{"id":54833,"date":"2024-05-07T07:00:00","date_gmt":"2024-05-07T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54833"},"modified":"2025-06-24T20:54:02","modified_gmt":"2025-06-24T20:54:02","slug":"el-ultimo-profeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54833","title":{"rendered":"El \u00faltimo profeta"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">There is no God and we are his prophets.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>The Road<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Cormac McCarthy<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata de una coincidencia que no he terminado de entender \u2014o que quiz\u00e1 no haya que entender\u2014. Hab\u00eda comenzado a leer a Cormac McCarthy a finales de 2022, movido por una suerte de deuda abstracta. Una figura como la suya resultaba dif\u00edcil de eludir; impregnada en sitios que iban, desde las pel\u00edculas de los hermanos Coen, hasta las p\u00e1ginas de otros autores y autoras con los que me form\u00e9. Cuando al fin me acerqu\u00e9 a las novelas del escritor estadounidense, (nacido en Rhode Island el 20 de julio de 1933) no pude evitar sentir que llegaba tarde. Acaso los buenos libros siempre nos dejan con esa impresi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Trabajaba entonces en una peque\u00f1a estancia de investigaci\u00f3n. Egresado apenas y suspendido en la burocracia que me dar\u00eda mi t\u00edtulo, gastaba las horas de espera entre experimento y experimento \u2014era el encargado de cuidar unos cuantos reactores llenos de bacterias que produc\u00edan hidr\u00f3geno\u2014 leyendo a McCarthy, con el asombro que provocan los hallazgos sostenidos. Despu\u00e9s de terminar <em>Blood Meridian <\/em>en un par de d\u00edas, sorprendido, me apresur\u00e9 a hacer lo mismo con <em>No Country for Old Men<\/em>. De entre las ediciones r\u00fasticas publicadas por Picador de las que me hab\u00eda hecho a trav\u00e9s de internet, omit\u00ed leer <em>The Road<\/em>, quiz\u00e1 temeroso de su tema, consciente de los alcances monstruosos de la prosa del autor. Pasados los meses, terminado incluso mi trabajo con las bacterias, estuve reuniendo de a poco buena parte de la obra de McCarthy.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue hasta la segunda semana de junio cuando alg\u00fan azar me orill\u00f3 a hojear la dist\u00f3pica <em>The Road<\/em>. Aquella fue una de las experiencias de lectura m\u00e1s ominosas y al mismo tiempo magn\u00e9ticas por las que he pasado. Euf\u00f3rico a\u00fan, a media historia sobre un mundo quemado que se negaba a terminar de morir, lleg\u00f3 el d\u00eda 13 de junio. Un martes. Cormac McCarthy hab\u00eda muerto, a los 89 a\u00f1os, en Nuevo M\u00e9xico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Nights dark beyond darkness and the days more gray each one that what had gone before.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A trav\u00e9s de un glaucoma, una p\u00e9rdida de nitidez: as\u00ed es como pueden observarse los contornos de lo que queda del mundo en <em>The Road<\/em>. Es probable que el proyecto est\u00e9tico de McCarthy \u2014ejecutado con la maestr\u00eda digna de uno de los narradores anglosajones m\u00e1s potentes de la segunda mitad del siglo XX\u2014 haya estado guiado por una suerte de adivinaci\u00f3n, un ejercicio imaginativo cuya meta era aventurar las posibilidades de la vida humana despu\u00e9s del exterminio. Sin dioses y sin hombres; solo bestias en busca de carne. Los barrios suburbanos estadounidenses sirven como la met\u00e1fora perfecta de las cosas que se pudren desde el interior: el padre y el hijo, que protagonizan la novela, huyen de posibles atacantes mientras se protegen apenas por un arma y agotan la costa de su pa\u00eds a trav\u00e9s de la carretera. Acaecido a medias el fin del mundo, la periferia se convierte en el nicho ecol\u00f3gico de los escasos sobrevivientes. Su rutina se vuelve la excusa de un desplazamiento inagotable, paranoia perpetua de la aniquilaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las mejores obras de McCarthy (al menos las m\u00e1s procuradas por la cr\u00edtica y los lectores) comparten el signo de la sangre y el fuego. No sorprende que en <em>The Road <\/em>la percepci\u00f3n del mundo est\u00e9 mediada por una capa de ceniza que nunca termina de asentarse sobre el suelo: se deja claro que el incendio ha ocurrido ya; lo que nos queda entre las manos es tan solo el remanente de la cat\u00e1strofe, holocausto de escombros y devastaci\u00f3n. M\u00e1s que la mera violencia, lo que hermana a sus novelas es la perpetraci\u00f3n de la masacre como un suceso liminal; muerte concatenada que ocurre fuera del tiempo actual. La brutalidad de la caza humana en <em>Blood Meridian<\/em> tiene lugar en el lejano desierto americano durante el siglo XIX, as\u00ed como la desesperanza que se muestra en <em>The Road <\/em>se desenvuelve en los a\u00f1os posteriores a la ca\u00edda de la civilizaci\u00f3n misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta cadencia de huesos y tripas hace que a la narrativa de McCarthy le vaya tan bien una prosa, aunque lac\u00f3nica en su sintaxis, que logra acaparar el horror y la decadencia, con una vastedad que apenas cabe entre las p\u00e1ginas de la historia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como si de arcilla se tratase, <em>The Road <\/em>moldea las formas posibles del horror humano. Dilatadas, deformes, exhaustas, desfiguradas; las manipula hasta agotar todas las manifestaciones existentes de la crueldad y el salvajismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo con p\u00e1nico uno de los pasajes m\u00e1s perturbadores con los que he llegado a toparme en ese y en cualquier otro libro. Padre e hijo, durante su migraci\u00f3n perpetua, al quedarse sin comida dan con el cad\u00e1ver de un beb\u00e9 que se presenta ante sus ojos de la forma m\u00e1s s\u00f3rdida imaginable: decapitado, se asa sobre una parrilla. Otras manos comienzan a devorarlo y lo dejan a medio camino de la inexistencia material, m\u00e1s muerto de lo que un cuerpo merecer\u00eda estar. El delirio de la moralidad puesta a prueba es doloroso, temible, lacerante: el padre sabe que, aunque el beb\u00e9 est\u00e9 ya muerto y no puedan causarle m\u00e1s dolor al comerlo, ni \u00e9l ni su hijo podr\u00edan traicionar su regla de no devorar gente, bajo ninguna circunstancia. Este acto de desoladora resistencia sirve para reafirmar que ambos, despu\u00e9s de tanta degradaci\u00f3n, a\u00fan siguen siendo humanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese sentido, McCarthy extiende las posibilidades de la condici\u00f3n humana no solo hacia los rincones m\u00e1s ignominiosos, sino tambi\u00e9n hacia los m\u00e1s radiantes. Probablemente, uno de los logros secundarios de la novela no le compete ni a la narratolog\u00eda ni a la est\u00e9tica, sino al sentido moral: mientras el libro avanza atestiguamos los alcances de la dureza del esp\u00edritu y su capacidad de resistir al envilecimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras escrib\u00eda <em>The Road<\/em>, McCarthy tuvo que lidiar con el hecho de ser un padre viejo. Al publicarse el libro, \u00e9l ten\u00eda 73 a\u00f1os y su hijo, a quien nunca ocult\u00f3 como una de las principales inspiraciones para el nacimiento de la historia, ten\u00eda apenas ocho. Entreveo en la paternidad tard\u00eda un reflejo de la esperanza que, oculta entre las cenizas y la muerte, habita los tramos m\u00e1s importantes de la novela. Es probable que McCarthy, siempre l\u00facido e incisivo, consciente del estado del mundo que estaba por abandonar, haya pensado en su obra como un sue\u00f1o de redenci\u00f3n, una declaraci\u00f3n de fe.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>There is no God and we are his prophets.&nbsp; The Road Cormac McCarthy Se trata de una coincidencia que no he terminado de entender \u2014o que quiz\u00e1 no haya que entender\u2014. Hab\u00eda comenzado a leer a Cormac McCarthy a finales de 2022, movido por una suerte de deuda abstracta. 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Es narrador, ensayista y divulgador cient\u00edfico. Ha sido ganador de los concursos \u201cCreadores Literarios FIL Joven\u201d (en las categor\u00edas de cuento y microcuento), \u201cLuvina Joven\u201d (en las categor\u00edas de cuento y ensayo) y del Premio Nacional de Ensayo Carlos Fuentes, que otorga la Universidad Veracruzana. Algunos de sus textos han sido publicados en las revistas Luvina, Punto de Partida, Pirocromo, Vaiv\u00e9n, Cat\u00e1lisis y GATA QUE LADRA."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54833","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=54833"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54833\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57036,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54833\/revisions\/57036"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/57035"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=54833"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=54833"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=54833"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=54833"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}