{"id":54143,"date":"2024-01-03T07:00:00","date_gmt":"2024-01-03T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54143"},"modified":"2025-06-24T19:25:51","modified_gmt":"2025-06-24T19:25:51","slug":"el-jardin-de-los-idolos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=54143","title":{"rendered":"El jard\u00edn de los \u00eddolos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acud\u00eda a ese lugar todas las noches, esperando que al amanecer los \u00eddolos abandonaran el sue\u00f1o conmigo, convertidos en figuras sustanciales, graves y silenciosas, con el peso y la consistencia de las piedras. Lamentablemente, la experiencia me ha mostrado que la magia no interviene as\u00ed. Al igual que los relatos, los \u00eddolos de mis enso\u00f1aciones estaban hechos de aire, eran im\u00e1genes animadas por el flujo del viento que escapaban una vez clareaba el d\u00eda. Al no poder tenerlos frente a m\u00ed, prefer\u00ed contemplarlos en aquel espacio construido hacia dentro, reservados en la intimidad que corresponde a las verdaderas fantas\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conforme a la ense\u00f1anza de la Filosof\u00eda natural, as\u00ed como de algunos mitos y tradiciones antiguas, quise creer que al interior de los ojos reside un fuego que aviva la mirada, ilumina los objetos hacia donde se dirige. Me gustar\u00eda entender qu\u00e9 sucede con las im\u00e1genes que existen hacia dentro de nuestras pupilas, aquellas que observamos al momento de cerrar los p\u00e1rpados cuando dormimos. Im\u00e1genes que fluyen de alg\u00fan pensamiento espec\u00edfico, de alg\u00fan recuerdo remoto, o esas otras que surgen de las fantas\u00edas y parecen posibles tan solo en lo profundo de nuestras ideas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mundo cambia constantemente. Astros, nubes, animales, plantas, todos estamos sujetos a ese principio. Sin embargo, parece que existen sue\u00f1os, ilusiones y recuerdos que no se alteran ni construyen con la misma rapidez; permanecen por m\u00e1s tiempo y pueden durar m\u00e1s que algunos actos. De la misma forma que ocurre con los mitos, a menudo tengo la impresi\u00f3n de que mis recuerdos han sido escritos como im\u00e1genes sobre piedra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Encontrar el significado de los sue\u00f1os, los s\u00edmbolos y los mitos entra\u00f1a uno de los conocimientos m\u00e1s antiguos que, de forma muy sutil, ilumina el camino de cierta sabidur\u00eda, encerrada en su refugio como una verdad intacta en el fondo de nuestra naturaleza m\u00e1s primitiva. Es entonces cuando descubrimos esa c\u00e1mara oscura y profunda, que no tolera m\u00e1s que la media luz de una vela y que algunos han llamado magia. Lo cierto es que ese conocimiento, como cualquier objeto antiguo arrojado al desuso, desaparece pronto en el olvido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas veces he caminado por mi ciudad buscando el jard\u00edn de los \u00eddolos. Mi madre me habl\u00f3 de aquel lugar. De acuerdo con sus relatos, aquel terreno era un bosque. Un manantial formaba un estanque y alrededor hab\u00eda fresnos, eucaliptos y \u00e1rboles de pirul que tend\u00edan sus ramas hacia abajo, buscando el agua. Yac\u00edan tambi\u00e9n, enterradas, peque\u00f1as estatuas de piedra, \u00eddolos prehisp\u00e1nicos que, seg\u00fan mi madre, eran aut\u00e9nticos. De todas sus an\u00e9cdotas, esa era mi favorita y, aunque entiendo que ese lugar ya no existe, siempre quise saber d\u00f3nde estaba. He seguido su rastro en mapas, fotograf\u00edas y cr\u00f3nicas, he preguntado a aquellas personas mayores a las que tanto les gusta contar historias de la ciudad. Nadie ha podido darme una respuesta definitiva. No he averiguado lo que m\u00e1s me interesa: c\u00f3mo eran esos \u00eddolos, qu\u00e9 representaban y d\u00f3nde est\u00e1n ahora, qui\u00e9n se los llev\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensar en la magia como una forma de conoci miento, puede parecer extravagante para mi \u00e9poca. Siendo quien soy, una profesora que escribe, no parece concebible que demuestre empe\u00f1o en indagar el origen de aquellos \u00eddolos \u00fanicamente a partir de lenguajes oscuros. Por eso, he recorrido y caminado mi ciudad en todas las formas que me ha sido posible, insisto en buscar aquellos \u00eddolos con el deseo de detenerme un d\u00eda frente a ellos, observarlos por fin de fijo con toda su entereza. Quisiera conservar su imagen como un refugio, un amuleto, un s\u00edmbolo que pudiera apresar y durar en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:58px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De acuerdo con antiguas creencias inscritas en mi imaginaci\u00f3n, los ojos tienen el poder de transformar materialmente el mundo. Dicho atributo no es exclusivamente humano, se comparte con determinados animales, poseedores de una mirada fija y brillante. En uno de sus ensayos, Montaigne narra un episodio donde un gato acecha a un p\u00e1jaro al pie de un \u00e1rbol. Clava su mirada en sus ojos hasta que, como si le hundiera un zarpazo, el p\u00e1jaro cae muerto a los pies del felino, atra\u00eddo hacia el suelo por una fuerza inexplicable, proveniente de la mirada del felino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n Plinio, en su <em>Historia natural<\/em> (<em>ca<\/em>. 79 d. C.), apunt\u00f3 que si un lobo fija la vista en un hombre, este pierde instant\u00e1neamente su capacidad de hablar: \u201clos ojos de algunos lobos quitan la palabra y aturden a quienes los miran\u201d; una an\u00e9cdota similar se encuentra en las<em> Buc\u00f3licas<\/em> (<em>ca<\/em>. 37 a. C.) de Virgilio: \u201cMoeris per di\u00f3 la voz, los lobos le vieron primero\u201d. Tal vez esta superstici\u00f3n se debe al temor de enfrentarse con la mirada herm\u00e9tica y avivada de secretos, profundamente oscuros en los ojos del animal. Como consecuencia, el miedo genera fr\u00edo, palpitaciones, palidez y, sobre todo, afon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan el mito griego, Pers\u00e9fone perdi\u00f3 la voz cuando fue raptada por Hades, quien la convirti\u00f3 en su esposa. Pero al ser \u00e9l quien gobernaba el inframundo, se trat\u00f3 de un pacto de matrimonio y muerte. \u201cLa muerte es como el matrimonio y el matrimonio es como la muerte\u201d, dice Artemidoro en su tratado sobre los sue\u00f1os <em>Oneirokritik\u00e1<\/em>, \u201cel sue\u00f1o del matrimonio es equivalente al de la muerte porque ambos representan una etapa conclusiva\u201d. Al desposado y al fallecido les corresponden los mismos signos: el cortejo, las coronas, los ung\u00fcen tos, los perfumes y hasta la sucesi\u00f3n de bienes. Sin embargo, Pers\u00e9fone se conserv\u00f3 doncella, como en un tr\u00e1nsito que nunca se completa, en mitad de un camino hacia el matrimonio y la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No recuerdo un momento durante mi ni\u00f1ez en el que sintiera miedo: ni a la oscuridad, ni a quedarme sola, excepto las ocasiones en que so\u00f1aba con un lobo. Ese sue\u00f1o me enmudec\u00eda. Recuerdo la angustia, la opresi\u00f3n en el pecho y la garganta, como si una soga me estrangulara, hasta que ya no pod\u00eda hablar. Si hubiera sido capaz de refugiarme en las palabras, en ese sentimiento de alivio que a menudo producen cuando somos capaces de enunciarlas en voz alta, estoy segura de que mi abuela me habr\u00eda dedicado una mirada firme de reprobaci\u00f3n, una mezcla de fastidio y desprecio al escuchar mi relato, como diciendo <em>no seas tonta Georgina, nosotras no tenemos miedo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre quise ser como ella quer\u00eda que yo fuera. Procuraba jugar a su alrededor, a una distancia donde pudiera verme sin que le disgustara mi presencia infantil, mis aspavientos. En mis fantas\u00edas, el juego era el siguiente: atravesaba un campo intrincado y lleno de peligros, mi madre dorm\u00eda prisionera al otro lado y mi misi\u00f3n era llegar hasta ella para liberarla. En el trayecto hab\u00eda muchas trampas que iba inventando mientras caminaba: tierras pantanosas, redes en las que pod\u00eda caer, pozos ocultos que conduc\u00edan a cavernas profundas; el peligro siempre suger\u00eda ser tragada por la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, m\u00e1s que nunca, odiaba mi nombre: Georgina. <em>Pero es muy bonito, me reprochaba mi abue, \u00bfno entiendes lo que signi\ufb01ca? Mujer de la tierra<\/em>. La amenaza principal de llevar un nombre as\u00ed es la cantidad de serpientes que se deslizan por donde sea que pise. En aquel juego, si resbalaba y descend\u00eda al interior de una caverna, ten\u00eda que permanecer dentro con los ojos cerrados por al menos unos minutos, simulando la oscuridad. Lo \u00fanico que pod\u00eda consumir para continuar el recorrido eran los gajos de mandarina que mi abuela pon\u00eda en una jarra de vidrio, en un lugar preciso donde les diera bien el sol. La regla m\u00e1s importante era que no pod\u00eda matar a las serpientes, ten\u00eda que mover los pies de manera \u00e1gil y acompasada, interpretando pasos de baile. As\u00ed evitaba tropezar con sus ondulaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La representaci\u00f3n de la serpiente tiene abundantes significados. Seg\u00fan el G\u00e9nesis, era la m\u00e1s astuta de todos los animales, quien incit\u00f3 a la mujer para que comiera el fruto del \u00e1rbol del bien y el mal. Por vivir en el desierto, entre los escombros, dentro de pozos y bajo la tierra, la serpiente conoce todos los secretos, puede predecir el futuro y concede el pensamiento cient\u00edfico. Adem\u00e1s, varias tradiciones coinciden en darle fuerza lunar debido a que una vez cumplido un ciclo, se regenera y rejuvenece, por eso se piensa que tiene el poder de la fecundidad y son aliadas de las mujeres, pues se reconocen una a otra debido al ciclo menstrual. Entre las ni\u00f1as de mi primaria, era muy comentado que usar el aceite de serpiente en el cabello hac\u00eda que luciera m\u00e1s bonito, brillante y terso, pero hab\u00eda un riesgo: si empe-zaba a llover, deb\u00edas trenzarlo r\u00e1pidamente y evitar que se mojara, pues, al contacto con la lluvia, tu coleta pod\u00eda convertirse en una larga serpiente y enroscarse varias veces por tu cuello hasta ahorcarte.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:58px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hubo un tiempo en que quise hacerme delgada hasta el exceso. Deseaba que alguien me cuidara con esmero, tomara posesi\u00f3n de mi cuerpo, me rescatara del sue\u00f1o en la carretera, de aquel lobo, y me depositara dentro de una taza de agua tibia para reconfortar mi cuerpo. Deliraba con ese pensamiento, pero desist\u00ed pues nadie ha tenido fuerza para sacarme de esa pesadilla, y porque disfruto mucho m\u00e1s caminar sola, dar largos paseos en b\u00fasqueda de alguna cosa, equilibrar en ambas piernas mi peso cuando corro por las ma\u00f1anas. Imagino que estoy bailando, pero esta vez mis muslos son las serpientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora puedo distinguir los miedos que m\u00e1s me obstinan. Por ejemplo, tengo miedo a perder el control, a que un extra\u00f1o me siga por los callejones que conducen a mi casa y que secretamente se meta en mi dormitorio por la noche. Pero, sobre todo, tengo miedo de pensar que alguien pueda hacernos da\u00f1o; a mis amigas o a m\u00ed misma; es terrible porque la amenaza persiste, incluso cuando so\u00f1amos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con frecuencia, mis amigas me hablan de sus pesadillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00e9 de alguna que despierta llorando cada que durante su sue\u00f1o se transforma el rostro de alg\u00fan personaje. Por ejemplo, <em>estoy en un concierto con un hombre al que no conozco, pero que en el sue\u00f1o me resulta conocido<\/em>, dice ella mientras inclina su cuello hacia el pecho tratando de evocar lo que pasaba despu\u00e9s. <em>Al salir paseamos por un parque hasta detenernos un momento a conversar. Nos sentamos en una banca.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No s\u00e9 qui\u00e9n es \u2014contin\u00faa\u2014, pero me siento en confianza, nuestra pl\u00e1tica es muy amena. Nos quedamos sin luz conforme avanza la tarde, los rasgos en el rostro del hombre empiezan a perderse hasta que no distingo nada m\u00e1s en la penumbra, solamente escucho su voz. Me asusta no poder mirarle la cara. Le pido que volvamos a la avenida, pensando que estar\u00e1 alumbrada \u2014le alcanzo un vaso de agua para que fluya su relato\u2014. Al volver, advierto que su rostro ha cambiado por completo y que ahora se trata de un sujeto muy distinto, ya no es el mismo \u2014niega con la cabeza, ha llegado al punto de su sue\u00f1o que la hizo venir a cont\u00e1rmelo\u2014. Lo miro incr\u00e9dula, sin poder emitir palabra, mientras \u00e9l me gui\u00f1a un ojo de manera sarc\u00e1stica, perversa, como si se burlara de m\u00ed, como si hubiera ca\u00eddo en una trampa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La abrazo con mucho sentimiento y reconforto sus hombros, le preparo un t\u00e9 y le ofrezco un lugar en mi cama para que descanse, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s puedo hacer?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra amiga me ha contado que se sue\u00f1a durmiendo junto a alguien que la abraza por la espalda. Enseguida advierte que no es normal, porque casi nunca duerme acompa\u00f1ada. Consciente de ello, quiere darse la vuelta para saber qui\u00e9n es, pero los brazos que la rodean la tienen sujeta con fuerza. Intenta zafarse pero es in\u00fatil. Grita hasta que siente que una mano torpe y rasposa la toma por las mejillas, tuerce su cuello y se aproxima sobre ella para besarla bruscamente. El sue\u00f1o termina cuando ese beso le llena la boca de gusanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca s\u00e9 qu\u00e9 decirle, solo puedo darle un espacio para que ella hable de c\u00f3mo le gustaba, cuando era ni\u00f1a, escarbar en la tierra y encontrar caracoles. Juntas, buscamos ilustraciones de larvas, orugas y cris\u00e1lidas que se transforman en mariposas, poco a poco nos olvidamos de la pesadilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra amiga me ha contado: <em>sue\u00f1o que estoy en una casa vac\u00eda, parece un lugar muy elegante, tiene una es ca lera amplia, como de pel\u00edcula. Baja corriendo una ni\u00f1a peque\u00f1a, tiene el cabello despeinado y lleva puesto el mismo vestido con el que me tomaron una fotograf\u00eda hace muchos a\u00f1os. Se avienta a m\u00ed llorando, desconsolada, y me abraza por la cintura. Me encuentra tan sorprendida que la muevo bruscamente hacia el otro lado. La ni\u00f1a, furiosa, torna sus ojos y me muestra sus mejillas rojas, como si la hubiera golpeado con la palma de la mano al rechazar su abrazo. De repente se vuelve m\u00e1s peque\u00f1a, me patea las rodillas, me grita y me reclama por qu\u00e9 la dej\u00e9 sola, por qu\u00e9 la abandon\u00e9 ah\u00ed.<\/em> Mi amiga llora, la abrazo fuerte pero no logro decir ni hacer nada, otra vez me quedo muda. Respiramos al mismo tiempo y con intensidad sacamos el aire que contenemos en nuestros \u00fateros vac\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Temo por ellas. Las pesadillas de mis amigas tambi\u00e9n son m\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acud\u00eda a ese lugar todas las noches, esperando que al amanecer los \u00eddolos abandonaran el sue\u00f1o conmigo, convertidos en figuras sustanciales, graves y silenciosas, con el peso y la consistencia de las piedras. 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