{"id":54881,"date":"2024-05-21T07:00:00","date_gmt":"2024-05-21T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54881"},"modified":"2026-10-06T10:26:07","modified_gmt":"2026-10-06T16:26:07","slug":"fafner-o-el-dragon-en-la-cosmopista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54881","title":{"rendered":"Fafner o el drag\u00f3n en la cosmopista"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:40px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa ma\u00f1ana del 23 de mayo de 1982, luego de abrir infructuosamente y por \u00faltima vez el buz\u00f3n de su casa en el 4 rue Martel, en Par\u00eds, Julio Cort\u00e1zar y Carol Dunlop entendieron que dos semanas eran m\u00e1s que suficientes para responder a la modesta petici\u00f3n que hab\u00edan hecho al Se\u00f1or Director de la Sociedad de las Autopistas. Se miraron a los ojos, se estrecharon la mano con energ\u00eda y dijeron al mismo tiempo: \u201c\u00a1Co-expedicionario, ma\u00f1ana a las cuatro de la tarde ponemos proa hacia nuestro destino!\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez que salieron de la rue Martel, tomaron por la rue des Petites-\u00c9curies en direcci\u00f3n de la R\u00e9publique, de ah\u00ed a Austerlitz, y luego de franquear la distancia hasta la Porte d\u2019Italie, se introdujeron en la autopista del Sur para iniciar con la primer etapa de su expedici\u00f3n a la altura de Corbeil. Hab\u00edan trazado una ruta con tal antelaci\u00f3n y exactitud que, especialistas en perder el rumbo, no les hubiera sorprendido encontrarse de pronto en la autopista del Este o en la Place des Victoires. Sucedi\u00f3 lo contrario: ya pod\u00edan sacar el primer s\u00e1ndwich y sentirse solos, incre\u00edblemente solos, en una aventura que los reunir\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de la autopista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una carta enviada el 9 de mayo de 1982 al 41bis Avenue Bosquet, sede de la Sociedad de las Autopistas en Par\u00eds, Julio Cort\u00e1zar expuso los pormenores del viaje: \u201cJunto con mi esposa Carol Dunlop, igualmente escritora, estudiamos la posibilidad de una \u2018expedici\u00f3n\u2019 un tanto alocada y bastante surrealista, que consistir\u00eda en recorrer la autopista entre Par\u00eds y Marsella a bordo de nuestro Volkswagen Combi, equipado con todo lo necesario, deteni\u00e9ndonos en los 65 paraderos de la autopista a raz\u00f3n de dos por d\u00eda, es decir, empleando algo m\u00e1s de un mes para cumplir el trayecto Par\u00eds-Marsella sin salir jam\u00e1s de la autopista\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Simult\u00e1neo a la aventura, los expedicionarios pretend\u00edan la escritura de un cuaderno de viajes que contara en forma literaria, po\u00e9tica y humor\u00edstica las etapas, acontecimientos y experiencias de una peculiar excursi\u00f3n, cuya protagonista principal ser\u00eda la autopista. El t\u00edtulo de dicho libro es <em>Los autonautas de la cosmopista <\/em>\u2014no <em>Par\u00eds-Marsella en peque\u00f1as etapas<\/em>, como sugiri\u00f3 Julio Cort\u00e1zar en su carta\u2014, y se ide\u00f3 en el oto\u00f1o de 1978 con las siguientes reglas:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. Cumplir el trayecto de Par\u00eds a Marsella sin salir ni una sola vez de la autopista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. Explorar cada uno de los paraderos, a raz\u00f3n de dos por d\u00eda, pasando siempre la noche en el segundo sin excepci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. Efectuar relevamientos cient\u00edficos en cada paradero, tomando nota de todas las observaciones pertinentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4. Inspir\u00e1ndose en los relatos de viajes de los grandes exploradores del pasado, escribir el libro de la expedici\u00f3n (modalidades a determinar).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De com\u00fan acuerdo, decidieron adem\u00e1s que les estar\u00eda permitido aprovechar todo lo que pudieran encontrar en la autopista: restaurantes, tiendas, hoteles, etc\u00e9tera. Al Volkswagen Combi lo llamaron Fafner y lo equiparon con las provisiones adecuadas seg\u00fan el diario del capit\u00e1n Cook: whiskey a granel, vino, huevos, agua, queso, manteca, aceite, vinagre, mostaza, nescaf\u00e9, postres, jam\u00f3n, at\u00fan, sardinas, mayonesa, <em>corned beef<\/em>, ma\u00edz y otros cereales, sal, pimienta, mermelada, bizcochos, arroz, espagueti, verduras y productos de limpieza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo del viaje, en <em>Los autonautas de la cosmopista<\/em>, tanto Julio como Carol utilizaron sus nombres de pila para dialogar entre ellos o aludirse rec\u00edprocamente, aunque lo cotidiano suced\u00eda a partir de sus vocativos m\u00e1s privados, aquellos que conf\u00edan al lector en pos de la expedici\u00f3n y la vida personal que sustentan: Osita y Lobo. Fafner \u2014tercer autor de la bit\u00e1cora, alias \u201cel drag\u00f3n\u201d\u2014 completaba&nbsp; una tr\u00edada que no solo se serv\u00eda de sus nombres silvestres por razones \u00edntimas, sino que a lo largo del viaje se fue identificando cada vez m\u00e1s con los paisajes, la fauna y los colores del mundo oculto en la autopista. Un cuento de hadas, una ecolog\u00eda inocente, la peque\u00f1a felicidad de un par de viajeros y su cicer\u00f3n en pleno fragor capitalista, el cual anulaban a partir del amor, su relato y la descripci\u00f3n en su bit\u00e1cora de viaje.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cRecibimos la enfermedad de Julio como una advertencia\u201d, cuenta Carol Dunlop en los \u201cProleg\u00f3menos\u201d a <em>Los autonautas de la cosmopista<\/em>. \u201cDe alguna manera, probar que pod\u00edamos llevar a cabo ese viaje era probarnos que ten\u00edamos armas contra lo tenebroso\u201d. Cort\u00e1zar sufri\u00f3 una hemorragia estomacal en agosto de 1981, cuando viv\u00eda en el sur de Francia, y se contagi\u00f3 de un retrovirus entonces no identificado, a causa de una transfusi\u00f3n de sangre contaminada. Por ello, al salir de la convalecencia en el hospital de Serre, Julio y Carol decidieron comenzar con una expedici\u00f3n que hab\u00edan pospuesto los \u00faltimos cuatro a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Partieron un domingo bajo la lluvia y a las 14:47 entraron en la autopista del Sur a bordo de Fafner o el drag\u00f3n. Iban tambi\u00e9n sus libros, varias c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas y decenas de casetes. Uno de los elementos fundamentales de la expedici\u00f3n \u2014y principio esencial de las reglas de un juego cuyo tablero idearon Carol y Julio en la autopista Par\u00eds-Marsella\u2014 era la escritura. Teclear tom\u00e1ndose el tiempo necesario para que los acontecimientos se convirtieran en palabras. Antes de abrir sus m\u00e1quinas de escribir, sin embargo, decidieron leer el tarot, esperando descubrir pautas del juego y pensando que en cierto sentido ver\u00edan las grandes l\u00edneas del viaje que ten\u00edan en puerta. Con todas las cartas boca abajo, echaron tres en el orden siguiente: El Carro de Hermes, el Buf\u00f3n y el Emperador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primeros signos del azar en el paradero de Ach\u00e8res-la-F\u00f4ret, transfigurados en el mensaje que les ven\u00eda del tarot. Carol fungi\u00f3 como oficiante, los dos medio asustados, Julio lo tom\u00f3 como un augurio positivo: \u201cCuando di la vuelta y vi el Carro de Hermes, supe. Todo lo que viene de ese dios sutil me ha guiado siempre en la vida\u2026 Ahora s\u00e9 que vamos a llegar a la meta, que Hermes se divertir\u00e1 un poco a costa de nosotros, pero a la vez nos ir\u00e1 abriendo paso, se\u00f1or de las rutas, protector de los viajeros\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por su calidad on\u00edrica e imaginaci\u00f3n fant\u00e1stica, <em>Los autonautas de la cosmopista<\/em> escapa a la categorizaci\u00f3n espec\u00edfica del cuaderno de viaje, la cr\u00f3nica o el diario. Desde luego que los incluye, as\u00ed como una pretensi\u00f3n cient\u00edfica al estilo de los relatos de Vespucio, Cousteau o Magallanes, pero el fundamento esencial del relato que Carol y Julio dejaron para el futuro es el de la intimidad y el di\u00e1logo, que \u00fanicamente los expedicionarios extraordinariamente solos se comparten. Osita y Lobo observaron el paisaje, llenaron las p\u00e1ginas con palabras y fotograf\u00edas, <em>collages<\/em> de la experiencia residual de habitar la periferia, espacios de una memoria ef\u00edmera que convirtieron en archivo personal. Eso son los paraderos que los acogen, <em>no man\u2019s land<\/em> que se abre como caleidoscopio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa autopista soy yo, t\u00fa, nosotros, y cuando tu lengua busca la m\u00eda y se desenrolla, caracol en el caracol\u2026\u201d, le escribe la Osita al Lobo para conferirle al relato una pizca exacta de lujuria, otra de erotismo y una m\u00e1s de ternura radical. \u201cNo abandonaremos la autopista en Marsella, mi amor, ni en ninguna parte. No hay vuelta atr\u00e1s sino en espiral\u201d. Por eso el primer objetivo de la expedici\u00f3n perteneci\u00f3 al plano de la f\u00edsica \u2014o sea, el conocimiento detallado de la carretera llamada sucesivamente A6, A7 y Autopista del Sol desde Par\u00eds\u2014, mientras que el segundo, al terreno de lo metaf\u00edsico: al fin de la misi\u00f3n, \u00bfexistir\u00eda Marsella?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A las 10:30 del mi\u00e9rcoles 23 de junio de 1982, luego de 33 d\u00edas, 65 paraderos en la carretera y m\u00e1s de 800 kil\u00f3metros de asfalto; un letrero: Bienvenidos a Marsella. \u201cOh, Julio, qu\u00e9 poco dur\u00f3 el viaje\u2026\u201d, dijo Carol cuando ley\u00f3 el cartel clavado en el acotamiento. La odisea, efectivamente, hab\u00eda terminado. Fafner los gui\u00f3 hasta el Vieux Port y los expedicionarios de la cosmopista por fin pusieron los pies en tierra marsellesa. Durante el no-tiempo que los envolvi\u00f3 en su descenso vertical hacia el interior, Carol, Julio y el drag\u00f3n caminaron por ciudades invisibles, se detuvieron en cada una de ellas y, ah\u00ed mismo, en el centro on\u00edrico del dolor y la enfermedad, desnudaron el amor que sent\u00edan el uno por el otro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl mundo est\u00e1 lleno de paraderos, al fin y al cabo, donde quiz\u00e1 esperan sue\u00f1os de tal riqueza que valen todos los viajes de ida y en una de esas ninguno de vuelta\u201d, escribi\u00f3 Lobo al final de la expedici\u00f3n. Volvieron juntos a casa y partieron luego a Nicaragua, donde Julio sigui\u00f3 escribiendo y Carol retom\u00f3 la fotograf\u00eda. \u201cAll\u00ed la Osita empez\u00f3 a declinar, v\u00edctima de un mal que cre\u00edmos pasajero porque en ella la voluntad de la vida era m\u00e1s fuerte que todos los pron\u00f3sticos, y yo compart\u00eda su coraje como siempre compart\u00ed su luz, su sonrisa, su enamorada vivencia del sol, del mar y de la esperanza en un futuro mejor\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carol Dunlop muri\u00f3 dos meses despu\u00e9s, luego del viaje atemporal Par\u00eds-Marsella, contagiada del mismo virus por el que Julio Cort\u00e1zar se unir\u00eda a ella un par de a\u00f1os despu\u00e9s. En la secci\u00f3n 2E del Cementerio de Montparnasse, en Par\u00eds, los expedicionarios siguen viajando acompa\u00f1ados de cientos de afiches, cigarros, fotograf\u00edas, boletos de metro, cartas, flores y dem\u00e1s muestras de agradecimiento por el fuego, a bordo de un drag\u00f3n de m\u00e1rmol, para siempre en su cosmopista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esa ma\u00f1ana del 23 de mayo de 1982, luego de abrir infructuosamente y por \u00faltima vez el buz\u00f3n de su casa en el 4 rue Martel, en Par\u00eds, Julio Cort\u00e1zar y Carol Dunlop entendieron que dos semanas eran m\u00e1s que suficientes para responder a la modesta petici\u00f3n que hab\u00edan hecho al Se\u00f1or Director de la &#8230; <a title=\"Fafner o el drag\u00f3n en la cosmopista\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54881\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Fafner o el drag\u00f3n en la cosmopista\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60464,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[407,1054,1055,190,1056,878,1057],"ppma_author":[2837],"class_list":["post-54881","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-amor","tag-carol-dunlop","tag-compania","tag-enfermedad","tag-julio-cortazar","tag-viaje","tag-volkswagen-combi","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2837,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"jorge-martinez","display_name":"Jorge Mart\u00ednez","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Jorge","last_name":"Mart\u00ednez","user_url":"","job_title":"","description":" (Torre\u00f3n, 1994), hispanista por la UNAM y lector. 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