{"id":54147,"date":"2024-01-04T07:00:00","date_gmt":"2024-01-04T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54147"},"modified":"2025-06-24T19:26:36","modified_gmt":"2025-06-24T19:26:36","slug":"perturbar-la-piel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54147","title":{"rendered":"Perturbar la piel"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">CAP\u00cdTULO II<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se descubri\u00f3 al borde del olvido. Reintegrado, con su mente a\u00fan dispersa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda la noci\u00f3n vaga de sue\u00f1os rotos, de un gran periodo inconexo. Mir\u00f3 a su alrededor. La escena no era in\u00e9dita; de hecho, le record\u00f3 un videojuego retro de su juventud: el universo destrozado y \u00e9l, al borde de su peque\u00f1a casa, en el fragmento \u00faltimo del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era su primera propiedad, comprada con el fruto de su esfuerzo, mientras sufr\u00eda la furia de su padre, el peso de ser desheredado a causa de sus malas decisiones, debido a su terquedad de salirse con la suya; con la congoja de las tarjetas de cr\u00e9dito canceladas, sin esa red de protecci\u00f3n, pero al lado de ella, de Mercedes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda pasado despu\u00e9s? \u00bfAntes de que todo se extinguiera con ella? \u00bfAntes de amasar su fortuna?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9se era uno de los problemas de la sobreestimulaci\u00f3n, de exponerse de forma voluntaria a tanta multimedia, a tanta ficci\u00f3n gr\u00e1fica y conceptual sobre el ser humano. Hay teor\u00edas que aseguran que s\u00f3lo percibimos aquello que ya tenemos como idea en nuestro cerebro. Que funcionamos a base de preconcepciones. Y sus lecturas, sus investigaciones sobre la vida despu\u00e9s de la vida, eran tan amplias que ya le resultaba imposible un enfrentamiento con la genuina materia de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo, al borde, en el vac\u00edo, parec\u00eda un remolino inverso, un agujero de gusano que iba expuls\u00e1ndolo todo. Asociaciones rotas, memorias flotantes llegaban como resaca de su reci\u00e9n destruido mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEst\u00e1s en una realidad virtual de reconstrucci\u00f3n de personalidad \u2014se explic\u00f3 a s\u00ed mismo. Se sent\u00f3 en flor de loto, en el c\u00edrculo de una fuente que nunca lleg\u00f3 a construir. Empez\u00f3 a tratar de absorber, de recuperar del vasto vac\u00edo la totalidad de sus memorias. Eso se supone que deb\u00eda realizar\u2026 Aunque no recordaba, a pie juntillas, hacerlo en el pasado\u2014. Quiz\u00e1 es una memoria rob\u00f3tica de procedimiento, parte de un m\u00e1s sofisticado protocolo de rearmado.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo mejor se trataba de un fallo en las programaciones. Un afortunado error que \u00e9l deb\u00eda aprovechar para rescatar todo lo posible, para formar un recaudo, un cofre secreto que ning\u00fan editor pudiera extirpar antes de su siguiente encarnaci\u00f3n. Porque deb\u00eda haber una siguiente. Morair Saer no habr\u00eda supervisado todo si no pretendiera darle continuidad\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvi\u00f3 a mirarse. De muchas maneras, aquella versi\u00f3n de s\u00ed mismo era su imagen idealizada. Parte de su parad\u00f3jica unicidad. El pantal\u00f3n que llevaba era militar y estaba lleno de bolsas. Tambi\u00e9n la chamarra.<br>Empez\u00f3 a saturar esos contenedores con todo aquello que antes no recordaba, con lo que luc\u00eda esencial, insustituible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una alarma comenz\u00f3 a girar al borde de la pantalla, es decir, de su campo visual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mundo se sacudi\u00f3, puls\u00f3. Se transform\u00f3 en la vieja Ciudad de M\u00e9xico de 2030. Ah\u00ed estaban todas las<br>se\u00f1ales: la propaganda del gobierno saliente, las protestas civiles en contra de la nueva elecci\u00f3n, los tempranos adornos navide\u00f1os, los autos de combusti\u00f3n interna. Y los helic\u00f3pteros sobrevolando todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y el miedo\u2026 Percibi\u00f3 con el rabillo del ojo c\u00f3mo la gente se dispersaba ante el paso de una motocicleta, en la esquina del Palacio de Bellas Artes y Eje Central. La mujer, en la parte de atr\u00e1s, tendi\u00f3 su subfusil Xiuac\u00f3atl y rafague\u00f3 a los turistas al pie de la estatua de Perseo, Pegaso y Medusa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l ni siquiera pudo mover las piernas. La llanta delantera se detuvo casi sobre su bota.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No puedes traicionarnos. Necesitamos las armas que prometiste\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Yo, en este tiempo, ni siquiera\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No seas imb\u00e9cil. \u00c9sta es una transmisi\u00f3n pirata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De tu ayuda depende la supervivencia del pa\u00eds, de toda nuestra raza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfEn qu\u00e9 a\u00f1o estamos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u20142084, por supuesto\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De un cielo sin nubes se precipit\u00f3 un rayo. Exacto. Mortal. En el lugar de la motocicleta y sus jinetes qued\u00f3 una sombra carbonizada, un vapor con aroma a carne quemada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ambiente empez\u00f3 a pixelarse. A pulsar, a parpadear, antes de transformarse todo en un azul de falta de se\u00f1al. Luego, en el negro de la p\u00e9rdida de conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Impaciencia. Su isla iba creciendo con cada nuevo despertar consciente, parec\u00eda extender sus fronteras, la misma arquitectura del lugar, sin que \u00e9l consiguiera comprender la mec\u00e1nica de aquello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sitio semejaba el levantamiento de estructuras desde el plano delirante de un arquitecto. Uno que olvidaba el trabajo previo, que fuera construyendo de forma dada\u00edsta o con automatismo bretoniano. Un d\u00e9dalo absurdo con fragmentos de su pueblo natal, de ciudades visitadas, a\u00f1oradas; de escalinatas deseadas que part\u00edan de solares y acababan conduciendo a ninguna parte, como esas m\u00faltiples puertas de diversos estilos, de materia varia, distribuidas sin ton ni son; umbral, conducto a paredes, a vac\u00edos, pocas veces a corredores que llevaban a otros ambientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada cierto tiempo, adem\u00e1s, hom\u00fanculos de rasgos b\u00e1sicos surg\u00edan cuando \u00e9l estaba distra\u00eddo, cuando no miraba, e iban habitando cada inmediaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y con cada crecimiento del terreno, \u00e9l iba quedando aislado, encerrado. Por eso construy\u00f3 su peque\u00f1a torre, ese observatorio elevado con telescopios que pronto fueron obstaculizados por otras estructuras vecinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su mente hab\u00eda recuperado teolog\u00edas, investigaciones peculiares. Un fragmento de Swedenborg lo hizo<br>incluso cuestionarse sobre el sitio. El infierno, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n de Borges de los escritos del fil\u00f3sofo y te\u00f3logo sueco, ten\u00eda la forma de un demonio y quiz\u00e1 todo aquel desbarajuste de edificaciones estaba ah\u00ed con el \u00fanico prop\u00f3sito de impedirle cartografiar el lugar. Y, de cualquier manera, \u00bfqu\u00e9 forma develar\u00eda un mapa?, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda su apariencia demoniaca?, \u00bfla de la carta de la loter\u00eda tradicional mexicana? \u00bfLa del triunfo n\u00famero quince de qu\u00e9 mazo del tarot? \u00bfUna versi\u00f3n del pante\u00f3n primigenio de Lovecraft? \u00bfO s\u00f3lo la imagen de s\u00ed mismo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensar en esas metaf\u00edsicas siempre lo llevaba a esa peligrosa postura de morderse la cola. Terminaba enred\u00e1ndose en s\u00ed mismo. Desbord\u00e1ndose, as\u00ed, hecho un nudo de dudas absurdas que, sin embargo, segu\u00edan tortur\u00e1ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si habitaba el averno, teorizaba, al menos ten\u00eda que agradecer la ausencia de torturas f\u00edsicas. Todas eran intelectuales y la m\u00e1s acuciante versaba sobre la culpabilidad. Al tener los recuerdos de Morair Saer,\u00bfcompart\u00eda con \u00e9l sus pecados? \u00bfSer\u00eda juzgada cada una de sus versiones de manera independiente por la distinta suma de pecados? \u00bfSu alma se habr\u00eda subdividido? \u00bfSe fusionar\u00edan cuando todos alcanzaran la muerte? \u00bfO s\u00f3lo el alma original habitaba el genuino t\u00e1rtaro?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No era el primer hombre que recuperaba un atisbo de inter\u00e9s sobrenatural, que se aferraba a la fe desechada en vida al enfrentar la muerte; al negarse a su propia disoluci\u00f3n, al analizar el sinsentido de la vida\u2026 Y peor, al interrogarse sobre estas estancias l\u00edmbicas, estos parajes que le permit\u00edan sentirse no extinguido, pero, de igual manera, arrojado a otra \u201crealidad\u201d agreste y sin manual de instrucciones, sin nada nuevo que llenara los huecos, que calmara los malestares. El fantasma en la mansi\u00f3n abandonada\u2026 Peor, el fantasma en la m\u00e1quina\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sea como fuere, su sentido pr\u00e1ctico lo inst\u00f3 a superar la par\u00e1lisis, a recuperar su bagaje tecnol\u00f3gico. Necesitaba un dron para sobrevolar ese reducto geogr\u00e1fico, para realizar genuinas exploraciones. Despu\u00e9s de su primer despertar en ese sitio, ninguna nueva manifestaci\u00f3n de la Ciudad de M\u00e9xico, de los motociclistas, se hab\u00eda hecho presente. Y la idea de una transmisi\u00f3n pirata siempre le resultaba terap\u00e9utica; reforzaba la premisa de que todo aquello no era m\u00e1s que su estancia en la realidad virtual, a la espera del nuevo encarnamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin sol, sin luna, le era imposible medir el tiempo. La ausencia del hambre, las impredecibles llegadas del sue\u00f1o (prefer\u00eda llamarlo as\u00ed) o la inconsciencia, incalculables en su longitud, tampoco marcaban pautas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero logr\u00f3 construir un robot todoterreno y una terminal receptora; as\u00ed supo c\u00f3mo cualquier acci\u00f3n suya generaba reacciones de respuesta: un aut\u00f3mata m\u00e1s completo y funcional captur\u00f3 y deshizo a su primog\u00e9nito mec\u00e1nico. Se esmer\u00f3 en crear distractores, en recordar mitolog\u00edas, mientras optimizaba la tecnolog\u00eda de vuelo. Antes de finalizar el armado de su artilugio pudo ver arp\u00edas, pegasos cruzando el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Disfraz\u00f3 a su dron como una lechuza e hizo el primer vuelo de reconocimiento. Lo elev\u00f3 hasta el l\u00edmite<br>y circunnaveg\u00f3 la isla. Era en exceso simple. Semejaba la primera versi\u00f3n de la \u00cdnsula Morair. Y las construcciones arracimadas, sobrepuestas, constitu\u00edan el cercano laberinto que lo aprisionaba. En cada una de las variantes arquitect\u00f3nicas un hom\u00fanculo iba evolucionando en sus rasgos, hasta parecerse a la versi\u00f3n adolescente, humana, de Morair Saer. De s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el viaje de regreso, dos minicazas de combate, con extremidades prensiles, empezaron a seguirlo. Esforz\u00f3 las maniobras evasivas. Hizo m\u00e1s, procur\u00f3 hackear aquellos armatostes, robarles la mayor informaci\u00f3n posible. No se distrajo, consigui\u00f3 copiar los programas de recepci\u00f3n y, de inmediato, orden\u00f3 una vuelta err\u00f3nea, sacrific\u00f3 a su propio dron. Deb\u00eda hacerles creer que ellos segu\u00edan con el control, que estaban ganando y las suyas eran meras batallas p\u00edrricas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tom\u00f3 nota del sadismo con que los minicazas despedazaron a su falsa lechuza: con disparos estrat\u00e9gicos y sus extremidades como garras, como advirti\u00e9ndole la calidad de las posibles represalias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y actu\u00f3 una supuesta y sentida derrota: abandon\u00f3 su industria. De manera aparente. Deriv\u00f3 al arte. Inici\u00f3 con una escultura de s\u00ed mismo luego con una reproducci\u00f3n del exterior de A4, despu\u00e9s con A1, aunque en realidad se fabricaba una armadura. E iba moldeando otro par de aut\u00f3matas b\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo importante era fingir, pretender el desarrollo de piezas inocuas, mientras abonaba a sus planes. En la terminal program\u00f3 videojuegos b\u00e1sicos que corr\u00edan a pantalla completa, mientras, en un <em>gadget<\/em> del tama\u00f1o de un celular espiaba las \u00f3rdenes que los genuinos guardianes dr\u00f3nicos recib\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba en la Isla de las Posibilidades, en <em>The What If Island<\/em>. En el laboratorio de edici\u00f3n de memoria. Ya<br>era evidente, cada cosa lo se\u00f1alaba as\u00ed: duplicados de sus distintos recuerdos, editados, estandarizados, transformados en versiones gen\u00e9ricas de s\u00ed mismo, para la futura integraci\u00f3n de su personalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa nueva pieza del rompecabezas lo llev\u00f3 a generarse un disfraz hom\u00fanculo, uno que portar\u00eda bajo el de A1. Luego dise\u00f1\u00f3 la sobrecoraza que lo har\u00eda lucir como un A8 b\u00e1sico. Hizo moldes de aquello. Y consigui\u00f3 vaciar en bronce, en pl\u00e1stico, las nuevas estatuas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Admiraba el bulto irregular de los moldes, cuando empez\u00f3 el ulular. El sonido cacof\u00f3nico, crispante, de esa sirena parecida a las de alerta de bombardeos. Luego lleg\u00f3 la vibraci\u00f3n, esa sacudida, un temblor de tierra que, al instante, empez\u00f3 a fragmentar todas las estructuras, a abrir huecos, caminos en las bardas, en las cercas de contenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Supuso que los protocolos estaban completos. Dej\u00f3 una versi\u00f3n simple de s\u00ed mismo, movida por un esqueleto rob\u00f3tico que empez\u00f3 a pedir auxilio en cuanto se alej\u00f3 lo suficiente, cruzando muros, atravesando el laberinto de manera no ortodoxa. Su nuevo dron, semejante a un cuervo, fue indic\u00e1ndole las rutas que los hom\u00fanculos, como un ej\u00e9rcito de hormigas, iban tomando y se dirig\u00edan hacia el borde de tierra m\u00e1s pr\u00f3ximo al agujero de gusano, a ese anillo luminoso que ahora estaba succion\u00e1ndolo todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, con triple disfraz, alcanz\u00f3 el muelle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La barca era un h\u00edbrido de cohete y nav\u00edo egipcio. No se detuvo. Camin\u00f3 como extraviado, sin dejar de repetir pasajes de <em>El arte de la guerra<\/em>. No hubo aduana, examen a quienes iban embarcando. Vio confluir a un pu\u00f1ado de minicazas hacia su morada. Sab\u00eda lo que seguir\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se intern\u00f3 en lo m\u00e1s profundo del cohete, se agazap\u00f3 en una esquina y en el <em>gadget<\/em> tipo celular activ\u00f3 su identidad A8, con los c\u00f3digos hackeados a los minicazas. El lugar fue llen\u00e1ndose de hom\u00fanculos m\u00e1s definidos, de copias b\u00e1sicas de s\u00ed mismo. Escuch\u00f3 la alerta de cierre de compuertas e, inmediatamente despu\u00e9s, la explosi\u00f3n, el sonido que anunciaba el fin de su personalidad, el exterminio de su simulacro mec\u00e1nico. Luego sinti\u00f3 el empuje de los motores, el avance majestuoso que al poco tiempo dej\u00f3 de tener efectos inerciales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viaje fue en exceso corto. Al activarse los chorros de frenado se adelant\u00f3 hacia la exclusa de salida. Fue abri\u00e9ndose paso y, a punto de tomar el primer puesto, lo vio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era una versi\u00f3n \u00edntegra de s\u00ed mismo en la plancha de operaciones; sin extremidades, con el torso abierto e instalado en una silla de ruedas motorizada. Tras \u00e9l estaba su versi\u00f3n editada, como la creatura de Frankenstein, con brazos, piernas y t\u00f3rax cosidos con grandes y brutales puntadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La luz roja advirti\u00f3 sobre la apertura de la compuerta. Hubo un resplandor blanco y el cad\u00e1ver en silla de ruedas atraves\u00f3 ese rect\u00e1ngulo cegador. Tras el cierre hidr\u00e1ulico hubo una pausa, la luz cambi\u00f3 a verde y la escotilla se abri\u00f3 a un amplio paraje campestre. En cuanto su yo frankensteiniano pis\u00f3 el pastizal, se dispers\u00f3 en diminutos corp\u00fasculos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo imit\u00f3. Dio el paso. Un cosquilleo recorri\u00f3 toda su piel; un haz energ\u00e9tico e invisible incid\u00eda sobre \u00e9l.<br>Hubo resistencia. Su <em>gadget<\/em> comenz\u00f3 a llenarse de nuevos datos. Su armadura exterior se vaporiz\u00f3; luego, la tipo A1 y su disfraz hom\u00fanculo\u2026 Los gen\u00e9ricos se desintegraban en cuanto acced\u00edan a ese falso jard\u00edn del Ed\u00e9n. Su piel empez\u00f3 a crepitar, sus ropas a fragmentarse. Una luz amarilla se encendi\u00f3 en el cohete.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ech\u00f3 a correr hacia la \u00fanica estructura visible. No volvi\u00f3 la mirada. Reconoci\u00f3 las escalinatas de la mansi\u00f3n de \u00cdnsula Morair, su observatorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se esforz\u00f3 los \u00faltimos metros en el <em>sprint<\/em>. Pate\u00f3 la puerta, ingres\u00f3 con la ropa hecha garras. Una larga tira de su pantal\u00f3n lo hizo tropezar. Cay\u00f3 de bruces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El golpe en el ment\u00f3n sacudi\u00f3 su cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sonido de la alarma no dej\u00f3 de sonar a\u00fan despu\u00e9s de que perdiera el sentido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO II Se descubri\u00f3 al borde del olvido. Reintegrado, con su mente a\u00fan dispersa. Ten\u00eda la noci\u00f3n vaga de sue\u00f1os rotos, de un gran periodo inconexo. Mir\u00f3 a su alrededor. La escena no era in\u00e9dita; de hecho, le record\u00f3 un videojuego retro de su juventud: el universo destrozado y \u00e9l, al borde de su peque\u00f1a &#8230; <a title=\"Perturbar la piel\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54147\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Perturbar la piel\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56712,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[282],"tags":[403,612,180],"ppma_author":[2785],"class_list":["post-54147","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-adelanto","tag-ciencia-ficcion","tag-futuro","tag-novela","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2785,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"gerardo-horacio-porcayo","display_name":"Gerardo Horacio Porcayo","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"","last_name":"","user_url":"","job_title":"","description":"(Cuernavaca, 1966) es maestro en literatura iberoamericana por la UIA Puebla, se ha desempe\u00f1ado como profesor universitario desde 1999 y ha estado a cargo de m\u00faltiples talleres literarios desde 1988. Fue merecedor de los principales premios de narrativa fant\u00e1stica corta de los a\u00f1os noventa, nacionales y latinoamericanos; ha publicado a la fecha 14 novelas (<em>El cuerpo del delirio<\/em> le mereci\u00f3 la segunda menci\u00f3n honor\u00edfica en el XII Premio Internacional de Narrativa Ignacio Manuel Altamirano 2015), tres libros de cuentos y tres antolog\u00edas tem\u00e1ticas, pese a que gusta definirse como autor que arrasa con las circunscripciones gen\u00e9ricas."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54147","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=54147"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54147\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56948,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54147\/revisions\/56948"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/56712"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=54147"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=54147"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=54147"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=54147"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}