{"id":53998,"date":"2023-12-11T10:00:00","date_gmt":"2023-12-11T16:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=53998"},"modified":"2026-10-07T10:55:15","modified_gmt":"2026-10-07T16:55:15","slug":"cajas-de-carton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=53998","title":{"rendered":"Cajas de cart\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">I. BAJO LA ALAMBRADA<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La frontera es una palabra que a menudo escuchaba cuando, siendo un ni\u00f1o, viv\u00eda all\u00e1 en M\u00e9xico, en un ranchito llamado El Rancho Blanco, enclavado entre lomas secas y pelonas, muchos kil\u00f3metros al norte de Guadalajara. La escuch\u00e9 por primera vez a \ufb01nes de los a\u00f1os cuarenta, cuando pap\u00e1 y mam\u00e1 nos dijeron a m\u00ed y a Roberto, mi hermano mayor, que alg\u00fan d\u00eda \u00edbamos a hacer un viaje muy largo hacia el Norte: cruzar la frontera, llegar a California y dejar atr\u00e1s para siempre nuestra pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo ni siquiera sab\u00eda qu\u00e9 cosa era California exactamente, pero ve\u00eda que a pap\u00e1 le brillaban los ojos siempre que hablaba de eso con mam\u00e1 y sus amigos. \u201cCruzando la frontera y llegando a California nuestra vida va a mejorar\u201d, dec\u00eda siempre, par\u00e1ndose muy erguido y echando el pecho adelante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Roberto, que era cuatro a\u00f1os mayor que yo, se emocionaba mucho cada vez que pap\u00e1 hablaba del mentado viaje a California. A \u00e9l no le gustaba vivir en El Rancho Blanco, a\u00fan menos le gust\u00f3 despu\u00e9s de visitar en Guadalajara a nuestro primo Fito, que era mayor que nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fito se hab\u00eda ido de El Rancho Blanco. Estaba trabajando en una f\u00e1brica de tequila y viv\u00eda en una casa con dos rec\u00e1maras, que ten\u00eda luz el\u00e9ctrica y un pozo. Le dijo a Roberto que \u00e9l, Fito, ya no ten\u00eda que madrugar levant\u00e1ndose, como Roberto, a las cuatro de la ma\u00f1ana para orde\u00f1ar las cinco vacas. Ni ten\u00eda tampoco que acarrear a caballo la leche, en botes de aluminio, por varios kil\u00f3metros, hasta llegar al camino por donde pasaba el cami\u00f3n que la recog\u00eda para llevarla a vender al pueblo. Ni ten\u00eda que ir a buscar agua al r\u00edo, ni dormir en piso de tierra, ni usar velas para alumbrarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde entonces, a Roberto solamente le gustaban dos cosas de El Rancho Blanco: buscar huevos de gallina y asistir a misa los domingos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A m\u00ed tambi\u00e9n me gustaba buscar huevos e ir a misa. Pero lo que m\u00e1s me gustaba era o\u00edr contar cuentos. Mi t\u00edo Mauricio, el hermano de pap\u00e1, sol\u00eda llegar con su familia a visitarnos por la noche, despu\u00e9s de la cena. Entonces nos sent\u00e1bamos todos alrededor de la fogata hecha con esti\u00e9rcol seco de vaca y nos pon\u00edamos a contar cuentos mientras desgran\u00e1bamos las mazorcas de ma\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una de esas noches pap\u00e1 hizo el gran anuncio:&nbsp; \u00edbamos por \ufb01n a hacer el tan ansiado viaje a California, cruzando la frontera. Pocos d\u00edas despu\u00e9s empacamos nuestras cosas en una maleta y fuimos en cami\u00f3n hacia Guadalajara para tomar all\u00ed el tren. Pap\u00e1 compr\u00f3 boletos para un tren de segunda clase, perteneciente a los Ferrocarriles Nacionales de M\u00e9xico. Yo nunca hab\u00eda visto antes un tren. Lo ve\u00eda como un mont\u00f3n de chocitas met\u00e1licas ensartadas en una cuerda. Subimos al tren y buscamos nuestros asientos. Yo me qued\u00e9 parado mirando por la ventana. Cuando el tren empez\u00f3 a andar, se sacudi\u00f3 e hizo un fuerte ruido, como miles de botes chocando unos contra otros. Yo me asust\u00e9 y estuve a punto de caerme. Pap\u00e1 me agarr\u00f3 en el aire y me orden\u00f3 que me quedara sentado. Me puse a mover las piernas, siguiendo el movimiento del tren. Roberto iba sentado frente a m\u00ed, al lado de mam\u00e1, y en su cara se pintaba una sonrisa grande.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viajamos por dos d\u00edas y dos noches. En las noches casi no pod\u00edamos dormir. Los asientos de madera eran muy duros y el tren hac\u00eda ruidos muy fuertes, soplando su silbato y haciendo rechinar los frenos. En la primera parada a la que llegamos le pregunt\u00e9 a pap\u00e1:<br>\u2014\u00bfAqu\u00ed es California?<br>\u2014No, m\u2019ijo, todav\u00eda no llegamos \u2014me contest\u00f3 con paciencia\u2014. Todav\u00eda nos faltan muchas horas m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me \ufb01 j\u00e9 que pap\u00e1 hab\u00eda cerrado los ojos. Entonces me dirig\u00ed a Roberto y le pregunt\u00e9:<br>\u2014\u00bfC\u00f3mo es California?<br>\u2014No s\u00e9 \u2014me contest\u00f3\u2014, pero Fito me dijo que ah\u00ed la gente barre el dinero de las calles.<br>\u2014\u00bfDe d\u00f3nde sac\u00f3 Fito esa locura? \u2014pregunt\u00f3 pap\u00e1, abriendo los ojos y ri\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014De Cantin\ufb02as \u2014asegur\u00f3 Roberto\u2014. Dijo que Cantin\ufb02as lo hab\u00eda dicho en una pel\u00edcula.<br>\u2014\u00c9se fue un chiste de Cantin\ufb02as \u2014respondi\u00f3 pap\u00e1 siempre ri\u00e9ndose\u2014. Pero es cierto que all\u00e1 se vive mejor.<br>\u2014Espero que as\u00ed sea \u2014dijo mam\u00e1. Y abrazando a Roberto agreg\u00f3\u2014: Dios lo quiera.<br>El tren redujo la velocidad. Me asom\u00e9 por la ventana y vi que \u00edbamos entrando a otro pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfEs aqu\u00ed? \u2014pregunt\u00e9.<br>\u2014\u00a1Otra vez la burra al trigo! \u2014me rega\u00f1\u00f3 pap\u00e1, frunciendo el entrecejo\u2014. \u00a1Yo te aviso cuando lleguemos!<br>\u2014Ten paciencia, Panchito \u2014dijo mam\u00e1 sonriendo\u2014. Pronto llegaremos.<br>Cuando el tren se detuvo en Mexicali, pap\u00e1 nos dijo que nos baj\u00e1ramos.<br>\u2014Ya casi llegamos \u2014dijo mir\u00e1ndome.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l cargaba la maleta color caf\u00e9 oscuro. Lo seguimos hasta que llegamos a un cerco de alambre. Seg\u00fan nos dijo pap\u00e1, \u00e9sa era la frontera. \u00c9l nos se\u00f1al\u00f3 la alambrada gris y nos aclar\u00f3 que del otro lado estaba California, ese lugar famoso del que yo hab\u00eda o\u00eddo hablar tanto. A ambos lados de la cerca hab\u00eda guardias armados que llevaban uniformes verdes. Pap\u00e1 les llamaba \u201cla migra\u201d y nos explic\u00f3 que ten\u00edamos que cruzar la cerca sin que ellos nos vieran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese mismo d\u00eda, cuando anocheci\u00f3, salimos del pueblo y nos alejamos varios kil\u00f3metros caminando. Pap\u00e1, que iba adelante, se detuvo, mir\u00f3 todo alrededor para asegurarse de que nadie nos viera y se arrim\u00f3 a la cerca. Nos fuimos caminando a la orilla de la alambrada hasta que pap\u00e1 encontr\u00f3 un hoyo peque\u00f1o en la parte de abajo. Se arrodill\u00f3 y con las manos se puso a cavar el hoyo para agrandarlo. Entonces nosotros pasamos a trav\u00e9s de \u00e9l, arrastr\u00e1ndonos como culebras. Un rato despu\u00e9s nos recogi\u00f3 una se\u00f1ora que pap\u00e1 hab\u00eda conocido en Mexicali. Ella hab\u00eda prometido que, si le pag\u00e1bamos, iba a recogernos en su carro y llevarnos a un lugar donde podr\u00edamos encontrar trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viajamos toda la noche en el carro que la se\u00f1ora iba manejando. Al amanecer llegamos a un campamento de trabajo cerca de Guadalupe, un pueblito en la costa. Ella se detuvo en la carretera, al lado del campamento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00c9ste es el lugar del que les habl\u00e9 \u2014dijo cansada\u2014. Aqu\u00ed encontrar\u00e1n trabajo pizcando fresa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pap\u00e1 baj\u00f3 la maleta de la cajuela, sac\u00f3 su cartera y le pag\u00f3 a la se\u00f1ora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Nos quedan nom\u00e1s siete d\u00f3lares \u2014dijo, mordi\u00e9ndose el labio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de que la se\u00f1ora se fue, nos dirigimos al campamento por un camino de tierra \ufb02anqueado por \u00e1rboles de eucalipto. Mam\u00e1 me llevaba de la mano, apret\u00e1ndomela fuertemente. En el campamento les dijeron a mam\u00e1 y pap\u00e1 que el capataz ya se hab\u00eda ido y que no volver\u00eda hasta el d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche dormimos bajo los \u00e1rboles de eucalipto. Juntamos unas hojas que ten\u00edan un olor a chicle y las apilamos para acostarnos encima de ellas. Roberto y yo dormimos entre pap\u00e1 y mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la ma\u00f1ana siguiente me despert\u00f3 el silbato de un tren. Por una fracci\u00f3n de segundo me pareci\u00f3 que todav\u00eda \u00edbamos en el tren rumbo a California. Echando un espeso chorro de humo negro, el tren pas\u00f3 detr\u00e1s del campamento. Viajaba a una velocidad mucho mayor que el tren de Guadalajara. Mientras lo segu\u00eda con la mirada, o\u00ed detr\u00e1s de m\u00ed la voz de una persona desconocida. Era una se\u00f1ora que se hab\u00eda detenido para ver en qu\u00e9 nos pod\u00eda ayudar. Su nombre era Lupe Gordillo y era del campamento vecino al nuestro. Nos llev\u00f3 algunas provisiones y nos present\u00f3 al capataz que afortunadamente hablaba espa\u00f1ol. \u00c9l nos prest\u00f3 una carpa militar para vivir en ella, y tambi\u00e9n nos ayud\u00f3 a armarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ustedes tienen suerte \u2014nos dijo\u2014. \u00c9sta es la \u00faltima que nos queda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfCu\u00e1ndo podemos comenzar a trabajar? \u2014pregunt\u00f3 pap\u00e1, frot\u00e1ndose las manos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014En dos semanas \u2014respondi\u00f3 el capataz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1No puede ser! \u2014exclam\u00f3 pap\u00e1, sacudiendo la cabeza\u2014. \u00a1Nos dijeron que \u00edbamos a trabajar de inmediato!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Lo siento mucho, pero resulta que la fresa no estar\u00e1 lista para pizcar hasta entonces \u2014contest\u00f3 el capataz, encogi\u00e9ndose de hombros y luego retir\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de un largo silencio, mam\u00e1 dijo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Le haremos la lucha, viejo. Una vez que empiece el trabajo todo se va a arreglar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Roberto estaba callado. Ten\u00eda una mirada muy triste.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las dos semanas siguientes mam\u00e1 cocin\u00f3 afuera, en una estu\ufb01 ta improvisada hecha con algunas piedras grandes, y usando un comal que le hab\u00eda dado do\u00f1a Lupe. Com\u00edamos verdolagas, y tambi\u00e9n p\u00e1jaros y conejos que pap\u00e1 cazaba con un ri\ufb02 e que le prestaba un vecino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para distraernos, Roberto y yo nos pon\u00edamos a ver los trenes que pasaban detr\u00e1s del campamento. Nos arrastr\u00e1bamos debajo de una alambrada de p\u00faas para llegar a un punto desde donde los pod\u00edamos ver mejor. Los trenes pasaban varias veces al d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro tren favorito pasaba siempre a mediod\u00eda. Ten\u00eda un silbido diferente al de los otros trenes. Nosotros lo reconoc\u00edamos desde que ven\u00eda de lejos. Roberto y yo le llam\u00e1bamos \u201cEl Tren de Mediod\u00eda\u201d. A menudo lleg\u00e1bamos temprano y nos pon\u00edamos a jugar en los rieles mientras esper\u00e1bamos que pasara. Corr\u00edamos sobre los rieles, o camin\u00e1bamos sobre ellos, procurando llegar lo m\u00e1s lejos que pudi\u00e9ramos sin caernos. Tambi\u00e9n nos sent\u00e1bamos en los rieles para sentirlos vibrar cuando se acercaba el tren. Conforme pasaron los d\u00edas, aprendimos a reconocer desde lejos al conductor del tren. \u00c9l dis-minu\u00eda la velocidad cada vez que pasaba junto a nosotros y nos saludaba con su cachucha gris con rayas blancas. Nosotros tambi\u00e9n le devolv\u00edamos el saludo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un domingo, Roberto y yo cruzamos la alambrada m\u00e1s temprano que de costumbre para ver el tren de mediod\u00eda. Roberto no ten\u00eda ganas de jugar, as\u00ed que nos sentamos en uno de los rieles con los brazos entre las piernas y la frente en las rodillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Me gustar\u00eda saber de d\u00f3nde viene ese tren \u2014le dije a Roberto\u2014. \u00bfT\u00fa no lo sabes?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Yo tambi\u00e9n he estado pensando en eso \u2014contest\u00f3, levantando muy despacio la cabeza\u2014. Creo que viene de California.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1California! \u2014exclam\u00e9 yo\u2014. \u00a1Pero si aqu\u00ed estamos en California!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No estoy tan seguro \u2014dijo\u2014. Recuerda lo que\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces lo interrumpi\u00f3 el silbido del tren que conoc\u00edamos tan bien. Nos apartamos de los rieles haci\u00e9ndonos a un lado. El conductor disminuy\u00f3 la velocidad hasta casi detenerse, nos salud\u00f3 y dej\u00f3 caer una bolsa de papel color caf\u00e9, justamente cuando estaba frente a nosotros. La recogimos y examinamos lo que hab\u00eda adentro. Estaba llena de naranjas, manzanas y dulces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Ya ves, te dije que ven\u00eda de California! \u2014exclam\u00f3 Roberto. Corrimos al lado del tren saludando con la mano al conductor. El tren aceler\u00f3 y pronto nos dej\u00f3 atr\u00e1s. Seguimos el tren con la mirada y lo vimos hacerse m\u00e1s y m\u00e1s chiquito, hasta que desapareci\u00f3 completamente.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"388\" height=\"600\" src=\"http:\/\/172.19.16.29\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Jime\u0301nez_Cajas-de-carto\u0301n_portada-388x600-1.jpg\" alt=\"Portada de &quot;Cajas de cart\u00f3n&quot;, de Francisco Jim\u00e9nez. Colecci\u00f3n Popular, FCE, 2023\" class=\"wp-image-60506\" srcset=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Jime\u0301nez_Cajas-de-carto\u0301n_portada-388x600-1.jpg 388w, https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Jime\u0301nez_Cajas-de-carto\u0301n_portada-388x600-1-194x300.jpg 194w\" sizes=\"auto, (max-width: 388px) 100vw, 388px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada de &#8220;Cajas de cart\u00f3n&#8221;, de Francisco Jim\u00e9nez. Colecci\u00f3n Popular, FCE, 2023<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8220;Casas de cart\u00f3n&#8221; est\u00e1 disponible en la Librer\u00eda Virtual del FCE, adqui\u00e9relo <a href=\"https:\/\/www.fondodeculturaeconomica.com\/Ficha\/9786071679611\/F\">aqu\u00ed.<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. BAJO LA ALAMBRADA La frontera es una palabra que a menudo escuchaba cuando, siendo un ni\u00f1o, viv\u00eda all\u00e1 en M\u00e9xico, en un ranchito llamado El Rancho Blanco, enclavado entre lomas secas y pelonas, muchos kil\u00f3metros al norte de Guadalajara. La escuch\u00e9 por primera vez a \ufb01nes de los a\u00f1os cuarenta, cuando pap\u00e1 y mam\u00e1 &#8230; <a title=\"Cajas de cart\u00f3n\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=53998\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Cajas de cart\u00f3n\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60506,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[282],"tags":[4395,5069,1260,5070,754,4149],"ppma_author":[5068],"class_list":["post-53998","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-adelanto","tag-california","tag-campos","tag-el-sueno-americano","tag-la-migra","tag-migracion","tag-trenes","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":5068,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"francisco-jimenez","display_name":"Francisco Jim\u00e9nez","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"","last_name":"","user_url":"","job_title":"","description":"Emigr\u00f3 de Tlaquepaque a California, de ni\u00f1o trabaj\u00f3 junto a sus padres en campos agr\u00edcolas estadunidenses. Actualmente es profesor em\u00e9rito de la Universidad de Santa Clara, California. Su trabajo ha sido reconocido por diversas instituciones e instancias gubernamentales tanto en los Estados Unidos como en M\u00e9xico. Ha sido acreedor a diversos premios literarios. Su serie autobiogr\u00e1fica, compuesta por cuatro libros, que incluye Cajas de cart\u00f3n, es considerada por la American Library Association Booklist, como una de las mejores 50 obras para j\u00f3venes de todos los tiempos."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/53998","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=53998"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/53998\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60507,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/53998\/revisions\/60507"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/60506"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=53998"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=53998"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=53998"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=53998"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}