{"id":55052,"date":"2024-06-24T07:00:00","date_gmt":"2024-06-24T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55052"},"modified":"2026-10-05T10:38:07","modified_gmt":"2026-10-05T16:38:07","slug":"la-importancia-de-llamarse-jaime-humberto-hermosillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55052","title":{"rendered":"La importancia de llamarse Jaime Humberto Hermosillo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la historia del cine hay familias inolvidables. Si hablamos de los Corleone o los Garc\u00eda \u2013y tambi\u00e9n, si se quiere, de los Nobles, s\u00ed, con la letra ese, que no se agrega al plural de los apellidos\u2013 no hace falta decir los t\u00edtulos de sus pel\u00edculas, de sobra se conocen sus aventuras y desdichas. Algunos directores crearon familias cuyos integrantes tienen nombres recurrentes, por ejemplo Claude Chabrol, que desarroll\u00f3 en m\u00e1s de tres pel\u00edculas, sin ninguna conexi\u00f3n entre ellas, variantes del tri\u00e1ngulo amoroso entre Charles, H\u00e9l\u00e8ne y Paul. Otros ampliaron la biograf\u00eda de un personaje emblem\u00e1tico, es el caso de Truffaut y los cinco filmes sobre Antoine Doinel. En ciertas filmograf\u00edas los t\u00edtulos anuncian a los protagonistas. \u00bfQu\u00e9 les dicen los nombres de Susana, Nazar\u00edn, Viridiana y Tristana? Dec\u00eda Chantal Akerman, creadora de <em>Jeanne Dielman<\/em> (1975) y <em>Los encuentros de Ana <\/em>(1978), que \u201cdar el nombre de alguien, de un personaje, como t\u00edtulo de una pel\u00edcula, hace que el personaje tenga m\u00e1s vida. Pienso en Jeanne Dielman como si hubiera existido. Efecto de realidad, tambi\u00e9n Ana. Tambi\u00e9n Madame Bovary. Tambi\u00e9n Ana Karenina\u201d. Hay m\u00e1s. Algunos personajes son la parentela de su creador: <em>La verdadera vocaci\u00f3n de Magdalena<\/em>, <em>La pasi\u00f3n seg\u00fan Berenice<\/em>, <em>Do\u00f1a Herlinda y su hijo<\/em>, <em>Mar\u00eda de mi coraz\u00f3n<\/em>, <em>El verano de la se\u00f1ora Forbes<\/em>, <em>De noche vienes, Esmeralda<\/em> y <em>El malogrado amor de Sebasti\u00e1n<\/em>. Ya desde los t\u00edtulos de los filmes que lo conforman, el cuerpo de obra de Jaime Humberto Hermosillo se distingue como familia, retrato que agrupa pel\u00edculas realizadas en un periodo de cuarenta a\u00f1os; sin embargo, no se trata de una ocurrencia sino de una singularidad que estructura el tema principal del universo f\u00edlmico de Hermosillo, la familia como espacio que contiene, resguarda, encubre y ahorca los deseos. Ni mucho ni poco, las nuevas generaciones no saben ni jota de Jaime Humberto, el primer director abiertamente homosexual del cine mexicano en una \u00e9poca aciaga para los <em>raros<\/em> y diferentes. Como un viaje rulfiano para conocer o reencontrarse con los parientes, y sobre todo para conocer a su creador, se propone aqu\u00ed un recorrido por la filmograf\u00eda patron\u00edmica de Jaime Humberto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los tuyos, los m\u00edos y los nuestros<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya desde sus primeras tentativas, el creador, que naci\u00f3 en 1942 en la ciudad de Aguascalientes, ten\u00eda en mente un nombre fundacional que iba a marcar sus motivos y original estilo. Su primera pel\u00edcula es el cortometraje inacabado <em>Otro final para Thelma Ritter<\/em> (1964). Aunque siempre hizo roles secundarios, Thelma Ritter, inolvidable actriz de soporte de Hollywood, es recordada como la enfermera lengualarga de <em>La ventana indiscreta<\/em> (1954) de Hitchcock, y sobre todo como la devota dom\u00e9stica de Bette Davis en una pel\u00edcula de Mankiewicz que en espa\u00f1ol se llama <em>La malvada<\/em>, aunque es preferible, siguiendo la estela de nombres propios inolvidables, el original <em>Todo sobre Eva<\/em> (1950). Si en el pecado \u2013o el nombre\u2013 se lleva la penitencia, a Jaime Humberto <em>Morbosillo<\/em>, como le dec\u00edan sus contempor\u00e1neos, siempre le fascin\u00f3 asomarse, tomando el papel de <em>voyeur<\/em>, a la intimidad de sus personajes. En el cine de Jaime Humberto, lo malsano y lo anormal dependen no s\u00f3lo del contexto o la \u00e9poca, tambi\u00e9n de la distancia y del encuadre, es decir, del procedimiento para filmar. Alternando entre panor\u00e1micas que despistan, fachadas que revisten estampas familiares, y acercamientos que descubren rasgos, trazos y expresiones que desvelan y desnudan la individualidad, la iron\u00eda de las apariencias es en su obra mojiganga y oda al mismo tiempo, la entretela de los deseos ocultos. Infelices cada una a su manera, las familias, que se empe\u00f1an en ocultar en los dobleces la naturaleza de quienes las conforman, ejercen una fuerza coercitiva que condena a las personas bajo llave, en la habitaci\u00f3n de la desdicha; el ba\u00f1o es el lugar del aislamiento por excelencia en el cine de Jaime Humberto, como se ve en la cinta experimental <em>Intimidades en un cuarto de ba\u00f1o<\/em> (1991), ejercicio en el que la c\u00e1mara inm\u00f3vil est\u00e1 situada en el lugar del espejo; el ba\u00f1o, espacio de alivio, apuros, huidas, sitio privilegiado de la libertad.\u00a0 \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El inter\u00e9s por la casa, met\u00e1fora de la familia, como lugar principal de la acci\u00f3n \u2013concepto que no hay que tomarse muy en serio, Jaime Humberto m\u00e1s bien se enfoc\u00f3 en trabajar como naturalezas muertas los tiempos muertos que generan un panorama dom\u00e9stico de las costumbres y los h\u00e1bitos familiares\u2013 ya est\u00e1 en <em>Los nuestros<\/em> (1970), trabajo de tesis para el Centro Universitario de Estudios Cinematogr\u00e1ficos. En esta cinta inaugural plantea los asuntos que tratar\u00e1 en toda su obra. El t\u00edtulo anuncia a la familia como el eje de la trama. Mar\u00eda Guadalupe Delgado, madre del director, es la protagonista, ama de casa que vive con sus tres hijos en un departamento modesto, t\u00edpico de la clase media. Sus d\u00edas pasan mientras hace la comida, pone la mesa, espera a los hijos, ve la televisi\u00f3n, saca a pasear al perro y platica con la vecina del edificio de enfrente. La rutina se interrumpe cuando se entera de que su hija tiene una nueva relaci\u00f3n. No es el muchacho que ya se gan\u00f3 su simpat\u00eda como suegra, as\u00ed que le endilga a otro de los hijos que averig\u00fce qui\u00e9n es. No solo se trata de un hombre casado, sino del esposo de la vecina. Entonces planea deshacerse de ella, asesinarla para asegurar m\u00e1s que la felicidad, el honor de la hija. La madre chantajea a la inmoralidad, fantasma que igual que un pariente inc\u00f3modo se instala en casa ajena, y hace todo por cubrir las apariencias \u2013mejor casarse con un viudo que ser <em>la otra<\/em> o el motivo de un divorcio\u2013 y evitar el esc\u00e1ndalo. Muchos directores han incluido a sus madres en sus pel\u00edculas, por ejemplo Almod\u00f3var, posterior al director mexicano y con quien se le suele comparar; pero ninguno ha ido tan lejos como Jaime Humberto al discutir y criticar la figura materna que, obligada o convencida, es capaz de hacer todo en nombre del honor familiar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Afincado en el melodrama, de ni\u00f1o el creador hu\u00eda de casa para ir al cine con su hermano, donde se fascin\u00f3 con las <em>pel\u00edculas para mujeres<\/em> de Cukor y Oph\u00fcls, tambi\u00e9n con las de John Ford y los melodramas italianos de Valerio Zurlini. En <em>La verdadera vocaci\u00f3n de Magdalena<\/em> (1972) su intenci\u00f3n era echar mano de una iron\u00eda que desbordaba la ficci\u00f3n. La cinta sobre chantajes y celos maternos fue pensada para Rita Macedo y Julissa, madre e hija en la vida real. La vida de la protagonista de <em>Rosenda<\/em> (1948) \u2013otra pel\u00edcula-nombre emblem\u00e1tica del cine mexicano\u2013 est\u00e1 documentada en <em>Mujer en papel. Memorias inconclusas de Rita Macedo<\/em>, libro en el que Cecilia Fuentes, la hija que la legendaria actriz tuvo con Carlos Fuentes, delinea, entre otras cosas, su espinosa faceta maternal. Sin embargo, fueron Carmen Montejo y Ang\u00e9lica Mar\u00eda quienes tomaron los roles principales. Con esta pel\u00edcula, con la que el director entr\u00f3 como Pedro por su casa en el cine mexicano, pues se trat\u00f3 de su primer largometraje, plantea un conflicto generacional, el jaloneo entre la madre, oportunista y manipuladora, y la hija, que al descubrir su vocaci\u00f3n se aleja de ella. Hacia el final, Jaime Humberto hace una imagen que de forma temprana resume sus empe\u00f1os como cineasta, descorre el tel\u00f3n, pero solo un poco, para asomarse y entrever el reverso de las apariencias y la utop\u00eda de la libertad: Magdalena, ya convertida en una gran estrella del canto y la actuaci\u00f3n, aparece en una pantalla de televisi\u00f3n mientras la entrevistan; luego, ya sin el recuadro del televisor, directamente, la c\u00e1mara la descubre en un set que sugiere que su felicidad \u2013o \u00e9xito\u2013 son una fabricaci\u00f3n, un montaje o ensayo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La colecci\u00f3n de madres de Hermosillo tiene una cumbre, la comedia <em>Do\u00f1a Herlinda y su hijo <\/em>(1985). De ambivalente filigrana, el personaje de la matriarca, una alcahueta que se hace de la vista gorda para cubrir la homosexualidad de su hijo, no es f\u00e1cil de asir, sus intenciones son difusas. En el libro <em>Los hijos homoer\u00f3ticos de Jaime Humberto Hermosillo<\/em>, Aar\u00f3n D\u00edaz Mendiburo recoge que el cinefot\u00f3grafo N\u00e9stor Almendros dec\u00eda que do\u00f1a Herlinda es \u201cun nuevo arquetipo de las artes narrativas: Do\u00f1a Herlinda es como Don Juan, Don Quijote, Hamlet, La Celestina, etc.; un personaje que quedar\u00e1 para siempre como un modelo. Ella es la madre de todos los homosexuales, con sus ambig\u00fcedades, su saber y no saber, su querer y no querer reconocer, con su amor y comprensi\u00f3n. \u00a1Bravo!\u201d. De nombre adusto, en do\u00f1a Herlinda tambi\u00e9n se reconoce a la madre que ama al pecador pero odia el pecado. La pel\u00edcula se film\u00f3 en Guadalajara, ciudad de contrastes, tan conservadora \u2013o tapada\u2013 que en la jerga <em>de ambiente<\/em> se le conoce como Guadalagay. Quiz\u00e1 do\u00f1a Herlinda, interpretada por Guadalupe del Toro, la mam\u00e1 de Guillermo del Toro, es una madre deliciosa, servicial y simp\u00e1tica, y tambi\u00e9n ego\u00edsta que tolera los gustos y la forma de vivir de su hijo para no quedarse sola. Probablemente es todo lo anterior al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Variaciones sobre un mismo tema &nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay habladur\u00edas sobre Berenice. Poco se sabe de ella. Su rostro guarda una cicatriz que retiene el misterio. La viuda de <em>La pasi\u00f3n seg\u00fan Berenice<\/em> (1976) es una profesora de taquimecanograf\u00eda que vive en Aguascalientes. \u201cOtra vez volviste a so\u00f1ar con el fuego, Berenice\u201d, le dice su madrina, una usurera en las \u00faltimas que se resiste a morir, como si adivinara las entretelas que resguardan las honduras de su vida. Mantilla para ir a misa y su\u00e9ter de cuello alto para la funci\u00f3n de cine los domingos. La atm\u00f3sfera quieta y seca de Aguascalientes, fuerza opaca y sutil, se anima con los chismes de las vecinas y las comadres. Se comentan, por ejemplo, las andanzas de la joven viuda a la zona roja de la ciudad. M\u00e1s que la opresi\u00f3n de Berenice, ya prefigurada en sus sue\u00f1os incandescentes, es la llama de Rodrigo, un m\u00e9dico que regresa a la ciudad, la que termina por encender el deseo de huir; la fuga implica destruir todo, la casa provincial con el patio al centro, el carro reci\u00e9n comprado y deshacerse de la madrina. En <em>La pasi\u00f3n seg\u00fan Berenice<\/em>, filme sobre la posibilidad de ser libre, Emma Rold\u00e1n, la <em>molona<\/em> y avara madrina a cargo de su ahijada, representa la uni\u00f3n familiar, nudo y soga en la cuerda que tensa las relaciones. Es la relaci\u00f3n inquebrantable en el cine de Jaime Humberto, que despu\u00e9s va a reelaborar y ensayar con las vecinas de <em>Naufragio<\/em> y las patronas y las empleadas dom\u00e9sticas de <em>Confidencias<\/em> (1982) y <em>Encuentro inesperado <\/em>(1993). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1988 el realizador dirigi\u00f3 en La Habana la adaptaci\u00f3n del cuento de Garc\u00eda M\u00e1rquez \u201cEl verano feliz de la se\u00f1ora Forbes\u201d con Hanna Schygulla, la actriz emblem\u00e1tica del cine de Fassbinder, como protagonista. Una d\u00e9cada despu\u00e9s de Berenice, el director invierte los asuntos de la represi\u00f3n y la libertad, intercambia el clima seco de Aguascalientes por la humedad para contar la historia de una institutriz alemana \u2013tambi\u00e9n misteriosa y elusiva\u2013 a la que se le encomienda disciplinar a dos ni\u00f1os incorregibles durante las vacaciones. Imperturbable y severa de d\u00eda, de noche, a diferencia de Berenice, la se\u00f1ora Forbes es arrebatada y voluptuosa. Igual que los espectadores, los ni\u00f1os la esp\u00edan en su habitaci\u00f3n, que se parece a un h\u00e1bitat con adornos que recuerdan la flora marina, y hacen conjeturas sobre sus c\u00e1lidos h\u00e1bitos nocturnos. M\u00e1s que el fuego, aqu\u00ed se trata de la met\u00e1fora del agua, imagen de violenta libertad que arrasa con todo y todo lo invade: Schygulla en el fondo del mar, que tambi\u00e9n es su habitaci\u00f3n, suspendida en el l\u00edquido, se entrega a sus fantas\u00edas morbosas, por fin plenas y felices. Embriaguez, locura o sue\u00f1o se confunden en <em>El verano de la se\u00f1ora Forbes<\/em>, due\u00f1a de una teutona y g\u00e9lida lujuria que recuerda al cine de Schroeter, Haneke y Ulrich Seidl.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ave Mar\u00eda<\/strong>&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mar\u00eda Rojo ocupa un lugar especial en la familia f\u00edlmica de Jaime Humberto, juntos hicieron m\u00e1s de diez pel\u00edculas. Tanto <em>Mar\u00eda de mi coraz\u00f3n<\/em> (1979) como <em>De noche vienes, Esmeralda<\/em> (1997) son filmes que abordan dos espacios de control, el manicomio y el ministerio p\u00fablico. En la primera, Rojo interpreta a una maga que act\u00faa en carpas ambulantes. Durante un viaje, su camioneta se descompone, as\u00ed que toma el autob\u00fas para continuar su recorrido, pero se trata de un cami\u00f3n equivocado que la lleva a un hospital donde la confunden con una enferma mental. A Esmeralda, por su lado, la acusan de haberse casado en m\u00faltiples ocasiones \u2013dentro y fuera de la ley, de manera ficticia\u2013 y de cohabitar con varios hombres. Son los motivos por los que un agente le lee la cartilla. La medicina y la ley, como la familia, constri\u00f1en en espacios bien definidos. El manicomio de <em>Mar\u00eda de mi coraz\u00f3n<\/em>, probablemente la pel\u00edcula m\u00e1s sobrecogedora de Jaime Humberto, es tambi\u00e9n una c\u00e1rcel, imposible de franquear, que enferma y castiga en la misma medida. Ni siquiera H\u00e9ctor, el esposo de Mar\u00eda, cree en su sanidad una vez que da con su paradero. El tono oscuro de la pel\u00edcula se opone a la fantas\u00eda de <em>De noche vienes<\/em>, en la que el director cuenta la historia de Esmeralda y convierte el ministerio p\u00fablico en un set que cambia de decorados por el que desfilan actores emblem\u00e1ticos de Jaime Humberto como Martha Navarro, la protagonista de <em>La pasi\u00f3n seg\u00fan Berenice<\/em>, Roberto Cobo, Farnesio de Bernal, Ana Ofelia Murgu\u00eda, Tito Vasconcelos y Alberto Estrella. A la manera de Fellini, las fantas\u00edas de Esmeralda son los argumentos que la protegen de la cruel realidad, sus explicaciones y pretextos la mantienen sana y vital, p\u00edcara, dicharachera y deseosa. Quiz\u00e1 por eso, la pel\u00edcula es una oda a la representaci\u00f3n misma y al cine como espacio de creaci\u00f3n en el que \u2013\u00a1por fin!\u2013 la libertad es posible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El cine como antro<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No fue su \u00faltima pel\u00edcula, pero la imagen apote\u00f3sica que guarda la asez fruct\u00edfera carrera de Jaime Humberto es la del final de <em>El malogrado amor de Sebasti\u00e1n<\/em>. Ya en su \u00faltima etapa filmada en digital, en 2006 adapt\u00f3 el cuento \u201cAgapi Mu\u201d, de Luis Gonz\u00e1lez de Alba. Se trata de la historia de Sebasti\u00e1n, un muchacho que trabaja como mesero en una fiesta en la que conoce a Antonio. El flechazo es instant\u00e1neo. Para Sebasti\u00e1n, la flecha es la punta que horada su ternura, herida de la que mana la desdicha. Caminan, platican, recorren los parques de la capitalina colonia Del Valle y se encierran en el departamento que tiene a su cargo Sebasti\u00e1n. Sin embargo, un d\u00eda Antonio desaparece sin decir nada. \u00bfQu\u00e9 fue lo que pas\u00f3? Queriendo asir el resplandor del fogonazo de su breve amor, Sebasti\u00e1n, con la astilla bien clavada en el coraz\u00f3n, va en su b\u00fasqueda. M\u00e1s que el recuerdo del cuerpo amado, Antonio se convierte en una presencia, un espectro que Sebasti\u00e1n tiene que exorcizar. El antro elegido para el exorcismo es la sala de cine. Para un cin\u00e9filo como Jaime Humberto no podr\u00eda haber un lugar mejor. La sala est\u00e1 poblada s\u00f3lo por hombres. La pel\u00edcula que se proyecta es <em>Las apariencias enga\u00f1an <\/em>(1983), otra de las cumbres del director mexicano. Ni bien ocupa una butaca, el hombre a su lado toca la mejilla de Sebasti\u00e1n. Luego toma la mano del muchacho y la ajusta en su paquete o bragueta. Sebasti\u00e1n se desnuda, se acerca al balc\u00f3n que da a la pantalla, ah\u00ed permanece d\u00e1ndole la espalda a las butacas. El hombre duda, pero se acerca y se la mete. Luego sigue otro de los espectadores, despu\u00e9s uno m\u00e1s y otro m\u00e1s. Anestesiado por el dolor, Sebasti\u00e1n termina envuelto en un gang bang en el que \u00e9l es el objetivo, el culo a penetrar. Antes de terminar con un primer\u00edsimo primer plano del rostro imperturbable de Sebasti\u00e1n, que no expresa placer ni dolor, un hombre con una pierna enyesada entre las butacas observa la escena grupal. \u00bfSe trata de Jaime Humberto? Es una referencia al Jeffries de <em>La<\/em> <em>ventana indiscreta<\/em> y la mejor manera de decir que el cine, como los sue\u00f1os, es el dep\u00f3sito privilegiado de los deseos y una de las maneras m\u00e1s eficaces de representarlos. Esta escena culminante, con la que se podr\u00eda resumir una de las filmograf\u00edas m\u00e1s audaces del cine mexicano, es m\u00e1s que una alusi\u00f3n a las pr\u00e1cticas sexuales de hombres gays, es un recordatorio de que el arte es siempre un espacio de libertad, a veces en peligro de ser controlado o censurado e incluso de desaparecer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra de Jaime Humberto es un portento de imaginaci\u00f3n, de ingenio, de genio para encontrar maneras eficaces, pero m\u00e1s que nada po\u00e9ticas para enunciar, se\u00f1alar, criticar o simplemente representar din\u00e1micas, h\u00e1bitos, deseos, pulsiones y calenturas blancas, sucias, turbias, p\u00edcaras o sencillamente inconfesables. Magdalena, Berenice, do\u00f1a Herlinda, Mar\u00eda, la se\u00f1ora Forbes, Esmeralda y Sebasti\u00e1n son parte de la parentela de Jaime Humberto Hermosillo y una manera de conocer su obra, de adentrarse en su singular visi\u00f3n del mundo. Durante los cincuenta a\u00f1os que estuvo activo, el director insisti\u00f3 en la familia como agente que influye de formas insospechadas en la vida de las personas. Hay que conocer a esta gran familia cinematogr\u00e1fica para que se le haga justicia a lo que sabiamente se dice por ah\u00ed: \u00a1respeta tu cultura, maric\u00f3n!&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la historia del cine hay familias inolvidables. Si hablamos de los Corleone o los Garc\u00eda \u2013y tambi\u00e9n, si se quiere, de los Nobles, s\u00ed, con la letra ese, que no se agrega al plural de los apellidos\u2013 no hace falta decir los t\u00edtulos de sus pel\u00edculas, de sobra se conocen sus aventuras y desdichas. &#8230; <a title=\"La importancia de llamarse Jaime Humberto Hermosillo\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55052\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La importancia de llamarse Jaime Humberto Hermosillo\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56833,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[108,85,1150],"ppma_author":[2857],"class_list":["post-55052","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-cine","tag-homosexualidad","tag-jaime-humberto-hermosillo","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2857,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"carlos-rodriguez","display_name":"Carlos Rodr\u00edguez","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"","last_name":"","user_url":"","job_title":"","description":"Es periodista cultural, cr\u00edtico de cine y traductor literario. Colabora en las revistas mexicanas <em>Letras Libres<\/em>, <em>Nexos<\/em> y <em>Arquine<\/em>. Tambi\u00e9n en la argentina <em>Otra Parte<\/em> y en la mexico-estadounidense <em>Literal Magazine<\/em>. Como traductor, es uno de los autores del libro colectivo <em>Las mariposas beben de las l\u00e1grimas de la soledad<\/em> (Ediciones Del Lirio, 2024), de Anne Genest. En 2023 fue parte de la residencia de traducci\u00f3n Seneffe-Passa Porta en B\u00e9lgica, donde tradujo una obra de Chantal Akerman. Actualmente prepara dos libros sobre Roberto Gavald\u00f3n y Arturo Ripstein."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55052","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=55052"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55052\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60447,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55052\/revisions\/60447"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/56833"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=55052"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=55052"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=55052"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=55052"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}