{"id":54452,"date":"2024-03-18T07:00:00","date_gmt":"2024-03-18T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54452"},"modified":"2025-06-24T20:30:20","modified_gmt":"2025-06-24T20:30:20","slug":"telefono-desocupado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54452","title":{"rendered":"Tel\u00e9fono (Des)ocupado"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 12 de febrero de 2024 el todopoderoso magnate de las telecomunicaciones, Carlos Slim, sali\u00f3 de su lujosa caverna y se quit\u00f3 las transfusiones de sangre joven (porque qu\u00e9 m\u00e1s hace la gente opulenta). Anunci\u00f3 que la empresa que lo convirti\u00f3 en el hombre m\u00e1s rico del mundo, Telmex, estaba en n\u00fameros rojos y ya no era negocio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hubo un tiempo en que esos n\u00fameros eran verde esmeralda, destellantes. A eso contribuyeron los tel\u00e9fonos p\u00fablicos de tarjeta Ladatel. En el M\u00e9xico noventero, Telmex instal\u00f3 una cantidad absurda de tel\u00e9fonos p\u00fablicos que se usaban con tarjetas de prepago y que reemplazaron a los tel\u00e9fonos p\u00fablicos de monedas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Variaban los dise\u00f1os de los pl\u00e1sticos, seg\u00fan los precios. Las tarjetas de 20 o 30 pesos conten\u00edan comerciales chafas, pero las de 200, 300 o 500, eran plasmadas con obras de arte. Las casetas Ladatel no irradiaban el encanto de las londinenses, eran met\u00e1licas, grises y cuadradas, sin chiste. De lejos, un recuadro celeste con un logo de una bocina blanca te ayudaba a reconocerlas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasaron 20 a\u00f1os y con la invasi\u00f3n de los celulares, las tarjetas se convirtieron en un art\u00edculo de colecci\u00f3n raro y caro. Las casetas Ladatel fueron desapareciendo y muchas las reemplazaron por tel\u00e9fonos p\u00fablicos de monedas, que aunque s\u00ed funcionan, tampoco nadie usa. Karma.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Buscar tel\u00e9fonos Ladatel en el centro de Monterrey se parece a explorar el desierto en busca de peyote. Fue en Estaci\u00f3n Marte, Coahuila, cuando cansada de caminar y no encontrar ese cactus geom\u00e9trico que solo conoc\u00eda en fotos, derrotada me sent\u00e9 en la tierra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al levantarme, justo en el lugar donde hab\u00eda acomodado mis asentaderas, apareci\u00f3 el primer peyote, incrustado en la tierra. Era imposible no haberlo visto. A partir de ah\u00ed, los peyotes comenzaron a brotar con un eje m\u00edstico por todos lados ante mis ojos. Como si el desierto por fin se dignara a confiar en m\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El peyote bien podr\u00eda ser una especie alien\u00edgena que importaron a la Tierra. No por nada, ingerirlo se compara a traer al octavo pasajero en la panza, hasta que, luego de recorrer tu cuerpo, sale disparado junto con tus jugos g\u00e1stricos y empieza lo bueno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya que si eres de la generaci\u00f3n antielevarse pero adicta a las pantallas, buscar tel\u00e9fonos Ladatel podr\u00eda ser similar a capturar pokemones en la calle, a trav\u00e9s de una app con realidad aumentada, en tu celular.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El enemigo p\u00fablico y responsable del genocidio de las casetas Ladatel fue el celular. Esa misma noche sal\u00ed a investigar si quedaban supervivientes. Sub\u00ed al carro, encend\u00ed motores y puse en el est\u00e9reo <em>Hanging on the telephone <\/em>de Blondie. Inici\u00e9 la ruta en Modesto Arreola, pero hace unos meses la arreglaron para, seg\u00fan, darle una mejor cara al Centro. Quitaron todo lo que estorbaba, excepto a los indigentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesitaba un sitio alejado de las manos de Dios y de cualquier gobernante, as\u00ed que me dirig\u00ed a Villagr\u00e1n, famosa zona roja en los 90 y 2000. Si bien, ya no existe la gran cantidad de bares de mala muerte de antes, las condiciones deplorables en la calle contin\u00faan desde entonces. Supuse que por ah\u00ed podr\u00eda encontrar un tel\u00e9fono Ladatel. Supuse bien.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Iba sospechosamente lento desde Trevi\u00f1o y al llegar a un sem\u00e1foro en rojo, en el cruce de Villagr\u00e1n y Espinosa, volte\u00e9 a la derecha y la luz carm\u00edn resplandeci\u00f3 en una caseta. Mi coraz\u00f3n empez\u00f3 a saltar con la fuerza del d\u00eda uno en Estaci\u00f3n Marte. Puse las intermitentes y, al acercarme, mi sorpresa fue mayor: era una caseta doble.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/1-284x600.jpeg\" alt=\"Fotograf\u00eda cortes\u00eda de la autora\" class=\"wp-image-54500\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fotograf\u00eda cortes\u00eda de la autora<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No solo hab\u00eda sobrevivido un Ladatel al olvido, sino dos. Los examin\u00e9 con el detenimiento de un regalo nuevo, aunque los us\u00e9 m\u00e1s de una d\u00e9cada. No se ve\u00edan mal, solo algo raspados y empolvados. Incluso levant\u00e9 la bocina y la acerqu\u00e9 a mi oreja; me arrepent\u00ed al instante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo hallazgo fue m\u00e1s <em>dark<\/em>. La caseta estaba a tres cuadras, afuera del Hospital San Vicente. De volada la divis\u00e9, rememorando el segundo peyote. Pero estaba de espaldas, escondida entre las ramas de un \u00e1rbol, apenas iluminada y medio bloqueada por una Van.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/2-284x600.jpeg\" alt=\"Fotograf\u00eda cortes\u00eda de la autora\" class=\"wp-image-54501\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fotograf\u00eda cortes\u00eda de la autora<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miedo y asco en la caseta. Al asomarme, ol\u00eda a miados frescos. El tel\u00e9fono estaba cubierto por una costra negra y seca. Como si Carlos Slim, o cualquier otro ser con un pacto con el Diablo, hubiera comido peyote y se hubiera vomitado sobre el tel\u00e9fono. Continu\u00e9 la investigaci\u00f3n y encontr\u00e9 otras dos casetas telef\u00f3nicas de muerte: una afuera de una funeraria y otra a un costado de Televisa Monterrey.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/3-284x600.jpeg\" alt=\"Fotograf\u00eda cortes\u00eda de la autora\" class=\"wp-image-54502\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fotograf\u00eda cortes\u00eda de la autora<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por fin, encontr\u00e9 al santo grial de los tel\u00e9fonos p\u00fablicos Ladatel. Era tan horrible, que era hermoso. Viva representaci\u00f3n del fuerte devorando al d\u00e9bil. Torcido, cabizbajo, golpeado, rayado, escupido, miado, magullado, resistiendo el caos que reina en su ubicaci\u00f3n, saliendo de la estaci\u00f3n del Metro Fundadores. Presenciar esa imagen con la luz del d\u00eda era imperativo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El martes 13 llegu\u00e9 al punto (donde estaba el tel\u00e9fono) a la una y media de la tarde. Desde la acera de enfrente, se ve\u00eda un cami\u00f3n ruta 223 que avanzaba caracoleando y descubr\u00eda el tel\u00e9fono poco a poco. Entre el bullicio diurno, su magn\u00edfica fealdad era a\u00fan m\u00e1s bella.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cruc\u00e9 la avenida Cuauht\u00e9moc para apreciarla correctamente. Camin\u00e9 con dificultad entre varios puestos ambulantes, uno de calcetines, uno de regalos para el D\u00eda de San Valent\u00edn que sugieren que lo importante no es lo que regalas, sino el detalle; uno de dulces y papitas, uno de churros, otro de calcetines y uno de quesadillas estilo M\u00e9xico, hasta que top\u00e9 con el tel\u00e9fono.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">F\u00e1cil ser\u00eda una obra de arte conceptual con destino a Zona Maco. Qu\u00e9 perfecta iron\u00eda si existiera una tarjeta Ladatel con una foto de ese tel\u00e9fono, por supuesto, de 500 pesos. Lo \u00fanico que sujetaba esa caseta era un cable amarrado en un poste. Diversos art\u00edculos se recargaban sobre \u00e9l, una sombrilla roja de Coca-Cola, una escoba, un recogedor, tinas con cemento, un diablito, y colgaban bolsas negras de basura. Todo armonizado con <em>Los Caminos de la vida <\/em>que sal\u00eda de un radio cercano.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/4-338x600.jpeg\" alt=\"Fotograf\u00eda cortes\u00eda de la autora\" class=\"wp-image-54503\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fotograf\u00eda cortes\u00eda de la autora<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A su lado, un mont\u00f3n de usuarios del transporte urbano esperaban su cami\u00f3n. Visualizo mentadas de madre en los 90 por las largas filas para llamar desde ese punto. Ahora, las personas pasaban sin siquiera notar la reliquia que en a\u00f1os pasados les facilit\u00f3 comunicarse. Inmersos en sus pantallas, tecleando, cabizbajos como la caseta, prosegu\u00edan con su existencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque con la llegada de WhatsApp, los mensajes escritos arrasaron con la preferencia. Llamar por tel\u00e9fono se transform\u00f3 en sin\u00f3nimo de invasivo o acosador, e incluso, hay que pedir permiso.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deambul\u00e9 por el centro, recordando esas veces que le llamaba a mi <em>crush<\/em> desde un tel\u00e9fono p\u00fablico para que no reconociera mi n\u00famero en su identificador, solo para escuchar su voz diciendo: \u00bfBueno? Y luego colgarle. En la actualidad, la gente ya no responde llamadas pensando que del otro lado hay un cobrador, un agente de <em>call center<\/em> rogando que te cambies a Movistar o un presidiario queriendo extorsionarte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces hall\u00e9 otro tel\u00e9fono en Matamoros y Guerrero. A diferencia de los dem\u00e1s que ten\u00edan un soporte por detr\u00e1s, este estaba empotrado a una pared lila de un negocio. De los supervivientes que vi, era el \u00fanico con energ\u00eda el\u00e9ctrica. Los d\u00edgitos en la peque\u00f1a pantalla dec\u00edan: INDISPONIBLE POR EL MOMENTO. Dudo que vuelva a estar disponible alguna vez.\u00a0<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/5-284x600.jpeg\" alt=\"Fotograf\u00eda cortes\u00eda de la autora\" class=\"wp-image-54504\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fotograf\u00eda cortes\u00eda de la autora<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la manejada final, vi otros dos tel\u00e9fonos en la lejan\u00eda: uno en Cuauht\u00e9moc y Espinosa, y otro en Ju\u00e1rez y Arteaga. Ah\u00ed concluy\u00f3 mi b\u00fasqueda. En total, sum\u00e9 ocho supervivientes a la purga.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres d\u00edas despu\u00e9s, ya hab\u00eda olvidado los tel\u00e9fonos p\u00fablicos otra vez. Fui a un Oxxo que suelo frecuentar, en Tapia y Diego de Montemayor, y por primera vez not\u00e9 que hab\u00eda dos tel\u00e9fonos Ladatel pegados en una barda. \u00bfC\u00f3mo era posible que no los hubiera visto? El misterio continuaba, al igual que con el peyote. N\u00famero de supervivientes: 10.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 12 de febrero de 2024 el todopoderoso magnate de las telecomunicaciones, Carlos Slim, sali\u00f3 de su lujosa caverna y se quit\u00f3 las transfusiones de sangre joven (porque qu\u00e9 m\u00e1s hace la gente opulenta). 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Autora del libro <em>C\u00e1rtel de una chica (no) rocker<\/em> (2022). Fue integrante del Centro de Escritores de Nuevo Le\u00f3n 2020. Obtuvo menci\u00f3n honor\u00edfica en el Premio Nacional de Periodismo Gonzo 2020 y 2021. Sus cr\u00f3nicas han sido incluidas en las antolog\u00edas <em>Palabras como golpes como balas<\/em> y <em>M\u00e1scara vs. Cabellera<\/em>. Fue directora de la <em>Revista cultural Lagarto<\/em>."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54452","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=54452"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54452\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56997,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54452\/revisions\/56997"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/56649"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=54452"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=54452"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=54452"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=54452"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}