{"id":55033,"date":"2024-06-20T07:00:00","date_gmt":"2024-06-20T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55033"},"modified":"2026-10-05T10:39:10","modified_gmt":"2026-10-05T16:39:10","slug":"fractura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=55033","title":{"rendered":"Fractura\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">I<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto la se\u00f1ora M\u00e9ndez recobr\u00f3 la conciencia y poco antes de abrir los ojos, sinti\u00f3 un dolor que iba desde el estern\u00f3n hasta los dedos de su mano derecha. R\u00e1pidamente record\u00f3 la ca\u00edda de las escaleras y entristeci\u00f3 porque sab\u00eda que no volver\u00eda nunca m\u00e1s a la planta alta de su casa. La advertencia de su hija se har\u00eda realidad y, de regreso, la instalar\u00edan en una alcoba improvisada entre el comedor y la sala. Ya no habr\u00eda m\u00e1s privac\u00eda, ni tardes tranquilas mirando las novelas de las seis mientras la luz del sol decrec\u00eda como las notas finales de un piano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a ella, lo primero que vio fue un televisor de buen tama\u00f1o que en la pantalla negra la reflejaba en una cama. Estaba ah\u00ed, acostada, y un pinchazo de pronto la despert\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. Era la aguja enterrada en el dorso de la otra mano. Sinti\u00f3 que en cualquier momento podr\u00eda despegarse y causar un sangrado. \u00bfQu\u00e9 usar\u00e1n para lavar todas estas s\u00e1banas? No se ven tan blancas. Pens\u00f3 mientras trataba de incorporarse, pero ese dolor que antes era casi llevadero se sinti\u00f3 como los cinturonazos que sol\u00eda darle su madre cuando no tend\u00eda la cama antes de ir a la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Si necesita pararse, debe avisarnos. Solo apriete el bot\u00f3n de este control que tiene de su lado derecho. Mire, es este. Cuando lo aprieta, se enciende esa luz y mis compa\u00f1eras o yo vendremos lo m\u00e1s r\u00e1pido posible. \u00bfC\u00f3mo se siente, se\u00f1ora M\u00e9ndez? \u00bfMe puede decir su nombre completo y fecha de nacimiento?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eugenia M\u00e9ndez no habl\u00f3. Solo mir\u00f3 a la mujer que la observaba desde un extremo de la habitaci\u00f3n. Es grande y alta, pens\u00f3. \u00bfPor qu\u00e9 me mirar\u00e1 as\u00ed? \u00bfQu\u00e9 fue lo que pregunt\u00f3? El silencio solo se interrumpi\u00f3 cuando, de la blusa, la enfermera sac\u00f3 un plum\u00f3n y al lado del televisor comenz\u00f3 a escribir mientras dec\u00eda en voz alta:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mi nombre es Brenda Hern\u00e1ndez y yo la voy a acompa\u00f1ar durante el turno de la ma\u00f1ana, que termina a las tres de la tarde. Despu\u00e9s otra de mis compa\u00f1eras vendr\u00e1 a presentarse con usted. Est\u00e1 en la habitaci\u00f3n 508. Ahora, le voy a tomar sus signos vitales. \u00bfC\u00f3mo se siente?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa pregunta la sac\u00f3 del letargo del que no hab\u00eda despertado del todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Me llamo Eugenia M\u00e9ndez, nac\u00ed el 15 de marzo de 1951. Y no recuerdo qu\u00e9 m\u00e1s me pregunt\u00f3. \u00bfSabe d\u00f3nde est\u00e1 mi hija?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Debe estar en el pasillo arreglando los papeles de su ingreso. Dijo la enfermera mientras tomaba un brazo delgado, de piel suave y con unas arrugas m\u00e1s bien discretas, no como las que sol\u00eda ver en otras pacientes de esa edad. Coloc\u00f3 la circunferencia de tela del bauman\u00f3metro a la altura del b\u00edceps izquierdo y en el \u00edndice de ese mismo brazo el ox\u00edmetro. Apret\u00f3 el bot\u00f3n de encendido del carrito medidor y esper\u00f3 a obtener los resultados. Introdujo los datos en la tablet, para despu\u00e9s retirar ambos instrumentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfNo me ha dicho c\u00f3mo se siente, se\u00f1ora? En una escala del 1 al 10, \u00bfcu\u00e1nto le duele?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue hasta este momento que los ojos de ambas mujeres se encontraron. A pesar de que hasta ese instante, todo hab\u00eda sido parte de un proceso bien estudiado y mil veces repetido, esa primera mirada encontr\u00f3 un resquicio nuevo de angustias en las dos. Como si fuera un error en la matrix, por ese agujero del tiempo se col\u00f3 una duda. Un viento de novedad para ambas perceptible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eugenia M\u00e9ndez trat\u00f3 de reconocer qu\u00e9 era aquello que sent\u00eda: no era el dolor de la operaci\u00f3n, m\u00e1s bien un viento tibio que comenz\u00f3 en las mejillas y la boca, que con una alteraci\u00f3n extra\u00f1a del tiempo, viaj\u00f3 tan r\u00e1pido pero tan claro por su pecho, el abdomen y termin\u00f3 en la pelvis. Despu\u00e9s dej\u00f3 un hueco que ah\u00ed se instal\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Me siento cansada, adolorida del brazo. Siento un poco de taquicardia. Pero bueno, me duele poco, un seis tal vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfTaquicardia? Qu\u00e9 extra\u00f1o, en sus signos vitales sus latidos marcaron normal. Debe ser el dolor y la sorpresa de estar ac\u00e1. Pero ya ver\u00e1 que pronto se va a su casa a descansar y a que la apapachen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El reloj de la habitaci\u00f3n avanzaba con su sonido de rutina, aunque para Eugenia no hab\u00eda manera de saber qu\u00e9 hora marcaba. No sin sus lentes. Entonces cerr\u00f3 los ojos y el rostro de la enfermera apareci\u00f3 frente a ella, difumin\u00e1ndose con destellos de colores vibrantes que se mov\u00edan al comp\u00e1s de las manecillas. Luego, un sue\u00f1o seguido de otro. Ya no hab\u00eda rostro, pero hab\u00eda manos que le apretaban el cuerpo y pinchaban con los dedos. Una mujer empuja su silla de ruedas y le pregunta si es por ese camino que se va a su casa. Frente a ellas, una puerta con una aldaba en forma de medusa o, acaso, de le\u00f3n. Extiende la mano para abrirla, pero la luz de dentro la despierta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Perd\u00f3n si la despert\u00e9, pero voy a tomarle de nuevo sus signos vitales. Parece que su canalizaci\u00f3n no est\u00e1 bien puesta, ahora tratamos de acomodarla. 130\/90. Su presi\u00f3n est\u00e1 un poco alta, voy a apuntarlo para decirle a su m\u00e9dico, porque en los registros no hay antecedentes de hipertensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando la enfermera retir\u00f3 la cinta adhesiva que sosten\u00eda la aguja, Eugenia se quej\u00f3 un poco y eso le extra\u00f1\u00f3. Nunca se hab\u00eda considerado una mujer quejumbrosa, pero esta vez no pudo evitarlo. Achaques de la vejez, dijo para s\u00ed. Sinti\u00f3 un dedo recorrer el dorso de su mano, un camino que hac\u00eda piruetas por las manchas de la edad y las venas, se deten\u00eda en puntos espec\u00edficos, apretaba y volv\u00eda a moverse. La b\u00fasqueda sigui\u00f3 y subi\u00f3 por el antebrazo, entonces el cosquilleo ya hab\u00eda trascendido a otras partes del cuerpo, sinti\u00f3 c\u00f3mo el vac\u00edo del est\u00f3mago empez\u00f3 a agrandarse, como ca\u00edda al precipicio. En un acto instintivo, su boca comenz\u00f3 a dibujar una l\u00ednea inclinada que pronto se volvi\u00f3 una sonrisa discreta. Cuando por fin el dedo se detuvo un tiempo considerable y hac\u00eda unos c\u00edrculos firmes, sinti\u00f3 c\u00f3mo la aguja perfor\u00f3 la piel y un ardor se apoder\u00f3 de su brazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Tiene buena mano. Pocas enfermeras me encuentran tan r\u00e1pido la vena\u2014. Exclam\u00f3 la paciente, con una sensualidad que le result\u00f3 extra\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed, est\u00e1 un poco escondida, por eso hay que buscarla bien. Bueno, la dejo descansar. Regreso en un rato. Cualquier cosa, apriete el bot\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">II<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde aqu\u00ed se ven los volcanes. La vista es bonita a esta hora de la ma\u00f1ana. Pens\u00f3 mientras trataba de encontrar una posici\u00f3n c\u00f3moda. Se dio cuenta de que el dolor hab\u00eda bajado y que pod\u00eda moverse m\u00e1s f\u00e1cilmente. Sus ojos volvieron a cerrarse y escuch\u00f3 a lo lejos que su hija se desped\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPuedes decirles a las enfermeras que me gustar\u00eda ba\u00f1arme?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No tuvo certeza de que hubiera escuchado esta \u00faltima frase y volvi\u00f3 a dormir. En el sue\u00f1o reapareci\u00f3 el mismo rostro que se parec\u00eda al de la enfermera Brenda, pero esta vez no empujaba la silla de ruedas, sino que la cargaba en su regazo y sus caras se ve\u00edan muy cerca, muy a los ojos. De pronto, esa habitaci\u00f3n donde ambas estaban se convirti\u00f3 en un p\u00e1ramo fr\u00edo y el viento helado se les met\u00eda por los huesos. En su mano fracturada sinti\u00f3 la nieve que ca\u00eda y se convert\u00eda en vidrios clav\u00e1ndose en su piel. Un toque el\u00e9ctrico la despert\u00f3, con la respiraci\u00f3n agitada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfEs usted muy asustadiza? Pregunt\u00f3 Brenda, con una sonrisa un tanto divertida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pues parece que aqu\u00ed me asusto con todo. Estaba so\u00f1ando algo muy raro. \u00bfQu\u00e9 hora es?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Van a ser las ocho de la ma\u00f1ana, apenas estamos haciendo el cambio de turno. Me dijeron que quer\u00eda ba\u00f1arse. \u00bfQuiere que primero la ba\u00f1e o primero desayuna?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Primero me ba\u00f1o. \u00bfS\u00ed me van a dar de alta hoy?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Voy por las toallas. Ya regreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta \u00faltima frase la agobi\u00f3. Desde que era ni\u00f1a nadie la hab\u00eda ba\u00f1ado. Mucho menos alguien que no fuera su marido la hab\u00eda visto desnuda. Su coraz\u00f3n volvi\u00f3 a agitarse y las lanzas de cristal segu\u00edan enterradas en el dorso de la mano y se extend\u00edan por el antebrazo. Pens\u00f3 que cuando entrara la enfermera le dir\u00eda que mejor esperar\u00eda a llegar a casa para ba\u00f1arse. Fue cuando se dio cuenta de que por varios d\u00edas tendr\u00eda que depender de su hija no solo para ba\u00f1arse, sino para cocinar, limpiar la casa, abrir las puertas, cerrarlas. La garganta tambi\u00e9n empez\u00f3 a latir y comenz\u00f3 a llorar sin que pudiera detenerlo. Ni cuando su marido muri\u00f3 se sinti\u00f3 tan fr\u00e1gil y desesperanzada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Es normal que se sienta as\u00ed. Lo mejor que puede hacer es llorar y tratar de entender lo que le est\u00e1 pasando. Pero sepa que su mu\u00f1eca va a recuperarse, quiz\u00e1 va a tomar un par de meses, pero va a estar bien. Ahora, voy a bajar el barandal de la camilla, va a empezar a mover poco a poco su cadera y piernas al filo de la cama y yo la ayudar\u00e9 a incorporarse para que se siente y as\u00ed se pueda parar sin lastimarse. Cuando est\u00e9 lista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces es inexplicable c\u00f3mo una frase o una palabra dicha en el momento justo, puede poner todo en perspectiva. S\u00ed, era un hecho que ya no era joven, ni siquiera una mujer madura. Era una se\u00f1ora mayor que se estaba enfrentando a ese hecho por primera vez. M\u00e1s all\u00e1 de la diabetes bastante bien llevada, nunca se hab\u00eda sentido vulnerable y m\u00e1s val\u00eda que se fuera haciendo a esa idea poco a poco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se levant\u00f3 de la cama con la ayuda de la enfermera y de pronto, sinti\u00f3 como si toda la sangre de su cuerpo se concentrara en la mano fracturada. Caminar no le cost\u00f3 trabajo y se alegr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sensaci\u00f3n de estar indefensa por su desnudez dur\u00f3 apenas unos segundos. Brenda ni siquiera la mir\u00f3 cuando le quit\u00f3 la bata, tampoco cuando cubri\u00f3 su brazo con una bolsa de pl\u00e1stico para proteger los vendajes y la canalizaci\u00f3n. Entonces entr\u00f3 a la regadera y se sent\u00f3 en el banco que se descolgaba de la pared. El agua caliente empez\u00f3 a recorrer su cuerpo. Cerr\u00f3 los ojos y el chasquido del agua al chocar con el pl\u00e1stico de la mano la llev\u00f3 a su juventud, a esas tardes cuando ella y sus amigas sal\u00edan del cine y corr\u00edan debajo de la lluvia para no llegar tarde a casa. Era mejor empaparse a no cumplir la hora prometida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Si me permite, voy a ponerle shampoo y luego le voy a tallar el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eugenia M\u00e9ndez asinti\u00f3. Entonces unos dedos comenzaron a entretejer c\u00edrculos en su cabello, como un tejido en punto de cruz. Un frente, un rev\u00e9s, dos frentes, dos reveses. Caricias h\u00famedas olor a coco que espumeaban y ca\u00edan por sus ojos, atr\u00e1s de las orejas, la nariz. Tibias. As\u00ed, hasta que el agua se volvi\u00f3 transparente de nuevo y el cabello apenas marcaba unos discretos rizos. Brenda tom\u00f3 el jab\u00f3n, lo sac\u00f3 con una maestr\u00eda casi perfecta del empaque de cart\u00f3n y lo moj\u00f3 como un pase de cartas en manos de un mago. Una vuelta, dos vueltas. Cuando la espuma fue generosa, acarici\u00f3 la frente de la mujer que ten\u00eda enfrente y dibuj\u00f3 planetas y estrellas, conexiones entre el p\u00e1rpado y la comisura de los labios. Un camino de veredas entre la barbilla y las mejillas. Entonces, con un zarpazo lleno de agua, borr\u00f3 toda huella de jab\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Repiti\u00f3 el mismo pase, la misma puntada una y otra vez. El calor se extendi\u00f3 por todo el cuerpo de Eugenia, las serpentinas brillantes que hab\u00eda visto la ma\u00f1ana anterior en su sue\u00f1o se mov\u00edan con m\u00e1s agilidad. Entre los pechos y el est\u00f3mago se formaba un precipicio dif\u00edcil de sortear, como si estuviera en ca\u00edda libre. Su entrepierna se sinti\u00f3 pesada, llena de corriente el\u00e9ctrica, haciendo una conexi\u00f3n peligrosa, mientras segu\u00eda sintiendo esa mano extra\u00f1a recorrer su abdomen, rodear la espalda para terminar en sus nalgas. El coraz\u00f3n, el coraz\u00f3n no pod\u00eda contenerse en ese cuerpo y la mano, como serpiente, se enredaba en los muslos, acerc\u00e1ndose peligrosamente a la ingle. La espuma estaba ya en el pubis y poco a poco escurr\u00eda por la comisura. Fue entonces cuando hubo otra puntada en el tejido, con un frente, un rev\u00e9s, dos frentes, dos reveses. La palma de una mano puede convertirse en una vasija que lleva el agua a otros r\u00edos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I En cuanto la se\u00f1ora M\u00e9ndez recobr\u00f3 la conciencia y poco antes de abrir los ojos, sinti\u00f3 un dolor que iba desde el estern\u00f3n hasta los dedos de su mano derecha. 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