{"id":55206,"date":"2024-08-05T07:00:00","date_gmt":"2024-08-05T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55206"},"modified":"2026-10-05T10:16:53","modified_gmt":"2026-10-05T16:16:53","slug":"mujeres-indigenas-en-la-academia-feminista-un-camino-para-la-emancipacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55206","title":{"rendered":"Mujeres ind\u00edgenas en la academia feminista, \u00bfun camino para la emancipaci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">\u201cEs muy frecuente que algunas feministas insistan en no comprender por qu\u00e9 las mujeres ind\u00edgenas y afrodescendientes no ven en la lucha de las mujeres la \u00fanica o la m\u00e1s importante reivindicaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Aura Cumes<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escribimos este ensayo a manera de reflexionar nuestros caminos en el \u00e1mbito acad\u00e9mico como mujeres ind\u00edgenas (nahua y tsotsil). Ambas hemos cuestionado nuestra labor como investigadoras en el contexto de la academia feminista. Ser mujer ind\u00edgena e investigadora conlleva desaf\u00edos significativos, y en este escrito deseamos explorarlos y analizarlos. Nos preguntamos: \u00bfpodemos imaginar una academia que escape de la uniformidad, que sea diversa, cr\u00edtica y no reproduzca las din\u00e1micas coloniales? Esta interrogante nos impulsa a desafiar los paradigmas arraigados en la concepci\u00f3n del conocimiento, y c\u00f3mo podemos utilizar ese conocimiento para desmantelar las estructuras de la casa del amo que nos oprime.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es importante se\u00f1alar que tanto el feminismo como la academia comparten una historia y devenir colonial, y por eso queremos analizar c\u00f3mo estas dos instituciones perpet\u00faan los sobrecruzamientos por nuestra condici\u00f3n de g\u00e9nero, raza, clase, edad, escolaridad y estado civil, y c\u00f3mo sus efectos se encarnan en nuestros cuerpos y territorios como mujeres ind\u00edgenas. Asimismo, nos preguntamos si la academia feminista nos lleva a un camino para la emancipaci\u00f3n de este sistema capitalista, patriarcal y colonialista siendo mujeres ind\u00edgenas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Academia, fundada por Plat\u00f3n en 388 a. C. en las afueras de Atenas, ha trascendido significativamente en los \u00faltimos 2 400 a\u00f1os. Las feministas acad\u00e9micas han destacado c\u00f3mo nuestras representaciones y lugares de enunciaci\u00f3n est\u00e1n influenciados por nuestro posicionamiento social e identidad pol\u00edtica. Se ha cuestionado el mito de la objetividad, mostrando que todes tenemos un sesgo social que afecta nuestras interpretaciones, as\u00ed como las formas en que generamos conocimiento. La idea de la &#8220;objetividad cient\u00edfica\u201d se considera una meta inalcanzable, ya que nuestro an\u00e1lisis est\u00e1 inevitablemente influenciado por nuestra posici\u00f3n social, por todos los sobrecruzamientos que nos atraviesan, como mujeres ind\u00edgenas, j\u00f3venes, precarizadas y de las periferias. Adem\u00e1s, se ha se\u00f1alado que la objetividad encubre los efectos pol\u00edticos de nuestro trabajo sobre los \u201cotros\u201d. La noci\u00f3n de que el conocimiento est\u00e1 situado implica que no hay una \u00fanica verdad objetiva, sino que todo conocimiento es parcial, contingente y comunitario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde finales de la d\u00e9cada de 1970 hasta los inicios del siglo XXI, en los \u00e1mbitos de los movimientos sociales, los feminismos y la academia, se ha generado una intensa producci\u00f3n intelectual y activista que ha cuestionado la concepci\u00f3n predominante de la teor\u00eda como una entidad abstracta, limitada a la actividad pensante esencialmente humana, asociada con lo racional desde Occidente, lo universal y androc\u00e9ntrico. En esencia, se ha puesto en entredicho la noci\u00f3n del sujeto pensante reducido a una \u201cmasculinidad abstracta\u201d, que contrasta con la percepci\u00f3n de otros cuerpos considerados demasiado corp\u00f3reos o feminizados, como las mujeres, grupos minorizados, las infancias, los seres no humanos e incluso la propia materia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El t\u00e9rmino <em>acad\u00e9mica<\/em> es una etiqueta que, al ser pronunciada, desencadena una arista de significados que var\u00edan seg\u00fan el contexto en el que se emplee. En su esencia, ser designada o autodenominarse como acad\u00e9mica sugiere la pertenencia a una comunidad \u201ccomprometida\u201d con el estudio y profundizaci\u00f3n en un \u00e1mbito espec\u00edfico del conocimiento. Aunque existen contrariedades y debates respecto a c\u00f3mo tejerse siendo feminista acad\u00e9mica o feminista aut\u00f3noma, en un ir y venir de un <em>feminist\u00f3metro <\/em>constante que vigila y castiga el acuerpamiento de la <em>colonialidad del saber <\/em>(Lander, 2000).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este ensayo, tejemos narrativas de nuestras vivencias con los hallazgos de nuestras investigaciones, las cuales nos han motivado a explorar y reflexionar sobre nuestro papel en la academia. Susi, a trav\u00e9s de su tesis de maestr\u00eda, nos invita a adentrarnos en las trayectorias educativas de mujeres ind\u00edgenas mayas tsotsiles, revelando las complejidades y desaf\u00edos que enfrentan en su tr\u00e1nsito por el sistema educativo. Por otro lado, Kostik nos conduce a trav\u00e9s del desarrollo colaborativo de un diagn\u00f3stico comunitario para la prevenci\u00f3n y atenci\u00f3n de casos de discriminaci\u00f3n y violencia contra mujeres totonacas y nahuas en Puebla; asimismo, particip\u00f3 en la elaboraci\u00f3n de un protocolo regional para la atenci\u00f3n de situaciones similares. Recientemente, hemos investigado los resultados del Programa de Becas para Mujeres Ind\u00edgenas, del Programa de Becas de Posgrado para Ind\u00edgenas (PROBEPI). En este sentido, este ensayo recopila todas estas experiencias e investigaciones que hemos llevado a cabo como mujeres ind\u00edgenas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso podemos mencionar que las mujeres ind\u00edgenas que buscan una carrera profesional y acad\u00e9mica se enfrentan a menudo a la necesidad de alejarse de sus comunidades, mientras mantienen la lucha por preservar su cultura, ancestralidad y territorios, ya sea en entornos rurales o urbanos. Este paso hacia la educaci\u00f3n superior o el ejercicio profesional en ocasiones implica abandonar o posponer las luchas que sosten\u00edan en sus comunidades, como la defensa del territorio o la resistencia contra la criminalizaci\u00f3n de sus l\u00edderes comunitarios. Esta separaci\u00f3n puede generar sentimientos de desarraigo combinados con un sentir de \u201ctraici\u00f3n hacia sus culturas\u201d, aunque siempre existe la posibilidad de seguir reivindicando sus ra\u00edces, incluso desde contextos urbanos o extranjeros. Sin embargo, conciliar la profesionalizaci\u00f3n acad\u00e9mica con la fidelidad a los mandatos y compromisos de sus comunidades de origen no es una tarea sencilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estudiar implica para muchas mujeres ind\u00edgenas migrar de sus lugares de origen, y con ello enfrentarse al olvido de sus familiares, pues se convierten en desconocidas cuando deciden irse de la comunidad. Esto se convierte en una violencia con la que cargan durante su salida, pues al decidir migrar sus familiares les piden no volver si han tomado la decisi\u00f3n de estudiar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese sentido, las m\u00faltiples violencias familiares y comunitarias que las mujeres ind\u00edgenas viven al interior de sus comunidades se convierten en un factor que empuja o influye en sus decisiones de abandonar sus territorios de origen y buscar oportunidades por fuera, ya sea en los mundos urbanos o en el extranjero, ya que la educaci\u00f3n tambi\u00e9n se visualiza como una forma de escapar de las violencias que viven por parte de los hombres de sus familias y comunidades. As\u00ed, la educaci\u00f3n se convierte en un acto emancipatorio cuando se decide migrar e ir a la ciudad a estudiar, sin embargo, se nos adjudican muchos adjetivos en la comunidad, tales como puta, loca o busca maridos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es f\u00e1cil estar por fuera de la comunidad profesionaliz\u00e1ndose y queriendo mantener un v\u00ednculo s\u00f3lido con esta, aunque tambi\u00e9n es cierto que toda mujer ind\u00edgena lleva su comunidad a donde quiera que vaya.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Indudablemente, las mujeres ind\u00edgenas se enfrentan a la posibilidad del desarraigo al abandonar sus comunidades y adentrarse en entornos m\u00e1s occidentalizados como el \u00e1mbito acad\u00e9mico. Este cambio conlleva el riesgo de que se interrumpa la transmisi\u00f3n de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n de conocimientos ancestrales y del idioma, conocimientos que son fundamentales para el sostenimiento de la vida. Tambi\u00e9n enfrentan la posibilidad de perder o ver fracturadas las relaciones afectivas que hab\u00edan cultivado con sus familias, amigos y todo el entorno que exist\u00eda antes de dejar sus comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, es un riesgo que muchas decidimos asumir, ya que permanecer en la comunidad, a pesar de las conexiones afectivas, tambi\u00e9n puede significar sentirnos estancadas en m\u00faltiples aspectos de nuestra identidad, o incluso estar expuestas a diversas formas de violencia, a pesar de contar con algunas relaciones afectivas. A veces, al momento de decidir partir, el peso de las violencias que enfrentamos supera el valor de las relaciones afectivas. Adem\u00e1s, nos encontramos con la internalizaci\u00f3n del ideal de superaci\u00f3n, que solo reflexionamos cuando estamos fuera de nuestra comunidad, y con paradigmas sobre la idea de pobreza y modernizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro de los retos para las mujeres ind\u00edgenas es luchar para que, aun saliendo de sus comunidades, puedan seguir teniendo las condiciones para desarrollar pensamiento cr\u00edtico y no perder el v\u00ednculo con sus territorios de origen y las luchas que se gestan en ellos.\u00a0 Mantener el v\u00ednculo con las luchas que se dan en sus territorios, aun desde la distancia, es una forma de asegurar que el tejido y la integralidad de la vida, como lo nombra Cabnal, no se rompa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De todas maneras, es importante tener en cuenta que este proceso puede ser mucho m\u00e1s complejo, puesto que a veces las comunidades de origen, patriarcalizadas y colonizadas, cuestionan el simple hecho de salir de la comunidad de origen, y no comprenden lo que implica resistir desde fuera de la comunidad y tomar conocimientos externos, tratando de no perder los adquiridos en la comunidad. Como se\u00f1ala Gloria Anzald\u00faa, nuestras culturas de origen tambi\u00e9n nos traicionan, cada vez que se ejerce violencia sexista contra nosotras nos traicionan, cada vez que se reproduce racismo al interior de la comunidad nos traicionan, cada vez que se nos cuestiona el por qu\u00e9 queremos profesionalizarnos, solo sobre la base de un papel esencialista sexista que se nos asigna a las mujeres, nos traicionan. Se nos exige ser humildes, no querer volar alto, no tener otras aspiraciones; esa es una forma de traici\u00f3n al interior de las comunidades racializadas, ind\u00edgenas en este caso. Anzald\u00faa parte de una cr\u00edtica interna a su cultura chicana, a la cultura ind\u00edgena-mexicana en el contexto de los Estados Unidos. Refiere al hecho de que, en su cultura, se condenan las aspiraciones de grandeza y superaci\u00f3n personal que puedan tener las mujeres. Estas aspiraciones son consideradas como \u201cexpresiones de ego\u00edsmo, de creerse m\u00e1s que los dem\u00e1s, por tanto, hay que ser humildes para no hacer envidioso o envidiosa a nadie m\u00e1s dentro de la comunidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se limita a las mujeres a solo tres opciones de vida: monja, prostituta o madre, bajo el pretexto de protegerlas. Las que elegimos la cuarta opci\u00f3n, la de convertirse en personas aut\u00f3nomas a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n y el desarrollo profesional, se nos juzga como malas mujeres, como traidoras a nuestra cultura o amestizadas, dif\u00edciles de tratar. Sin embargo, como se\u00f1ala acertadamente Gloria Anzald\u00faa, son nuestras culturas las que nos traicionan al negarnos la posibilidad de ser quienes deseamos ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de enfrentarnos a m\u00faltiples retos y dificultades por tomar la decisi\u00f3n de estudiar, nos encontramos con otros sin fin de dificultades que probablemente no las hab\u00edamos pensado, tales como un sistema educativo racista y violento que no ense\u00f1a en nuestras lenguas ind\u00edgenas, la pobreza, pues vivir en la ciudad trae consigo dificultades en cuanto a la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, y claro que tambi\u00e9n las acciones afirmativas que tienen estos institutos que muchas veces no son justas y equitativas, pues muchas personas usurpan estos espacios haci\u00e9ndose pasar por ind\u00edgenas para obtener esas becas educativas o bien que estas acciones afirmativas solo nos ven como cuotas y no tienen un sentido pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acceder a la educaci\u00f3n formal es un desaf\u00edo monumental, ya que, adem\u00e1s de ser consideradas como simples cuotas de inclusi\u00f3n de culturas racializadas, tambi\u00e9n se nos percibe como culturas pobres a quienes salvar. Estas cuotas de acci\u00f3n afirmativa para las mujeres de pueblos ind\u00edgenas en las academias tienen que ser tambi\u00e9n actos pol\u00edticos cr\u00edticos, reflexivos y emancipatorios, que apuesten a las luchas de las mujeres ind\u00edgenas, para que no \u00fanicamente seamos la cuota para decir que si se est\u00e1 tomando en cuenta a las mujeres ind\u00edgenas.\u00a0 Adem\u00e1s, esta aspiraci\u00f3n \u201cno est\u00e1 al alcance de todos\u201d; los filtros para ingresar, la permanencia y el egreso es un <em>continuum<\/em> odisea o replanteamiento del porqu\u00e9 estamos en este camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesario mencionar que vivimos en un contexto extremadamente racista, pues hemos sido confundidas con personal de limpieza o vendedoras ambulantes, y se nos exige mostrar la identificaci\u00f3n de estudiante. Esta situaci\u00f3n es algo a lo que nos enfrentamos a diario en nuestras propias instituciones educativas. A pesar de lo agotador y solitario que puede ser, continuar por este camino implica convertirse en el camino mismo, abriendo brechas para que otras puedan seguirlo. Este camino puede lograrse cuando se deja de considerar esta elecci\u00f3n como un acto de ego\u00edsmo y se entiende como la afirmaci\u00f3n de nuestra libertad de acceder al conocimiento y afirmarse como sujetas pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, cuando retomamos el adjetivo de feminista en nuestra vida diaria, nos enfrentamos a otro panorama, pues reconocerse como mujer ind\u00edgena feminista y acad\u00e9mica conlleva enfrentar desaf\u00edos significativos, pues nos adentramos en academias com\u00fanmente occidentalizadas, donde nuestra cosmovisi\u00f3n, pr\u00e1cticas ancestrales e idiomas rara vez son considerados, prevaleciendo en su lugar los conocimientos de Occidente y privilegios de la blanquitud. El riesgo de sumergirnos en estas academias como mujeres ind\u00edgenas es evidente, pero lo cuestionamos con un pensamiento cr\u00edtico y anal\u00edtico sobre la din\u00e1mica presente en estos espacios. Quiz\u00e1s buscamos en la academia feminista una visi\u00f3n alternativa, una educaci\u00f3n diferente y pr\u00e1cticas de investigaci\u00f3n m\u00e1s horizontales; probablemente esper\u00e1bamos encontrar un camino distinto, uno que nos brindara esperanzas de tejer hacia la emancipaci\u00f3n, de proporcionarnos herramientas para cuestionar las pr\u00e1cticas patriarcales, capitalistas y colonialistas en nuestras comunidades. Esper\u00e1bamos encontrar un camino marcado por la lucha real, por el activismo, por poner el cuerpo, por no quedarnos en el discurso, sino llegar a la pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde nuestra experiencia acad\u00e9mica, nos encontramos constantemente nadando a contracorriente, abogando por nuestros conocimientos comunitarios y las ense\u00f1anzas de nuestros ancestros. Si bien el reconocimiento acad\u00e9mico nos brinda acceso a recursos y oportunidades, como financiamiento para proyectos e investigaci\u00f3n y la creaci\u00f3n de redes internacionales, tambi\u00e9n puede significar prestigio y reconocimiento dentro de la comunidad acad\u00e9mica, lo que a su vez puede abrir o cerrar puertas a nuevas oportunidades. Sin embargo, no todas las mujeres ind\u00edgenas feministas est\u00e1n dispuestas a compartir sus beneficios o redes, o tejerse en comunidad, a pesar de abordar temas sobre lo <em>comunitario<\/em>, el <em>com\u00fan,<\/em> <em>acuerpamiento colectivo<\/em>, <em>tramas comunitarias<\/em>, <em>cuidados comunitarios<\/em> y una larga lista de temas de alta experticia que nunca es retornado a la comunidad de donde aprendieron y se apropiaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Junto con estos privilegios, ser mujer ind\u00edgena feminista y acad\u00e9mica implica enfrentarse a presiones y desaf\u00edos, como mantenerse actualizada en un campo en constante evoluci\u00f3n, recursos limitados y altos est\u00e1ndares de calidad en una escritura que no siempre refleja nuestra propia voz, siendo muchas veces inaccesible para nuestras comunidades de origen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abrirse a influencias externas puede fortalecer nuestras din\u00e1micas internas, permiti\u00e9ndonos, por ejemplo, adoptar lo mejor del conocimiento occidental con una mirada cr\u00edtica, mientras preservamos y reforzamos nuestros conocimientos ancestrales, que se actualizan constantemente. Para muchas de nosotras, la educaci\u00f3n y profesionalizaci\u00f3n implica desarrollar un pensamiento cr\u00edtico arraigado en nuestras experiencias personales y colectivas, y en nuestras comunidades de origen. Al llegar a la academia, no lo hacemos con una mente vac\u00eda, sino con conocimientos previos que intentamos enriquecer y contextualizar con la experiencia acad\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de estos desaf\u00edos, nos mantenemos firmes en nuestro intento de preservar un pensamiento cr\u00edtico arraigado en nuestras ra\u00edces, lo cual a menudo nos enfrenta a la represi\u00f3n de los conocimientos experienciales que son considerados como saberes emp\u00edricos, no calificados o no profesionales. Sin embargo, esta lucha por mantener nuestra identidad y perspectiva ind\u00edgena en nuestra labor acad\u00e9mica es fundamental, ya que es en la intersecci\u00f3n de estas identidades donde encontramos nuestra voz y nuestra fuerza para seguir adelante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Nudos de cierre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las mujeres ind\u00edgenas nos encontramos en constante resistencia y cuestionamiento de nombrarnos feministas. Es crucial destacar que la lucha por preservar los conocimientos comunitarios y experienciales, as\u00ed como por acceder a conocimientos occidentales, forma parte de una larga tradici\u00f3n de resistencia de los pueblos racializados. Estos pueblos han comprendido que la educaci\u00f3n es una herramienta fundamental en la b\u00fasqueda de la liberaci\u00f3n. Angela Davis ha ilustrado c\u00f3mo, en el caso de las poblaciones afrodescendientes en Estados Unidos, la educaci\u00f3n fue crucial tanto durante la esclavitud como despu\u00e9s de su abolici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante la esclavitud, la educaci\u00f3n autodidacta permit\u00eda a las poblaciones afrodescendientes reclamar su libertad y ser reconocidos como sujetos integrales, en contraposici\u00f3n a ser considerados meramente como objetos de explotaci\u00f3n o mano de obra. Angela Davis se\u00f1ala que el acceso al conocimiento cumpl\u00eda un papel emancipador y, por lo tanto, negar este acceso a la educaci\u00f3n, especialmente a conocimientos cr\u00edticos producidos por las propias poblaciones afrodescendientes o en situaci\u00f3n de subalternidad, ha sido \u201cuno de los pilares tanto de la esclavitud como del racismo contempor\u00e1neo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro trayecto como mujeres ind\u00edgenas en la academia feminista se presenta como un sendero complejo y desafiante, lleno de interrogantes y contradicciones, pero tambi\u00e9n de resistencia y posibilidades de transformaci\u00f3n en un plano individual y comunitario. Desde nuestras voces como mujeres ind\u00edgenas, nahua y tsotsil, acad\u00e9micas y feministas, hemos reflexionado sobre los caminos que transitamos en la academia, cuestionando constantemente nuestra labor investigadora y el papel que desempe\u00f1amos en estos espacios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos encontramos frente a un panorama en el que la academia, al igual que el feminismo, lleva consigo una historia colonial que permea nuestras identidades y posicionamientos. La lucha de las mujeres ind\u00edgenas por acceder y participar en la educaci\u00f3n formal y acad\u00e9mica no es solo un acto de resistencia individual, sino un proceso colectivo en el que se entrelazan la memoria ancestral, la resistencia comunitaria y la b\u00fasqueda de emancipaci\u00f3n. A trav\u00e9s de la educaci\u00f3n, las mujeres ind\u00edgenas buscamos romper con las cadenas impuestas por el colonialismo y el patriarcado, reclamando nuestro derecho a existir y a ser reconocidas como sujetas de conocimiento y de transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este camino, nos enfrentamos a m\u00faltiples desaf\u00edos y contradicciones. Por un lado, la academia occidentalizada nos ofrece oportunidades y recursos para desarrollarnos profesionalmente, pero al mismo tiempo nos exige renunciar a parte de nuestra identidad y cosmovisi\u00f3n, invisibilizando nuestros saberes ancestrales y releg\u00e1ndolos a un segundo plano. Esta dicotom\u00eda entre el reconocimiento acad\u00e9mico y la preservaci\u00f3n de nuestra cultura nos obliga a navegar entre dos mundos, tratando de encontrar un equilibrio que nos permita ser fieles a nuestras ra\u00edces y a nuestras aspiraciones de crecimiento y principios \u00e9ticos-pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido, la academia feminista se presenta como un espacio de encuentro y de resistencia, donde podemos cuestionar las estructuras de poder y los discursos hegem\u00f3nicos, construyendo conocimientos desde una perspectiva cr\u00edtica y situada. Sin embargo, tambi\u00e9n debemos ser conscientes de los l\u00edmites y las contradicciones de esta academia, que a menudo reproduce las mismas din\u00e1micas coloniales y patriarcales que buscamos desafiar; ser mujer ind\u00edgena feminista y acad\u00e9mica implica asumir un compromiso \u00e9tico y pol\u00edtico con nuestras comunidades y con nosotras mismas. Es un camino lleno de obst\u00e1culos y contradicciones, pero tambi\u00e9n de oportunidades y aprendizajes. A trav\u00e9s de nuestra labor acad\u00e9mica, buscamos no solo transformar la realidad, sino tambi\u00e9n reivindicar nuestra existencia y nuestra voz en un mundo que hist\u00f3ricamente nos ha negado y silenciado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido, nuestra labor como mujeres ind\u00edgenas en la academia feminista no se limita a la producci\u00f3n de conocimiento, sino que tambi\u00e9n implica un acto de resistencia y de reivindicaci\u00f3n de nuestra identidad y nuestros derechos, y al no limitarse a la sola producci\u00f3n de conocimiento apostamos a procesos emancipatorios colectivos, es decir, a estar en la academia, pero desde el activismo con y para las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido, este es un camino que nos desaf\u00eda a diario, pero que tambi\u00e9n nos llena de orgullo y de esperanza, al saber que estamos contribuyendo a construir un mundo m\u00e1s justo y equitativo para todas las mujeres, ind\u00edgenas y no ind\u00edgenas, del presente y del futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEs muy frecuente que algunas feministas insistan en no comprender por qu\u00e9 las mujeres ind\u00edgenas y afrodescendientes no ven en la lucha de las mujeres la \u00fanica o la m\u00e1s importante reivindicaci\u00f3n.\u201d Aura Cumes Escribimos este ensayo a manera de reflexionar nuestros caminos en el \u00e1mbito acad\u00e9mico como mujeres ind\u00edgenas (nahua y tsotsil). 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