{"id":55260,"date":"2024-08-19T07:00:00","date_gmt":"2024-08-19T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260"},"modified":"2026-10-02T13:09:17","modified_gmt":"2026-10-02T19:09:17","slug":"remembranza-de-armando-ramirez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260","title":{"rendered":"Remembranza de Armando Ram\u00edrez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguna vez llamado el \u201cMark Twain de Tepito\u201d, el narrador y reportero Armando Ram\u00edrez (1952-2019), construy\u00f3 toda una po\u00e9tica en torno a las calles de la Ciudad de M\u00e9xico. He tenido la dicha de conversar con Armando Ram\u00edrez Jr., su hijo, dedicado a la producci\u00f3n musical. Seg\u00fan cuenta, su padre fue carnicero de ni\u00f1o, trabajo que le permit\u00eda comprarse de vez en cuando un libro de segunda mano en las calles de Donceles.<span id='easy-footnote-1-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-1-55260' title='Casi todos los testimonios se recogen de una entrevista por Skype, del 22 de febrero de 2024. Agradezco a Armando Ram\u00edrez Jr. por su valiosa contribuci\u00f3n a este ensayo.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> Su familia no era pobre, <em>pues siempre tuvieron para comer<\/em>, y su progenitor, Aurelio \u201cEl Negro\u201d, fue boxeador. La abuela del futuro escritor le inculc\u00f3 no ser agachado, legado que lo marc\u00f3 de por vida y lo motiv\u00f3 a salir adelante. Autodidacta, Ram\u00edrez entren\u00f3 su pluma con la talacha period\u00edstica. Su columna \u201cEl color dominical\u201d se publicaba en el <em>Exc\u00e9lsior<\/em>. Una avidez lectora y una interacci\u00f3n constante con la vida urbana enriquecieron sus novelas, cuentos y cr\u00f3nicas. Guadalupano, cin\u00e9filo e introvertido, pintor ocasional, con un estilo inimitable, Ram\u00edrez hizo del aqu\u00ed y ahora su materia prima: su sintaxis plasma el ajetreado pulso de las calles, ejerciendo la cr\u00f3nica tanto en libros como en televisi\u00f3n.<span id='easy-footnote-2-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-2-55260' title='Un aspecto que vale la pena recordar es la incursi\u00f3n de Ram\u00edrez en las artes pl\u00e1sticas. Es recordado su rol como cofundador del movimiento Arte Ac\u00e1. Su hijo recuerda que su padre le comparti\u00f3 que ese \u201cdesmadre de chavitos haciendo cultura\u201d acab\u00f3 en apat\u00eda. Cuando el colectivo dej\u00f3 de entusiasmarlo, Armando abandon\u00f3 el proyecto con un \u201cc\u00e1mara, ah\u00ed se ven\u201d.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los libros de Armando reflejan el entorno donde creci\u00f3, ofreciendo un retrato de su conciencia de clase y de la vida en los barrios de Tepito. A trav\u00e9s de estructuras narrativas barrocas, combina experiencias de su juventud, recuerdos y ficci\u00f3n para entregarnos personajes inspirados en sus vecinos y parientes. Aun si hay vistazos autobiogr\u00e1ficos, Ram\u00edrez nunca consider\u00f3 escribir memorias. Es un Tepito que ya no es el mismo de ahora: el del baile a la Tin-T\u00e1n (el <em>t\u00edbiri<\/em>) y los inicios de los sonideros con Ram\u00f3n Roja \u201cLa Changa\u201d a la cabeza. Taxistas, chavitos <em>voyeurs<\/em>, homosexuales amanerados, vecinas maduras y fogosas, comerciantes y obreros, taloneras y padrotes: todos conforman una gran comedia humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda vocaci\u00f3n literaria se forja a trav\u00e9s de la imitaci\u00f3n de otros autores. En una entrevista para Canal Once, el autor recordaba sus comienzos con el terrible desconcierto que le provoc\u00f3 leer a Ricardo Garibay.<span id='easy-footnote-3-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-3-55260' title='Canal Once. \u201cL\u00ednea Directa &amp;#8211; Armando Ram\u00edrez (17\/03\/2019)\u201d, YouTube, 18 de marzo de 2019. &lt;a href=&quot;https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=DZIFJFCiVWY&amp;amp;t=591s&quot;&gt;https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=DZIFJFCiVWY&amp;amp;t=591s&lt;\/a&gt;'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> Ah\u00ed se dio cuenta que \u00e9l tambi\u00e9n podr\u00eda hacer literatura con \u201cpalabrotas\u201d, y una mejor, y as\u00ed descubri\u00f3 la clave para desarrollar su estilo. Sin hacer una simple transcripci\u00f3n, empataba su prosa con el argot callejero, ingenioso y veloz en sus recurrentes juegos de palabras. El arte del albur se volvi\u00f3 fundamental, un modo eufem\u00edstico que siempre apunta a una sexualidad reprimida y machista. Leamos un pasaje que interrumpe la narraci\u00f3n en <em>Cr\u00f3nica de los chorrocientos mil d\u00edas del barrio de Tepito <\/em>(1989):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y que tejeringo el chico.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y que prestas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y que te voy a dar pero pa&#8217;que andes. Y que de a ca\u00f1\u00f3n mirando pal pe\u00f1\u00f3n.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y que si no has visto a rosa la manguera.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y que no s\u00f3lo vi a guillermocostecho. Y que en tus lomos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y que va a habergancitosmarinela.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y que a los nueve meses sabr\u00e1s.<\/em><span id='easy-footnote-4-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-4-55260' title='Armando Ram\u00edrez, &lt;em&gt;Cr\u00f3nica de los chorrocientos mil d\u00edas del barrio de Tepito&lt;\/em&gt;, M\u00e9xico, Editorial Grijalbo, 1989, 71-72.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ram\u00edrez entendi\u00f3 la realidad nacional desde la tragicomedia, enalteciendo no solo el ritmo y la sonoridad de la expresi\u00f3n popular, sino tambi\u00e9n las canciones que acompa\u00f1an las cuitas sentimentales del mexicano. El esp\u00edritu carnavalesco de las vecindades reverbera en las p\u00e1ginas de <em>Quincea\u00f1era <\/em>(1985)<em>, <\/em>novela cuya trama cuenta los enredos amorosos de dos j\u00f3venes incomprendidos, Alex y Cecilia, donde las letras de los boleros sirven de ep\u00edgrafe y educaci\u00f3n sentimental, al igual que las pel\u00edculas del cine de oro nacional. <em>Quincea\u00f1era<\/em> puede compararse con otros ejemplos de la literatura hispana que incorporan g\u00e9neros musicales, como <em>La guaracha del Macho Camacho<\/em> y algunas obras de Manuel Puig.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En M\u00e9xico hablamos cantado (si acaso conviene emplear el adjetivo y no el verbo <em>cantando<\/em>). As\u00ed, la escritura de Ram\u00edrez es el resultado de esa habla musicalizada por el sonsonete, el hip\u00e9rbaton, la cacofon\u00eda graciosa, la enumeraci\u00f3n exuberante, el acento pronunciado y la expresi\u00f3n dicharachera de di\u00e1logos colmados de sabidur\u00eda popular. La mam\u00e1 en <em>Quincea\u00f1era<\/em> anhela \u201cun techo pobre que nos proteja pero nuestro, m\u00e1s vale vivir en un chiquero de nuestra propiedad que en un condominio muy elegante, aqu\u00ed si quiero me cago o planto una planta, o les miento la madre o les rezo un padrenuestro, no que en otro lugar hay que ir a pedir permiso hasta para echarse un pedo\u201d.<span id='easy-footnote-5-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-5-55260' title='Armando Ram\u00edrez, &lt;em&gt;Violaci\u00f3n en Polanco, &lt;\/em&gt;M\u00e9xico, Editorial Grijalbo, 1979, 69.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> Ram\u00edrez defendi\u00f3 la idea de que tradici\u00f3n y modernidad fueran de la mano.<span id='easy-footnote-6-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-6-55260' title='Ibid.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> Por lo mismo, sus textos cuestionan con humor la modernidad desde sus contradicciones: es una <em>desmothernidad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque sus obras son en buena parte humor\u00edsticas, tambi\u00e9n vemos temas tr\u00e1gicos, s\u00f3rdidos y brutales. En <em>Violaci\u00f3n en Polanco <\/em>(1979), novela de publicaci\u00f3n impensable en nuestra \u00e9poca, las aventuras sexuales de los personajes, contadas a la par de una violaci\u00f3n grupal, remite a otras obras de la literatura latinoamericana donde se narra c\u00f3mo la salas de cine a oscuras se vuelven cotos de caza (pienso, por ejemplo, en <em>La habana para un infante difunto <\/em>de Guillermo Cabrera Infante). Los elementos intertextuales de <em>Violaci\u00f3n en Polanco<\/em> \u2014rebautizada m\u00e1s tarde como <em>Pu<\/em>\u2014 son las pel\u00edculas de serie B: en particular, las de explotaci\u00f3n y venganza. De ah\u00ed que la referencia inaugural sea <em>Escupir\u00e9 sobre vuestras tumbas <\/em>(dir. Michel Gast, 1959), adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica de la gran novela de Boris Vian<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La prosa de Ram\u00edrez se nutre tambi\u00e9n del l\u00e9xico de la nota roja. Como apunta Carlos Monsiv\u00e1is al reflexionar sobre dicho g\u00e9nero a partir de los sesenta, \u201cla explosi\u00f3n industrial de la nota roja, que encabezan revistas como <em>Alarma!<\/em> y <em>Alerta<\/em>, profundiza la &#8220;secularizaci\u00f3n&#8221; del g\u00e9nero\u201d.<span id='easy-footnote-7-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-7-55260' title='Carlos Monsiv\u00e1is, \u201cEl caso del horroros\u00edsimo hijo que con tal de no matar a su horroros\u00edsima madre le\u00eda la horroros\u00edsima nota roja\u201d, &lt;em&gt;Fuera de la ley. La nota roja en M\u00e9xico 1982-1990, &lt;\/em&gt;comp. Alfredo Jim\u00e9nez &lt;em&gt;et al&lt;\/em&gt;, M\u00e9xico, Cal y Arena, 1992, 11.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> En el cuento \u201cRatero\u201d, el protagonista se las ingenia para escabullirse de la polic\u00eda en los ba\u00f1os del Tenampa en Garibaldi, hasta que una venganza inesperada arruina sus planes. El narrador describe con lujo de detalle el homicidio: \u201cun cuchillo de carnicero, que se le va hundiendo en el est\u00f3mago y le desgarra los intestinos, el p\u00e1ncreas, el h\u00edgado, asa sigmoidea, ciego, colon transverso, ves\u00edcula biliar y\u00a0 hasta el pericarpio [&#8230;] Al caer el cuerpo en el suelo \u2014mojado de orines\u2014 le da cerca de ocho machetazos, en donde caiga\u201d.<span id='easy-footnote-8-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-8-55260' title='Ibid., 84.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> \u201cRatero\u201d tuvo, por cierto, una adaptaci\u00f3n libre dirigida por Ismael Rodr\u00edguez Jr., que borronea la violencia descarnada del relato original para convertirse en una s\u00e1tira policial de tintes melodram\u00e1ticos con un desenlace edulcorado y facil\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ram\u00edrez tambi\u00e9n fue guionista. Su habilidoso manejo del humor lo llev\u00f3 a intervenir el libreto de <em>El rey de los taxistas <\/em>(dir. Benito Alazraki, 1989)<em>, <\/em>una de las tantas pel\u00edculas estelarizadas por el genial Luis de Alba como Juan Camaney. Destaca a su vez la adaptaci\u00f3n hom\u00f3nima (dir. Gabriel Retes, 1976) de la novela <em>Chin chin el teporocho <\/em>(1971), cl\u00e1sico indiscutible, quiz\u00e1 el m\u00e1s popular de todos sus libros con m\u00faltiples reimpresiones. El <em>Chin chin<\/em> ocupa un sitio tan importante en nuestra reducida tradici\u00f3n picaresca nacional, junto con <em>La vida in\u00fatil de Pito P\u00e9rez<\/em> y <em>El periquillo sarniento<\/em>. Cuenta su hijo que Ram\u00edrez oblig\u00f3 a la producci\u00f3n a vivir por un mes en Tepito previo a la filmaci\u00f3n, por aquello que reprobaba a quienes se hac\u00edan pasar por barrio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La trama de <em>Chin chin<\/em> se desarrolla desde la perspectiva de Rogelio, joven de clase media baja que corteja a Michelle, hija del due\u00f1o de una tienda de abarrotes. Casi 50 a\u00f1os han transcurrido y sorprenden los estereotipos nefandos de la cinta por encima de su supuesta sensibilidad contracultural y la visibilidad burlesca de personajes marihuanos.<span id='easy-footnote-9-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-9-55260' title='Juan Pablo Garc\u00eda Vallejo sostiene que fue hasta la literatura de la onda cuando los personajes marihuanos fueron representados con m\u00e1s desparpajo y menos estigmatizaci\u00f3n. Ver &lt;em&gt;El marihuano en la narrativa mexicana del siglo XX&lt;\/em&gt;, Texcoco, Eterno Femenino Ediciones, 2014.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span> Conflictos generacionales y tensiones homoer\u00f3ticas culminan en un penoso desenlace que despoja al texto de la desconcertante revelaci\u00f3n del comerciante espa\u00f1ol como homosexual de cl\u00f3set: la pel\u00edcula de Retes, peor a\u00fan, homologa pederastia y homosexualidad, reforzando su subtexto homof\u00f3bico. Creyendo defender su honra, Rogelio reclama al suegro: \u201c\u00a1Yo no tranzo ni con marihuanos ni con jotos!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar de <em>Chin Chin <\/em>me orilla a inquirir sobre la escasa fortuna cr\u00edtica del resto de la obra de Ram\u00edrez, m\u00e1s all\u00e1 del <em>Teporocho<\/em>. Es un caso paradigm\u00e1tico para se\u00f1alar el elitismo de las instituciones culturales. El autor era consciente de los ninguneos por parte de las \u00f3rdenes de letrados. Se enfrent\u00f3 a la indiferencia de Juan Rulfo, por ejemplo, para despu\u00e9s enterarse, tras su muerte, que <em>Chin chin <\/em>era uno de sus libros de cabecera. Se pensar\u00eda que esto se debi\u00f3 a la gram\u00e1tica insubordinada tan propia del autor (una oraci\u00f3n de <em>Quincea\u00f1era<\/em>, entre tantas, como ejemplo de sus licencias ortotipogr\u00e1ficas: \u201cRegresa alejo porque si no en la noche te va a ir pior con tu pap\u00e1\u201d).<span id='easy-footnote-10-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-10-55260' title='Armando Ram\u00edrez, &lt;em&gt;Quincea\u00f1era, &lt;\/em&gt;M\u00e9xico, Editorial Grijalbo, 1985, 69.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> Pero la actitud clasista permanece: autores poco entrenados de mucho privilegio socioecon\u00f3mico reciben mayor reconocimiento y sus obras se leen con mayor seriedad a comparaci\u00f3n de aquellas escritas por autores de sectores menos favorecidos. Al burgu\u00e9s lo llaman artista; al proletario, artesano. El esnobismo de la cr\u00edtica literaria en M\u00e9xico no ha sido de ayuda, pues cuando la literatura refleja los deseos y ansiedades de la gente pobre, se le considera banal. Es cierto que el tema de la pobreza en la literatura mexicana no ha pasado desapercibido, pero no podemos pasar por alto que el origen social o el perfil racial de los escritores determina su ascenso.<span id='easy-footnote-11-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-11-55260' title='Afirma Marcelo Pogolotti que \u201clas letras mexicanas ofrecen un panorama bastante completo de la pobreza\u201d. A la par, el autor lamenta que \u201cla casi totalidad de los novelistas m\u00e1s sonados del momento\u00a0 se han ido desentendiendo de los pobres\u201d. Sus palabras, escritas a finales de los setenta, siguen haciendo resonancia. En &lt;em&gt;Los pobres en la prosa mexicana&lt;\/em&gt;, M\u00e9xico, Editorial Di\u00f3genes, 1978, 35.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> Si la cr\u00edtica le dio la espalda a Armando, el pueblo lo cobij\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La televisi\u00f3n lo tom\u00f3 por sorpresa. A\u00f1os de pr\u00e1ctica lo hicieron perfeccionar su t\u00e9cnica como entrevistador haciendo reportajes por toda la Ciudad de M\u00e9xico. La reporteada sirvi\u00f3 de proscenio: con el micr\u00f3fono de Ram\u00edrez, los transe\u00fantes del entonces Distrito Federal pudieron dignificar sus oficios, record\u00e1ndonos que sus historias importan. Ram\u00edrez edific\u00f3 su propia mitolog\u00eda urbana. Su vasto conocimiento de la Ciudad le hizo comprender que el subsuelo de la capital est\u00e1 cargado de historia; que pisamos el suelo que pis\u00f3 Cort\u00e9s, y que perduran las estructuras sociales de la Colonia. En conjunto, su proyecto period\u00edstico, ya sea a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n o de la cr\u00f3nica, es una memoria viva de la metr\u00f3polis: desde Tlatelolco hasta el Centro y su sinn\u00famero de edificios centenarios, llegando a los confines del Pe\u00f1\u00f3n de los Ba\u00f1os y la Guerrero, o visitando los multifamiliares de la Unidad Modelo, Iztapalapa, dando a conocer fondas y cafeter\u00edas chinas; y, ante todo, ubicando en primer plano las peripecias del h\u00e9roe an\u00f3nimo que vive al d\u00eda y se arroja a corretear la chuleta, chambeando en la calle con la esperanza de sacar al menos para un taco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para todo buen cronista, cada lugar y cada persona tiene una historia. Ram\u00edrez le solicitaba a su camar\u00f3grafo apuntar a las manos del entrevistado para profundizar su relato de vida. C\u00f3mo olvidar aquellas entra\u00f1ables c\u00e1psulas transmitidas cada ma\u00f1ana de lunes a viernes: <em>totaaal \u00bfqu\u00e9 tanto es tantitiiiito?<\/em> M\u00e1s tarde, sus c\u00e1psulas para Capital 21 conservan ese candor aprendido de la televisi\u00f3n, <em>\u00bfs\u00ed o no, t\u00edo Alberto?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Armando us\u00f3 el micr\u00f3fono para darles una voz a los desfavorecidos: choferes, vendedores ambulantes, cocineras, organilleros: el agridulce jolgorio de la vida diurna. Como vemos en los cr\u00e9ditos iniciales de <em>Pandilleros: Olor a muerte 2 <\/em>(dir. Ismael Rodr\u00edguez Jr., 1991), el cronista se lanzaba a las banquetas para entrevistar a ni\u00f1os en situaci\u00f3n de calle. Algunos, ya bastante afectados por tanto t\u00edner, ni siquiera lograban recordar cu\u00e1ndo se escaparon de sus casas, si es que tuvieron una. Armando Ram\u00edrez mir\u00f3 sin ning\u00fan tipo de condescendencia ese imaginario que pocos encaran y muchos desde\u00f1an: el M\u00e9xico profundo de <em>lo<\/em> <em>naco<\/em> y <em>lo \u00f1ero<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La nostalgia de la vida nocturna es otro tema esencial en sus libros, desde <em>La noche de los califas <\/em>(1982), con una versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica y una adaptaci\u00f3n de cabaret en el Blanquita, hasta sus cr\u00f3nicas de <em>Bye Bye Tenochtitl\u00e1n <\/em>(1992), que describen con picard\u00eda el esplendor y ocaso de clubes como el Imperio, el Bombay y el Sal\u00f3n M\u00e9xico. En las p\u00e1ginas de la ficci\u00f3n detectivesca <em>La casa de los ajolotes <\/em>(2000), el protagonista, tras reencontrarse con su padre, un corrupto pol\u00edtico pri\u00edsta, escucha con atenci\u00f3n sus parrandas al rememorar la ola de popularidad de la m\u00fasica tropical cubana en los salones de baile. Cuenta el padre que \u201cel Benny [Mor\u00e9] era cuate\u2026 cuando quer\u00eda. A veces, se presentaba en el Sans para cantar y ponerse chachalaco\u2026 como pirata, litros de ron.\u201d<span id='easy-footnote-12-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-12-55260' title='\u00a0Armando Ram\u00edrez, &lt;em&gt;La casa de los ajolotes, &lt;\/em&gt;M\u00e9xico, Editorial Oc\u00e9ano, 2000, 40.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> Si bien los personajes de Ram\u00edrez padecen la incomprensi\u00f3n o el abandono paterno, nada podr\u00eda estar m\u00e1s alejado de la vida personal del autor. Armando fue un padre dedicado que trabaj\u00f3 arduamente para sacar adelante a su familia; de ah\u00ed que, en sus libros, la familia tradicional sea un modelo que permanece inalterado. Sin embargo, advirti\u00f3 las fallas de la familia mexicana como proyecto social. Las rupturas paterno filiales poseen un trasfondo pol\u00edtico; el gobierno ejerce de padre d\u00e9spota.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cr\u00edtica m\u00e1s demoledora al paternalismo pri\u00edsta y su vacua ret\u00f3rica de progreso la vemos en <em>\u00a1Pantaletas! <\/em>(2001), <em>coming-of-age<\/em> protagonizada por Maciosare, antih\u00e9roe de pelo relamido con jugo de lim\u00f3n a la Benito Ju\u00e1rez que se enfrenta con la cruda realidad del desempleo, a pesar de haberse dejado convencer por sus padres de graduarse de la universidad. La ilusi\u00f3n de brincar la alambrada social se frustra: Maciosare, convertido en pap\u00e1 soltero, tendr\u00e1 que vender pantaletas en las calles del Centro Hist\u00f3rico, cuyo efervescente comercio informal se nos describe como \u201cel Wall Street de los jodidos\u201d.<span id='easy-footnote-13-55260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260#easy-footnote-bottom-13-55260' title='Armando Ram\u00edrez, &lt;em&gt;\u00a1Pantaletas!, &lt;\/em&gt;M\u00e9xico, Editorial Oc\u00e9ano, 2001, 47.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> Reaparecen en <em>\u00a1Pantaletas!<\/em> personajes que acompa\u00f1aron al autor toda su vida. El mejor ejemplo es la \u201cChata\u201d Aguayo, lideresa de tianguistas, inmortalizada en su propia novela (despu\u00e9s se estren\u00f3 un videohome estelarizado por Mar\u00eda Rojo). Personaje que encarna el universo que Armando vio desde la infancia a trav\u00e9s de sus abuelos, la \u201cChata\u201d es la hero\u00edna por excelencia en el corpus de Ram\u00edrez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los 60 a\u00f1os, Ram\u00edrez alcanz\u00f3 la plenitud creativa y gran \u00e9xito profesional. Como pocos, se gan\u00f3 el pan haciendo lo que m\u00e1s le gusta. Consigui\u00f3 el cari\u00f1o del p\u00fablico. Viaj\u00f3 y tuvo amor\u00edos. Por entonces lo hab\u00eda cautivado la m\u00fasica pop en espa\u00f1ol de tanto escucharla en las cabinas de W Radio. Puedo imaginarlo en un taxi charlando con el conductor, que lo identifica por salir en la televisi\u00f3n, mientras suena en las bocinas <em>Hasta la ra\u00edz<\/em> de Natalia Lafourcade, siguiendo la letra con los labios, maravillado ante una ciudad que conoci\u00f3 como la palma de su mano. En los altibajos de sus personajes y el drama cotidiano de su supervivencia, la literatura de Armando Ram\u00edrez nos recuerda, como reza la canci\u00f3n, <em>que<\/em> <em>la vida es una t\u00f3mbola.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Cuetzalan y CDMX, febrero-marzo 2024<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>&nbsp;A la memoria de Armando Ramos Garc\u00eda<\/em> (\u271d)&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alguna vez llamado el \u201cMark Twain de Tepito\u201d, el narrador y reportero Armando Ram\u00edrez (1952-2019), construy\u00f3 toda una po\u00e9tica en torno a las calles de la Ciudad de M\u00e9xico. He tenido la dicha de conversar con Armando Ram\u00edrez Jr., su hijo, dedicado a la producci\u00f3n musical. Seg\u00fan cuenta, su padre fue carnicero de ni\u00f1o, trabajo &#8230; <a title=\"Remembranza de Armando Ram\u00edrez\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55260\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Remembranza de Armando Ram\u00edrez\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60409,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[1333,966,1334,479,1335,1336],"ppma_author":[2832],"class_list":["post-55260","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-armando-ramirez","tag-cdmx","tag-cronica","tag-escritor","tag-periodismo","tag-tepito","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2832,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"juan-pablo-ramos","display_name":"Juan Pablo Ramos","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Juan Pablo","last_name":"Ramos","user_url":"","job_title":"","description":"(Ciudad de M\u00e9xico, 1993) es narrador y ensayista. Maestro en Letras Espa\u00f1olas por la UNAM, es autor de <em>Emerson en Tijuana<\/em> (M\u00e1quina de Aplausos, 2019) y <em>La m\u00edtika m\u00e1kina de karaoke<\/em> (FCE, 2022). Sus textos se han publicado en <em>Letras Libres<\/em>, <em>Tierra Adentro<\/em> y <em>Nexos<\/em>. Ha colaborado en Montez Press Radio, House of Vans y Dover Street Market Par\u00eds. 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