{"id":54926,"date":"2024-05-29T07:00:00","date_gmt":"2024-05-29T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54926"},"modified":"2026-10-06T10:21:27","modified_gmt":"2026-10-06T16:21:27","slug":"juan-carlos-onetti-1994","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54926","title":{"rendered":"Juan Carlos Onetti, 1994"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los libros de Juan Carlos Onetti son tediosos y hasta aburridos. Recurre siempre a narradores que cuentan sin prisa, desganados. En sus novelas no hay nada novelesco, no hay historias y por lo general no pasa nada. Sus personajes no se desarrollan. Muchas veces somos testigos de escenas enigm\u00e1ticas, en las que no se sabe realmente qu\u00e9 est\u00e1 pasando. Su estilo es muy extra\u00f1o y hasta resulta artificial: enrarece la sintaxis del espa\u00f1ol. En pleno siglo XXI, la era de la velocidad y de un sentido existencial que persigue la intensificaci\u00f3n de todas las funciones vitales, la obra de Onetti resulta anacr\u00f3nica. Y, sin embargo, el tedio que provoca la obra de Onetti es precisamente la f\u00f3rmula de su encantamiento y la raz\u00f3n por la cual lo seguimos leyendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan Carlos Onetti naci\u00f3 en Montevideo, Uruguay, en 1909, y muri\u00f3 en Madrid a los 84 a\u00f1os, en 1994. Hoy se cumplen 30 a\u00f1os de su muerte. A pesar de siempre haber sido un escritor relativamente marginal, su aburrida obra sigue m\u00e1s viva que la de otros escritores que se han considerado los imprescindibles y vitales autores \u201ccan\u00f3nicos\u201d latinoamericanos del siglo XX, incluyendo a muchos de los autores del <em>boom<\/em>. A diferencia de los novelistas latinoamericanos de su generaci\u00f3n, se podr\u00eda decir que Onetti es un antinovelista, porque su est\u00e9tica vac\u00eda y ahueca activamente la estructura de la novela, con su ins\u00f3lita manera de dar forma a las ficciones en tanto ambig\u00fcedades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl aburrimiento, cuanto m\u00e1s profundo se hace, tanto m\u00e1s plenamente esta enraizado en el tiempo, en el tiempo que nosotros mismos somos\u201d,<span id='easy-footnote-1-54926' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54926#easy-footnote-bottom-1-54926' title='&amp;nbsp;Martin Heidegger, &lt;em&gt;Los conceptos fundamentales de la metaf\u00edsica&lt;\/em&gt;: &lt;em&gt;Mundo, Finitud y Soledad, &lt;\/em&gt;trad. Alberto Ciria, Madrid, Alianza Editorial, p. 175.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> dice Martin Heidegger. El tedio es el momento en el que el tiempo se espesa, pesa: los segundos se alargan y nada de lo visible despierta ning\u00fan inter\u00e9s. El tedio m\u00e1s insidioso es el que no tiene un objeto, es decir, no el aburrimiento de esto ni de aquello, ni siquiera el aburrimiento de uno mismo, sino el que devora al <em>yo<\/em>. Ah\u00ed precisamente es donde Onetti quiere que nos detengamos: el vac\u00edo del tiempo, la ruptura del ensimismamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es parad\u00f3jico que mi lectura de Onetti como un escritor del aburrimiento sea tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de una est\u00e9tica que vaya en contra de la funci\u00f3n de la literatura como&nbsp;entretenimiento. Es decir, el tipo de literatura que se niega a seguir la intensidad pasajera de los temas de la actualidad y a ser solamente una trama que devorar, para luego dormir tranquilos por la noche, porque el mundo sigue siendo lo que ya esper\u00e1bamos que fuera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra de Onetti forma parte de un tipo de literatura insistente en su tedio e inutilidad, porque quiere despojarse de su pretensi\u00f3n de entretener, de ser un pasatiempo burgu\u00e9s. Y, al hacerlo, como dice Josefina Ludmer, nos da a leer \u201cficciones destinadas a dar forma a las ficciones que produce el peque\u00f1oburgu\u00e9s ahogado, por lo general en \u00e9pocas de crisis\u201d.<span id='easy-footnote-2-54926' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54926#easy-footnote-bottom-2-54926' title='Josefina Ludmer, \u201cFiguras del g\u00e9nero policial en Onetti\u201d, &lt;em&gt;Revista de la Universidad de M\u00e9xico&lt;\/em&gt;, Vol. XXXVIII, Nueva \u00c9poca, n\u00fam. 16, agosto de 1982, p. 27.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> Si el aburrimiento est\u00e1 ligado al tiempo, como dice Heidegger, buscamos siempre superar la sensaci\u00f3n que nos enfrenta con nuestro vac\u00edo. Para evitar al tiempo mismo, nos entretenemos mediante alg\u00fan pasa-tiempo. Y dedicarnos a un pasatiempo no es una forma de simplemente pasar el tiempo, sino de hacer que el tiempo <em>pase<\/em> <em>m\u00e1s r\u00e1pido<\/em>. El objetivo es escapar definitivamente del aburrimiento. Y esta podr\u00eda ser una cualidad de cierto tipo de literatura. La literatura de las tramas, la del desarrollo de personajes, la que explica y resuelve misterios, la que nos sumerge en un mundo sin tiempo, o la que nos saca de nuestro tiempo, para llevarnos a un mundo fant\u00e1stico o un mundo paralelo, futuro o hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra literaria de Onetti busca todo lo contrario: contar la nada, escribir a partir de nodos de significaci\u00f3n y nombres difusos que no llegan a ser personajes; mantener el misterio y sumergirnos en un mundo <em>lleno <\/em>de la nada, de aburrimiento y tedio. Nada le pasa a nadie y no hay nada nuevo. Lo que busca es avanzar hacia la esencia misma del tiempo, en donde nos enfrentamos con que somos part\u00edculas en un mundo que carece de prop\u00f3sito. De esa forma, la literatura de Onetti no es una reacci\u00f3n ante la nada, sino la pasi\u00f3n que surge cuando la nada toma cuerpo, cuando la nada es sujeto y permea un mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este ensayo, derivar\u00e9 tres postulados narrativos a partir de la obra de Onetti. Estas propuestas provienen sobre todo de mi lectura de sus primeras dos novelas, <em>El pozo <\/em>(1939), y mi novela favorita, <em>Tierra de nadie <\/em>(1941), y de sus obras tard\u00edas, <em>Hablar al viento<\/em> (1979), <em>Cuando entonces<\/em> (1987) y <em>Cuando ya no importe<\/em> (1993). Otra criatura diferente con su propio mundo on\u00edrico, en la que no me enfocar\u00e9, es su famosa trilog\u00eda de Santa Mar\u00eda (la geograf\u00eda compartida de su mundo imaginario), constituida por <em>La vida breve <\/em>(1950), <em>El astillero<\/em> (1961), <em>Juntacad\u00e1veres<\/em> (1964), y muchos de sus relatos breves.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los narradores son impotentes para tramar y, por lo tanto, crean con la materia prima de su ignorancia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera raz\u00f3n por la cual la obra de Onetti es tan aburrida y dif\u00edcil de seguir es porque sus narradores no cuentan historias. Nadie les ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo hilvanar historias. No son capaces ni de coser un bot\u00f3n. Son narradores impotentes, poco confiables, que no pueden contar historias. Mucho menos historias que sigan las expectativas de los lectores acostumbrados a las historias con una causalidad simple, predecible. Los narradores de Onetti est\u00e1n obsesionados con lo que se podr\u00eda caracterizar como la \u201ccausalidad compleja\u201d: la causalidad de los sue\u00f1os, de la deriva de im\u00e1genes que se condensan y que van desplazando atm\u00f3sferas y versiones falsas de relatos ficticios. Por eso, no se puede confiar nunca en los narradores. Son adictos a las versiones divergentes y a las conjeturas. Siempre nos llevan al territorio de la incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los narradores onettianos tampoco realmente saben c\u00f3mo tramar un complot, planear una conspiraci\u00f3n, pese a que siempre se ven envueltos en alg\u00fan misterio o enigma que los implica. En las novelas hay siempre algunas referencias contextuales, ecos distorsionados de lo que acontece. Pero sobre todo hay personajes que se confunden en noches llenas de humo de cigarro, cartas y apuestas, tristeza y delincuencia, mujeres imaginadas y delirios de persecuci\u00f3n, reflexiones filos\u00f3ficas y suicidios apenas insinuados. Hay episodios inconexos sin un denominador com\u00fan. Como bien dice Josefina Ludmer, sin duda la mejor lectora de Onetti, \u00e9l \u201cescribe para crear ignorancia: la verdad aparece como una funci\u00f3n sem\u00e1ntica vac\u00eda o un atributo de la irrealidad del mundo imaginario\u201d.<span id='easy-footnote-3-54926' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54926#easy-footnote-bottom-3-54926' title='Josefina Ludmer, &lt;em&gt;op. cit.&lt;\/em&gt;, p. 49.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> La ignorancia y la sospecha son los dos mecanismos que mueven las historias y el itinerario de los personajes de Onetti.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para leer a Onetti es necesario estar dispuesto a malentender, a dejarse llevar por la ignorancia que va creando, p\u00e1gina a p\u00e1gina. Entrar al portal de los sue\u00f1os y de la incoherencia que se pinta de verdad y de ley, en donde el tiempo se detiene y no hay pasatiempo que nos salve de vislumbrar el vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cuando la ignorancia construye, el deseo (de saber) irrumpe<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asumimos entonces que no importan los personajes, no importan sus motivaciones (\u00bflas tienen?) ni tampoco su trayectoria. Lo \u00fanico sobre lo que recae la narrativa de Onetti es en la incesante e impredecible curiosidad y el <em>deseo<\/em> de saber todo acerca de las historias y rumores de los extra\u00f1os personajes que aparecen y deambulan. Toda la obra de Onetti es un policial codificado, una historia detectivesca: una adivinanza. Los personajes cuentan sus propias historias y las de otros, leen las pistas y claves, escuchan los rumores, coleccionan las piezas del rompecabezas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si \u201cla novela policial est\u00e1 gobernada por la b\u00fasqueda de saber\u201d, en Onetti \u201cel relato ofrece resistencia al conocimiento y produce ignorancia mediante un sistema narrativo fraccionado e incompleto, como en negativo\u201d.<span id='easy-footnote-4-54926' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54926#easy-footnote-bottom-4-54926' title='Josefina Ludmer, &lt;em&gt;op. cit.&lt;\/em&gt;, p. 48.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> Parad\u00f3jicamente, en un g\u00e9nero en el que el c\u00f3digo exige saber, hay una narrativa que se resiste, que esgrime su aburrimiento y su nader\u00eda para no ofrecer tal saber. Hace que el saber resista y se siga deseando: nos niega la satisfacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, leer a Onetti es tambi\u00e9n dudar de nuestra capacidad de lectores, de la capacidad de descodificar un texto y entenderlo. Aproximarse por primera vez a la obra de Onetti implica apantallarnos por su inc\u00f3modo uso de adjetivos, su obsesi\u00f3n ret\u00f3rica. La madeja de im\u00e1genes, reflexiones y repeticiones incesantes en las que el narrador se pierde u olvida lo que estaba contando. Pero esto es sumamente importante, porque Onetti no \u201cse limita a contar una historia, sino, a la vez, a contar c\u00f3mo, de d\u00f3nde y por qu\u00e9 esta historia naci\u00f3\u201d.<span id='easy-footnote-5-54926' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54926#easy-footnote-bottom-5-54926' title='Mario Vargas Llosa, &lt;em&gt;El viaje a la ficci\u00f3n. El mundo de Juan Carlos Onetti&lt;\/em&gt;, Lima, Alfaguara, 2008, p. 113-114.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> La ignorancia que construye los relatos onettianos nos obliga a ser lectores activos, a tener un deseo de saber siempre insatisfecho. Y por eso lo seguimos leyendo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La nada no se destruye ni se transforma, solo se crea<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La narrativa de Onetti no es acerca de nada. Eso no significa que no se cuente nada, sino que se narra <em>la nada. <\/em>Y a partir de esa nada, c\u00f3mo surgen las verdades: el rel\u00e1mpago del acontecimiento. El resto, el residuo, el sue\u00f1o del peque\u00f1oburgu\u00e9s, pone en marcha la operaci\u00f3n significante. Lo que las tramas no pueden absorber, lo que el pasatiempo no puede hacer pasar del tiempo, lo que las identificaciones imaginarias o simb\u00f3licas no pueden&nbsp;capturar ni absorber. Lo que sigue provoc\u00e1ndonos indigesti\u00f3n literaria. Ese es el motor de la obra de Onetti: una nada que crea. Aparece como sustracci\u00f3n y no puede sino ser un impulso creativo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta cita de <em>Tierra de nadie <\/em>lo dice de forma concluyente, la invenci\u00f3n de una l\u00f3gica (inexistente), que a tal grado nos hace comprender \u201cforzosamente\u201d lo com\u00fan, eso que hace que sepamos irremediablemente que la nada afirma, crea:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acaso esto suceda en tres movimientos, pero son rapid\u00edsimos y no es nada dif\u00edcil que yo los est\u00e9 inventando ahora para tratar de hacer l\u00f3gico el suceso. El primero consistir\u00eda en sentirse despojado de todo lo social, de lo que uno es ante otros; despu\u00e9s se logra asirse a\u00fan de lo animal, la sangre, el est\u00f3mago, los m\u00fasculos. Pero aqu\u00ed se comprende forzosamente que todo es com\u00fan a los hombres y se abandona. Queda entonces uno. \u00bfQu\u00e9 hay? S\u00f3lo se puede decir con una palabra: nada. Pero esta palabra, aqu\u00ed, no es negativa. Significa y afirma la existencia de miles de cosas. No se puede explicar ni hay para qu\u00e9.<span id='easy-footnote-6-54926' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54926#easy-footnote-bottom-6-54926' title='Juan Carlos Onetti, &lt;em&gt;Tierra de nadie&lt;\/em&gt;, Barcelona, Seix Barral, 1979, p. 196.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los invito a aburrirse con Onetti para encontrar algunas de las novelas y cuentos m\u00e1s fascinantes que podr\u00e1n leer. Quiz\u00e1s as\u00ed puedan encontrar esa nada que, por un instante, los enfrentar\u00e1 cara a cara con la ra\u00edz (el aburrimiento) del tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los libros de Juan Carlos Onetti son tediosos y hasta aburridos. Recurre siempre a narradores que cuentan sin prisa, desganados. En sus novelas no hay nada novelesco, no hay historias y por lo general no pasa nada. Sus personajes no se desarrollan. 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