{"id":54664,"date":"2024-04-11T07:05:00","date_gmt":"2024-04-11T13:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54664"},"modified":"2026-10-06T10:37:41","modified_gmt":"2026-10-06T16:37:41","slug":"macondo-no-tiene-quien-le-escriba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54664","title":{"rendered":"MACONDO NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">10 a\u00f1os sin Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Morirse lo pone a uno de moda, pero es una moda pasajera<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">                    que el escritor no disfruta.<\/p>\n<cite>Javier Mar\u00edas<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estas \u00faltimas semanas le he dado muchas vueltas al tema de los manuscritos p\u00f3stumos. \u00bfHasta qu\u00e9 grado es v\u00e1lido lucrar con el archivo literario de un escritor muerto? Por un lado, entiendo el punto de vista de los autores y distingo dos actitudes diametralmente opuestas con respecto a sus in\u00e9ditos. Est\u00e1n los que fusionaron arte y vida y cada garabato lo convirtieron en un preciado objeto art\u00edstico digno de la posteridad. Tambi\u00e9n est\u00e1n los que cosecharon una obra preciosista, bien delimitada de su quehacer cotidiano, y fueron geniales en su obra y tediosamente ordinarios en su d\u00eda a d\u00eda. Entonces, \u00bfdeben los herederos apostar la memoria de sus c\u00e9lebres antepasados, ya sea con un fin monetario, o para seguir avivando la llama de su talento en el porvenir?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una pregunta tentacular que desprende otro rizoma de respuestas, seg\u00fan sea el caso. Hay quien cree que Virgilio y Kafka nunca hablaron en serio cuando pidieron que sus manuscritos se convirtieran en cenizas tras su muerte, y c\u00f3mo le agradecemos a sus respectivos albaceas que no hicieran caso. Su po\u00e9tica a\u00fan navega por el imaginario popular y ser\u00eda dif\u00edcil concebir la actualidad sin el periplo de Eneas o el m\u00e1s kafkiano de los textos kafkianos, <em>El proceso<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otros casos, la publicaci\u00f3n de confidencias, quiz\u00e1 demasiado \u00edntimas, de autores canonizados hace un cortocircuito en la mente de los lectores m\u00e1s respetuosos. \u00bfDeber\u00eda estar yo leyendo esto?, se preguntaron muchos con los diarios g\u00e1stricos de Thomas Mann, donde tomaba nota de cada uno de sus achaques; le pas\u00f3 por la mente a Dorothy Parker al leer el <em>Diario<\/em> de la cuentista neozelandesa Katherine Mansfield: \u201cLo que leemos es tan \u00edntimo que casi me siento culpable por haber transitado estas p\u00e1ginas. Es un libro magn\u00edfico, pero creo que solo los grandes y tristes ojos de Katherine deber\u00edan haberlo le\u00eddo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existe otra variedad de autores, en su mayor\u00eda poetas dementes, que entremezclaban a tal grado vida y obra que cualquier cosa suya que se publique en la posteridad nutre y sigue engrandeciendo su leyenda. Me ocurri\u00f3 al leer <em>\u201cLa historia nos absorber\u00e1\u201d<\/em>, epigramas o glosas surrealistas que garabate\u00f3 el poeta Mario Santiago Papasquiaro sobre las p\u00e1ginas de un libro de Orlando Guillen y que edit\u00f3 bellamente Ediciones Sin Fin. Siento algo semejante con <em>Cartas a la princesa<\/em>, la relaci\u00f3n epistolar, brillantemente editada por Ignacio Echevarr\u00eda, que sostuvo el novelista uruguayo Mario Levrero con su amiga, doctora y m\u00e1s tarde esposa Alicia Hoppe. Si bien se trata de textos \u00edntimos, pareciera que estos autores hubieran escrito cada letra, cada recibo, cada lista del s\u00faper, pensando en su legado literario. Tambi\u00e9n tiene algo que ver con la consagraci\u00f3n en vida, de donde desprendo <strong>mi primera sentencia: los escritores raros son m\u00e1s interesantes en la posteridad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensemos ahora en el esc\u00e1ndalo editorial m\u00e1s reciente, una novela p\u00f3stuma de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, <em>En agosto nos vemos<\/em> (Diana, 2024). Una novela en la que Gabo trabaj\u00f3 con mucho esfuerzo hasta que ya no pudo y le pidi\u00f3 a sus herederos que la destruyeran por imperfecta. \u00bfHicieron bien en ignorarlo y regalarle a los lectores del siglo XXI una \u00faltima obra del premio Nobel colombiano? \u00bfActuaron como Max Brod al negarse a quemar los papeles p\u00f3stumos de Kafka o como los editores rapaces de <em>Millenium<\/em>, la saga policiaca, que siguen sacando secuelas de la trilog\u00eda de Steig Larsson que ya a pocos interesan? De aqu\u00ed desprendo <strong>mi segunda sentencia<em>: <\/em>la calidad est\u00e9tica de una obra eximir\u00e1 a sus herederos de la culpa de lucrar con los manuscritos p\u00f3stumos de sus talentosos parientes.<\/strong>\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, entiendo la postura del lector, sobre todo la del lector obsesivo, la del narrador de <em>Los papeles de Aspern<\/em> de Henry James que est\u00e1 dispuesto a todo con tal de conocer un fragmento m\u00e1s de la obra de su autor predilecto; a veces por verdadera devoci\u00f3n, a veces por inter\u00e9s academicista. Pero de todas las perspectivas, me quedo con la que comparti\u00f3 Javier Mar\u00edas sobre su amor por la obra de Thomas Bernhard. Fue \u00e9l quien promovi\u00f3 que la obra del genio austriaco se publicara en espa\u00f1ol por primera vez con la editorial Alfaguara (aunque le pusieron muchos peros en su momento) y de inmediato el estilo laber\u00edntico de Bernhard adoctrin\u00f3 en las siguientes generaciones a un centenar de imitadores hispanoamericanos. Sin embargo, Mar\u00edas contaba que \u00e9l guard\u00f3 sin leer la \u00faltima de las novelas de Bernhard, <em>Extinci\u00f3n<\/em>, para que siempre le quedara algo nuevo de \u00e9l en el futuro; ese libro, in\u00e9dito a sus ojos, le daba esperanza de que la literatura siguiera siendo excelente el d\u00eda de ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A m\u00ed me ha pasado lo mismo innumerables veces \u2014teniendo en cuenta que los libros que m\u00e1s me gustan los escribieron autores que les dio por morirse en mi juventud\u2014, me pas\u00f3 con el mismo Javier Mar\u00edas, cuya novela <em>El monarca del tiempo<\/em> guardo en un estante esperando mi vejez, si es que llego a viejo. Cuando lo conoc\u00ed en Madrid y se lo cont\u00e9, Mar\u00edas me contest\u00f3 secamente: \u201cNo vale mucho la pena\u201d. Tambi\u00e9n me ocurri\u00f3 con <em>Sepulcros de vaqueros<\/em>, libro p\u00f3stumo de Roberto Bola\u00f1o que en su momento suscit\u00f3 cr\u00edticas por su publicaci\u00f3n semejantes a las de <em>En agosto nos vemos<\/em>. Recuerdo que iba a la mitad de la segunda <em>nouvelle<\/em> de las tres que conforman el conjunto y en un instante me di cuenta de dos cosas, que de verdad la estaba disfrutando y que, cuando llegara al punto final, habr\u00eda terminado de leer todo lo que Bola\u00f1o hab\u00eda escrito; sin pensarlo, lanc\u00e9 el libro por los aires y nunca m\u00e1s volv\u00ed a atisbar ni una letra de su interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un sentimiento similar me contuvo al imbuirme en la historia de Ana Magdalena Bach, protagonista de la novela p\u00f3stuma de Garc\u00eda M\u00e1rquez, <em>En agosto nos vemos<\/em>. Ana Magdalena es una mujer de 46 a\u00f1os, hija de m\u00fasicos, y est\u00e1 casada desde hace 27 a\u00f1os con Domenico Amar\u00eds, un director de orquesta tambi\u00e9n hijo de m\u00fasicos: \u201cun caricaturista musical capaz de salvar una fiesta con un bolero de Agust\u00edn Lara en el estilo de Chopin o un danz\u00f3n cubano al modo de Rajm\u00e1ninov\u201d. Ana Magdalena, a\u00f1o con a\u00f1o, visita cada 16 de agosto la tumba de su madre para llevarle un ramo de gladiolos y contarle sus cuitas. Poco antes de su muerte, la madre indic\u00f3 que quer\u00eda que la enterraran en una isla poco accesible a la que Ana Magdalena Bach viaja en transbordador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La novela cuenta con seis cap\u00edtulos escritos con alegre y r\u00edtmica claridad, con un estilo \u00e1gil y desenfadado que recuerda m\u00e1s a la magia c\u00f3mica de <em>Doce cuentos peregrinos<\/em> que al m\u00e1gico realismo de p\u00e1rrafo serpenteante en <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>. En el barco con rumbo a la isla, Ana Magdalena \u00fanicamente se deja acompa\u00f1ar por un libro sobrenatural diferente: <em>Dracula<\/em> de Bram Stoker \u2014del cual lamenta que Coppola, \u201cen su pel\u00edcula inolvidable\u201d omitiera el episodio en el que el Conde desembarca en Londres transformado en perro\u2014, <em>El d\u00eda de los tr\u00edfidos<\/em> de John Wyndham, <em>Cr\u00f3nicas marcianas<\/em> de Ray Bradbury, <em>El diario de la peste<\/em> de Daniel Defoe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDetestaba los libros de moda y sab\u00eda que el tiempo no le alcanzaba para ponerse al d\u00eda. En los a\u00f1os recientes se hab\u00eda metido a fondo en las novelas sobrenaturales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En verdad, los lectores ya conoc\u00edamos el argumento de la novela <em>En agosto nos vemos<\/em>, pues en 1999 Garc\u00eda M\u00e1rquez public\u00f3 en <em>El Pa\u00eds<\/em> el primer cap\u00edtulo o relato de la novela y m\u00e1s tarde aparecer\u00eda en el mismo diario una entrevista donde revelaba que: \u201cEl com\u00fan denominador del libro es que tratar\u00e1 de historias sobre amor de gente mayor\u201d. Una confusi\u00f3n posterior llev\u00f3 a pensar que el personaje protagonista femenino encontrar\u00eda en la isla al amor de su vida, sin embargo, el editor de la novela cuenta en el ep\u00edlogo: \u201cGabo me confes\u00f3 divertido que no era el amor de su vida lo que su protagonista encontraba, sino un amante diferente en cada visita\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De eso trata, en pocas palabras, la novela p\u00f3stuma de Garc\u00eda M\u00e1rquez, de una mujer que aprovecha la visita que hace a la tumba de su madre cada a\u00f1o para buscar, en un hotel diferente, con un libro diferente, a un amante diferente que reinvente toda una vida de fidelidad conyugal. Las descripciones de estos amor\u00edos son gr\u00e1ciles e inocentes:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSe acaball\u00f3 sobre \u00e9l hasta el alma y lo devor\u00f3 para ella sola y sin pensar en \u00e9l, hasta que ambos quedaron perplejos y exhaustos en una sopa de sudor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los encuentros sexuales de Ana Magdalena son siempre fortuitos y, sin juicios morales, suelen tener una consecuencia c\u00f3mica que orilla a la protagonista, si no al arrepentimiento, s\u00ed a la renovaci\u00f3n de sus expectativas sobre el sexo masculino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2026 y lo \u00fanico que le quedaba en su noche loca era un triste olor de lavanda en el aire purificado por la borrasca. S\u00f3lo cuando cogi\u00f3 el libro de la mesa de noche para guardarlo en el malet\u00edn,se dio cuenta de que \u00e9l le hab\u00eda dejado entre sus p\u00e1ginas de horror un billete de veinte d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo de la novela, Ana Magdalena no superar\u00e1 la groser\u00eda de que su primer amante le dejara un billete de veinte d\u00f3lares, es decir, que la tratara como a una trabajadora sexual:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cAunque no fuera consciente de las razones de su cambio, algo ten\u00eda que ver con ellas el billete de veinte d\u00f3lares que llevaba en la p\u00e1gina diecis\u00e9is de su libro. Lo hab\u00eda padecido con un sentimiento de humillaci\u00f3n insoportable y sin un instante de sosiego. Hab\u00eda llorado de rabia por la frustraci\u00f3n de no saber qui\u00e9n era el hombre a quien tendr\u00eda que matar por haber envilecido el recuerdo de una aventura feliz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque los amores de Ana Magdalena en la isla donde est\u00e1 enterrada su madre, adem\u00e1s de fortuitos, son an\u00f3nimos. Ella nunca pretende conocer los nombres de sus amantes ni tiene planeado seguir en contacto con ellos despu\u00e9s de la visita. Su matrimonio es feliz y an\u00f3malamente er\u00f3tico despu\u00e9s de veintisiete a\u00f1os y dos hijos. Su hijo mayor realiza estudios en el extranjero y es exitoso, como el padre, y su hija, despu\u00e9s de una aventura con un trompetista que recuerda a la canci\u00f3n Ligia Elena de Rub\u00e9n Blades, tiene en mente enclaustrarse en un convento, cosa que su madre no ve con buenos ojos, pero nada puede hacer para que desista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Garc\u00eda M\u00e1rquez se vale del paralelismo entre las tres mujeres del relato (el fantasma de la madre, Mar\u00eda Magdalena y su hija) para estructurar una fina cr\u00edtica a la modernidad. Los cambios del paso del tiempo orillan a la protagonista a sentirse siempre inc\u00f3moda en los hoteles donde pernocta: \u201cEntr\u00f3 en el cuarto, se quit\u00f3 los zapatos, se tir\u00f3 boca arriba en la cama y encendi\u00f3 un cigarrillo. Las alarmas de incendio se disiparon. Casi al mismo tiempo llamaron a la puerta, y maldijo el hotel donde la ley persegu\u00eda a los hu\u00e9spedes hasta la intimidad del retrete\u201d.&nbsp; Ana Magdalena, con las nuevas leyes antitabaco, parece tambi\u00e9n hacer una cr\u00edtica a la nueva moral de las instituciones, empresas y a la de su propia hija que est\u00e1 aferrada a hacerse monja: \u201cuna modernidad represiva que terminaba por ser de un moralismo medieval\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, \u00e9sta no es una novela sat\u00edrica ni corrosiva, sino el retrato \u00edntimo y entrecortado por los a\u00f1os de una mujer que busca revolucionar, no sus creencias, sino sus vivencias, s\u00f3lo por el hecho de hacerlo. La prosa de Garc\u00eda M\u00e1rquez es tierna en los di\u00e1logos con sus sucesivos amantes y cada cap\u00edtulo tiene un peque\u00f1o desenlace que le revela al lector la sorpresa de sus mejores cuentos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNunca se preocup\u00f3 por saber qui\u00e9n era \u00e9l, ni lo pretendi\u00f3, hasta unos tres a\u00f1os despu\u00e9s de aquella noche brutal, cuando reconoci\u00f3 en la televisi\u00f3n su retrato hablado de vampiro triste solicitado por las polic\u00edas del Caribe como estafador y proxeneta de viudas sin sosiego, y probable asesino de dos de ellas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el segundo amante era, quiz\u00e1, un asesino serial, el tercero resultar\u00e1 ser Aquiles Coronado, un compadre de toda la vida que, como el necio Florentino Ariza de <em>El amor en tiempo del c\u00f3lera<\/em>, llorar\u00e1 rog\u00e1ndole para llev\u00e1rsela a la cama aunque sea una vez. Ella lo rechaza. Pero la pluma de Garc\u00eda M\u00e1rquez no es nada ben\u00e9vola con la descripci\u00f3n de estos hombres pat\u00e9ticos: \u201cLe quedaban \u00edmpetus de gladiador, pero ten\u00eda la piel rocallosa, una papada renacentista y unas hebras de cabellos amarillentos erizados por la brisa del mar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tercer amante es joven y ella le adivina la edad musicalmente: \u201ccalcul\u00f3 que \u00e9l no pasaba de los treinta a\u00f1os, porque apenas si daba pie con el bolero\u201d. Me parece que la \u201cimperfecci\u00f3n\u201d que encontraba Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez en esta novela recae en que \u00e9l quer\u00eda construir una gran novela sobre su m\u00e1s grande pasi\u00f3n en la vida: la m\u00fasica. Y pese a tratarse de un excelente relato, intrigante, r\u00edtmico, bellamente escrito, chistoso y a la par desolador, quiz\u00e1s no sinti\u00f3 que estuviera a la altura de su arte predilecto. No obstante<em>, En agosto nos vemos<\/em> es una novela bailadora, cadenciosa, mel\u00f3dica, que se goza a nivel lenguaje y que llega a profundas conclusiones: \u201cera absurdo esperar un a\u00f1o entero para someter el resto de su vida al azar de una noche\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien espero que no aparezcan en los pr\u00f3ximo a\u00f1os nuevos in\u00e9ditos de Garc\u00eda M\u00e1rquez (y mucho menos de plumas ajenas) afincados en Macondo, considero que <em>En agosto nos vemos<\/em> s\u00ed supera la calidad art\u00edstica que, de acuerdo a mi segunda sentencia, puede eximir la culpa lucrativa de sus herederos para regalarnos un nuevo relato del Premio Nobel colombiano, el cual, pese a sus peque\u00f1as deficiencias, su inconclusi\u00f3n, y las arengas paratextuales, creo que es, tal como est\u00e1, mejor novela que muchas novelas sopor\u00edferas modernas que el mercado editorial disfraza de obras maestras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estas \u00faltimas semanas le he dado muchas vueltas al tema de los manuscritos p\u00f3stumos. \u00bfHasta qu\u00e9 grado es v\u00e1lido lucrar con el archivo literario de un escritor muerto?<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":57017,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[926,72,405],"ppma_author":[2783],"class_list":["post-54664","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-conmemoracion","tag-ensayo","tag-literatura","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2783,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"alejandro-espinosa-fuentes","display_name":"Alejandro Espinosa Fuentes","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Alejandro","last_name":"Espinosa Fuentes","user_url":"","job_title":"","description":"(Ciudad de M\u00e9xico, 1991) Narrador, poeta, editor, traductor y ensayista. Estudi\u00f3 la carrera de Letras Hisp\u00e1nicas en la UNAM, la maestr\u00eda en la Universidad Complutense de Madrid y el doctorado en la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid. Ha publicado los libros <em>Los designios del imaginero<\/em> (2012) y <em>Agenbite of inwit<\/em> (2018). Ganador del Premio Nacional de Novela \u201cJos\u00e9 Revueltas\u201d por <em>Nuestro mismo idioma<\/em> (FETA, 2015) y el Premio Nacional de Cuento \u201cJulio Torri\u201d 2019 por <em>Son\u00e1mbulos<\/em>. En 2023 public\u00f3 su tercera novela <em>Mundo anclado<\/em> (NitroPress, pr\u00f3logo de Enrique Vila-Matas). Ha colaborado en diversas antolog\u00edas como <em>Covid: Narrativa mexicana joven, desde y contra la pandemia<\/em> (FCE, 2021) y <em>La lectura al centro: 55 autobiograf\u00edas lectoras<\/em> (UNAM, 2022), as\u00ed como en la revista <em>Quimera, Barcarola, El Universal, Exc\u00e9lsior,Tierra Adentro y Luvina<\/em>. Como editor ha elaborado las antolog\u00edas narrativas <em>Lo fant\u00e1stico no existe<\/em> (Ediciones Perif\u00e9ricas, 2020), <em>De narcos a luchadores<\/em> (Contrabando, 2019) y <em>El misterio de los seres espaciales<\/em> (Deliria, 2023). Es profesor de literatura en la UNAM y en Literaria: Centro Mexicano de escritores. 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