{"id":55369,"date":"2024-09-17T07:00:00","date_gmt":"2024-09-17T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55369"},"modified":"2026-10-02T10:48:56","modified_gmt":"2026-10-02T16:48:56","slug":"anatomia-de-un-museo-imaginario-indigenista-en-el-museo-nacional-de-antropologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55369","title":{"rendered":"Anatom\u00eda de un museo: imaginario indigenista en el Museo Nacional de Antropolog\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Museo Nacional de Antropolog\u00eda de M\u00e9xico, inaugurado el 17 de septiembre de 1964 por el presidente Adolfo L\u00f3pez Mateos, es uno de los espacios museogr\u00e1ficos m\u00e1s emblem\u00e1ticos, no solo de M\u00e9xico, sino de todo el continente americano. Adem\u00e1s de exhibir elementos de la cultura material de los pueblos que habitaron los territorios que hoy se conocen como M\u00e9xico antes de la conquista espa\u00f1ola, este espacio tambi\u00e9n comunica parte de los rasgos culturales de los distintos grupos etnoling\u00fc\u00edsticos que habitan en las diferentes regiones culturales de nuestro pa\u00eds en la actualidad. La colecci\u00f3n del museo supera los siete mil objetos arqueol\u00f3gicos y m\u00e1s de cinco mil piezas etnogr\u00e1ficas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia de este museo \u2014como instituci\u00f3n y como edificio\u2014 est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la evoluci\u00f3n del pensamiento indigenista \u2014comprendido como las ideas en torno a la protecci\u00f3n, estudio e integraci\u00f3n de los pueblos originarios a la sociedad moderna y mestiza\u2014 en el M\u00e9xico del siglo XX, as\u00ed como de la historia de la antropolog\u00eda y la arqueolog\u00eda como disciplinas cient\u00edficas sumamente cercanas al Estado mexicano. Es importante resaltar que, durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, el indigenismo fue tramado y articulado desde los no-ind\u00edgenas, por lo que tambi\u00e9n fue necesario generar un concepto de <em>lo ind\u00edgena, <\/em>mismo que formul\u00f3 el Estado mexicano bas\u00e1ndose en el conocimiento construido por las ciencias antropol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">*<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La preocupaci\u00f3n por el pasado \u2014material e inmaterial\u2014 es inherente al ser humano al ser una manera de generar v\u00ednculos sociales, propiciar procesos identitarios y darle sentido a la existencia misma de los distintos grupos humanos. Desde tiempos prehisp\u00e1nicos, pueblos como los nahuas mostraron un gran inter\u00e9s por las civilizaciones anteriores, explorando sitios que, para aquellas \u00e9pocas, ya eran de car\u00e1cter arqueol\u00f3gico. Recuperaron objetos como estatuillas y m\u00e1scaras, las cuales transformaban y reutilizaban, adapt\u00e1ndolas a su cultura y religi\u00f3n mediante t\u00e9cnicas de pulido, pintura y la adici\u00f3n de nuevos elementos. Un ejemplo de ese inter\u00e9s es el caso de Teotihuacan, que, para la \u00e9poca del poscl\u00e1sico, ya era un sitio abandonado y fueron los mismos mexicas quienes, al explorar tales ruinas, la bautizaron como \u201cla ciudad de los dioses\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s del proceso de conquista, la cultura material de los distintos pueblos tuvo destinos variados. Por una parte, objetos y sitios fueron destruidos y, por otra, fueron conservados y coleccionados. Muestra de ello fue que, a finales del siglo XVIII, los c\u00f3dices de la colecci\u00f3n de Lorenzo Boturini, junto con esculturas como la Coatlicue y la Piedra del Sol, fueron depositados en la Real y Pontificia Universidad de M\u00e9xico por orden del Virrey de Bucareli, marcando, de alguna manera, el inicio de la tradici\u00f3n museogr\u00e1fica en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1790, el bot\u00e1nico Jos\u00e9 Longinos Mart\u00ednez inaugur\u00f3 el primer Gabinete de Historia Natural de M\u00e9xico y, en ese contexto, comenz\u00f3 a forjarse la idea de proteger los monumentos hist\u00f3ricos a trav\u00e9s de una junta de antig\u00fcedades, es decir, de institucionalizar dicha empresa. En el siglo XIX, figuras como el bar\u00f3n Alejandro de Humboldt difundieron el valor de los monumentos prehisp\u00e1nicos, lo que, junto con otros procesos en el \u00e1mbito pol\u00edtico, acad\u00e9mico y cient\u00edfico, llevaron a la fundaci\u00f3n del Museo Nacional Mexicano en 1825 por decreto del presidente Guadalupe Victoria, asesorado por Lucas Alam\u00e1n. En 1865, el emperador Maximiliano de Habsburgo traslad\u00f3 el museo al edificio de la Casa de Moneda, al lado del Palacio Nacional. La convivencia de las ciencias humanas como la antropolog\u00eda y las ciencias naturales \u2014como el caso de la geolog\u00eda y la historia natural\u2014, convivieron plenamente. Objetos arqueol\u00f3gicos, c\u00f3dices, elementos etnogr\u00e1ficos y osamentas, estaban bajo el mismo techo que f\u00f3siles y animales taxidermizados.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de 1906, uno de los pensadores decimon\u00f3nicos m\u00e1s influyentes en la \u00e9poca del Porfiriato, Justo Sierra, promovi\u00f3 la divisi\u00f3n de las colecciones del Museo Nacional, trasladando la historia natural al edificio del Chopo. En 1910 el museo fue reabierto como el Museo Nacional de Arqueolog\u00eda, Historia y Etnograf\u00eda y, con el tiempo, fue obteniendo un reconocimiento internacional al ser considerado uno de los museos m\u00e1s prestigiosos del mundo. El inter\u00e9s por las culturas prehisp\u00e1nicas desde el \u00e1mbito de la arqueolog\u00eda no correspond\u00eda con un inter\u00e9s por los pueblos originarios vivos. Coloquialmente se dice que, durante esa \u00e9poca, val\u00eda m\u00e1s el indio muerto que el indio vivo. No hace falta indagar mucho sobre la situaci\u00f3n de distintos grupos etnoling\u00fc\u00edsticos, sus condiciones econ\u00f3micas y su constante asedio por parte del Estado mexicano durante el Porfiriato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de la ca\u00f3tica Revoluci\u00f3n Mexicana, ya en la d\u00e9cada de 1930, el pensamiento antropol\u00f3gico y las pol\u00edticas indigenistas se transformaron sustancialmente. Con la creaci\u00f3n de la Escuela Nacional de Antropolog\u00eda e Historia (ENAH) y del Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia (INAH), las ciencias antropol\u00f3gicas comenzaron a verse como la base de las pol\u00edticas indigenistas. Este proceso de estimulaci\u00f3n de los estudios y la integraci\u00f3n de las culturas ind\u00edgenas tambi\u00e9n influyeron en la ret\u00f3rica nacional de un pa\u00eds que buscaba unificarse socioculturalmente despu\u00e9s de un violento proceso revolucionario. Lo ind\u00edgena se comenz\u00f3 a reivindicar como parte de la identidad nacional mexicana, a la vez que buscaba que se integrara a la sociedad, m\u00e1s all\u00e1 de respetar absolutamente sus rasgos. El mismo General C\u00e1rdenas dec\u00eda que no se trataba de \u201cindianizar al mexicano\u201d, sino de \u201cmexicanizar al indio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese contexto, y con el reci\u00e9n creado INAH, en 1940 las colecciones hist\u00f3ricas fueron transferidas al Castillo de Chapultepec, mientras que las piezas arqueol\u00f3gicas permanecieron en la Casa de Moneda. As\u00ed, el museo fue renombrado como Museo Nacional de Antropolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La construcci\u00f3n de su actual edificio, en el Bosque de Chapultepec, comenz\u00f3 en 1963 bajo la direcci\u00f3n del arquitecto Pedro Ram\u00edrez V\u00e1zquez. Fue inaugurado el 17 de septiembre de 1964 por el presidente Adolfo L\u00f3pez Mateos, quien destac\u00f3 que el museo rend\u00eda homenaje a las culturas precolombinas y su legado en la identidad nacional mexicana; de nuevo, una nueva manifestaci\u00f3n del ideario indigenismo de la \u00e9poca; una herramienta pol\u00edtica y cultural para este fin, impulsada por intelectuales, artistas y pol\u00edticos que buscaban rescatar, preservar y celebrar las culturas ind\u00edgenas como elementos fundacionales del pa\u00eds. La presencia de Pedro Ram\u00edrez V\u00e1zquez es importante en esta historia, debido a que su trabajo como arquitecto y urbanista fue fundamental para el desarrollo de la Ciudad de M\u00e9xico en el marco de los proyectos de modernizaci\u00f3n nacional en las d\u00e9cadas de 1950 a 1970.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pedro Ram\u00edrez V\u00e1zquez dise\u00f1\u00f3 y construy\u00f3 los centros de poder m\u00e1s grandes de la naci\u00f3n en su momento: la C\u00e1mara de Diputados en San L\u00e1zaro en 1981, centro de poder pol\u00edtico; la Nueva Bas\u00edlica de Guadalupe, que es centro del poder religioso y espiritual de M\u00e9xico; el Estadio Azteca, que fue parte del poder deportivo, de entretenimiento y medi\u00e1tico para las masas; y el Museo Nacional de Antropolog\u00eda, que simboliza el poder cultural de la naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El presidente Adolfo L\u00f3pez Mateos (1958-1964) fue quien impuls\u00f3 la construcci\u00f3n del museo como parte de un esfuerzo mayor por fortalecer y demostrar la infraestructura cultural del pa\u00eds con grandes obras arquitect\u00f3nicas. El objetivo era crear un espacio monumental que no solo albergara las colecciones arqueol\u00f3gicas m\u00e1s importantes de M\u00e9xico, sino que tambi\u00e9n sirviera como un centro de investigaci\u00f3n y divulgaci\u00f3n de las culturas prehisp\u00e1nicas e ind\u00edgenas contempor\u00e1neas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El dise\u00f1o del museo fue encargado al arquitecto Pedro Ram\u00edrez V\u00e1zquez, una figura clave de la arquitectura mexicana moderna. Su dise\u00f1o est\u00e1 profundamente influenciado por las ideas indigenistas que predominaban en la \u00e9poca. Desde su concepci\u00f3n, el edificio fue pensado como una manifestaci\u00f3n f\u00edsica de la grandeza de las civilizaciones precolombinas, pero tambi\u00e9n como un s\u00edmbolo de la continuidad entre el pasado ind\u00edgena y el presente moderno de M\u00e9xico. Sin embargo, tambi\u00e9n represent\u00f3 una manera de centralizar el \u201cpatrimonio arqueol\u00f3gico\u201d de la naci\u00f3n en la capital del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muestra de ello son distintos s\u00edmbolos arquitect\u00f3nicos presentes en este espacio. En el patio, la proporci\u00f3n y textura de los vol\u00famenes se inspiran en la ciudad maya de Uxmal en Yucat\u00e1n. El estanque, ubicado en este espacio frente a la sala Mexica, hace referencia a los or\u00edgenes lacustres de esta cultura. La sala y el espejo de agua est\u00e1n conectados por una plataforma de m\u00e1rmol blanco, cuyo extremo final simboliza los cuatro elementos: el agua, la tierra (representada por una piedra ocre que sostiene la escultura de un caracol, dise\u00f1ada por Iker Larrauri, simbolizando el viento), y el fuego, que antiguamente se evocaba al quemar copal en una parrilla durante las ceremonias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro de los elementos m\u00e1s ic\u00f3nicos de la arquitectura del museo es su gran paraguas o &#8220;Pabell\u00f3n de la Lluvia&#8221;, una estructura monumental de concreto que sostiene un techo de forma circular, bajo el cual se extiende el patio central. Este espacio es simb\u00f3lico, no solo por su escala, que evoca la monumentalidad de las construcciones prehisp\u00e1nicas, sino tambi\u00e9n por la integraci\u00f3n de elementos naturales, como el agua, que tiene un profundo significado en muchas culturas ind\u00edgenas mesoamericanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Museo Nacional de Antropolog\u00eda no solo es un espacio que alberga objetos arqueol\u00f3gicos y etnogr\u00e1ficos; su dise\u00f1o es una narrativa espec\u00edfica sobre la manera de comprender el pasado y presente de los pueblos originarios. Por ejemplo, el hecho de que la sala m\u00e1s grande y central sea del antiguo pueblo mexica genera una sensaci\u00f3n de jerarqu\u00eda cultural frente a otras culturas. Es claro que su tama\u00f1o responde a la gran cantidad de restos arqueol\u00f3gicos encontrados en la gran M\u00e9xico-Tenochtitlan, actual Ciudad de M\u00e9xico; sin embargo, este hecho se ve eclipsado por una narrativa que pareciera alimentar una idea de superioridad cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez uno de los rasgos indigenistas m\u00e1s interesantes es que, con el objetivo de rescatar y exaltar las culturas ind\u00edgenas, el museo encarna una representaci\u00f3n de esta tensi\u00f3n entre el pasado y el presente, pues todo el museo tiene dos plantas. La de abajo muestra los objetos arqueol\u00f3gicos, representando que estas culturas son la base de la cultura mexicana, aquello sobre lo que se construye la identidad nacional. Y la segunda planta abarca una colecci\u00f3n que parece ser eclipsada por la arqueol\u00f3gica: las salas de etnograf\u00eda. En ellas se presentan objetos de la cultura material, as\u00ed como explicaciones etnogr\u00e1ficas de los pueblos originarios que actualmente viven en territorio mexicano divididos en regiones culturales. Estas son Gran Nayar, que abarcan Coras (nayarite), Huicholes (wixaritari), Tepehuanes del sur; Pur\u00e9echerio (pueblos pur\u00e9pechas); Otopame, pueblos otom\u00ed-mazahua; Sierra de Puebla, Totonacas, otom\u00edes, tepehuas y nahuas; Oaxaca, con varios pueblos adem\u00e1s de mixtecos y zapotecos; Costa del Golfo: Huasteca y Totonacapan; Pueblos mayas de las monta\u00f1as, como los tzotziles, tzeltales, tojolabales, etc.; El Noroeste, pueblos de las sierras, desiertos y valles, como rar\u00e1muris, yaquis, mayos, seris, pimas y p\u00e1pagos; y los nahuas, que abarcan grandes zonas del centro del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hecho de que estas salas est\u00e9n sobre las muestras de arqueolog\u00eda complementa el discurso indigenista \u201ccontinuista\u201d que promueve la idea de que los pueblos y culturas prehisp\u00e1nicas son los cimientos de los grupos etnoling\u00fc\u00edsticos de la actualidad. Esta continuidad es muy clara en t\u00e9rminos ling\u00fc\u00edsticos; sin embargo, el hecho de que estos pueblos y sus rasgos\u00a0 sean \u201cobjeto\u201d de museo tiene una serie de implicaciones ideol\u00f3gicas sumamente cuestionables. La manera en la que las sociedades no-ind\u00edgenas mestizas caracterizan, construyen y representan a los dem\u00e1s grupos etnoling\u00fc\u00edsticos est\u00e1 construida sobre relaciones de poder asim\u00e9tricas y es resultado de largos procesos de colonialismo. Incluso cuando no se replican discursos de superioridad de la sociedad mestiza frente a las culturas originarias, el hecho de hablar de culturas milenarias, de sabidur\u00eda ancestral, configura una manera de idealizaci\u00f3n y romantizaci\u00f3n que no deja de exotizar a los pueblos. Estos debates se han suscitado dentro de las ciencias antropol\u00f3gicas y, sobre todo, tambi\u00e9n han sido puestos sobre la mesa por los mismos pueblos originarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Museo Nacional de Antropolog\u00eda no solo ha influido en la percepci\u00f3n del pasado ind\u00edgena entre los mexicanos, sino que sigue siendo una fuente de reflexi\u00f3n sobre la preservaci\u00f3n y difusi\u00f3n de las culturas ind\u00edgenas contempor\u00e1neas y el patrimonio arqueol\u00f3gico desde las instituciones estatales. Por ello, es fundamental contextualizar esta instituci\u00f3n y su espacio en la larga historia pol\u00edtica, social y cultural de un M\u00e9xico diverso y complejo, que alberga no solo una identidad, sino una multiplicidad de procesos identitarios que desbordan por mucho las salas y las vitrinas de cualquier museo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Museo Nacional de Antropolog\u00eda de M\u00e9xico, inaugurado el 17 de septiembre de 1964 por el presidente Adolfo L\u00f3pez Mateos, es uno de los espacios museogr\u00e1ficos m\u00e1s emblem\u00e1ticos, no solo de M\u00e9xico, sino de todo el continente americano. 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