{"id":54823,"date":"2024-05-02T09:39:34","date_gmt":"2024-05-02T15:39:34","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54823"},"modified":"2025-06-24T20:52:20","modified_gmt":"2025-06-24T20:52:20","slug":"chayet-kinal-las-formas-de-la-ausencia-de-delmar-penka","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54823","title":{"rendered":"<em>Ch\u2019ayet k\u2019inal \/ Las formas de la ausencia<\/em> de Delmar Penka"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Delmar Penka es un joven escritor en lengua tseltal nacido en Tenejapa, Chiapas, 1990. Lo conoc\u00ed cuando ambos fuimos becarios del FONCA, emisi\u00f3n 2017-2018, en donde \u00e9l escrib\u00eda su primer libro de ensayo titulado <em>Te sututet ixtabil \/ El giro de la pelota<\/em>, mismo que public\u00f3 en 2020 con el Coneculta, Chiapas. En la obra explora el tema del juego de basquetbol en los pueblos mayas y su relaci\u00f3n con el juego de pelota maya prehisp\u00e1nico, con un dominio del lenguaje narrativo admirable.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escuchar y leer a Delmar Penka me hace notar que, aparte de ser un \u00e1vido lector y tener gusto por el cine, trae una propuesta literaria diferente de la que se escrib\u00eda en Chiapas, con una voz fresca aborda un g\u00e9nero nuevo tanto en el idioma tseltal como en el tsotsil: el ensayo literario. Esto no es nada menor; la poes\u00eda, el cuento, la novela, el teatro y los discursos orales como formas tradicionales eran los g\u00e9neros dominantes en la literatura ind\u00edgena contempor\u00e1nea. Incluso, como afirma Carlos Montemayor, la monograf\u00eda era lo que m\u00e1s escrib\u00edan los intelectuales ind\u00edgenas durante los a\u00f1os noventa y principios del siglo XXI en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre dichos trabajos, Montemayor anota que el ensayo \u201centre los escritores ind\u00edgenas es muy creativo en este momento por la diversidad de temas, por la imprecisi\u00f3n de sus diferencias con el cuento y por las numerosas ocasiones en que el ensayo se convierte en un arma de defensa cultural y pol\u00edtica\u201d (<em>La literatura actual en las lenguas ind\u00edgenas de M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, Universidad Iberoamericana, 2001, p. 107).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llama la atenci\u00f3n que Montemayor se refiera al ensayo por \u201cla imprecisi\u00f3n de sus diferencias con el cuento\u201d y de su uso como \u201carma de defensa cultural\u201d. M\u00e1s adelante, aclara que para separar los textos que recib\u00eda de los autores, tuvo que elaborar un criterio que le permitiera ubicar su posible g\u00e9nero. De esta manera, \u201csi una historia era autosuficiente en s\u00ed misma por sus <em>motivos epis\u00f3dicos<\/em>, <em>objetuales<\/em> o de <em>personajes<\/em>, pertenec\u00eda al g\u00e9nero del cuento; si la historia requer\u00eda una informaci\u00f3n suplementaria o elementos de investigaci\u00f3n diversos a sus <em>motivos<\/em> narrativos, ser\u00eda un ensayo o una cr\u00f3nica\u201d (2001, p. 46, las cursivas son del autor).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Montemayor era consciente de que los escritores ind\u00edgenas no acataban las reglas b\u00e1sicas de composici\u00f3n de los distintos g\u00e9neros literarios que \u00e9l conoc\u00eda perfectamente. Esa imprecisi\u00f3n de sus diferencias entre la narrativa y el ensayo \u2014esto debido a que la mayor\u00eda de los autores no ten\u00edan una formaci\u00f3n profesional en la escritura literaria, principalmente se desempe\u00f1aban como maestros de primaria\u2014 obliga a Montemayor a meter los textos en una camisa de fuerzas, concebida desde el campo literario occidental, para definir si era cuento, ensayo o cr\u00f3nica, o incluso una monograf\u00eda. Lo que era com\u00fan en todos los textos era su funci\u00f3n, independientemente de su g\u00e9nero, como un arma de defensa cultural. Es decir, no hab\u00eda una preocupaci\u00f3n literaria como tal sino su uso como una herramienta de lucha y de resistencia ling\u00fc\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A dos d\u00e9cadas del siglo XXI la exploraci\u00f3n de los g\u00e9neros literarios por escritores en lenguas originarias es cada vez m\u00e1s consciente y profesional. La b\u00fasqueda literaria de Delmar Penka es comprometida, pues tres a\u00f1os despu\u00e9s de su primera obra, y con el apoyo por segunda ocasi\u00f3n del FONCA, publica su segundo libro de ensayo titulado <em>Ch\u2019ayet k\u2019inal \/ Las formas de la ausencia, <\/em>ahora con el sello editorial del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, de la colecci\u00f3n Fondo Editorial Tierra Adentro. Delmar Penka es el segundo autor chiapaneco que publica en esta colecci\u00f3n, en formato biling\u00fce tseltal-espa\u00f1ol, despu\u00e9s de Susi Bentzulul con su poemario en tsotsil <em>Tenbilal antsetik \/ Mujeres olvidadas<\/em> (FCE\/FETA, 2022).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Las formas de la ausencia<\/em> es una obra art\u00edstica. En ella vemos que el fin est\u00e9tico y creativo de la escritura se entrelaza perfectamente con el proceso reflexivo del contenido. Esa \u201cimprecisi\u00f3n de las diferencias con el cuento\u201d de la que hablaba Montemayor, vi\u00e9ndolo desde el punto de vista estricto de la forma del ensayo literario actual, se vuelve su caracter\u00edstica principal. Como bien lo dice Bel\u00e9n Hern\u00e1ndez, \u201clo que confiere car\u00e1cter literario a un ensayo no es su tem\u00e1tica (\u2026), que puede oscilar entre las reflexiones m\u00e1s graves y el apunte m\u00e1s fr\u00edvolo, ni la finalidad ideol\u00f3gica de la obra; sino el tratamiento est\u00e9tico del texto, el uso de recursos ling\u00fc\u00edsticos con pretensi\u00f3n est\u00e9tica\u201d (\u201cEl ensayo como ficci\u00f3n y pensamiento\u201d, en <em>El ensayo como g\u00e9nero literario<\/em>, Espa\u00f1a, Universidad de Murcia, 2005, p. 152).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Delmar Penka consigue en su segunda obra una finalidad literaria desde lo \u00edntimo y subjetivo. En <em>Las formas de la ausencia<\/em> esa finalidad est\u00e9tica est\u00e1 en el tratamiento po\u00e9tico que le da al lenguaje. Definir la ausencia, su tema central, es acorde al problema de la definici\u00f3n del g\u00e9nero en que est\u00e1 escrito. La maleabilidad de la forma conecta con la imprecisi\u00f3n del contenido. La ausencia muta de significados, es experiencia \u00edntima y su expresi\u00f3n es \u00fanica, subjetiva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Delmar Penka esboza siete rutas de reflexi\u00f3n y las encarna con acontecimientos ocurridos desde su experiencia personal o con amigos \u00edntimos. En este sentido, como en <em>El giro de la pelota<\/em>, en <em>Las formas de la ausencia<\/em> existe una fuerte carga autobiogr\u00e1fica que le sirve al autor como estrategia literaria de reflexi\u00f3n en primera persona, un \u201cyo\u201d que se <em>piensa<\/em> mediante la introspecci\u00f3n, tal como lo define al inicio de la obra: \u201c<em>Introspecci\u00f3n<\/em>: acci\u00f3n de mirar al interior del coraz\u00f3n. Se define como una forma de aprendizaje para cambiar lo que hemos sido, para ordenar el caos que tenemos\u201d (p. 17, la cursiva es del autor).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El uso de la memoria individual, como se conoce en el trascurso de los siete apartados que componen la obra \u2014\u201cCh\u2019aybil biluketik (Cosas perdidas)\u201d, \u201cTe stsaltomba o\u2019tanil (El duelo)\u201d, \u201cK\u2019ubul ay te jna (Lejos de casas)\u201d, \u201cSch\u2019ata jbajtik ta patil (Reencuentros postergados)\u201d, \u201cPojbil ch\u2019ulel (Alma despojada)\u201d, \u201cTup\u2019en k\u2019ajk\u2019 (Fuegos extintos)\u201d y \u201cJeltesel ta o\u2019tan (Resurgir adentro)\u201d\u2014 tiene un peso importante en la literatura en lengua tseltal que se escribe con nuevas b\u00fasquedas tanto en su car\u00e1cter tem\u00e1tico como formal. Es decir, la noci\u00f3n de colectividad o de la memoria colectiva en la obra literaria como una caracter\u00edstica de la literatura en lenguas originarias del siglo XX se rompe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idea anterior la confirma el ensayista y poeta chiapaneco Ignacio Ruiz- P\u00e9rez, cuando dice que los ensayos recientes chiapanecos \u201cbasan su efecto de sentido en la construcci\u00f3n de subjetividades liminales que se convierten en m\u00e1scaras que negocian sus m\u00faltiples identidades en entornos fragmentarios, destotalizados, carentes de una narrativa lineal y estrechamente vinculados a la otredad\u201d (Apuntes sobre el ensayo reciente en Chiapas\u201d, en <em>La palabra y el hombre. Revista de la Universidad Veracruzana<\/em> (52), M\u00e9xico, Universidad Veracruzana, 2021, p. 34). En particular, Ruiz-P\u00e9rez observa en el primer ensayo de Delmar Penka un juego con la subjetividad en sus reflexiones: \u201cPenka alterna y yuxtapone la imagen de un grupo de j\u00f3venes jugando basquetbol con la ic\u00f3nica pr\u00e1ctica del rito mesoamericano tal como se relata en el <em>Popol Vuh<\/em>, acontecimientos que sirven de pretexto al ensayista para reflexionar sobre la relaci\u00f3n entre distintas temporalidades y circunstancias \u2014culturales y sociales\u2014 que conviven en su propia subjetividad\u201d (p. 35).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voz que enuncia en <em>Las formas de la ausencia<\/em> bosqueja varias ideas de la ausencia como la de su perro Fluppy, una reflexi\u00f3n detonada a partir de la observaci\u00f3n de las formas de las nubes, a modo de un ejercicio de memoria visual; o la ausencia de Venancia, la abuela del autor, quien muri\u00f3 hac\u00eda algunos a\u00f1os. Estas dos muertes las contrapone con el sentido de la presencia del recuerdo, o de sus huellas en la vida cotidiana, por lo que \u201cLa ausencia es un lugar extra\u00f1o donde muda todo lo que ya no est\u00e1 con nosotros: las cosas, las personas, la compa\u00f1\u00eda, las caricias, las palabras\u201d (p. 26); m\u00e1s adelante nos dice que \u201cAs\u00ed las ausencias se transforman en fantasmas y dioses, tormentas y para\u00edsos\u201d (p. 26).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su relaci\u00f3n \u00edntima con estas ausencias lo hace sentirse obligado a comprender, a revivir en la escritura qui\u00e9n fue y c\u00f3mo a partir de estas p\u00e9rdidas y su presencia fantasmag\u00f3rica lo han cambiado, lo han hecho quien es hoy. La escritura se vuelve tambi\u00e9n un lugar de ordenaci\u00f3n de esa vivencia ca\u00f3tica de uno mismo, de los recuerdos que con el tiempo se van difuminando o transformando con los que ya no est\u00e1n. As\u00ed, escribir sobre uno mismo, a decir de Sylvia Molloy, \u201cser\u00eda ese esfuerzo, siempre renovado y siempre fallido, de dar voz a aquello que no habla, de dar vida a lo muerto, dot\u00e1ndolo de una m\u00e1scara textual\u201d (\u201cFicciones de la autobiograf\u00eda\u201d, en la revista <em>Vuelta <\/em>(253)<em>, <\/em>diciembre de 1997, p. 66).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ausencia tambi\u00e9n se experimenta en el alejamiento de uno mismo del hogar, de los familiares. Eso lo reflexiona el autor al rememorar lo que le sucedi\u00f3 a un amigo suyo al viajar a los Estados Unidos, y durante su ausencia ocurre la p\u00e9rdida de su abuelo, persona que le hab\u00eda ense\u00f1ado muchas estrategias de trabajo en el campo, en la monta\u00f1a; asimismo, la ausencia sucede en la salida de la t\u00eda Delia de su paraje y quien desapareci\u00f3 por m\u00e1s de veinte a\u00f1os, tanto que afect\u00f3 la vida cotidiana de su madre y familiares. El autor no olvida estos acontecimientos, aunque los haya vivido desde muy peque\u00f1o. Incluso con esa inocencia infantil cuando sucedieron las cosas cree que la escritura haya hecho posible que la t\u00eda Delia regresara con vida a su paraje. Con la escritura se busca a los seres ausentes para hacerlos presentes, incluso d\u00e1ndose cuenta que uno mismo puede ser el ausente para alguien: \u201cSomos la metamorfosis de una caricia, una voz, un aliento, algo que ya no vuelve, pero que pervive en alguna parte de nosotros\u201d (p. 73).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un momento crucial del libro es cuando aborda sobre la noci\u00f3n del <em>ch\u2019ulel<\/em>, un elemento cultural y metaf\u00edsico del pensamiento tseltal y tsotsil. El alma, piensa el autor, \u201ces sustancia intangible, fuerza interior del ser que propicia el primero de todos los latidos y el \u00faltimo que liberamos al morir. Nuestro aire sagrado\u201d (p. 168). Esta noci\u00f3n se desarrolla en dos apartados del libro sobre la idea de que hay lugares no habitables porque seres sobrenaturales, incluyendo a los dioses, lo impiden por su presencia en ese lugar. Quienes confrontan esta creencia lo pueden pagar con la vida misma o la de sus familiares. Este acontecimiento lo padecen los ni\u00f1os Florencia y Josu\u00e9, los primos del autor, quienes de manera inexplicable comienzan a enfermarse hasta perder la vida como si una epidemia o un hechizo los atacara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La enfermedad del <em>ch\u2019ulel<\/em> se desplaza en el dif\u00edcil momento en que una persona, un joven, decide quitarse la vida. El autor habla del suicidio como un problema social ocasionado por la migraci\u00f3n y el alcoholismo; tambi\u00e9n es algo personal ocasionado por los estados de \u00e1nimo como una enfermedad: la depresi\u00f3n. Cuando se tiene la oportunidad de salvaci\u00f3n, dentro de la cultura tseltal existen personas preparadas para llamar el alma de donde se ha extraviado o ha sido atacada por otro esp\u00edritu. De esa manera, \u201cLa palabra es el conjuro del alma\u201d (Penka, p. 182), la palabra que se reza, que se canta, que se escribe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Delmar Penka cierra el libro con una reflexi\u00f3n sobre la p\u00e9rdida de la pareja no por la muerte sino por la separaci\u00f3n. Esta experiencia, nos advierte el autor, son subjetivas y \u00fanicas. Cada quien enfrenta y supera el duelo, la nostalgia, o la separaci\u00f3n. En este nivel del documento, la ausencia recobra mayor significado en el ensayo pues el mismo autor no intenta justificar los hechos sino comprender ese sentimiento encarnado en su propia vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lectura de esta obra no solamente nos lleva a conocer el terreno cultural del cual pertenece el autor o las expresiones propias de su cultura con relaci\u00f3n a ciertas formas de pensamiento, definitivamente el lector queda tocado por las palabras usadas atinadamente para materializar su experiencia de vida, su dolor, su duelo, su anhelo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como lo expresa Cesia Ziona, \u201cDe naturaleza reflexiva e interpretativa, [el ensayo] es tambi\u00e9n flexible, subjetivo y donde existe muy especialmente la participaci\u00f3n del lector, sobre todo por su intimidad\u201d (\u201cEl ensayo literario en Hispanoam\u00e9rica. Su expresi\u00f3n en Venezuela\u201d, en <em>Actas XIII Congreso AIH<\/em> (Tomo 3), Universidad Central de Venezuela). La intimidad en el ensayo de Delmar Penka es parte subjetiva de su composici\u00f3n. La muerte, la huida, el suicidio, la separaci\u00f3n son formas en que se han ido las personas m\u00e1s queridas por \u00e9l, incluyendo la mascota. El lector no puede pasar desapercibido frente a ese tono nost\u00e1lgico, anhelante de encontrar un rostro o los rostros difuminados en el tiempo y con el tiempo. La escritura, m\u00e1s all\u00e1 de su forma ensay\u00edstica y autobiogr\u00e1fica, se vuelve un lugar de encuentros de voces y de m\u00e1scaras que configuran la idea del (no) ser y del (no) estar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra, sin lugar a dudas, tendr\u00e1 un alcance grande en su difusi\u00f3n y con ella presenta tambi\u00e9n un nuevo rostro de la literatura chiapaneca y mexicana. Delmar Penka es un autor que coloca la literatura en lenguas mayas en una escena literaria con una expresi\u00f3n cultural y literaria desde la diversidad. La belleza de su escritura no dejar\u00e1 indiferente el gusto y el coraz\u00f3n de cada lector.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Portada-de-22Las-formas-de-la-ausencia22-Penka-348x600.jpg\" alt=\"Portada de &quot;Ch\u2019ayet k\u2019inal \/ Las formas de la ausencia&quot;, Delmar Penka. Colecci\u00f3n Tierra Adentro, FCE. 2024.\" class=\"wp-image-54813\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada de &#8220;Ch\u2019ayet k\u2019inal \/ Las formas de la ausencia&#8221;, Delmar Penka. Colecci\u00f3n Tierra Adentro, FCE. 2024.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/elfondoenlinea.com\/Detalle.aspx?ctit=9786071682796\">Link para compra en la Librer\u00eda virtual FCE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Delmar Penka es un joven escritor en lengua tseltal nacido en Tenejapa, Chiapas, 1990. Lo conoc\u00ed cuando ambos fuimos becarios del FONCA, emisi\u00f3n 2017-2018, en donde \u00e9l escrib\u00eda su primer libro de ensayo titulado Te sututet ixtabil \/ El giro de la pelota, mismo que public\u00f3 en 2020 con el Coneculta, Chiapas. 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Es autor del libro de cuentos <em>Los hijos errantes<\/em> (2014); coautor del poemario <em>Ts\u2019unun<\/em>, <em>Los sue\u00f1os del colibr\u00ed<\/em> (2017) y <em>Luna Ardiente<\/em> (2009); ha sido antologado en la edici\u00f3n triling\u00fce <em>Chiapas maya awakening<\/em> (2017), <em>El cuento en Chiapas<\/em> (1913-2015) (2017), <em>I Antolog\u00eda de narrativa chiapaneca<\/em> (2017) y <em>Silencio sin frontera<\/em> (2011). Ha publicado en el suplemento \"Ojarasca\" de <em>La Jornada<\/em>; en las revistas <em>Documentos Ling\u00fc\u00edsticos y Literarios<\/em> (2018), <em>Punto de Partida<\/em> (2016) y <em>Di\u00e1spora<\/em> (No. 3). 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