{"id":55424,"date":"2024-10-02T07:00:00","date_gmt":"2024-10-02T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55424"},"modified":"2026-10-02T10:40:24","modified_gmt":"2026-10-02T16:40:24","slug":"meth-z","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55424","title":{"rendered":"<em>Meth Z<\/em>"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">ZOROKIN ABSORBIDO<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">METH Z<\/h3>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">La piedra hab\u00eda sido removida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">MARCOS 14:6<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pegaso Zorokin se hab\u00eda enamorado y hab\u00eda decidido dejar las drogas. La idea, a decir verdad, no lo convenc\u00eda. Se lo hab\u00eda prometido a su chica. En la escuela todos se drogaban. No ten\u00eda por qu\u00e9 estar mal drogarse. Pegaso pensaba en voz alta derribado en el div\u00e1n. El Meth apenas hab\u00eda dejado cicatrices en su rostro. Pegaso Zorokin no luc\u00eda nada mal para tener veintid\u00f3s a\u00f1os. Andes de salir a ver a Mar\u00eda Eugenia se pint\u00f3 el pelo de azul y se ech\u00f3 a re\u00edr. Se mir\u00f3 en su c\u00e1mara de luz y se afeit\u00f3 con un cuchillo. Se parec\u00eda tanto a ella. A su mujer, a su p\u00e1jaro azul. Los dos se parec\u00edan tanto. Mar\u00eda Eugenia ten\u00eda un solo inconveniente. A ella no le gustaba que \u00e9l se drogara. Pegaso mir\u00f3 con desd\u00e9n su reflejo. Se realiz\u00f3 varios cortes en las mu\u00f1ecas y se hizo una cicatriz vertical en el ojo izquierdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mar\u00eda Eugenia no ten\u00eda por qu\u00e9 enterarse. El muchacho encendi\u00f3 la piedra en su pipa reloj. Las manecillas giraron furiosas. Sostuvo el humo entre los dientes. Se vio en el espejo hasta que su pecho qued\u00f3 iluminado. La pipa se mantuvo suspendida en medio de la alcoba. Pens\u00f3 en regresar el tiempo. En no encender la pipa. Un pulso volc\u00e1n se lo imped\u00eda. Demasiado tarde, Zorokin, la tierra finalmente se hab\u00eda transformado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tiempo retroced\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pegaso se puso sus botas de zinc y encendi\u00f3 su autom\u00f3vil. El mago se ve\u00eda guap\u00edsimo conduciendo. Pegaso Zorokin hab\u00eda fallado una vez m\u00e1s. No era sencillo dejar la droga. Zorokin llevaba toda su vida encendido. Cuando le ense\u00f1aron a conducir venenos Pegaso ten\u00eda tan solo nueve a\u00f1os. \u00c9l hac\u00eda sus drogas en un matraz. A los doce a\u00f1os Zorokin hab\u00eda recibido un premio por inventar el Meth Z. Estando bajo el curso de la sustancia hab\u00edan muerto tres compa\u00f1eras suyas. Era importante dejar las drogas. Mar\u00eda Eugenia lo val\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 era tan dif\u00edcil para Zorokin entenderlo? Ahora la piedra licuaba su mente. El mago se sent\u00eda vivo. Zorokin conduc\u00eda con destreza su Volvo negro. Puso a Can en el est\u00e9reo y aceler\u00f3. Apenas lleg\u00f3 a casa de Mar\u00eda se vio en el espejo del auto. Pegaso estaba nervioso. Ten\u00eda los ojos azules y escamas entre los dedos. Mar\u00eda Eugenia se dar\u00eda cuenta. \u00c9l hab\u00eda roto su promesa. Antes de llegar al apartamento de Mar\u00eda abri\u00f3 su malet\u00edn, busc\u00f3 unas tijeras y se cort\u00f3 los p\u00e1rpados. Se puso imanes detr\u00e1s de los o\u00eddos y encendi\u00f3 un cigarrillo. Tendr\u00eda que mentirle a Mar\u00eda. Se vio una vez m\u00e1s al espejo. Qu\u00e9 imb\u00e9cil. Se hab\u00eda cortado los p\u00e1rpados. Hab\u00eda vuelto a la piedra. Su chica iba a enojarse. Pegaso estaba furioso. No quer\u00eda que Mar\u00eda Eugenia lo viera as\u00ed. El muchacho volvi\u00f3 a encender el Volvo y lo estrell\u00f3 contra un puente. Sali\u00f3 del auto en llamas y fue a la ciudad a comprar gafas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El muchacho atraves\u00f3 todo Paseo de los Insurgentes y se detuvo en Parque Hundido. Hac\u00eda apenas tres d\u00edas le hab\u00eda prometido que no se drogar\u00eda. La piedra hab\u00eda llegado a \u00e9l. C\u00f3mo explicarlo. El mago, furioso, destroz\u00f3 una estatua de m\u00e1rmol. Era el general Vicente Guerrero. Cuando el insurgente estall\u00f3 una espada de cobre cay\u00f3 al suelo. Zorokin la levant\u00f3. Los pu\u00f1os le sangraban. La empu\u00f1\u00f3 y trat\u00f3 de derretirla. H\u00e1gase mi voluntad, gritaba Zorokin so\u00f1oliento. Y un magma ardiente le escurr\u00eda entre los dedos. Una patrulla se detuvo frente al parque. Zorokin peg\u00f3 un salto desde los escalones. Sus pu\u00f1os brillaban plateados. La espada se hab\u00eda derretido. Tom\u00f3 al oficial del pecho y lo hizo arder al rojo vivo. Las balas de la cartuchera estallaron. Zorokin se ech\u00f3 a llorar. Lo hab\u00eda hecho otra vez. Al menos no fue tan grave. La \u00faltima vez destruy\u00f3 un helic\u00f3ptero del estado. Los j\u00f3venes mataban en su pa\u00eds. Los j\u00f3venes se drogaban en su pa\u00eds. Pobre Zorokin, mago salvaje adicto a al piedra. Pegaso Zorokin se sent\u00f3 en los escalones y retrocedi\u00f3 los tiempos. Esta vez lo logr\u00f3. Logr\u00f3 retroceder el tiempo. El oficial est\u00e1 vivo. La estatua del general Guerrero se reconstruye, la espada regresa a su lugar. Zorokin llega a la plaza. El oficial vuelve a acercarse. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Joven, necesito revisar su bolso \u2014le dijo desafiante. Pegaso Zorokin abri\u00f3 el bolso. Dentro solo hab\u00eda cosm\u00e9ticos y un libro de Boris Vian.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Son mis libros de la universidad \u2014le dijo Zorokin y se ech\u00f3 a llorar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Tenga cuidado \u2014le dijo el oficial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pegaso asinti\u00f3. Qu\u00e9 estupidez regresar el tiempo. Debi\u00f3 haberlo dejado muerto. Absorberle el t\u00e1lamo y ya delirante desparecer su cad\u00e1ver. Zorokin entr\u00f3 a un Sanborns, se tom\u00f3 un americano y compr\u00f3 unas gafas de Armani. Recorri\u00f3 la ciudad caminando. Mar\u00eda Eugenia no se dar\u00eda cuenta. Mar\u00eda Eugenia lo sab\u00eda todo. El pensamiento enloquec\u00eda a Zorokin. La Ciudad de M\u00e9xico lo hechizaba. El transcurrir del tiempo y las cosas lo seduc\u00edan. Mar\u00eda Eugenia lo sabr\u00eda. Ella tambi\u00e9n fue drogadicta. El mismo Pegaso le hac\u00eda drogas cuando eran ni\u00f1os. Mar\u00eda Eugenia se hab\u00eda limpiado. Hac\u00eda a\u00f1os que Mar\u00eda Eugenia no conduc\u00eda una sola sustancia por su organismo. Ahora Mar\u00eda solo com\u00eda peras y almendras. \u00c9l le jur\u00f3 que no volver\u00eda a encenderse. A los tres d\u00edas rompi\u00f3 su promesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pegaso Zorokin apareci\u00f3 en la puerta de Mar\u00eda Eugenia con gafas negras. Pegaso le hizo el amor por primera vez y cuando se despertaron encontraron un diamante flotando sobre la cama. Pegaso le pidi\u00f3 autorizaci\u00f3n para guardarlo. El Meth Z, su droga favorita, adquir\u00eda fuerza con ese cristal. Mar\u00eda Eugenia le quit\u00f3 las gafas y se ech\u00f3 a llorar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Fumaste piedra otra vez \u2014le dijo severa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No lo vuelvo a hacer \u2014le contest\u00f3 el mago.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pegaso sinti\u00f3 repulsi\u00f3n y trat\u00f3 de regresar el tiempo. Zorokin no ten\u00eda fuerzas. El muchacho, con los ojos llenos de l\u00e1grimas comenz\u00f3 a desaparecer. Mar\u00eda se sent\u00f3 en el div\u00e1n. Pegaso le dio la espalda. El diamante lo atra\u00eda con fuerza. Encendi\u00f3 un cigarrillo y se levant\u00f3 del suelo. Zorokin rez\u00f3 un padre nuestro y descendi\u00f3 para abrazar a Mar\u00eda. Mar\u00eda Eugenia guard\u00f3 el diamante en su relicario. El relicario era de magma detenido. Solo ella sab\u00eda abrirlo. Zorokin volvi\u00f3 a ponerse las gafas. Sudaba. Se encontraba ansioso. Con la fuerza de los dientes se hab\u00eda cortado la lengua. El filtro del Camel estaba lleno de sangre. Mar\u00eda se acerc\u00f3 a limpiarle el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Por favor, vete, Pegaso \u2014le dijo llorando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Dame el relicario! \u2014 le pidi\u00f3 Zorokin ba\u00f1ado en sangre. Mar\u00eda lo puso en sus manos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1\u00c1brelo! \u2014le grit\u00f3 el mago con los colmillos de fuera. Con su mano derecha apret\u00f3 el cuello de Mar\u00eda Eugenia y comenz\u00f3 a asfixiarla. Zorokin lloraba. Ten\u00eda solo tres dientes y cientos de alfileres clavados en el paladar. La lengua brinc\u00f3 de su boca. La lengua estaba llena de perforaciones. Mar\u00eda Eugenia sumergi\u00f3 sus dedos en el cofre ardiente. Su mano se inflam\u00f3 de sangre. Sus ojos crecieron. A trav\u00e9s de cofre su mano se hizo de hueso. Sus ligamentos azules se separaron de la carne. Mar\u00eda Eugenia sac\u00f3 el diamante. Pegaso desdobl\u00f3 la cuchara que llevaba en la mu\u00f1eca y puso el diamante sobre ella. El diamante se encendi\u00f3 al rojo vivo. Ella sab\u00eda c\u00f3mo se sent\u00eda Pegaso. Su mano izquierda estaba destru\u00edda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pegaso se qued\u00f3 dormido, la cuchara estaba desecha. A Pegaso le crecieron los p\u00e1rpados. Las heridas del Meth sanaron. Los dientes se compusieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Tienes raz\u00f3n, Zorokin, los drogadictos se parecen mucho a los santos. Los drogadictos son hombres ansiosos por transformarse en Dios\u2014 le dijo Mar\u00eda Eugenia y le bes\u00f3 la frente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego la mujer removi\u00f3 la piedra. El resucitado dorm\u00eda. Mar\u00eda busc\u00f3 a su tortuga y la destruy\u00f3 en mil pedazos. Entonces empez\u00f3 el libro. <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">CAPARAZ\u00d3N DESTRU\u00cdDO<\/h3>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">La destrucci\u00f3n era mi \u00fanica Beatriz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">MALLARM\u00c9<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El se\u00f1or Zorokin, narrador y hechicero del abismo, antes de comenzar un relato estrellaba una tortuga contra las paredes de su habitaci\u00f3n. Destruir es aproximar la vida a la muerte. Interesante proceso creativo el del se\u00f1or Zorokin. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El crimen, abominable; sus cuentos, ya lo sabemos, geniales. Narraciones llenas de acci\u00f3n y futuro, de irresponsabilidad y confianza. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">C\u00f3mo no iba a ser; el se\u00f1or Zorokin, antes de narrador, era especialista en destrucci\u00f3n. Destruir es narrar a la inversa. Siempre hay una obra escondida en su propia destrucci\u00f3n. Para descubrirlo se necesita valent\u00eda y humildad. Sobre todo, humildad. De su m\u00e9todo no queda mucho que decir. No hay nada m\u00e1s terrible que un ser encontrado muerto en su propio dormitorio. Un sacerdote estalla con todo y su templo, sus esqueletos quedan en obras. Una obra negra, un nuevo relato. S\u00ed, el proceso es horrible. En unos instantes, al confundirse domicilio y habitante, se forma un organismo que es transformaci\u00f3n de carne, astillas y estallido. Si hay un novelista cerca, el suceso no pasar\u00e1 desapercibido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> Cada texto literario, lo sabemos bien, anticipa un modo de construir relaciones con el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace unas semanas, bajo las copas de un olmo, entre espigas y manzanas doradas, se me apareci\u00f3 una horrible tortuga. En su caparaz\u00f3n llevaba escrito con plum\u00f3n negro: Zorokin 1987. Con la tortuguita entre las manos corr\u00ed a mi habitaci\u00f3n, la estrell\u00e9 con un martillo y me sent\u00e9 a pensar junto al cad\u00e1ver. Prend\u00ed el Meth en el caparaz\u00f3n destruido. Aspir\u00e9 el humo azul y comenc\u00e9 a hablar solo, como si yo fuera una m\u00e1quina, una m\u00e1quina que hace humo y palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pens\u00e9 muchas cosas, las agrup\u00e9 y les di un sentido. Hab\u00eda empezado el libro.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">C\u00c1MARA DE LUZ<\/h3>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Ese es mi s\u00edmbolo, la m\u00e1quina de hacer palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">MAR\u00cdA EUGENIA<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El doctor Zorokin, enamorado de la fenomenolog\u00eda cr\u00edstica de Steiner y siguiendo la arquitectura intuitiva como m\u00e9todo, llamaba a su m\u00e1quina Jerusal\u00e9n. A decir verdad, su proceso creativo fue interesante. El doctor abandon\u00f3 sus propios planos a una semana de haber comenzado su invenci\u00f3n. Dec\u00eda saberse su m\u00e1quina de memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En uno de los periscopios de la m\u00e1quina se pod\u00edan escuchar murmullos humanos. Frases debilitadas que no expresaban mucho. Las escuch\u00e9 por accidente mientras desempolvaban su invento. Cientos de telara\u00f1as inundaban como espuma su relojer\u00eda de hierro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El doctor Zorokin hab\u00eda dedicado tanto tiempo a la construcci\u00f3n de la m\u00e1quina que supongo termin\u00f3 esperando grandes resultados. Fue entonces que empec\u00e9 a sospechar que el doctor Zorokin en realidad se estaba enga\u00f1ando a s\u00ed mismo, esperando un accidente o una revelaci\u00f3n de la materia. Ya ha ocurrido en la historia. El doctor Zorokin se negaba a aceptar que hace mucho tiempo la humanidad  hab\u00eda superado la edad de los descubrimientos. Su necedad era la \u00fanica fuerza que lo manten\u00eda esperanzado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que el doctor Zorokin intentaba inventar de la nada, as\u00ed como lo hac\u00edan los grandes inventores de las enciclopedias Salvat. Cuando me confes\u00f3 los prop\u00f3sitos de su invento, yo intentaba explicarle las diferencias entre crear e inventar. En medio de mi discurso me interrumpi\u00f3 y me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mar\u00eda Eugenia, Jerusal\u00e9n es la m\u00e1quina de los inventos. Como ver\u00e1s, estoy ocupado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sonri\u00f3 con cierta demencia, mordi\u00f3 un l\u00e1piz y con un tenedor se dedic\u00f3 a aflojar un tornillo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una m\u00e1quina que har\u00eda m\u00e1s inventos, qu\u00e9 estupidez. El riesgo de seguir la intuici\u00f3n como m\u00e9todo es que el fracaso puede ser realmente desalentador, pues es la esperanza y no un procedimiento cient\u00edfico lo que se encuentra en juego. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No puedo ser dura con \u00e9l. Lo de Jerusal\u00e9n ha mantenido su mente en forma una buena temporada. Una mente creativa es una mente sana, me repet\u00eda vi\u00e9ndolo pasar la tarde entera inclinando p\u00e9ndulos en posiciones distintas. Anda, Mar\u00eda, me dec\u00eda a m\u00ed misma, deja que tu esposo enloquezca, deja que tenga una infancia feliz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras \u00e9l desarrollaba su invento yo trabajaba en una novela. Al libro no le encontraba soluci\u00f3n. El libro se parec\u00eda cada vez m\u00e1s a su m\u00e1quina y eso me causaba terror. La m\u00e1quina me ten\u00eda muy distra\u00edda, con aquel instrumento ah\u00ed me era muy dif\u00edcil escribir. El desorden es muy tentador y el problema es que las novelas requieren cierta organizaci\u00f3n, cierta empat\u00eda con los procesos de vida. Las novelas, siempre hab\u00eda cre\u00eddo, son un campo de fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un campo minado, nos corregir\u00eda el se\u00f1or Beckett.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jerusal\u00e9n, ese desorden de funciones y piezas, una vez delimitada su \u00e1rea se me figuraba como un rinoceronte dando la espalda. Un rinoceronte sentado en medio del departamento. Al rinoceronte le siguieron muchas corazas y escudos y pronto tuve en la sala a un caballero muerto por la asfixia de su armadura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que el doctor empez\u00f3 a trabajar me veo obligada a cerrar las ventanas. Teme que una nube arruine su invento. A veces no s\u00e9 si el doctor Zorokin es cient\u00edfico, poeta, ni\u00f1o o simplemente un imb\u00e9cil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un cient\u00edfico imb\u00e9cil que encontr\u00f3 en la poes\u00eda el procedimiento para recuperar su ni\u00f1ez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un d\u00eda el doctor Zorokin me despert\u00f3 a las tres de la ma\u00f1ana. Hab\u00eda terminado la m\u00e1quina. Quer\u00eda que yo estuviera presente en la primera demostraci\u00f3n. Era la primera vez que Jerusal\u00e9n era puesta a funcionar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jerusal\u00e9n, el invento de inventar inventos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se dirigi\u00f3 al librero, eligi\u00f3 un libro y lo meti\u00f3 en una de las ventanas negras de la m\u00e1quina. El libro era uno de mis favoritos. Pens\u00e9 entonces que esa m\u00e1quina era o iba a ser una guillotina. Sac\u00f3 de sus bolsillos una placa de <em>sheriff<\/em> e hizo lo mismo, luego se acerc\u00f3 a m\u00ed (que no tardaba en echarme a llorar) y me desprendi\u00f3 del pa\u00f1uelo de estrellas que llevaba apretado contra el pecho. Lo dobl\u00f3 con cuidado y lo puso en otro de los muelles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Amor, quiero que sepas que ese libro me encanta. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El doctor Zorokin tir\u00f3 del gatillo de un arp\u00f3n mutilado. Accion\u00f3 tres botones. Pis\u00f3 un pedal de piano, sopl\u00f3 sobre un p\u00e9ndulo y una nube de aserr\u00edn triturado se esfum\u00f3 en la atm\u00f3sfera de la sala.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ese libro de Beckett realmente me gustaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jerusal\u00e9n hizo un gran esc\u00e1ndalo. Entre el humo, las chispas y un grito sordo y terrible, en una de las bandejas de impresi\u00f3n apareci\u00f3 un grupo de hojas. Aunque la mayor\u00eda de las hojas eran negras pod\u00edan leerse algunas palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Solo algunas palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El doctor Zorokin levant\u00f3 las hojas del suelo, las estudi\u00f3 sin mucho inter\u00e9s y se lament\u00f3 intensamente diciendo que hab\u00eda inventado una m\u00e1quina de hacer poemas. El doctor se encerr\u00f3 en su habitaci\u00f3n. Entonces empec\u00e9 el libro.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">ANARCOSENTIMENTALISMO<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veamos. Un hombre le narra a otro una historia. El hombre que narra va dejando pistas para ser descubierto. En el relato da cuenta de su presencia describiendo su entorno, su capacidad de encontrar sentido, relacionas y el lugar que ocupa en el mundo. Resulta interesante encontrarnos cont\u00e1ndonos historias. Al final no somos m\u00e1s que las historias que nos contaron. Las historias que nos contamos. Resulta interesante estudiar al hombre cuando est\u00e1 a punto de contar una historia. He aqu\u00ed el hombre, nos dice cada relato. He aqu\u00ed el hombre que fue pensado y pens\u00f3 este relato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estudi\u00e9 psicolog\u00eda porque siempre consider\u00e9 que lo m\u00e1s importante que puede alcanzar a entender un hombre es al hombre mismo. Me equivocaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mis a\u00f1os universitarios, al atender mis cursos, era evidente que me enga\u00f1aba. Para m\u00ed la demencia era hermosa. La frecuencia bipolar, la estructura de un cuento. El pasado, una novela. Supe que ser\u00eda un mal psic\u00f3logo cuando me descubr\u00ed contando las s\u00edlabas de las confesiones de adolescentes desesperanzados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mis padres no me entienden.<em> Heptas\u00edlabo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014A veces siento ganas de matarme. <em>Endecas\u00edlabo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pueden revisar mi portafolio, las anotaciones de las bit\u00e1coras de mis pacientes est\u00e1n divididas en s\u00edlabas y separadas en estrofas. En mis a\u00f1os de estudiante editaba el contenido de las entrevistas obtenidas en terapias y las llevaba a un taller de poes\u00eda con un escritor afeminado que, preocupado por m\u00ed, trat\u00f3 de drogarme y acostarse conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi tesis de licenciatura fue un estudio sobre la personalidad de un personaje de Dostoievski. Creo que de m\u00ed no hace falta decir m\u00e1s. Ese es el problema, pero ese es mi problema y no el problema de esta novela. Cada texto literario, lo sabemos bien, anticipa un modo de construir relaciones con el mundo. Esto es una novela y estoy consciente de que las novelas necesitan un conflicto. Recapitulemos entonces. El problema de esta novela es que soy psic\u00f3logo y utilizo la literatura como m\u00e9todo. Ordenemos la novela. Ordenemos pensamientos. El problema es que hace una semana, consciente de lo peligroso del m\u00e9todo, le ped\u00ed a una de mis pacientes que me trajera sus textos. El problema es que se lo ped\u00ed a Mar\u00eda Eugenia. Problema suficiente para una novela, para un libro de ensayos o para un cuento. Cuando los personajes son ideas y la estructura de la narraci\u00f3n est\u00e1 inspirada en la personalidad de un delincuente, todo indica un desastre. Mar\u00eda Eugenia fue mi experimento. Mar\u00eda Eugenia fue mi novela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mar\u00eda Eugenia me odiaba pues ten\u00eda que despertarse todos los s\u00e1bados por la ma\u00f1ana para atender la consulta. Su padre la esperaba leyendo el peri\u00f3dico en un Volvo negro. De Mar\u00eda Eugenia sab\u00eda varias cosas, pero no sab\u00eda que escrib\u00eda. Mar\u00eda Eugenia ten\u00eda malos pensamientos y la determinaci\u00f3n para llevarlos a cabo. Eso lo supe apenas entr\u00f3 en mi consultorio. Mar\u00eda Eugenia una vez huy\u00f3 de de casa para destruirse. Quer\u00eda atravesar Norteam\u00e9rica deteni\u00e9ndose a fumar un cigarrillo en cada gasolinera. No alcanz\u00f3 a salir de la Ciudad de M\u00e9xico. Dec\u00eda cosas para asustarme, para que yo me desesperara y renunciara a las consultas. Yo no lo ca\u00eda bien a la adolescente. La ni\u00f1a quer\u00eda intimidarme. A m\u00ed me dieron unas ganas tremendas de cog\u00e9rmela. Esa ni\u00f1a era la luz negra. Un \u00e1ngel renegado. Un \u00e1ngel bello, malvado y extra\u00f1o. Sus padres dec\u00edan que era una delincuente. Su padre la oblig\u00f3 a asistir a terapia. Su exnovio, un estudiante serbocroata, fue encontrado responsable de romper los cristales de un HSBC. Ella lo amaba. Ella le dec\u00eda Pegaso Zorokin. Mar\u00eda Eugenia usaba un pa\u00f1uelo de estrellas. Siempre llevaba un l\u00e1piz amarillo. Se dec\u00eda aficionada al desastre. Nick Cave le resultaba irresistible. El cine alem\u00e1n la hechizaba. Cre\u00eda en los fantasmas. Cre\u00eda que los fantasmas nos acechan. Hab\u00eda tenido tres novios. Uno trat\u00f3 de matarse. El otro hab\u00eda intentado estrangularla. Y el tercero le hab\u00eda ense\u00f1ado c\u00f3mo. Mar\u00eda Eugenia, aunque estoy seguro de que dudar\u00eda en el \u00faltimo instante, sab\u00eda matar. Mar\u00eda Eugenia cre\u00eda que ten\u00edamos derecho a las drogas y a elegir nuestra muerte. Mar\u00eda Eugenia no cre\u00eda en Dios. La adolescente cre\u00eda que el hombre hab\u00eda venido al mundo a destruir esa idea. Nadie iba a detenerla. Ten\u00eda diecinueve. No fumaba. El c\u00e1ncer le causaba terror. Se sab\u00eda paisajes de <em>Juventud<\/em> de Schumann. Un d\u00eda le rob\u00f3 el rev\u00f3lver a su padre y se encerr\u00f3 tres d\u00edas en su cuarto. Una rata infeliz del Distrito Federal. Un \u00e1ngel de los subterr\u00e1neos. Una criatura transterr\u00e1nea. Una vez sus padres la descubrieron besando a una chica. No alcanzaron a quitarse la ropa. <em>Dragon Ball Z<\/em> le encantaba. Su recuerdo m\u00e1s intenso fue aquella ma\u00f1ana que acompa\u00f1\u00f3 a su padre al teatro. Su padre interpret\u00f3 al demonio en una obra. Desde ni\u00f1a tuvo una tortuga. Ella sospechaba que era medio retrasada mental, pero la quer\u00eda mucho. Aquel d\u00eda en el teatro su padre se vio m\u00e1s de una hora y media en un espejo. Ten\u00eda que hacer al diablo y sab\u00eda que el diablo viv\u00eda en \u00e9l. Mar\u00eda dec\u00eda estar enamorada de \u00e9l. Lo dec\u00eda para asustarme, dec\u00eda muchas cosas para asustarme. Mar\u00eda sab\u00eda que si deseaba algo lo suficiente pod\u00eda obtenerlo. Admiraba a los suicidas y no cre\u00eda que los \u00e1ngeles se detuvieran a pensar detr\u00e1s nuestro. Adem\u00e1s de tener los dientes escalonados, confesaba disfrutar el vac\u00edo mental que generan los chutes de aire comprimido. Le fascinaba la ciencia ficci\u00f3n. Hab\u00eda participado en una org\u00eda. Hab\u00eda probado el Meth Z. Seg\u00fan ella, la droga m\u00e1s peligrosa de la Tierra. Su novio a preparaba en un s\u00f3tano de Azcapotzalco. Mar\u00eda se hac\u00eda los <em>jeans<\/em> con navajas y sab\u00eda que nunca es tarde para tener una infancia feliz. Mar\u00eda estudiaba literatura y se sab\u00eda de memoria sus ideas favoritas. Adem\u00e1s, Mar\u00eda Eugenia escrib\u00eda. Narrativa. Cuento. Me emocion\u00f3 tanto que Mar\u00eda Eugenia escribiera. Apenas me confes\u00f3 que escrib\u00eda no pude evitar pedirle que a la siguiente consulta trajera sus cuentos. Sus textos, m\u00e1s all\u00e1 de documentaci\u00f3n terap\u00e9utica, funcionar\u00edan como corpus de mis experimentos. Mar\u00eda Eugenia, el s\u00e1bado siguiente, apareci\u00f3 con un f\u00f3lder amarillo. Ah\u00ed dentro estaban sus cuentos. Me pidi\u00f3 que los leyera. Ante la indicaci\u00f3n no pude esperar, abr\u00ed el f\u00f3lder amarillo y me sumerg\u00ed en la lectura del primero de ellos. No solo le\u00ed el primero, tambi\u00e9n le\u00ed el segundo y el tercero. Estuvimos quince minutos callados. Le\u00ed tres veces cada uno de sus cuentos. Eran sus pensamientos. Pensamientos que ten\u00edan la desastrosa tentativa de imponer designios limitados sobre el tiempo del mundo. Ella les dec\u00eda cuentos. Entonces me di cuenta de que sus cuentos se podr\u00edan leer como ensayos, pero que irremediablemente tendr\u00edan que ser comentados como poemas. T\u00faneles donde es imposible ver m\u00e1s all\u00e1 del t\u00fanel mismo. Me concentr\u00e9 en el \u00faltimo cuento escrito, estoy seguro, con frases robadas de otros libros. En el relato se contaba la historia de un novelista de libros vaqueros que despu\u00e9s de leer a Samuel Beckett decide abandonar su obra y elaborar pensamientos de trama profunda. Segu\u00ed leyendo hasta que me encontr\u00e9 con una hoja negra al final del f\u00f3lder. No le dije nada, nada pod\u00eda decirle, solo la vi mordi\u00e9ndose las u\u00f1as y pens\u00e9: es la primera vez que conozco a una escritora de verdad. Quise preguntarle cosas, cosas que se le pregunten a los cuentistas, pero ella, emocionada, confundiendo mis preguntas, me habl\u00f3 del amor, de la historia y de un grupo de m\u00fasica que la emocionaba. Yo la escuchaba dejando mi marca dental en un l\u00e1piz, como queriendo que mucho antes ella hubiera mordido ese l\u00e1piz. El l\u00e1piz con el que habr\u00eda de empezar mi libro. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ZOROKIN ABSORBIDO METH Z La piedra hab\u00eda sido removida. MARCOS 14:6 Pegaso Zorokin se hab\u00eda enamorado y hab\u00eda decidido dejar las drogas. La idea, a decir verdad, no lo convenc\u00eda. Se lo hab\u00eda prometido a su chica. En la escuela todos se drogaban. No ten\u00eda por qu\u00e9 estar mal drogarse. Pegaso pensaba en voz alta &#8230; <a title=\"Meth Z\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55424\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Meth Z\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56857,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[282],"tags":[1159,890,1494,380,1495,1496,892,180,1497,1498],"ppma_author":[2870],"class_list":["post-55424","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-adelanto","tag-drogas","tag-gerardo-arana","tag-jerusalen","tag-literatura-mexicana","tag-mapa-para-magos","tag-maria-eugenia","tag-meth-z","tag-novela","tag-pegaso-zorokin","tag-tortugas","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2870,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"gerardo-arana","display_name":"Gerardo Arana","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Gerardo","last_name":"Arana","user_url":"","job_title":"","description":"(Quer\u00e9taro, 1987-2012). 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Autor de la <em>La M\u00e1quina de Hacer P\u00e1jaros<\/em> (Herring Publishers de M\u00e9xico, 2008), <em>Ne\u00f3nidas<\/em> (Herring Publishers de M\u00e9xico, 2009), El Whisky del Barbero Espadach\u00edn (Urano, 2010), <em>Bulgaria Mexicali<\/em> (Herring Publishers de M\u00e9xico, 2011)."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55424","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=55424"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55424\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60387,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55424\/revisions\/60387"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/56857"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=55424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=55424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=55424"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=55424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}