{"id":55201,"date":"2024-08-01T07:00:00","date_gmt":"2024-08-01T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55201"},"modified":"2026-10-05T10:17:27","modified_gmt":"2026-10-05T16:17:27","slug":"el-mar-de-joseph-conrad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55201","title":{"rendered":"El mar de Joseph Conrad"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A m\u00ed venga el lloro,<a><\/a><br>pues debo penar.<a><\/a><br>No es agua ni arena<a><\/a><br>la orilla del mar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 Gorostiza<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mar, no como un espect\u00e1culo de olas que contemplamos tendidos c\u00f3modamente en la arena, tampoco el hurac\u00e1n que serpentea con grises nubosidades en la costa ni el mundo port\u00e1til que definimos a trav\u00e9s de un visor en breves inmersiones, a escasos metros de la orilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay dos mares en la literatura, uno l\u00edrico, otro \u00e9pico; uno que es f\u00e9rtil bruma de sue\u00f1os para los poetas (el de Valery, el de Lautr\u00e9amont, el de Leopardi), y otro, que es el eterno vac\u00edo donde se refleja la voluntad humana, habit\u00e1culo de \u00ednfimas embarcaciones, el terco mar donde residen algunos de los personajes m\u00e1s memorables de la narrativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La novela marinera ha muerto, pero tuvo \u00ednclitas obras desde la Antig\u00fcedad hasta principios del siglo XX, cuando el barco de vapor desidealiz\u00f3 con su burdo pragmatismo m\u00e1s de 7000 a\u00f1os de barcos propulsados por velas. Odiseo regresa a \u00cdtaca, Robinson naufraga, Gulliver recorre las islas de la s\u00e1tira, el capit\u00e1n Ahab hostiga a la ballena blanca, Bill Bones muere al resguardo del mapa de <em>La isla del tesoro<\/em>, Charlie Marlow es depositario de los \u00faltimos testimonios marinos y su autor, Joseph Conrad, clausura con su veterano realismo (salvo que hablemos de novela hist\u00f3rica) la \u00e9pica de la navegaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo que en mi ni\u00f1ez, cuando me contaron la historia de Teseo y el minotauro \u2014y con ella la promesa incumplida que hizo el h\u00e9roe a su padre de izar las velas blancas si regresaba victorioso, por la cual su padre, Egeo, se arroj\u00f3 al mar que hoy lleva su nombre\u2014 mi cerebro infantil confund\u00eda la polisemia de la palabra <em>vela<\/em> e imaginaba sobre una extenso esqueleto de madera dos enormes veladoras de cera cuyos pabilos, con una min\u00fascula flamita, de alg\u00fan modo desplazaban el pesado nav\u00edo por los mares tormentosos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De eso siempre se ha tratado el mar de los narradores, de entender o explicar c\u00f3mo demonios se adecua el cuerpo y el esp\u00edritu del mam\u00edfero terrestre que somos a habitar una peque\u00f1a burbuja de tablones, aislados de toda gu\u00eda o ayuda m\u00e1s all\u00e1 del viento y las estrellas, por largas temporadas de hasta 18 meses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Joseph Conrad comenz\u00f3 a escribir cap\u00edtulos de <em>El espejo del mar<\/em> en 1904, para darse un respiro de la redacci\u00f3n de su extensa novela <em>Nostromo<\/em>, y no dio por concluido el libro hasta 1906. Se sabe que Joseph Conrad naci\u00f3 en Polonia, fue marinero durante su juventud y no comenz\u00f3 a escribir sino hasta la edad de 37 a\u00f1os. Su biograf\u00eda ser\u00eda la del escritor ideal que definiera Walter Benjamin en su ensayo \u201cEl narrador\u201d, el transmisor de verdades \u00e9picas que es asimismo migrante y sedentario, marinero y campesino, el que aprende el consejo exterior y luego se conf\u00eda a un secreto interior:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el campesino o marino convertido en maestro patriarcal de la narraci\u00f3n tal corporaci\u00f3n hab\u00eda servido de escuela superior. En ella se aunaba la noticia de la lejan\u00eda, tal como refer\u00eda el que mucho ha viajado de retorno a casa, con la noticia del pasado que prefiere confiarse al sedentario (Benjamin, 35).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Joseph Conrad, adem\u00e1s de dividir su vida en 30 a\u00f1os tras el tim\u00f3n y 30 a\u00f1os tras la pluma, tambi\u00e9n intercambi\u00f3 su lengua. Walpole en alg\u00fan momento atac\u00f3 a Conrad diciendo que el autor de <em>El coraz\u00f3n de las tinieblas<\/em> \u201cpensaba en polaco, organizaba sus pensamientos en franc\u00e9s y los expresaba en ingl\u00e9s\u201d. Hasta los 20 a\u00f1os no aprendi\u00f3 Joseph Conrad a hablar la lengua que lo convertir\u00eda en un cl\u00e1sico universal. \u201cSu serpenteante sintaxis\u201d, apunta Javier Mar\u00edas, \u201cno tiene apenas precedentes en ese idioma, y, unida a la meticulosa elecci\u00f3n de los t\u00e9rminos \u2014en muchos casos arca\u00edsmos, palabras o expresiones en desuso, variaciones dialectales, y a veces acu\u00f1aciones propias\u2014, convierte el ingl\u00e9s de Conrad en una lengua extra\u00f1a, densa y transparente a la vez, impostada y fantasmal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una vida cuyo valor se cuenta por traves\u00edas de puerto a puerto, la salpicadura del ancla al caer y el atronador bramido de la cadena son como la clausura de un periodo definido, de lo cual el barco parece tomar conciencia con un leve y profundo estremecimiento de su armaz\u00f3n entera.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1981, la editorial Hiperi\u00f3n public\u00f3 la primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, artesanalmente traducida por Javier Mar\u00edas, de <em>El espejo del mar<\/em>. El novelista espa\u00f1ol se obsesion\u00f3 a tal grado con los t\u00e9rminos n\u00e1uticos y la precisi\u00f3n de la palabra de Conrad \u2014incluso m\u00e1s que con su colosal y excelsa traducci\u00f3n de<em> Tristam Shandy<\/em>\u2014 que 20 a\u00f1os despu\u00e9s, en 2004, acometi\u00f3 una segunda traducci\u00f3n publicada por la editorial Reino de Redonda:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pueden imaginarse que, tras reescribirlo por segunda vez, considero <em>El espejo del mar<\/em>, en alg\u00fan sentido, todav\u00eda m\u00e1s propio que cualquiera de mis novelas, cuentos o art\u00edculos, y adem\u00e1s \u2014huelga decirlo\u2014 infinitamente mejor que todos ellos, juntos o por separado y sin excepci\u00f3n (Javier Mar\u00edas, nota a la segunda edici\u00f3n de <em>El espejo del mar<\/em>).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El espejo del mar<\/em> es un breve almanaque de met\u00e1foras n\u00e1uticas que Conrad sintetiz\u00f3 de su experiencia como segundo a bordo en tripulaciones francesas e inglesas: \u201cEn ning\u00fan sitio se sumergen en el pasado los d\u00edas, las semanas y los meses m\u00e1s r\u00e1pidamente que en el mar\u201d. Sabemos por las notas de G\u00e9rard Jean-Aubry a la edici\u00f3n de Gallimard que se trata experiencias biogr\u00e1ficas perfectamente verificables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada cap\u00edtulo de este peque\u00f1o canto de amor al oleaje ensaya una b\u00fasqueda meton\u00edmica de la vida en los oc\u00e9anos. Desde un inicio, Conrad nos hace sentir las diferencias emocionales entre la partida (\u201cel adi\u00f3s t\u00e9cnico\u201d) y la recalada (el avistamiento de la costa al regreso), la primera es siempre alegre, en\u00e9rgica, mientras que la segunda, en vez de ser esperanzadora como cualquiera supondr\u00eda, en ocasiones produce melancol\u00eda y pesar:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa Recalada puede ser buena o mala. Uno abarca la tierra con tan s\u00f3lo un punto concreto de ella en la retina. Todos los trazos sinuosos que el curso de un velero va dejando sobre el blanco papel de una carta n\u00e1utica apuntan siempre a ese min\u00fasculo punto: tal vez una peque\u00f1a isla en mitad del oc\u00e9ano, un \u00fanico cabo en la larga costa de un continente, un faro sobre un acantilado, o simplemente la puntiaguda silueta de una monta\u00f1a como un c\u00famulo de hormigas flotando sobre las aguas\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La traducci\u00f3n de Mar\u00edas fue tan minuciosa \u2014est\u00e1 dedicada a Arturo P\u00e9rez-Reverte, \u201c\u00fanico, que yo sepa, capaz de entender todas las marineras palabras de este libro\u201d\u2014 porque el mismo Conrad era sumamente escrupuloso con el lenguaje marinero. Cu\u00e1nto se quejaba el polaco de que los peri\u00f3dicos no fueran precisos con el lenguaje t\u00e9cnico a la hora de redactar una nota mar\u00edtima. Le molestaba que se dijera \u201cechar el ancla\u201d, \u201csacar las velas\u201d, o que se ignorara el t\u00e9rmino preciso de alg\u00fan elemento de las embarcaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es curioso que, por ignorancia o a causa del imaginario pirata, sea una creencia popular que la jerga marinera es vulgar o agresiva \u2014y es cierto que demasiados t\u00e9rminos se entienden hoy en d\u00eda como groser\u00edas: mandar a alguien al carajo o a la verga no es precisamente amable\u2014, pero en verdad lo que Conrad registra del lenguaje de los marinos en el siglo XIX es todo lo contrario, un excesivo ah\u00ednco para emplear el t\u00e9rmino exacto, y por eso dedica tantas p\u00e1ginas al entendimiento de las anclas:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cBien, dicha pieza de hierro, honrada, tosca, de tan sencillo aspecto, tiene m\u00e1s partes que miembros el cuerpo humano: el arganeo, el cepo, la cruz, las u\u00f1as, las mapas, la ca\u00f1a. Todo esto, seg\u00fan el periodista, se \u00abecha\u00bb cuando un barco, al arribar a un ancladero, fondea.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ancla, s\u00edmbolo ineludible de los marineros por encima del tim\u00f3n \u2014y un elemento muy preciado por Conrad ya que, como segundo al mando, era su principal responsabilidad\u2014, suscita en <em>El espejo del mar<\/em> decenas de met\u00e1foras sobre la condici\u00f3n humana: \u201cEl ancla y la tierra se hallan indisolublemente unidas en los pensamientos de un marino\u201d. El ancla es la tierra del que no tiene tierra, no es suelo f\u00e9rtil ni firme, pero es el \u00faltimo refugio del hombre que permanentemente est\u00e1 a la deriva:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl ancla es un emblema de esperanza, pero un ancla encepada es peor que la m\u00e1s falaz de las falsas esperanzas que jam\u00e1s embaucaran a los hombres o a las naciones d\u00e1ndoles sensaci\u00f3n de seguridad. Y cualquier sensaci\u00f3n de seguridad, incluso la m\u00e1s justificada, es mala consejera. Es la sensaci\u00f3n que, como ese exagerado sentimiento de bienestar que presagia el comienzo de la locura, antecede a la veloz precipitaci\u00f3n del desastre.\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es casual que un escritor tan afincado en Madrid \u2014una ciudad que tiene todo menos mar\u2014 como Javier Mar\u00edas se aficionara a tal grado a este ensayo interoce\u00e1nico, tampoco lo es que yo titulara <em>Mundo anclado<\/em> a una novela cuyo argumento transcurre a cientos de kil\u00f3metros del mar; el mareo incesante, \u201cel v\u00e9rtigo horizontal\u201d, dir\u00eda Villoro, que producen las grandes capitales c\u00e9ntricas orillan a sus habitantes a constantemente buscar un ancla que los sostenga al menos un segundo en una m\u00ednima pizca de certeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY cu\u00e1l es esta certeza sino el amor? \u00bfY cu\u00e1l es esta certeza sino la muerte? Los habitantes de las grandes urbes hemos perdido el mar y, con ello, la br\u00fajula; encarcelados en cancerosos oc\u00e9anos de concreto, qu\u00e9 necesarias nos resultan las reflexiones de Conrad que distinguen ambos conceptos como ancla universal:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El amor, aunque pueda admitirse que en cierto sentido es m\u00e1s fuerte que la muerte, no es en modo alguno, desde luego, tan universal ni tan seguro. De hecho, el amor es raro: el amor por los hombres, por las cosas, por las ideas, el amor por la m\u00e1s consumada pericia. Porque el amor es el mayor enemigo de la prisa; lleva la cuenta de los tiempos que pasan, de los hombres que mueren, de un bello arte que fue madurando lentamente con el curso de los a\u00f1os y que estaba destinado a morir tambi\u00e9n en un breve lapso y no volver ya a existir. El amor y el pesar van cogidos de la mano en este mundo de cambios m\u00e1s veloces que el desplazamiento de las nubes reflejadas en el espejo del mar.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">PD: Es una l\u00e1stima que los libros m\u00e1s bellos sean los m\u00e1s dif\u00edciles de conseguir, \u00bfo porque son dif\u00edciles de conseguir son bellos? No lo s\u00e9\u2026 En 2015 la editorial Sexto Piso edit\u00f3 un magn\u00edfico tabique con la <em>Narrativa breve completa<\/em> de Joseph Conrad \u2014un libro que me gusta equilibrar sobre mi cabeza para remediar un v\u00e9rtigo que me aqueja heredado seguramente de alg\u00fan antepasado marinero\u2014, pero lamentablemente no incluyeron, entre sus 1500 p\u00e1ginas, <em>El espejo del mar<\/em>; esperemos que este vac\u00edo en nuestras letras no tarde en ser remediado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A m\u00ed venga el lloro,pues debo penar.No es agua ni arenala orilla del mar. Jos\u00e9 Gorostiza El mar, no como un espect\u00e1culo de olas que contemplamos tendidos c\u00f3modamente en la arena, tampoco el hurac\u00e1n que serpentea con grises nubosidades en la costa ni el mundo port\u00e1til que definimos a trav\u00e9s de un visor en breves &#8230; <a title=\"El mar de Joseph Conrad\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55201\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El mar de Joseph Conrad\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56816,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[1289,1290,1291,1292,1293,422,1294,180],"ppma_author":[2783],"class_list":["post-55201","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-ancla","tag-arturo-perez-reverte","tag-el-espejo-del-mar","tag-javier-marias","tag-joseph-conrad","tag-mar","tag-marineros","tag-novela","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2783,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"alejandro-espinosa-fuentes","display_name":"Alejandro Espinosa Fuentes","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Alejandro","last_name":"Espinosa Fuentes","user_url":"","job_title":"","description":"(Ciudad de M\u00e9xico, 1991) Narrador, poeta, editor, traductor y ensayista. Estudi\u00f3 la carrera de Letras Hisp\u00e1nicas en la UNAM, la maestr\u00eda en la Universidad Complutense de Madrid y el doctorado en la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid. Ha publicado los libros <em>Los designios del imaginero<\/em> (2012) y <em>Agenbite of inwit<\/em> (2018). Ganador del Premio Nacional de Novela \u201cJos\u00e9 Revueltas\u201d por <em>Nuestro mismo idioma<\/em> (FETA, 2015) y el Premio Nacional de Cuento \u201cJulio Torri\u201d 2019 por <em>Son\u00e1mbulos<\/em>. En 2023 public\u00f3 su tercera novela <em>Mundo anclado<\/em> (NitroPress, pr\u00f3logo de Enrique Vila-Matas). Ha colaborado en diversas antolog\u00edas como <em>Covid: Narrativa mexicana joven, desde y contra la pandemia<\/em> (FCE, 2021) y <em>La lectura al centro: 55 autobiograf\u00edas lectoras<\/em> (UNAM, 2022), as\u00ed como en la revista <em>Quimera, Barcarola, El Universal, Exc\u00e9lsior,Tierra Adentro y Luvina<\/em>. Como editor ha elaborado las antolog\u00edas narrativas <em>Lo fant\u00e1stico no existe<\/em> (Ediciones Perif\u00e9ricas, 2020), <em>De narcos a luchadores<\/em> (Contrabando, 2019) y <em>El misterio de los seres espaciales<\/em> (Deliria, 2023). Es profesor de literatura en la UNAM y en Literaria: Centro Mexicano de escritores. 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