{"id":54864,"date":"2024-05-16T07:45:00","date_gmt":"2024-05-16T13:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54864"},"modified":"2026-10-06T10:30:03","modified_gmt":"2026-10-06T16:30:03","slug":"trazos-urbanos-y-ruderales-el-descubrimiento-de-malezas-en-caminatas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54864","title":{"rendered":"Trazos urbanos y ruderales: el descubrimiento de malezas en caminatas\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Camino por las calles de siempre, cuento los pasos y cruzo la ciudad, trazando el mismo recorrido para no perderme. Doy vuelta en las esquinas por las que el horizonte se ensancha, se abre como un tel\u00f3n, y aparece en el fondo de la escena la monta\u00f1a azul. La observo en la distancia, detr\u00e1s de un mont\u00f3n de cables, casas y edificios, y tengo el presentimiento de que se aleja m\u00e1s, cada d\u00eda m\u00e1s de nosotros. R\u00e1pidamente, bajo la mirada hasta el suelo, sigo caminando, imagino que me hago peque\u00f1a, hasta que mis ojos pueden mirar, sin esfuerzo, las flores que crecen en los huecos de los cimientos. Me interno como en una gruta, imagino que puedo hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conforme a lo que escribe Gilles Clement en su libro <em>Breve historia del jard\u00edn<\/em> (2019), las grutas, \u201clas cavernas, las criptas, los lugares enterrados bajo<em> <\/em>el jard\u00edn, pero que forman parte de \u00e9l, interrogan al sue\u00f1o y la noche, la parte inconsciente sin la cual todo lo expuesto a la luz \u00fanicamente se presentar\u00eda con la violencia de las certezas: un decorado de vanidades\u201d. De manera similar, los espacios urbanos abandonados pueden ser vistos como equivalentes modernos de esas grutas y criptas. Aunque a menudo pasan desapercibidos, estos lugares tienen una importancia que va m\u00e1s all\u00e1 de su apariencia superficial, pues interrogan las nociones de luz y oscuridad dentro de una ciudad, develando as\u00ed aspectos ocultos, muchas veces subestimados por quienes la habitamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras camino, el sol es extenuante, se refleja en el pavimento como si fuera un espejo, pone mi piel reseca y agrietada, gris como el cemento. Sigo andando como si estuviera hipnotizada, busco alg\u00fan cambio en el color del suelo, un verde, un rosado o lila, un azul o un amarillo. Casi siempre resulta, lo encuentro y est\u00e1 muy cerca de mis pies, una hebra de vida que, a veces tierna, me mira, y s\u00e9 que por debajo del cemento la tierra la mantiene fresca, constante en su promesa de nutrir las ra\u00edces de todas las hierbas, tambi\u00e9n de las que son ef\u00edmeras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay d\u00edas en que prefiero no mirar hacia arriba, no quisiera encontrarme con las ramas firmes de los \u00e1rboles rozando el cableado infinito, ni mucho menos ver, de nuevo, c\u00f3mo la monta\u00f1a contin\u00faa alej\u00e1ndose hasta que se desvanece. En cambio, dirijo mi atenci\u00f3n hacia abajo, donde encuentro los tallos m\u00e1s peque\u00f1os, para contemplar sus hojas y sus flores cubiertas de ceniza. Me esfuerzo en indagar cu\u00e1les son sus nombres, su historia y sus significados, hasta que poco a poco se vuelve muy dif\u00edcil olvidarme de ese paisaje extendido, como un bosque de juguete, por las banquetas y las grietas de los muros, en los bordes, en las ruinas y en cada rinc\u00f3n por donde camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo m\u00e1s com\u00fan es encontrarme, a ras del suelo, con el tono verde oscuro tan caracter\u00edstico de una hierba llamada <em>tianguispepetla<\/em>, una peque\u00f1a planta que se desarrolla horizontalmente. Sus tallos son lisos, de color rosa, similares a los de la verdolaga. La reconozco, es la primera que salta a mi vista, tal vez porque tengo el recuerdo de haberla temido. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, recuerdo haber seguido su rastro hasta la ra\u00edz, bajo sus hojas brillantes, arrancarla con firmeza para despu\u00e9s lavarla y hervirla. Era una pr\u00e1ctica com\u00fan entre las mujeres mayores de mi familia, preparar con esta hierba las temidas lavativas. Persigo ahora la hierba con la esperanza de que, tan solo con verla, act\u00fae de alg\u00fan modo en m\u00ed. Me concentro en esta idea, quisiera que me purgara de nuevo, que me limpiara por completo los humores como lo hac\u00eda entonces, pero ya nadie aplica ning\u00fan lavado, y no me atrevo a cortarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La hierba del <em>tianguispepetla <\/em>es una planta ruderal. Esto quiere decir que crece en sitios perturbados por la actividad humana, en orillas de carreteras o en terrenos abandonados y bald\u00edos. <em>Ruderalis<\/em> proviene del lat\u00edn <em>rudera<\/em>, forma plural de <em>rudus<\/em> que se refiere a escombros, fragmentos o restos de masa. Se utiliza para describir especies de plantas silvestres que se desarrollan en espacios alterados por el clima o por la actividad humana. Muchas de estas plantas coinciden con la flora arvense, es decir, aquellas que aparecen espont\u00e1neamente en campos de cultivo \u2014<em>arvum<\/em> significa campo cultivado\u2014.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed como los grafitis y otras formas de expresi\u00f3n emergen en muchos lugares olvidados para desafiar las reglas del buen gusto, estas plantas encuentran ah\u00ed su oportunidad para la supervivencia. A menudo, son denominadas \u201cmalas hierbas\u201d o \u201cmalezas\u201d debido a su capacidad para surgir de manera imprevista en lugares no deseados, propagarse r\u00e1pidamente y resistir incluso en condiciones adversas. Sin embargo, muchas de estas especies son nativas y han existido en esta tierra mucho antes de que nuestra ciudad moderna se impusiera sobre el paisaje. Es posible rastrear su origen, su historia, incluso conocer cu\u00e1les eran sus nombres originales, aquellos que les fueron otorgados en el lugar donde crec\u00edan de manera natural. Sus nombres reflejan el aprecio que se ten\u00eda por estas plantas, mucho antes de que fueran identificadas y clasificadas con el sistema taxon\u00f3mico de Linneo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras que las flores de la hierba del <em>tianguispepetla<\/em> aparecen tan discretas entre las hendiduras del piso, como estrellas peque\u00f1itas colocadas encima de sus hojas, he podido encontrar en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, como en un avistamiento, a la flor del chicalote. Esta flor solitaria no aparece de la nada en mi camino, es preciso buscarla. Despu\u00e9s de verla en la distancia, he tenido que abrirme paso varias veces, incluso entre mallas oxidadas y materiales desgastados que delimitan algunos terrenos bald\u00edos, porque he sentido la urgencia de hacerlo, as\u00ed que voy siguiendo una se\u00f1al. Buscando una mariposa entre las espinas, camino hasta mirar de cerca sus p\u00e9talos blancos o amarillos que, encima de sus hojas desgarradas, parecen de papel. He querido cortarla, llevarla a casa, ponerla en un vaso de agua para tenerla en mi cocina, pero es tan fr\u00e1gil y tan linda, estoy segura de que me mira, no me atrevo ni siquiera a recoger sus semillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana, una iniciativa que recopila informaci\u00f3n relacionada con plantas y pr\u00e1cticas medicinales de los pueblos originarios de M\u00e9xico, el chicalote, tambi\u00e9n conocido como <em>cardosanto<\/em>, ha sido utilizado tradicionalmente para aliviar el dolor asociado con diversas enfermedades oculares. Se reporta que Francisco Hern\u00e1ndez, protom\u00e9dico comisionado por Felipe II para dirigir una expedici\u00f3n cient\u00edfica en el siglo XVI, mencion\u00f3 sus propiedades curativas, se\u00f1alando que \u201ccura y disuelve las nubes de los ojos\u201d, es decir, las cataratas, y calma el dolor de cabeza. El chicalote pertenece al g\u00e9nero Argemone, dentro de la familia Papaveraceae, que comprende alrededor de 35 especies y tiene una amplia distribuci\u00f3n en todo el continente. Tambi\u00e9n se le conoce como adormidera o amapola mexicana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al indagar la presencia de estas plantas en los espacios urbanos, es inevitable no recuperar tambi\u00e9n su importancia hist\u00f3rica para la regi\u00f3n. La historia de la documentaci\u00f3n que conocemos sobre la bot\u00e1nica ind\u00edgena no es escasa, se remonta a las cartas de relaci\u00f3n enviadas por Hern\u00e1n Cort\u00e9s a Carlos V, donde se proporcionan las primeras descripciones de plantas y sus usos. Posteriormente, en el llamado <em>C\u00f3dice Florentino<\/em>, Bernardino de Sahag\u00fan recopil\u00f3, en colaboraci\u00f3n con informantes y asistentes ind\u00edgenas, abundante informaci\u00f3n sobre plantas, hierbas y pr\u00e1cticas antiguas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No tengo el valor para arrancar las ra\u00edces de la hierba del <em>tianguis, <\/em>ni para cortar la flor blanca y quebradiza del chicalote, pero de cualquier forma he querido seguirlas por el camino, imaginando que al verlas, al evocarlas, las ruderales que encuentro comparten conmigo su potencia, su dominio. Repito, como una f\u00f3rmula, la tonada que aprend\u00ed de la canci\u00f3n de Violeta Parra, \u201clas flores de mi jard\u00edn\/&nbsp; han de ser mis enfermeras\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta b\u00fasqueda, es frecuente observar a la hierba conocida como <em>hierba del golpe<\/em>. Su nombre cient\u00edfico, de acuerdo con la clasificaci\u00f3n binomial, es <em>Oenothera rosea<\/em>, as\u00ed lo indica el sitio especializado en malezas de la CONABIO (Comisi\u00f3n Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad), una p\u00e1gina que destaca en su inicio:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><em>Este sitio trata sobre las plantas silvestres que nos rodean en los paisajes cambiados por el ser humano:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>las molestas, las \u00fatiles, las bellas, las curiosas,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>las que son parte de la diversidad biol\u00f3gica y cultural que disfrutamos en M\u00e9xico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es imposible recorrer ning\u00fan trayecto a pie, ni siquiera el m\u00e1s breve, sin que las flores rosas de la <em>Oenothera<\/em> aparezcan y abunden en los bordes entre el arroyo y la banqueta. Las observo, inclinando todo el cuerpo para distinguir su forma cuadrada, sus cuatro p\u00e9talos orientados cada uno hacia un punto cardinal, como si me anunciara un plano terrestre. La hierba del golpe nace, ef\u00edmera, de la tierra que subyace a la banqueta, entretejida con verdolagas, aceitillas, salvias y con hierba de la golondrina. En el camino bajo el sol, entre las grietas, he aprendido a reconocer sus formas, sus colores, a distinguirlas, aunque la monta\u00f1a azul \u2014en la distancia\u2014 contin\u00fae alej\u00e1ndose con el pasar de los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clement, G. (2019). <em>Breve historia del jard\u00edn.<\/em> Editorial Gustavo Gili.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana. (s.f.). http:\/\/www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx\/<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comisi\u00f3n Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. (s.f.). <em>Malezas de M\u00e9xico. <\/em>http:\/\/www.conabio.gob.mx\/malezasdemexico\/2inicio\/home-malezas-mexico.htm<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el camino bajo el sol, entre las grietas, he aprendido a reconocer sus formas, sus colores, a distinguirlas, aunque la monta\u00f1a azul \u2014en la distancia\u2014 contin\u00fae alej\u00e1ndose con el pasar de los d\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56686,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[1034,1035,35,1036,1037,38,261,1038],"ppma_author":[2784],"class_list":["post-54864","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-chicalote","tag-hierba","tag-jardin","tag-maleza","tag-medicina-tradicional","tag-plantas","tag-raices","tag-verdolaga","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2784,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"gina-moctezuma","display_name":"Georgina Moctezuma","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Georgina","last_name":"Moctezuma","user_url":"","job_title":"","description":"Georgina Ang\u00e9lica Moctezuma Ruiz es originaria de la ciudad de Puebla. 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