonista, quien, con su equipo ortop\u00e9dico a cuestas, contrasta con la belleza de sus compa\u00f1eras. La enorme mayor\u00eda de sus narraciones se construyen a trav\u00e9s de elementos contrastados, sobre todo personajes \u2014ah\u00ed est\u00e1 <em>Melina<\/em> en la narraci\u00f3n con el mismo nombre, a quien la narradora desea conocer y con quien se compara, cuyas vidas y personalidades son tan opuestas; ah\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n <em>Atracci\u00f3n sexual<\/em> donde la ni\u00f1a protagonista, al borde de la adolescencia, es guiada por los misterios de la seducci\u00f3n por su prima mayor, ambas en una cena de gala \u2014una con un vestido de hombros descubierto, la otra todav\u00eda con los holanes propios de la infancia y el seducido entre ellas, un <em>junior<\/em> millonario que trastoca las expectativas de los personajes y de quien lee\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La narraci\u00f3n que le da t\u00edtulo a la primera de las colecciones que se publicaron tras su muerte, <em>Manual para las mujeres de la limpieza<\/em>, est\u00e1 construida a trav\u00e9s de los contrastes. Contrasta la narradora blanca entre las otras mujeres de la limpieza, la mayor\u00eda negras; contrastan las casas a las que acude a limpiar y las vidas que observa en ellas con la suya propia \u2014en medio del duelo por la muerte de su esposo\u2014. Incluso hay un contraste, que produce la tensi\u00f3n del cuento, entre la narraci\u00f3n de su vida como mujer de la limpieza, los consejos para las mujeres de la limpieza y los momentos en que se dirige a su compa\u00f1ero muerto \u2014o en los que lamenta su muerte\u2014, con lo cual logra construir una entra\u00f1able historia y trasmitir el dolor y el cansancio, pese a ser una adulta funcional, en los que nos sumerge el duelo: \u201cMis amigos dicen que me recreo en la compasi\u00f3n. Que ya no veo a nadie. Cuando sonri\u00f3, sin querer me tapo la boca con la mano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Soy la \u00fanica persona con quien puede hablar su marido es abogado juega al golf y tiene un amante no creo que la Se\u00f1ora Jessel lo sepa o que se acuerde Las mujeres de la limpieza lo saben todo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La se\u00f1ora Jessel no se da cuenta de nada y depende de la narradora, quien, en cambio, lo sabe todo; quien no tiene problemas de memoria, pero est\u00e1 deprimida. As\u00ed manifiesta la personalidad de la protagonista-narradora, desde su capacidad de observaci\u00f3n y su depresi\u00f3n. Lo sabe todo porque observa y por eso est\u00e1 en condiciones de dar consejos; pero tambi\u00e9n le permite no pensar en su duelo, el cual irrumpe en la narraci\u00f3n como los pensamientos intrusivos en la depresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llega mi autob\u00fas. Toma Telegraph Avenue hacia Berkeley. En el escaparate del SAL\u00d3N DE BELLEZA VARITA M\u00c1GICA hay una estrella de papel de plata pegada a un matamoscas. Al lado, tienda de ortopedia con dos manos suplicantes y una pierna.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ter se negaba a ir en autob\u00fas. Ver a la gente ah\u00ed sentada lo deprim\u00eda. Le gustaban las estaciones de autobuses, en cambio. \u00cdbamos a menudo a las de San Francisco y Oakland, en San Pablo Avenue. Una vez me dijo que me amaba porque yo era como San Pablo Avenue.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una escena que, adem\u00e1s, recuerda a la escena de <em>Ana Karenina<\/em> previa al suicidio de Ana, cuando ella viaja en un carro por las calles de San Petersburgo y lee los anuncios de las tiendas de la calle mientras sus pensamientos irrumpen en el discurso del narrador en una de las primeras muestras de flujo de conciencia; gran lectora como era Lucia Berlin, y deudora de la literatura rusa, no es improbable que se haya inspirado en esa escena para la construcci\u00f3n de esta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los consejos para las mujeres de la limpieza se vuelven una especie de escape, una forma de no estar d\u00e1ndole vueltas a su soledad y la muerte de Ter. Incluso, no pocos de ellos son planteados desde el sentido del humor, como el sexto consejo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mujeres de la limpieza: aprender\u00e9is mucho de las mujeres liberadas. La primera fase es un grupo de toma de conciencia feminista; la segunda fase es una mujer de la limpieza; la tercera, el divorcio.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Pero el duelo lo impregna todo, irrumpe, porque no se ha resuelto, del mismo modo en el que la muerte irrumpi\u00f3 y acab\u00f3 con la vida de Tar, del compa\u00f1ero de Maggie, la narradora.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dejo la aspiradora encendida media hora (un sonido relajante) y me tumbo bajo el piano con un trapo de limpiar el polvo en la mano, por si acaso. Simplemente me quedo ah\u00ed, tumbada, tarareando y pensando. No quise identificar tu cad\u00e1ver. Ter, aunque eso trajo muchas complicaciones. Tem\u00eda empezar a pegarte por lo que hab\u00edas hecho. Morir.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pienso en el dolor de Maggie, en la ira, en la negaci\u00f3n y se me humedecen los ojos. As\u00ed es el duelo. Lucia Berlin, como gran observadora que era, sab\u00eda captar los elementos esenciales para trasmitir un estado emocional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa capacidad de observaci\u00f3n la utiliz\u00f3 en las diversas profesiones que ejerci\u00f3, sobre todo como enfermera y ayudante administrativa de un hospital \u2014una capacidad que comparte con otros escritores que tambi\u00e9n fueron profesionales de la salud; pienso en Ant\u00f3n Ch\u00e9jov, a quien tanto le debe la prosa de Lucia, pero tambi\u00e9n en Mikhail Bulgakov, o en poetas como William Carlos Williams o El\u00edas Nandino\u2014. Muchas de sus historias se desarrollan en torno a esas experiencias, como <em>Mi Jockey<\/em>, donde dice:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi primer jockey fue Mu\u00f1oz. Dios. Me paso el d\u00eda desvistiendo gente y no es para tanto, apenas tardo unos segundos. Mu\u00f1oz estaba ah\u00ed tumbado, inconsciente, un dios azteca en miniatura, pero aquella ropa tan complicada fue como ejecutar un elaborado ritual. Exasperante, porque no se acababa nunca, como cuando Mishima tarda tres p\u00e1ginas en quitarle un quimono a una dama.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mostrando toda la compasi\u00f3n y el dominio de su prosa de que era capaz, el canal de YouTube <em>Poetry Center Archive Goes Live! <\/em>tiene un video de una lectura que Lucia Berlin realiz\u00f3 el 24 de febrero de 1984:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Lucia Berlin, 1984, reads \u201cThe Pony Bar, Oakland\u201d and \u201cMy Jockey&quot; in San Francisco\u2014The Poetry Center\" width=\"1200\" height=\"675\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/l0zeIED_3IE?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas cualidades de observaci\u00f3n se manifiestan, tambi\u00e9n, en <em>Apuntes de la sala de urgencias, 1977<\/em>, narraci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de los meros apuntes. La observadora y compasiva Lucia comparte su experiencia en la sala de espera, hace a quien la lee part\u00edcipe de ellos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si no les han robado ya el bolso, da la impresi\u00f3n de que las ancianas solo llevan encima la dentadura postiza, un horario de la l\u00ednea 51 del autob\u00fas y una agenda sin apellidos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[&#8230;] Me parece una l\u00e1stima hacer una pr\u00f3tesis completa de cadera o un <em>bypass <\/em>a alguien de noventa y cinco a\u00f1os que susurra: \u201cPor favor, d\u00e9jenme morir\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no es una mera observadora, participa junto con los param\u00e9dicos y el resto del personal de salud, acompa\u00f1a a los enfermos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos re\u00edmos y luego nos quedamos callados, cogidos de la mano&#8230; desde Pleasent Valley a Alcatraz Avenue. El se\u00f1or Adderly lloraba en silencio. Mis l\u00e1grimas eran por mi propia soledad, mi propia ceguera [el se\u00f1or Adderly era ciego].<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta observadora sabe reconocer el dolor y la forma en la que afecta a los deudos: \u201cUna cosa s\u00e9 de la muerte. Cuanto \u2018mejor\u2019 es la persona, cuanto m\u00e1s cari\u00f1osa, feliz y comprensiva, menor es el vac\u00edo que deja su muerte\u201d. Puede uno estar o no de acuerdo con su juicio, con lo que significa vac\u00edo tras la partida de alguien, pero es evidente que ha llegado a ese juicio a trav\u00e9s de la experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia le sirve a Berlin como materia prima, pero no se circunscribe a ella. Gran lectora de Proust, sabe que la memoria y la experiencia son materiales con los cuales se construyen las historias. As\u00ed, incluso su subjetividad \u2014el yo\u2014 es tambi\u00e9n uno de los materiales con los que puede construir sus historias; de ah\u00ed que, en lo personal, no creo que su prosa pueda considerarse autoficci\u00f3n; no le interesa problematizar el yo que observa y narra \u2014como s\u00ed hace, por ejemplo, Annie Ernaux, otra gran lectora de Proust\u2014. No hay un \u00fanico yo en la prosa de Berlin, aunque la mayor\u00eda de sus narraciones sean narrados en primera persona. Hay diversos y m\u00faltiples yos con los que construye, algunos est\u00e1n cercanos a otros, incluso comparten elementos de sus pasados sin que sean, necesariamente, el mismo \u2014pienso, por ejemplo, en <em>Toda luna, todo a\u00f1o <\/em>y <em>Penas<\/em>, ambos transcurren en Zihuatanejo y, en el segundo, el personaje de Dolores recuerda una aventura que es la misma que tiene la protagonista de <em>Toda luna, todo a\u00f1o<\/em>, Eloise Gore; otro punto en el que coinciden ambas narraciones es que son narradas en tercera persona; al de <em>Penas<\/em> se pueden incluir <em>Pante\u00f3n Dolores<\/em>, <em>Mam\u00e1<\/em> o <em>Espera un momento<\/em>, que hablan de Sally, aunque ella no sea necesariamente la misma en las diferentes narraciones\u2014. <em>Penas<\/em> ahonda en el reencuentro de dos hermanas que se distanciaron por veinte a\u00f1os y cuya madre acaba de morir, madre que desconoci\u00f3 a la menor, Sally, cuando ella se cas\u00f3 con un mexicano; es el reencuentro, adem\u00e1s, en el momento en el que la menor sabe que morir\u00e1, est\u00e1 en tratamiento contra el c\u00e1ncer y la acaba de dejar el marido, mientras Dolores no puede sincerarse sobre su padecimiento:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo pod\u00eda hablarle a Sally de su alcoholismo? No era como hablarle de la muerte, o perder a su marido, de perder un pecho. La gente dec\u00eda que era una enfermedad, pero nadie la obligaba a beber. Tengo una enfermedad letal. Estoy aterrorizada, quiso decir Dolores, pero no lo hizo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, aunque la hermana mayor calla, el reencuentro es posible gracias a que ella asume su papel de cuidadora \u2014es enfermera en California\u2014 y ayuda a su hermana a no sentir pena por s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Realmente es un consuelo \u2014dijo Sally, cuando se despidi\u00f3 con un beso de Dolores en el aeropuerto.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Apenas comenzamos a conocernos de verdad \u2014dijo Dolores\u2014. Ahora estaremos siempre ah\u00ed, la una para la otra \u2014se le encogi\u00f3 el coraz\u00f3n al ver la dulzura, la confianza en la mirada de su hermana.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volviendo al hotel le pidi\u00f3 al taxista que parara en una licorer\u00eda. En la habitaci\u00f3n bebi\u00f3, se qued\u00f3 dormida y luego mand\u00f3 que le trajeran otra botella. A la ma\u00f1ana siguiente de camino al avi\u00f3n de vuelta a California compr\u00f3 una petaca de ron, para curar los temblores y la jaqueca. Cuando el taxi lleg\u00f3 al aeropuerto ya hab\u00eda, como suele decirse, ahogado las penas.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lucia Berlin tuvo una vida muy diversa. Vivi\u00f3 muchas vidas en una sola, de las cuales pudo extraer muchas experiencias, pero adem\u00e1s tuvo un ojo extraordinario para saber elegir escenas y momentos de su vida y, a trav\u00e9s de ellos, construir sus historias. Si Dolores es una enfermera alcoh\u00f3lica, Eloise Gore es una maestra enviudada recientemente \u2014\u201cAy, Mel, \u00bfqu\u00e9 voy a hacer? \u00bfAbandonar la ense\u00f1anza? \u00bfViajar? \u00bfHacer un doctorado? \u00bfSuicidarme?\u201d\u2014 que trata de traducir un poema del Chilam Balam y al explorar la playa encuentra la isla y a C\u00e9sar, quien ser\u00e1 su instructor de buceo y con quien llega a tener relaciones sexuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un cuento de descubrimiento, tanto del mundo que le muestra el instructor como de s\u00ed misma y de lo que es capaz.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Salieron a la superficie. El agua turquesa no revelaba nada de lo que hab\u00eda debajo. Por el sol, Eloise supo que no hab\u00edan estado abajo ni siquiera una hora. Sin peso la persona se pierde a s\u00ed misma como punto de referencia, pierde su lugar en el tiempo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella descubre que es capaz de volver a amar, que es posible seguir viviendo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">C\u00e9sar la esper\u00f3 en la oscuridad moviendo apenas las aletas y entonces la atrajo hacia \u00e9l. Se abrazaron, sus reguladores entrechocaron. Al notar que la estaba penetrando, entrelaz\u00f3 las piernas a su cuerpo mientras daban vueltas y ondulaban en el mar oscuro. Cuando C\u00e9sar se apart\u00f3, el esperma qued\u00f3 flotando entre los dos como tinta blanca de un pulpo. Siempre que Eloise rememorara la escena en el futuro no ser\u00eda como suele recordarse a una persona o a un acto sexual, sino m\u00e1s bien como un fen\u00f3meno de la naturaleza, un ligero temblor de tierra, una r\u00e1faga de viento en un d\u00eda de verano.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eloise ha encontrado la forma de traducir el poema. Esa soluci\u00f3n es una muestra de que ella ha encontrado la manera de reconciliarse con su propio dolor, de enfrentar el duelo. Aunque no muchas de sus personajes son traductoras, la traducci\u00f3n, el traslado, el hecho de ser el puente entre una cultura y otra es un elemento que comparten muchos de los personajes de Berlin \u2014como ella misma lleg\u00f3 a serlo en muchos momentos de su vida\u2014. As\u00ed, se puede leer en el inicio de <em>Toda luna, todo a\u00f1o<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSabor a m\u00ed\u201d. \u00bfQui\u00e9n puede imaginar una canci\u00f3n en ingl\u00e9s que hable del sabor de una persona? En M\u00e9xico todo ten\u00eda sabor. Ajo, cilantro, lima. Los olores eran intensos. Menos las flores que no ol\u00edan a nada. En cambio el mar, el agradable olor a jungla en descomposici\u00f3n, el tufo rancio de las sillas de cuero, las baldosas enceradas con queroseno, las velas\u2026<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed lo es la enfermera que atiende a la adolescente Amelia en <em>Mijito <\/em>\u2014cuento en el que, adem\u00e1s, la narraci\u00f3n pasa de Amelia a la enfermera hasta llegar al desgarrador final\u2014. La joven lleg\u00f3 de su pueblo en Morelia, donde conoci\u00f3 a Manolo, se cas\u00f3 con \u00e9l; pero lo arrestan y tiene que irse a vivir con un pariente de Manolo, mientras trata de aprender ingl\u00e9s y descubre que est\u00e1 embarazada. Berlin construye el drama de muchas mujeres migrantes que llegan a los Estados Unidos sin siquiera saber el idioma y c\u00f3mo tienen que afrontar todas las condiciones en contra, quienes, aunque quieren, ni siquiera pueden volver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n funje como puente la narradora de <em>Luto<\/em>, una mujer que limpia las casas de gente que acaba de fallecer y quien atestigua c\u00f3mo los hijos de un hombre que acaba de morir se reconcilian.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella guard\u00f3 silencio, pero pude ver que la muerte empezaba a ablandarla. La muerte cura, nos dice que perdonemos, nos recuerda que no queremos morir solos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n lo es la maestra que les ense\u00f1a a los presos a escribir en <em>Y lleg\u00f3 el s\u00e1bado<\/em>. Ella logra que uno de los presos se exprese as\u00ed de uno de los textos de sus compa\u00f1eros:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La puesta de sol reflejada en el vidrio. Todas las im\u00e1genes evocan la fragilidad de la vida y el amor. Esas mu\u00f1ecas finas como juncos. El dolor est\u00e1 en la conciencia de que la felicidad no durar\u00e1.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese juicio, que se puede aplicar a muchas de sus narraciones, es dicho por el preso que m\u00e1s admira el narrador, tambi\u00e9n preso, y a quien considera con mayor talento literario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La capacidad de ser un puente entre personajes, entre culturas se ve tambi\u00e9n en Pante\u00f3n de Dolores, donde la narradora trata de que su hermana enferma de c\u00e1ncer se reconcilie con su madre muerta, quien la desconoci\u00f3 cuando se cas\u00f3 con un mexicano; aunque la narradora misma no acaba de entenderla:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me cuesta entender por qu\u00e9 nuestra madre odiaba tanto a los mexicanos. Quiero decir m\u00e1s all\u00e1 del perjuicio heredado de todos sus parientes texanos. Sucios, mentirosos, ladrones. A ella le repugnaban los olores, de cualquier clase, y los de M\u00e9xico le parec\u00edan a\u00fan peores que el humo de los coches. Cebollas y claveles. Cilantro, pis, canela, goma quemada, ron y nardos. Los hombres huelen en M\u00e9xico. El pa\u00eds entero huele a sexo y jab\u00f3n. Eso es lo que a ti te aterraba mam\u00e1, igual que a D. H. Lawrence. Aqu\u00ed es f\u00e1cil que el sexo acabe confundi\u00e9ndose, nunca deja de latir. Un paseo de un par de manzanas es sensualidad pura, est\u00e1 cargado de peligro.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese cuento se llega a se\u00f1alar que ella tiene un humor muy mexicano, lo cual es identificable con un acercamiento sin temores a la muerte, un acercamiento que incluso llega a ser juguet\u00f3n, como en <em>Polvo al polvo<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay ciertas cosas de las que la gente nunca habla. No me refiero a las cosas dif\u00edciles, como el amor, sino a las m\u00e1s bochornosas, como por ejemplo que los funerales a veces son divertidos o que es emocionante ver arder un edificio. El funeral de Michael fue maravilloso.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lucia Berlin tiene la cualidad que Borges ped\u00eda a los cuentos \u2014y la raz\u00f3n por la que \u00e9l no cultiv\u00f3 la novela\u2014: la de mantener su ra\u00edz oral. Se sienten como si te los estuviera contando una amiga, una amiga que es, nada menos, Lucia misma, cuyas historias no te dejan indiferente y te hacen re\u00edr en el momento adecuado, sin por ello ser simplistas, y te pueden llenar los ojos de l\u00e1grimas con la oraci\u00f3n precisa, con la imagen justa, con sus narraciones que, al menos yo, no puedo dejar de leer. Esa mujer de la limpieza que lo sabe todo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fuentes<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lucia Berlin. <em>Manual para mujeres de la limpieza<\/em>. Prol. Lydia Davis, int. Stephen Emerson, trad. Eugenia V\u00e1zquez Nacarino. Alfaguara, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lucia Berlin. <em>Una noche en el para\u00edso.<\/em> Prol. Mark Berlin, trad. Eugenia V\u00e1zquez Nacarino. Alfaguara, 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Cruz Estela Pe\u00f1a por el cari\u00f1o y las ense\u00f1anzas Que algo nos conmueva hasta las l\u00e1grimas se considera m\u00e1s una hip\u00e9rbole, una mera figura ret\u00f3rica, que un fen\u00f3meno real \u2014sobre todo en nuestros tiempos colmados de cinismo\u2014. 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