{"id":55212,"date":"2024-08-06T07:00:00","date_gmt":"2024-08-06T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55212"},"modified":"2026-10-05T10:15:44","modified_gmt":"2026-10-05T16:15:44","slug":"entre-nosotros-lo-explicito-no-se-tolera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55212","title":{"rendered":"Entre nosotros lo expl\u00edcito no se tolera"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">A Jonathan Rico<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfSabe por qu\u00e9 se llama Rosario Castellanos la telesecundaria del rancho? \u2014le pregunto a mi mam\u00e1 mientras conduzco hacia el ejido la troca que no tiene radio, por lo que aprovecho para hacer conversaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Una escritora, \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su respuesta reconozco el tono de extra\u00f1eza que le produce la profesi\u00f3n que eleg\u00ed; siendo hija de jornaleros, a pesar de los a\u00f1os que tengo de haberme asumido escritor, la escritura y quienes nos dedicamos a ella no dejamos de parecerle gente extra\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed, era una escritora, una escritora que naci\u00f3 en la Ciudad de M\u00e9xico hace casi un siglo, aunque ella era de Comit\u00e1n, Chiapas \u2014lo digo mientras conduzco por entre las labores reci\u00e9n barbechadas por los menonitas. Aqu\u00ed, en el norte de M\u00e9xico, tenemos un invierno seco, luego de un verano con pocas lluvias; tan diferente, pienso, al espacio en el que creci\u00f3 Rosario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se levanta un poco de polvo del camino de terracer\u00eda. Seguimos conversando. Le hablo de la escritora que creci\u00f3 a la sombra de un hermano muerto, con una nana tseltal, todo lo cual ficcionaliz\u00f3 en su primera novela: <em>Bal\u00fan Can\u00e1n<\/em> (1961).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 ir\u00e1s a escribir t\u00fa de nosotros? \u2014se r\u00ede al hacer la pregunta; yo, con las manos en el volante, solo sonr\u00edo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dejamos atr\u00e1s las \u00faltimas casas del campo menonita m\u00e1s cercano al ejido de mis padres, en el que ellos nacieron y en el que yo pas\u00e9 la mayor parte de mi infancia. Le habl\u00f3 a mi madre de la vida de Rosario Castellanos, le cuento que en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico primero entr\u00f3 a estudiar Derecho para despu\u00e9s cambiarse a Filosof\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ah, mira, no sab\u00eda que esa era una costumbre entre los escritores \u2014me responde, haciendo referencia a que primero entr\u00e9 a Letras Espa\u00f1olas, pero la dej\u00e9 para estudiar Historia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Terrible tentaci\u00f3n la de compararse con quien se admira, siempre se sale con desventaja. Un par de circunstancias vitales no nos acercan, no m\u00e1s all\u00e1 de un mero detalle anecd\u00f3tico, y nuestra labor palidece frente a su obra. La mayor\u00eda de las veces, esas comparaciones lo que producen es el paroxismo, mejor dejar de escribir; si pienso que a mi edad Rosario Castellanos ya hab\u00eda publicado<em> Bal\u00fan Can\u00e1n <\/em>(1957),<em> Ciudad Real<\/em> (1960), <em>Oficio de tinieblas<\/em> (1962) y <em>Los convidados de Agosto<\/em> (19964) \u2014y eso solo si pienso en su obra narrativa, sin contar los libros de poes\u00eda que ya hab\u00eda llevado a la imprenta o la tesis con la que se titul\u00f3: <em>Sobre la cultura femenina <\/em>(1950)\u2014. Para esa \u00e9poca, 1965, por ejemplo, Juan Rulfo ponder\u00f3 en la conferencia &#8220;Situaci\u00f3n actual de la novela contempor\u00e1nea&#8221;: \u201creconozco cu\u00e1les son los valores aut\u00e9nticos de la novel\u00edstica mexicana: Rosario Castellanos, Agust\u00edn Y\u00e1\u00f1ez, Jos\u00e9 Revueltas, Eraclio Zepeda y muchos otros que est\u00e1n dando ahora la batalla por Am\u00e9rica en Europa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pienso en lo infructuoso del ejercicio de comparaci\u00f3n, en cambio, puedo reflexionar en torno a su obra. En su valor. Incluso en la forma en la que las circunstancias vitales de Rosario Castellanos trazaron algunas de las l\u00edneas de su pensamiento y de la construcci\u00f3n de su obra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres libros de narraciones y dos novelas son la obra narrativa de Castellanos, en ellos es posible encontrar la preocupaci\u00f3n por la situaci\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas y c\u00f3mo eran tratados por el resto de la sociedad chiapaneca \u2014en la que creci\u00f3 y la que conoci\u00f3 tan bien, situaci\u00f3n que, al leerla, no es dif\u00edcil extrapolar al resto de los pueblos ind\u00edgenas de M\u00e9xico\u2014, y la condici\u00f3n de la mujer \u2014hacia la mitad del siglo XX, cuando en el papel acababan de conseguir la igualdad de derechos frente a los hombres, pero que entonces, como hoy, no se hab\u00eda logrado en la pr\u00e1ctica\u2014. Es arriesgado ofrecer motivaciones a la visi\u00f3n cr\u00edtica que se puede apreciar en su obra, se puede apuntar ciertamente a las condiciones en las que creci\u00f3 \u2014hija heredera de un hacendado, despu\u00e9s de que este perdiera a su heredero; criada por una nana ind\u00edgena, como la enorme mayor\u00eda de la \u00e9lite chiapaneca de la \u00e9poca; mujer intelectual, en una sociedad que no ve\u00eda con buenos ojos que una mujer se dedicara a labores intelectuales\u2014, pero esas especulaciones son f\u00fatiles \u2014como ella hubo otras mujeres con esas circunstancias, as\u00ed que, lo importante no son esas circunstancias, sino la obra que con ellas hizo\u2014; es decir, para m\u00ed es m\u00e1s importante reconocer esa mirada cr\u00edtica en su obra que saber cu\u00e1l es su origen. Diana del \u00c1ngel apunta: \u201cLa narrativa de Castellanos, y buena parte de su \u00faltima poes\u00eda, escudri\u00f1a lo social con la ayuda de su rigor filos\u00f3fico y animada por el deseo expl\u00edcito de comprender el mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su primer libro de relatos fue<em> Ciudad Real<\/em> (1960), en el que la antigua capital chiapaneca es m\u00e1s que un escenario en el que ocurren las narraciones. A trav\u00e9s de las 10 piezas narrativas, Rosario Castellanos muestra la vida \u2014y la historia\u2014 de esa ciudad, c\u00f3mo han vivido y han muerto las personas en ella y c\u00f3mo las comunidades ind\u00edgenas se relacionan con ella. Cierto es que hay la posibilidad de comparar estos cuentos con <em>Los recuerdos del porvenir <\/em>(1963), puesto que en la novela de Elena Garro es el mismo pueblo de Ixtepec quien narra, o con el Comala de <em>Pedro P\u00e1ramo <\/em>(1955), pero, aunque en ambas novelas el papel del pueblo es central, la construcci\u00f3n del espacio en <em>Ciudad Real <\/em>es m\u00e1s cercano a lo que hizo Sherwood Anderson en <em>Winesburg, Ohio<\/em> (1919), en donde las narraciones pueden leerse de forma aut\u00f3noma, pero su ilaci\u00f3n permite conocer el lugar, habitar el espacio junto con los personajes y recorrer su historia \u2014creo que, en este aspecto, es m\u00e1s cercano al Rulfo de <em>El llano en llamas<\/em> (1953), ya que en \u00e9l la relaci\u00f3n entre los personajes y el espacio que habitan, o en el que se mueven, es fundamental para el desarrollo de las historias\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro abre con la dedicatoria al Instituto Nacional Indigenista \u2014instancia en la que Rosario Castellanos estuvo trabajando durante la d\u00e9cada de 1950, y en la que tambi\u00e9n trabaj\u00f3 Juan Rulfo\u2014, para dar paso a unos versos que sirven de ep\u00edgrafe y que recuerdan al poema con que cierra el Chilam Balam:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfEn qu\u00e9 d\u00eda? \u00bfEn qu\u00e9 luna?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfEn qu\u00e9 sue\u00f1o sucede lo que aqu\u00ed se cuenta?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como en los sue\u00f1os, como en las pesadillas,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">todo es simult\u00e1neo, todo est\u00e1 presente,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">todo existe hoy.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed se ha de leer el libro: las 10 narraciones de esta obra son simult\u00e1neas \u2014hay una sucesi\u00f3n temporal en los cuentos, en los que es posible, por detalles como el nombre de ciertos personajes, reconocer la \u00e9poca en la que est\u00e1n ambientados; aqu\u00ed entra mi deformaci\u00f3n como historiador\u2014. Y para construir estas narraciones Castellanos se sirvi\u00f3 de las tensiones que han configurado a la sociedad coleta a lo largo de su historia: sus estamentos sociales, la religiosidad, la incomunicaci\u00f3n entre grupos. Pero, sobre todo, la tensi\u00f3n entre los grupos ind\u00edgenas de los que, en \u00faltima instancia, depende Ciudad Real para su existencia. Tensi\u00f3n que se puede apreciar en todo el libro, pero que queda resumida en las palabras del administrador de la misi\u00f3n de ayuda para los indios, quien le explica a Alicia \u2014la protagonista de <em>La rueda del hambriento<\/em>\u2014: \u201cPara estas gentes no hay peor da\u00f1o que alguien trate a los indios como personas; siempre los han considerado como animales de carga. O cuando llegan a excesos de humanitarismo, como esclavos\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cuentos lejos est\u00e1n de ser maniqueos, s\u00ed, muestran la violencia y la deshumanizaci\u00f3n que la sociedad coleta ejerce contra los ind\u00edgenas, sin embargo, no hace santos de ellos solo por pertenecer a un pueblo originario \u2014de ah\u00ed su insistencia en que no la consideraran una autora indigenista\u2014. Son personajes complejos, que pueden darse a la borrachera cuando saben que la vejez los ha alcanzado y con ella el repudio de sus cong\u00e9neres, como Daniel Castellanos Lampoy en <em>Aceite Guapo<\/em>, o Manuela, quien desconf\u00eda del antrop\u00f3logo que quiere ayudarla sin pedirle nada a cambio en <em>El don rechazado<\/em>. Son complejos porque son humanos y muchas de sus acciones, juzgadas por los ojos civilizados, como en <em>Arthur Smith salva su alma<\/em>, en donde el ling\u00fcista que da t\u00edtulo al cuento se asombra ante la reacci\u00f3n de su informante cuando muere su hijo \u2014Rosario Castellanos nos muestra que no es falta de humanidad, sino incomprensi\u00f3n, Smith mismo se sorprender\u00e1 abrumado por el duelo ante la muerte de ese mismo informante, en los conflictos religiosos que los curas cat\u00f3licos azuzaron, presencia protestante que \u00e9l y sus compatriotas estadounidenses impulsaron\u2014. En <em>El don rechazado<\/em>, que es la que cierra la obra, se pone de manifiesto la habilidad de Castellanos para comprender la psique de personas del m\u00e1s diverso origen: el norteamericano Smith, pero tambi\u00e9n Alicia que viene desde la Ciudad de M\u00e9xico a colaborar en la misi\u00f3n de ayuda a los indios y el c\u00ednico m\u00e9dico con el que trabaja; la ni\u00f1a Nides, esa anciana venida a menos que entierra su cofre por temor a los carrancistas, que pasaron hace a\u00f1os; el joven dilapidador que, gracias a su cuna, consigue un puesto como secretario de ayuntamiento que le permite embaucar a los indios del pueblo; Teodoro M\u00e9ndez Acubal que para su desgracia encuentra una moneda de plata, el joyero que ve con desconfianza al indio, Teodoro, contemplar su tienda; Jos\u00e9 Antonio Romero, el antrop\u00f3logo, que descubre que su caridad es rechazada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se considera que esta primera obra narrativa conforma una trilog\u00eda con <em>Bal\u00fan Can\u00e1n<\/em> (1957) y <em>Oficio de tinieblas<\/em> (1962), no solo por haber sido escrito entre las dos novelas, sino porque en las tres obras la sociedad chiapaneca y su relaci\u00f3n con los pueblos ind\u00edgenas se muestra en toda su violencia. En <em>Bal\u00fan Can\u00e1n <\/em>(1957), ambientada en el marco de las reformas agrarias de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas (1934-1940), Castellanos muestra este conflicto a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n entre C\u00e9sar Arg\u00fcello, un hacendado de Comit\u00e1n, y la gente de la hacienda de Chajtajal, que de pronto se descubre due\u00f1a de la tierra que ha trabajado por generaciones, pero que no recibir\u00e1 si no se enfrenta a Arg\u00fcello. El trasfondo sociohist\u00f3rico de <em>Oficio de tinieblas<\/em> (1962) es el levantamiento de los chamulas en torno a 1867. Las tres obras ahondan en el conflicto entre la sociedad blanca y amestizada y las comunidades ind\u00edgenas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuarto libro de Rosario Castellanos fue su segunda obra de relatos: <em>Los convidados de agosto<\/em> (1964), la ambientaci\u00f3n sigui\u00f3 siendo el espacio en el que creci\u00f3. Cuatro narraciones son las que constituyen esta obra: &#8220;Amistades ef\u00edmeras&#8221;, &#8220;Vals &#8216;Capricho'&#8221;, &#8220;Los convidados de agosto&#8221; y &#8220;El viudo Rom\u00e1n&#8221;. En estas narraciones Rosario Castellanos resalta la condici\u00f3n de las mujeres y c\u00f3mo se vinculan entre s\u00ed, esto se manifiesta desde la primera en la que la narradora cuenta la historia de su amiga de la escuela, Gertrudis, hija de un tendero, y c\u00f3mo termin\u00f3 cas\u00e1ndose con un bandolero. El cuento, que nos es contado por una joven que aspira a ser escritora, cierra con un p\u00e1rrafo que muestra el humor y la iron\u00eda de que era capaz Castellanos:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al llegar a la casa tom\u00e9 mi cuaderno de apuntes y lo abr\u00ed. Estuve mucho tiempo absorta ante la p\u00e1gina en blanco. Quise escribir y no pude. \u00bfPara qu\u00e9? \u00a1Es tan dif\u00edcil! Tal vez, me repet\u00eda yo con la cabeza entre las manos, tal vez sea m\u00e1s sencillo vivir.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;Vals &#8216;Capricho'&#8221; cuenta c\u00f3mo dos se\u00f1oritas ya entradas en a\u00f1os \u2014\u201cA Natalia y a Julia las uni\u00f3 su desamparo mutuo y los infortunios que tuvieron que sobrellevar. Primero la orfandad; luego la pobreza vergonzante\u201d\u2014 que se dedicaban a dar clases de piano \u2014\u201cSus alumnas eran hijas de las buenas familias empobrecidas por la Revoluci\u00f3n y arruinadas definitivamente por el agrarismo\u201d\u2014 tratan de educar a su sobrina, enviada desde la selva donde vive su padre e hija de no saben qui\u00e9n, pero las costumbres de la muchacha son demasiado silvestres y la buena sociedad comiteca pronto les saca la vuelta. La narraci\u00f3n que da t\u00edtulo a la obra cuenta la fiesta de Santo Domingo de Guzm\u00e1n, con profusi\u00f3n de detalles de las celebraciones y c\u00f3mo se realizan, y la forma en la que Emelina puede conseguir esposo, o caer en desgracia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Liliana Pedroza en su <em>Historia secreta del cuento mexicano<\/em> (2018) se\u00f1ala que la generaci\u00f3n de escritoras nacidas entre las d\u00e9cadas de 1920 y 1930:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">son mujeres universitarias tambi\u00e9n que trasgredieron las fronteras narrativas con juegos de metaficci\u00f3n e intratextualidad, y reconfigurando esquemas de la figura femenina en la literatura, han abordado el erotismo, la iniciaci\u00f3n sexual y la homosexualidad.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo anterior donde mejor se observa en la obra de Castellanos es en su \u00faltimo libro narrativo: <em>\u00c1lbum de familia<\/em> (1971), obra compuesta por cuatro relatos en los que la escritora ya no explora Chiapas, sus comunidades y forma de vida, en su lugar lleva sus narraciones a la capital del pa\u00eds, de forma expl\u00edcita o impl\u00edcita, pero sin dejar de lado su mirada cr\u00edtica \u2014lo que deja de lado es \u201cel nacionalismo con temas rurales de tema indigenista como [&#8230;]<em> Ciudad Real<\/em>\u201d<em>, <\/em>en palabras de Pedroza\u2014. La obra, como la anterior, est\u00e1 constituida por cuatro narraciones: \u201cLecci\u00f3n de cocina\u201d, \u201cDomingo\u201d, \u201cCabecita blanca\u201d y, por \u00faltimo, el que le da t\u00edtulo. En la primera, escrita en primera persona, una joven esposa se dispone a la ardua tarea de hacerle la primera comida a su esposo, y a trav\u00e9s de la impericia de la protagonista Castellanos construye un discurso que es jocoso a ratos, pero, sobre todo muy reflexivo y que emparenta a la narraci\u00f3n con el ensayo \u2014sin problemas puede leerse tambi\u00e9n como uno\u2014:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace un a\u00f1o yo no ten\u00eda la menor idea de su existencia y ahora reposo junto a \u00e9l con los muslos entrelazados. Podr\u00eda levantarme sin despertarlo, ir descalza hasta la regadera. \u00bfPurificarme? No tengo asco. Prefiero creer que lo que me une a \u00e9l es algo m\u00e1s f\u00e1cil de borrar como una secreci\u00f3n y no tan terrible como un sacramento.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una fallida lecci\u00f3n de cocina en la que Rosario Castellanos reflexiona en torno a la situaci\u00f3n de la mujer y su papel dentro del matrimonio, las exigencias que la sociedad impone sobre ella no solo al casarse, sino desde su infancia, la renuncia de quien se es para volverse la esposa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En \u201cDomingo\u201d Rosario Castellanos cuenta c\u00f3mo Edith, una mujer que se acerca a la madurez, se prepara para la reuni\u00f3n que ella y su esposo ofrecen a sus amigos. La narraci\u00f3n en tercera persona mantiene la focalizaci\u00f3n en ella, que echa de menos a Rafael, su amante que la ha dejado \u2014Edith y Carlos, el esposo, mantienen relaciones con otras personas con la complicidad mutua\u2014. En la narraci\u00f3n, a trav\u00e9s del repertorio de amigos del matrimonio, conocemos a un grupo variopinto de personajes, la mayor\u00eda de ellos de la \u00e9lite cultural o econ\u00f3mica \u2014tambi\u00e9n podr\u00eda contarse la militar, con Jorge el amigo de la infancia de Carlos\u2014. El matrimonio, a diferencia de los amigos, pas\u00f3 de la pobreza a la riqueza, lo que los hace sentirse orgullosos, a diferencia de la mayor\u00eda de sus amistades.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la narraci\u00f3n Rosario Castellanos pone de manifiesto las relaciones de poder que se expresan tanto en las diferencias de g\u00e9nero como de clase, por ejemplo, en la discusi\u00f3n entre Vicente, abatido por una de sus relaciones con una mujer, y Edith se plantea as\u00ed:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014[&#8230;] Carajo \u00a1estoy harto de las putas! &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ahorita tienes una oportunidad magn\u00edfica de deshacerte de una de ellas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Vendr\u00e1 otra despu\u00e9s y ser\u00e1 peor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Es lo mismo que yo pienso cuando voy a echar una criada, pero \u00bfpor qu\u00e9 hay que ser fatalista? Si lo que te interesa es una virgencita que viva entre flores, b\u00fascala.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cabe destacar que Vicente se siente frustrado y se expresa as\u00ed porque Ren\u00e9, la mujer con quien est\u00e1 saliendo, est\u00e1 embarazada y ha decidido abortar. L\u00edneas m\u00e1s abajo dice: \u201c\u2014A m\u00ed me fastidia que me hagan padre de la criatura. Pero me fastidia m\u00e1s que se deshaga de la criatura si soy el padre\u201d. Queda de manifiesto que lo que le interesa es el control sobre el cuerpo de la mujer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reuni\u00f3n casual en la que unos amigos conversan y beben sirve a Rosario Castellanos para mostrar las tensiones entre hombres y mujeres a mediados del siglo XX, entre personas con una formaci\u00f3n universitaria y que se asumen liberados \u2014pi\u00e9nsese en la relaci\u00f3n abierta que tienen Edith y Carlos, y en que Jorge es aceptado en el c\u00edrculo sin que su homosexualidad cause problemas\u2014. En este punto sorprende la naturalidad con la que un personaje homosexual es presentado y aceptado por el c\u00edrculo en el que se mueve \u2014es un cuento publicado en 1971; de acuerdo con Mario Mu\u00f1oz y Le\u00f3n Guti\u00e9rrez para esa \u00e9poca la tem\u00e1tica homosexual en la literatura en M\u00e9xico apenas era abordada\u2014.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jorge no ten\u00eda ojos m\u00e1s que para los j\u00f3venes reclutas y Carlos se inclinaba, de modo exclusivo a las muchachas. Sin embargo los dos hab\u00edan sabido hallar intereses que los acercaran y se frecuentaban con una regularidad que ten\u00eda mucho de disciplinario.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed caracteriza Castellanos la amistad entre marido y amigo homosexual, de la que Edith reci\u00e9n casada sinti\u00f3 celos. Y funciona como un espejo de la relaci\u00f3n entre los esposos, la relaci\u00f3n a la que ella va dejando entrar personas, tengan o no inter\u00e9s er\u00f3tico en su esposo, para mantenerlo cerca:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le soltaba la rienda al marido para que se alejara cuanto quisiera; abr\u00eda el c\u00edrculo familiar para dar entrada a cuantos Carlos solicitara. Hasta Lucrecia, que se present\u00f3 como un devaneo sin importancia y fue qued\u00e1ndose, qued\u00e1ndose como un complemento indispensable en la vida familiar.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa resoluci\u00f3n, esa soluci\u00f3n para mantener el matrimonio, para evitar su disgregaci\u00f3n, es contrastada, justamente, con la relaci\u00f3n entre Jorge y Luis, que acaba de terminar. Edith reflexiona:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">en el caso de Jorge y Luis \u00bfqu\u00e9 se hab\u00eda interpuesto? Por su edad, por sus condiciones peculiares, por el tiempo que hab\u00edan mantenido la relaci\u00f3n la actitud tan definitiva de rechazo parec\u00eda incoherente. La intransigencia es propia de los j\u00f3venes, la espontaneidad y la man\u00eda de dar valor absoluto a las palabras, a los gestos, a las actitudes.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la reuni\u00f3n, la \u00faltima persona con la que interact\u00faa es Jorge y ella intenta consolarlo. Pero descubre su propio temor:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Envejecer a solas \u00a1qu\u00e9 horror! Y qu\u00e9 espect\u00e1culo tan rid\u00edculo en su caso. [Para a continuaci\u00f3n proyectar en \u00e9l ese temor] Sin embargo \u00e9l lo hab\u00eda escogido as\u00ed. Porque a esa edad ya ni \u00e9l ni Luis podr\u00edan encontrar m\u00e1s que compa\u00f1\u00edas mercenarias y fugaces, caricaturas del amor, burlas del cuerpo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si \u201cLecci\u00f3n de cocina\u201dcorresponde a una mujer reci\u00e9n casada y \u201cDomingo\u201d al de una mujer que ya tiene a\u00f1os casada y teme a la soledad, \u201cCabecita blanca\u201d es una narraci\u00f3n sobre una mujer que ya ha cumplido con los mandatos que se le imponen, que vive su viudez y trata de disfrutar a los hijos que crio junto con su esposo. Pero tambi\u00e9n es un cuento sobre lo no dicho, los sobreentendidos y las concesiones que se hacen al otro, al hombre \u2014los hombres\u2014.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La narraci\u00f3n, en tercera persona, nos presenta a la se\u00f1ora Justina que vive con la menor de sus hijas, su hijo mayor tiene su departamento al que no se la quiere llevar, la otra hija vive en su casa, despu\u00e9s de haberse divorciado. Rosario Castellanos va presentando la apacible vida de do\u00f1a Justina y c\u00f3mo conoci\u00f3 a su difunto esposo, Juan Carlos. La protagonista no solo acepta los roles de g\u00e9nero que se le imponen y los que su esposo ejerc\u00eda, sino que los pondera:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cierto que la se\u00f1ora Justina siempre hab\u00eda tenido la virtud de preferir un esposo dedicado a las labores propias de su sexo en la calle que uno de esos maridos caseros que revisaban las cuentas del mercado, que destapaban las ollas de la cocina para probar el saz\u00f3n de los guisos [&#8230;]<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre en la calle y la mujer en la casa. Do\u00f1a Justina considera que la posibilidad de que su marido haya tenido una casa chica era algo propio de \u00e9l en tanto hombre, aunque, desde\u00f1a como una falsedad cuando un recado an\u00f3nimo le cuenta de la relaci\u00f3n entre el marido y su secretaria. Ante todo, el mantenimiento del <em>status quo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Justina es presentada como la mujer que ha construido su propia realidad en la que nada puede alterarla. El marido puede tener una casa chica, pero mientras no falte a la casa y a ella, esa relaci\u00f3n no existe. As\u00ed, la ra\u00edz del conflicto entre el difunto marido y el hijo, Luisito, nunca se explicita, porque la narraci\u00f3n se narra desde la perspectiva de do\u00f1a Justina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le gritaba a Luisito por cualquier motivo y una vez, en la mesa, le dijo&#8230; \u00bfqu\u00e9 le dijo? La se\u00f1ora Justina ya no se acordaba pero ha de haber sido algo muy feo porque ella, tan comedida siempre, perdi\u00f3 la paciencia y jal\u00f3 el mantel y se vino al suelo toda la vajilla [&#8230;]&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de su edad, do\u00f1a Justina solo tiene dos momentos en la narraci\u00f3n en los que le falla la memoria, casi al final cuando olvida una medicina y en este punto donde no se acuerda del insulto que su esposo le dirigi\u00f3 a su hijo, pero que, conforme se avanza en el cuento, se puede intuir que tiene que ver con la poca hombr\u00eda \u2014si no es que con el repudio abierto de su homosexualidad\u2014 de Luis.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luisito, como lo llama do\u00f1a Justina, es el hijo mayor, pero nunca sali\u00f3 de parranda en su juventud \u2014su madre le advert\u00eda del peligro de las malas mujeres que podr\u00edan arrebat\u00e1rselo de sus brazos, \u201cLa se\u00f1ora Justina no descans\u00f3 hasta que su hijo le prometi\u00f3 formalmente que nunca, nunca, nunca se casar\u00eda sin su consentimiento. Adem\u00e1s \u00bfpor qu\u00e9 se preocupaba? Ni siquiera ten\u00eda novia\u201d\u2014, se dedica a la decoraci\u00f3n de interiores \u2014cierto es que la profesi\u00f3n por s\u00ed sola no es exclusiva de ninguna orientaci\u00f3n sexual, pero, en la construcci\u00f3n del cuento, apunta hacia ella\u2014, y vive en un departamento con Manolo, seg\u00fan do\u00f1a Justina su asistente personal, a quien le compra ropa, perfumes y lleva incluso de viaje a Estados Unidos \u2014donde el ingrato, de nuevo desde la perspectiva de la madre, lo dej\u00f3\u2014; tanto se gana a la familia que en \u201cel velorio de Juan Carlos m\u00e1s parec\u00eda Manolo un familiar que un criado y nadie tom\u00f3 a mal que recibiera el p\u00e9same vestido de un traje de casimir negro que Luisito le compr\u00f3 especialmente para esa ocasi\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la misma manera en la que do\u00f1a Justina se autoenga\u00f1a para no enterarse de las infidelidades de Juan Carlos, lo hace con la orientaci\u00f3n sexual de Luis, quien, por su parte, nunca la explicita. El juicio que ella lanza sobre las familias que aparecen en los programas de televisi\u00f3n, ficciones que ella juzgaba inveros\u00edmiles, \u201clos que escriben las comedias ya no saben ni que inventar\u201d, puede aplic\u00e1rsele a su caso: \u201cUnas familias desavenidas en las que cada quien jala por su lado y los hijos hacen lo que se les pega la gana sin que los padres se enteren\u201d. Do\u00f1a Justina no se entera porque no quiere enterarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La narraci\u00f3n que cierra el libro es la que le da t\u00edtulo. En ella Rosario Castellanos cuenta la reuni\u00f3n que organiza Victoria Benavides, en un hotel de Acapulco, entre la internacionalmente conocida poeta Matilde Casanova y sus exalumnas, Elvira Robledo, Josefa G\u00e1ndara y Amita Jord\u00e1n, tambi\u00e9n escritoras las tres, y dos j\u00f3venes estudiantes, Cecilia y Susana \u2014que es con quienes abre y cierra el relato\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Castellanos narra la historia en tercera persona, pero priorizando los di\u00e1logos, los cuales la hacen avanzar y revelan la vida de cada una, qu\u00e9 fue de ellas tras coincidir en las clases de Matilde Casanova. Ese reencuentro frente al mar es la oportunidad de Rosario Castellanos para abordar los conflictos de poder dentro del \u00e1mbito cultural mexicano \u2014en general y en particular el de los escritores y la forma en c\u00f3mo se relacionan con sus cong\u00e9neres femeninas\u2014, sobre el oficio de la escritura y c\u00f3mo fue abordado por las tres mujeres y por su maestra, sobre la sexualidad dentro y fuera del matrimonio, sobre la pol\u00edtica y el papel de la mujer en ella \u2014una periodista que busca una entrevista con la poeta laureada conversa con Victoria Benavides y le dice que no hay puesto al que no pueda acceder, a lo que ella objeta que excepto la presidencia, la reportera, a su vez, responde que es <em>cuesti\u00f3n de tiempo<\/em>; han pasado 53 a\u00f1os desde la publicaci\u00f3n del relato\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los di\u00e1logos de <em>\u00c1lbum de familia<\/em> muestran el dominio narrativo de Castellanos, por una parte, c\u00f3mo lograba construir tensi\u00f3n a trav\u00e9s de ellos y, por la otra, c\u00f3mo revelaba el pensamiento de las mujeres que convoc\u00f3 para contar la historia, a lo que hay que agregar una visi\u00f3n muy cr\u00edtica de la sociedad en la que viv\u00eda \u2014es el M\u00e9xico posterior a 1968,cuando acept\u00f3 la invitaci\u00f3n del secretario de Relaciones Exteriores, Emilio \u00d3scar Rabasa, de ser embajadora de M\u00e9xico en Tel-Aviv, ella lo acept\u00f3 con la condici\u00f3n de que no se le censurara ninguna palabra\u2014. Da, a trav\u00e9s sobre todo de Victoria Benavides, un duro juicio a la democracia de la \u00e9poca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que me interes\u00f3, sobre todo, fue la relaci\u00f3n entre Victoria y Matilde, una relaci\u00f3n que la mayor\u00eda la entiende como la que hay entre la poeta reconocida y su asistente personal, sin embargo, conforme avanza la narraci\u00f3n se pone de manifiesto que hay algo m\u00e1s. Aunque ese algo m\u00e1s nunca es explicitado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEntre nosotros lo expl\u00edcito no se tolera\u201d, dice la periodista antes de la reuni\u00f3n, antes de irse ella y dar paso a las alumnas de Matilde, y, en esa declaraci\u00f3n encuentro la clave de esa relaci\u00f3n de la que ni Elvira, ni Josefa, ni Amita participaron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La narraci\u00f3n nos presenta a Victoria como la asistente, atenta a los deseos de Matilde y a resolver los problemas que se presenten, como la indisposici\u00f3n de la poeta en su primera aparici\u00f3n. Pero muestra tambi\u00e9n interacciones que sobrepasan la relaci\u00f3n propia de una asistente y su asistida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Victoria, que hasta entonces hab\u00eda permanecido arrodilla junto a Matilde, se puso de pie bruscamente como si, de pronto, la irritaci\u00f3n a la que hab\u00eda ido cediendo de modo paulatino hubiera llegado a un punto intolerable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Basta! \u00a1No estoy dispuesta a seguir este juego malsano y absurdo! \u00bfY t\u00fa? \u00bfVas a recibirlas as\u00ed? \u00bfSin peinarte siquiera?&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La recriminaci\u00f3n de Victoria a Matilde no parece propia de una asistente, tampoco lo es su reacci\u00f3n: \u201cY Matilde se golpeaba, con los pu\u00f1os cerrados, las sienes mientras, con mansedumbre, se dejaba conducir hasta su recamara\u201d. Cecilia es testigo, junto con Susana,\u201ca quien la escena que acaba de presenciar le hab\u00eda parecido absolutamente impropia de la edad, de la fama y de la situaci\u00f3n de \u2014por lo menos\u2014 una de sus protagonistas\u201d. Lo impropio es lo que no se dice, han escuchado a la poeta hablar de un hijo que hasta donde saben nunca tuvo, y que Victoria se\u00f1ala como su poes\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las j\u00f3venes testimoniaron un aspecto \u00edntimo de la poeta, un lado que no conoc\u00edan. \u201c[&#8230;] a Cecilia esta ef\u00edmera visi\u00f3n de la intimidad tan atormentada y de la que no dejaba de emanar cierta cualidad irreal, es decir, que obedec\u00eda a un orden diferente del que rige sobre los hechos [&#8230;], la hab\u00eda fascinado\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La llegada de las alumnas pone de manifiesto c\u00f3mo las excompa\u00f1eras de Victoria la ven y ven su relaci\u00f3n, por ejemplo, en la insistencia de Amita de no considerarla m\u00e1s que como una empleada, una secretaria a la que no merece la pena dirigirse m\u00e1s que para darle \u00f3rdenes. Pero Victoria no se deja amedrentar, obedece a las solicitudes de Matilde \u2014que en ciertos puntos llegan a ser desp\u00f3ticas como mandarla a preparar a ella arroz a la mexicana porque no le gusta c\u00f3mo lo preparan en los hoteles\u2014 para despu\u00e9s mostrar qui\u00e9n es:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Victoria se acerc\u00f3 a Matilde y la tom\u00f3 por la cintura para sostenerla, para ayudarla a caminar. Matilde reclin\u00f3 la cabeza sobre el hombro de Victoria mientras le reprochaba con suavidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no estabas aqu\u00ed para defenderme?<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La poeta desconoce a las mujeres con quienes hasta momentos antes ha estado compartiendo su visi\u00f3n del mundo, de la poes\u00eda, de la labor de los escritores y de su propia vida. La poeta acusa de abusar de su confianza a sus invitadas, que le han hecho varias peticiones, frente a Victoria, quien auxilia a la poeta, la calma y la lleva a su recamara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014[&#8230;] no nos ha acusado ante ning\u00fan tribunal supremo sino ante una simple secretaria \u2014puntualiz\u00f3 Aminta como para atenuar la gravedad del asunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Quien, a juzgar por lo que hemos presenciado hoy, ha de estar curada de espanto.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Josefa, Aminta y Elvira conversan sobre la castidad de su maestra, mientras Victoria y Matilde permanecen fuera de escena.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Inconcebible \u00bfverdad? Sin embargo, yo insisto \u2014y no tengo mal ojo para ciertos matices [dice Josefa]\u2014 en que es casta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPor virtud? [Aminta]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Por orgullo, por timidez \u00bfqu\u00e9 se yo? Hasta por anormalidad. Hay tantos motivos para guardar la continencia que no son, forzosamente, ni admirables ni plausibles&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 Josefa se\u00f1ala como una de las causas de la castidad de Matilde la anormalidad y a\u00f1ade que ninguno de esos motivos puede ser admirable ni plausible? Quiz\u00e1 la respuesta puede encontrarse l\u00edneas m\u00e1s adelante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Una pose\u00edda por las musas \u2014concluy\u00f3 Aminta [sobre Matilde].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 quieres insinuar? \u2014dijo, con exagerada indignaci\u00f3n, Josefa\u2014. \u00bfQue das cr\u00e9dito a aquellos rumores que corrieron cuando Victoria acept\u00f3 el cargo de secretaria de Matilde?<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La forma en la que Victoria se relacion\u00f3 con Matilde es uno de los temas que atraviesan la conversaci\u00f3n. M\u00e1s tarde, cuando la primera regresa con Elvira, Josefa y Aminta, el tema vuelve a aparecer, las intriga el inicio de esa relaci\u00f3n, c\u00f3mo fue que la poeta decidi\u00f3 tomar bajo su protecci\u00f3n a alguien que no escrib\u00eda como ellas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Durante los a\u00f1os que Victoria estuvo dentro de mi campo visual [dice Elvira] yo la observ\u00e9 con la curiosidad con que un astr\u00f3nomo observa las evoluciones de un planeta remoto y exc\u00e9ntrico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014En cambio, Josefa me ve\u00eda con las pupilas contra\u00eddas de quien contempla algo turbio y con una fijeza, como si quisiera traspasar el espesor de mi cuerpo para descubrir, m\u00e1s all\u00e1, una imagen de Matilde concupiscente, de Matilde extraviada por sus pasiones, Matilde vil.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para este punto de la narraci\u00f3n cada una ha mostrado sus intereses, sus ambiciones \u2014qu\u00e9 aspira cada una de las compa\u00f1eras obtener como don de Matilde\u2014, pero tambi\u00e9n, qui\u00e9nes son, qu\u00e9 han sido. Todas, menos Victoria, que sigue en el juego de revelar apenas lo necesario, de poner en evidencia a las otras cuando Elvira trata de atenuar el juicio contra Josefa al argumentar que todas ellas eran ingenuas y desconoc\u00edan \u201clos hechos de la vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No era desde la perspectiva desde la que me miraba Josefa, sino desde la envidia. S\u00ed, envidia. Hubiera querido ser ella la que ocupara ese lugar equ\u00edvoco junto a Matilde, la que desempe\u00f1ara el papel de menor corrompida, de Albertina prisionera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La interpelada se ofende, se defiende.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Deliras!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfS\u00ed? \u00bfNegar\u00e1s que cuando volvimos a encontrarnos aqu\u00ed, en cuanto te diste cuenta qui\u00e9n era yo, me recorriste \u2014de la cabeza a los pies\u2014 con el escr\u00fapulo del que busca la moraleja de la f\u00e1bula? Acechabas en mi rostro, en mis palabras, en mis gestos \u2014t\u00fa, mujer irreprochable, esposa abnegada, fundadora de linajes\u2014, la huella de la depravaci\u00f3n y el castigo infligido por la justicia. Has quedado defraudada y tu virtud, que no conoce la generosidad, habr\u00e1 de buscar su alimento en otra parte.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Josefa se hace la digna y prefiere rechazar el don \u2014una flor natural, una beca\u2014 que buscaba, pero Victoria desde\u00f1a su actitud y a\u00fan as\u00ed le da lo que buscaba, del mismo modo que se lo da a Elvira o a Aminta, porque, a fin de cuentas, ella es quien decide qu\u00e9 y qu\u00e9 no ha de dar Matilde. Victoria es la \u00fanica de las cuatro exalumnas que no se dedic\u00f3 a escribir, sin embargo, acompa\u00f1\u00f3 a la poeta en su peregrinar y en su exilio.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Debo reconocer mi deuda contigo, Josefa. Gracias a ti decid\u00ed no volver a escribir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfTemiste la competencia?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014A decir verdad, s\u00ed. Tem\u00ed ganarla. Ser como t\u00fa o m\u00e1s que t\u00fa, en la misma l\u00ednea.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de quedarse en la mediocridad en la que juzga a Josefa, en la que tanto Aminta como Elvira la juzgan \u2014en la que ellas tambi\u00e9n est\u00e1n dados los juicios que se hacen entre ellas y el de las j\u00f3venes Susana y Cecilia\u2014, Victoria prefiri\u00f3 el silencio, seguir a la \u00fanica persona que consideraba una verdadera poeta: Matilde.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfSomos un ejemplo tan desolador?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Por lo menos, si yo tuviera que empezar apenas, el espect\u00e1culo que ustedes me ofrecen no me alentar\u00eda. Pero han venido, inocentes palomas, a vender ates a Morelia. Yo he vivido con Matilde y no hay horror al que no la haya visto descender ni triunfo con el que no la hayan coronado. He visto ese mascar\u00f3n de proa, como dice Elvira, abrirse paso entre el oleaje embravecido y mantenerse a la deriva en alta mar porque la tierra firme la rechaza. No hay lugar para los monstruos. \u00bfD\u00f3nde colocar\u00edas t\u00fa uno, Josefa? \u00bfEn la repisa de la chimenea? Asustar\u00edas a tus hijos, ahuyentar\u00edas a tus visitas. \u00bfY t\u00fa, Elvira? \u00bfEn los anaqueles de tu biblioteca? Devorar\u00eda tus libros. \u00bfY t\u00fa, Aminta? \u00bfEn el lecho? \u00bfPara que expulse a tus amantes?<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Victoria llama monstruo a la persona con la que se ha compartido la vida, a la que ella se ha dedicado desde su juventud cuando se relacion\u00f3 con ella \u2014una relaci\u00f3n de trabajo que pudo ser la fachada de algo m\u00e1s, de una relaci\u00f3n m\u00e1s profunda que para nadie fue un secreto, aunque nadie tampoco se atrevi\u00f3 a explicitar\u2014, pero sabe muy bien cu\u00e1l ha sido su papel: \u201cY yo, yo que no soy m\u00e1s que un ap\u00e9ndice del monstruo, perecer\u00e9 con \u00e9l\u201d. Pero no se ha limitado a ser una sombra, cuando le reclaman que no ha vivido responde:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He vivido. \u00a1Y cu\u00e1ntas vidas! Las que me ha dado la gana. Como siempre he actuado ante auditorios diferentes he podido ser, para unos, la secretaria eficaz e imp\u00e1vida; ante otros la pariente pobre y tolerada; \u00bfcu\u00e1ntos no han jurado y perjurado que yo no era sino la protegida en turno de Matilde? Yo he permitido que se insin\u00fae que, tras este aparato de patrona y empleada, hay una inconfesable historia de juventud, una bastard\u00eda. He sido tambi\u00e9n, a sus horas, la compa\u00f1era abnegada&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosario Castellanos nunca dice cu\u00e1l es el tipo de relaci\u00f3n que sostienen Victoria y Matilde, lo insin\u00faa, como insin\u00faa el acoso del que fue v\u00edctima Aminta en la universidad. Quiz\u00e1 por eso es que no se consideran sus cuentos insertos en la cuent\u00edstica mexicana que explora la diversidad sexual, porque parte de esa exploraci\u00f3n radica en lo no dicho, en lo no expl\u00edcito. No sorprende que Castellanos explorara estos temas en su \u00faltimo libro narrativo \u2014escritoras de su generaci\u00f3n como Guadalupe Due\u00f1as o Amparo D\u00e1vila tambi\u00e9n lo hacen\u2014, sorprende, en cambio, que lo haya hecho en un momento en el que poco se hab\u00eda explorado en la literatura mexicana, y tambi\u00e9n sorprende que esa exploraci\u00f3n sea uno de los pilares tem\u00e1ticos de <em>\u00c1lbum de familia<\/em> \u2014en \u201cDomingo\u201duna relaci\u00f3n homosexual es un espejo de un matrimonio heterosexual, en \u201cCabecita blanca\u201d se ahonda en los roles de g\u00e9nero y en la conservaci\u00f3n, a toda costa, del <em>status quo<\/em> y, por \u00faltimo, en <em>\u00c1lbum de familia<\/em>, en la situaci\u00f3n de las mujeres en M\u00e9xico (muchos de los se\u00f1alamientos que hace la narraci\u00f3n de 1971, por desgracia, no se han resuelto m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s de haberse publicado)\u2014. Pero, sobre todo, esa exploraci\u00f3n es un camino de entendimiento \u2014Rosario Castellanos se\u00f1al\u00f3 que escrib\u00eda para entender, para explicarse\u2014, lo que queda de manifiesto en las palabras de Matilde Casanova: \u201cCon las palabras tendemos puentes para llegar a lo que est\u00e1 fuera de nosotros&#8230; aunque casi siempre los puentes se rompen\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo que dejar de pensar en cuentos. Ya llegamos al rancho y debo ayudarle a mi pap\u00e1 a moler pastura, m\u00e1s tarde iremos a cortar le\u00f1a. Apago la troca, me preparo para la faena del d\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Jonathan Rico \u2014\u00bfSabe por qu\u00e9 se llama Rosario Castellanos la telesecundaria del rancho? \u2014le pregunto a mi mam\u00e1 mientras conduzco hacia el ejido la troca que no tiene radio, por lo que aprovecho para hacer conversaci\u00f3n.&nbsp; \u2014Una escritora, \u00bfno? En su respuesta reconozco el tono de extra\u00f1eza que le produce la profesi\u00f3n que eleg\u00ed; &#8230; <a title=\"Entre nosotros lo expl\u00edcito no se tolera\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55212\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Entre nosotros lo expl\u00edcito no se tolera\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56766,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[1296,1297,218,1298,844,1299,1300],"ppma_author":[2796],"class_list":["post-55212","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-album-de-familia","tag-balun-canan","tag-chiapas","tag-ciudad-real","tag-escritoras-mexicanas","tag-instituto-nacional-indigenista","tag-rosario-castellanos","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2796,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"noel-rene-cisneros","display_name":"Noel Ren\u00e9 Cisneros","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Noel Ren\u00e9","last_name":"Cisneros","user_url":"","job_title":"","description":"(Cuauht\u00e9moc, Chihuahua, 1984) es autor de <em>Gloria mundi. 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