{"id":55505,"date":"2024-10-22T07:00:00","date_gmt":"2024-10-22T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55505"},"modified":"2026-10-02T10:14:04","modified_gmt":"2026-10-02T16:14:04","slug":"ciberpunk-desde-latinoamerica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55505","title":{"rendered":"Ciberpunk desde Latinoam\u00e9rica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En plena Rebeli\u00f3n de las M\u00e1quinas, luego de los robots de Karel \u010capek y las Leyes de Asimov, incluso con las naves espaciales ya en \u00f3rbita explorando el universo, en la ciencia ficci\u00f3n el <em>cyberpunk<\/em> cambi\u00f3 el espacio imaginario del lector por uno mucho m\u00e1s cercano. El Interior. Detr\u00e1s de la pantalla. Al alcance de la mano. Con <em>Neuromancer<\/em> (1984), William Gibson inaugur\u00f3 el <em>ciberespacio<\/em>, top\u00f3nimo <em>online<\/em> donde personajes o avatares interact\u00faan en gr\u00e1ficas 3D que, por lo menos desde la d\u00e9cada de 1980, se ha apropiado del lenguaje de las computadoras para crear entornos digitales para tramas generalmente <em>noir<\/em> combinadas con lo fant\u00e1stico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bajo el lema <em>High Tech-Low Life<\/em>, el <em>cyberpunk<\/em> es una de las \u00faltimas ramificaciones de la ciencia ficci\u00f3n de cara al nuevo siglo. Como expresi\u00f3n literaria, el subg\u00e9nero se instala en el posmodernismo y critica al capital por medio de tramas en muchos casos pesimistas, situadas en un mundo futuro dominado por grandes corporaciones trasnacionales, y en donde los seres humanos reconocen \u2014o modifican\u2014 la vulnerabilidad f\u00edsica de sus cuerpos fusion\u00e1ndose con las m\u00e1quinas y el algoritmo en el ciberespacio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El t\u00e9rmino <em>cyberpunk <\/em>(tomado de un cuento de Bruce Bethke que public\u00f3 <em>Amazing Stories<\/em> en 1983) abreva del <em>cyborg<\/em> en tanto organismo h\u00edbrido, de la f\u00e1bula de robots y del movimiento musical que en los setentas pretend\u00eda devolver al rock su absoluta rebeld\u00eda. En tal simbiosis contracultural se encuentran las claves del subg\u00e9nero: un futuro hiperviolento dominado por las corporaciones, la emergencia de la ingenier\u00eda gen\u00e9tica como fuente de nuevas tecnolog\u00edas, lenguaje an\u00e1rquico, superdrogas de dise\u00f1o, modificaciones corporales, realidad virtual y ciberespacio, <em>hackers<\/em>, Inteligencia Artificial, estilo de vida <em>cyber-<\/em>lumpen, todo al alcance de quien pueda costearlo con efectivo o en bitcoin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde luego, en Am\u00e9rica Latina el ciberpunk inocul\u00f3 sus propios lenguajes en las posibilidades de un nuevo ciberespacio y se apropi\u00f3 de los t\u00f3picos del subg\u00e9nero: computadoras, drogas y espacios perif\u00e9ricos, transhumanismo. Con la simbiosis humano-m\u00e1quina, el relato cienciaficcional encontr\u00f3 nuevas estructuras para reimaginar el cuerpo. En <em>Las constelaciones oscuras<\/em> (2015), de Pola Oloixarac (Argentina 1977), la escritora sudamericana explora las posibilidades narrativas del ciberpunk a partir de las ciencias naturales y la inform\u00e1tica en un futuro latinoamericano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estructura de la novela parte del desarrollo de tres personajes principales: Niklas Bruun, cronista y cazador de orqu\u00eddeas, ambientada en 1882; Cassio Liberman Brand\u00e3o da Silva, <em>hacker<\/em> y genio de la computaci\u00f3n, que comienza en 1983; Piera, bi\u00f3loga estrella en el equipo del Estromatoliton, LATAM, 2024.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Niklas, 1882<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Crissia pallida<\/em>.Traficantes de insectos, cazadores de orqu\u00eddeas, zo\u00f3logos de fama tenebrosa, cart\u00f3grafos de islas desaparecidas, dibujantes enloquecidos. <em>Las constelaciones<\/em> <em>oscuras<\/em> inicia con la bit\u00e1cora de un grupo de exploradores que alcanz\u00f3 el mar que rodea al cr\u00e1ter de Famara, la masa volc\u00e1nica que se eleva en el archipi\u00e9lago de Juba, el \u00faltimo d\u00eda de 1882. Niklas Brunn, el m\u00e1s joven de la expedici\u00f3n, adem\u00e1s de ilustrar el diario de viaje, tambi\u00e9n archiva, describe y documenta la historia de los visitantes. En este primer ciclo de la novela, el cronista ilustrador se inmiscuye en el mundo de la bot\u00e1nica, el lenguaje m\u00edstico de las plantas y la enteog\u00e9nesis para narrar desde el cuerpo la experiencia oculta de la hibridaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brunn recolect\u00f3 el archivo de ilustraciones y escribi\u00f3 <em>De Flora Subterranea<\/em>, \u201c[\u2026] los f\u00e1rragos v\u00edvidos, el\u00edpticos y, por momentos, francamente incomprensibles, que anticipar\u00edan la \u2018trama apocal\u00edptica\u2019 del Antropoceno\u201d. El subtexto da cuenta de un momento particular de las especies: cuando la vida se separ\u00f3 en dos, a la conquista del oc\u00e9ano y la tierra. Sus investigaciones ser\u00edan retomadas en el futuro, a\u00f1adi\u00e9ndose a la colecci\u00f3n de Humanos e H\u00edbridos. M\u00e1s tarde ser\u00eda uno de los bastiones t\u00e9cnicos del Estromatoliton, el proyecto gen\u00f3mico m\u00e1s ambicioso en la historia latinoamericana, cuyo equipo de investigaci\u00f3n conformaron Max Lambard y Cassio Liberman Brand\u00e3o da Silva.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cassio, 1983<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLos primeros pasos de Cassio en el mundo del capital implicaron un uso solitario, po\u00e9tico, de las herramientas inform\u00e1ticas, con incursiones ocasionales en su destrucci\u00f3n\u201d. La segunda parte de <em>Las constelaciones oscuras<\/em> es un relato a la <em>bildungsroman<\/em>, preludio a la inserci\u00f3n de un <em>hacker<\/em> nato en el capitalismo. Hijo de Sonia Liberman, ling\u00fcista e intelectual, y Jo\u00e3o Fernando Brand\u00e3o da Silva, ingeniero aeron\u00e1utico, Cassio encarna el imaginario popular alrededor del genio computacional: abandonado, blanquecino y <em>freak<\/em>. A partir de una trama centrada en su desarrollo como ni\u00f1o prodigio, luego como estudiante adelantado, finalmente como cient\u00edfico esquizoide, la historia de Cassio tambi\u00e9n es la del Estromatoliton, el Proyecto de Unificaci\u00f3n de Datos Gen\u00e9ticos de LATAM, \u201c[\u2026] el cerebro m\u00e1quina que imita la memoria natural en un solo lugar, el procesador de los rastros de los seres, el ojo-cerebro absoluto\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con una prosa cargada de referencias al mundo <em>geek<\/em>, al lenguaje de los videojuegos y la met\u00e1fora posmoderna de la pornograf\u00eda, en esta segunda secci\u00f3n de <em>Las constelaciones oscuras <\/em>Pola Oloixarac expone el mecanismo ciberpunk de su novela. M\u00fasica, literatura y cine convergen en la creaci\u00f3n de un ciberespacio <em>softporn<\/em> er\u00f3tico plagado de gui\u00f1os a Gibson y Lem, al tiempo que el relato cient\u00edfico se ve invadido por los paisajes sudamericanos y las inclinaciones de los personajes por la anarqu\u00eda, lo h\u00edbrido y el algoritmo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Piera, 2024<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa clave de una tecnolog\u00eda exitosa consiste en convencer a los adictos de que en ella late el futuro, que su sola aparici\u00f3n contiene la disoluci\u00f3n inexorable de sus enemigos\u201d. La \u00faltima parte de <em>Las constelaciones oscuras<\/em> sucede entre el laboratorio y la especulaci\u00f3n, pero con entornos volatilizados del tercer mundo. Piera se integra al grupo de investigaci\u00f3n del Estromatoliton, cuyo objetivo primordial radica en la geolocalizaci\u00f3n del individuo en el nuevo mapa del mundo, a partir de trazas gen\u00e9ticas, seg\u00fan la especificidad de las personas. En este ecosistema, cada habitante del planeta trasmite informaci\u00f3n y se convierte en informante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como relato ciberpunk, la novela de Pola Oloixarac funciona no solo desde el lenguaje t\u00e9cnico\/cient\u00edfico, sino tambi\u00e9n por la conformaci\u00f3n de un espacio que enlaza el algoritmo con las palabras, el relato on\u00edrico de las plantas con la computaci\u00f3n y el porno con la traza gen\u00e9tica. Los personajes de <em>Las constelaciones oscuras<\/em> son subterr\u00e1neos \u2014Tartare d\u2019Hunval, el m\u00e1s enigm\u00e1tico\u2014, y todos, a su manera, se sublevan, ironizan, son an\u00e1rquicos y rebeldes, propician la disoluci\u00f3n del ciberespacio, sabotean lo h\u00edbrido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son c\u00edborgs.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/LasConstelacionesOscuras_Portada-349x600.png\" alt=\"Portada de &quot;Las constelaciones oscuras&quot;, Pola Oloixarac. Literatura Random House, 2015.\" class=\"wp-image-55509\" width=\"351\" height=\"603\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada de &#8220;Las constelaciones oscuras&#8221;, Pola Oloixarac. Literatura Random House, 2015.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En plena Rebeli\u00f3n de las M\u00e1quinas, luego de los robots de Karel \u010capek y las Leyes de Asimov, incluso con las naves espaciales ya en \u00f3rbita explorando el universo, en la ciencia ficci\u00f3n el cyberpunk cambi\u00f3 el espacio imaginario del lector por uno mucho m\u00e1s cercano. El Interior. Detr\u00e1s de la pantalla. 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