{"id":52816,"date":"2023-08-25T07:00:00","date_gmt":"2023-08-25T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=52816"},"modified":"2026-10-28T18:07:34","modified_gmt":"2026-10-29T00:07:34","slug":"shakespeare-ha-sido-mi-destino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=52816","title":{"rendered":"Shakespeare ha sido mi destino\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">A nadie le est\u00e1 dado abarcar en un<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">solo instante la plenitud de su <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">pasado. Ni a Shakespeare, que yo sepa,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"> ni a m\u00ed, que fui su parcial heredero,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"> nos depararon ese don. La memoria del<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"> hombre no es una suma; es un desorden<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"> de posibilidades indefinidas. San<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"> Agust\u00edn, si no me enga\u00f1o, habla de los<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"> palacios y cavernas de la memoria. La<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"> segunda met\u00e1fora es la m\u00e1s justa. En <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">esas cavernas entr\u00e9.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Jorge Luis Borges, <em>La memoria de Shakespeare<\/em><\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-white-color has-text-color wp-block-paragraph\">.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">I. El \u00faltimo Borges<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para cuando se public\u00f3 <em>La memoria de Shakespeare, <\/em>a Jorge Luis Borges le faltaban apenas tres a\u00f1os para morir, baldado en la agon\u00eda del c\u00e1ncer hep\u00e1tico y el enfisema, mientras murmuraba el Padrenuestro encima de una cama en Ginebra, Suiza. Era ya Borges: autor superlativo responsable no solo de una obra capital e ineludible, sino de una tradici\u00f3n literaria a la que al d\u00eda de hoy le sobran disc\u00edpulos y detractores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha dicho tanto, tantas veces, sobre lo escrito por Borges, que cualquier p\u00e1rrafo enunciable al respecto bien podr\u00eda ser una variaci\u00f3n ingenua de los anteriores, salidos de muchas manos y muchas lenguas. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se podr\u00eda decir que, al igual que ocurre con el resto de su trabajo, <em>La memoria de Shakespeare <\/em>es un entramado sinuoso de evocaciones y cosmogon\u00edas en las que el mundo es reconstruido desde la ficci\u00f3n. Decir, claro, que los cuatro relatos del libro constituyen un brev\u00edsimo ejercicio de madurez y, al mismo tiempo, una constataci\u00f3n de oficio. Decir, desde luego, que las letras del argentino se bastan a s\u00ed mismas para renovarse con cada lectura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esperanzado en que no me se juzgue de cobarde por rehuir al n\u00facleo de su obra \u2014ese compendio ilustr\u00edsimo de los cuentos que fueron incluidos en <em>Ficciones <\/em>y <em>El Aleph<\/em>\u2014, opto por volcarme a las l\u00edneas de un Borges menos procurado, al que no se celebra lo suficiente: el de los d\u00edas finales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No me queda sino creer que, en medio de la parodia, del desgaste que exhiben las palabras cuando se pronuncian demasiado, habr\u00e1 algo atendible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-white-color has-text-color wp-block-paragraph\">.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; II. El sue\u00f1o y la memoria<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan la fecha planteada en su fabulaci\u00f3n, el relato que inaugura <em>La memoria de Shakespeare<\/em> ocurre hace cuarenta a\u00f1os: el 25 de agosto de 1983. En \u00e9l, Borges, un d\u00eda despu\u00e9s de su octog\u00e9simo cuarto aniversario, ha decidido suicidarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es Borges quien lo encuentra. Al pedir las llaves de su habitaci\u00f3n \u2014una peque\u00f1a pieza en el segundo piso del hotel Las Delicias\u2014, se da cuenta de que alguien ha firmado ya su llegada. Sube las escaleras solo para toparse con \u00e9l mismo, avejentado. \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hombres no tardan en entender que ambos est\u00e1n so\u00f1\u00e1ndose, uno en un hotel, otro en una casa de la calle Maip\u00fa. Borges termina por hablarse de Stevenson, de Keats, de los espejos, de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al comunicar la decisi\u00f3n de su suicidio, el octogenario comienza un intercambio final con su versi\u00f3n m\u00e1s joven. Le confiesa: <em>Los estoicos ense\u00f1an que no debemos quejarnos de la vida; la puerta de la c\u00e1rcel est\u00e1 abierta. Siempre lo entend\u00ed as\u00ed, pero la pereza y la cobard\u00eda me demoraron.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Promete, el m\u00e1s viejo, que la revelaci\u00f3n de la futura muerte quedar\u00e1 apenas en la memoria de su interlocutor, sepultada en la marea de los sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la obra de Borges, el sue\u00f1o es la patria donde se desdibujan los tiempos. Escenario y tambi\u00e9n excusa, es el sue\u00f1o donde el autor desenvaina lo mejor de su teolog\u00eda y de sus invenciones fant\u00e1sticas (c\u00f3mo ignorar el caso de <em>Las ruinas circulares<\/em>). Cifrada por las im\u00e1genes que se imitan, en la producci\u00f3n narrativa del argentino existe un espejo perfecto del sue\u00f1o: la memoria. Acaso ser\u00eda atinado entreverla como una reafirmaci\u00f3n de la mortalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa memoria de Shakespeare\u201d, texto que le da nombre al libro, traza la fatalidad de una devoci\u00f3n. <em>Shakespeare ha sido mi destino<\/em>, dice de s\u00ed mismo Hermann Soergel, personaje que comparte nombre con el arquitecto alem\u00e1n que en 1928 propuso construir una presa en el Estrecho de Gibraltar para cerrar el mar Mediterr\u00e1neo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Soergel recibe, de manos de Daniel Thorpe, un don abrumador: la memoria de Shakespeare. Al aceptarla, el hombre experimenta la colonizaci\u00f3n de su propio cuerpo por las evocaciones graduales que provienen desde el fondo de la voz del poeta ingl\u00e9s. Dice, Soergel: <em>En la primera etapa de la aventura sent\u00ed la dicha de ser Shakespeare; en la postrera, la opresi\u00f3n y el terror. Al principio las dos memorias no mezclaban sus aguas. Con el tiempo, el gran r\u00edo de Shakespeare amenaz\u00f3, y casi aneg\u00f3, mi modesto caudal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La memoria opera como el testigo de las circunstancias que marcan la azarosa vida humana: ella carga con la trivialidad y el horror, la finitud y el ahogamiento. Sustraer una memoria ajena, de ser posible, no har\u00eda sino condenarnos al yugo de otra vida, vueltos sue\u00f1o, simulacro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En la vigilia soy el profesor em\u00e9rito Hermann Soergel, que manejo un fichero y que redacto trivialidades eruditas, pero en el alba s\u00e9, alguna vez, que el que sue\u00f1a es el otro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-white-color has-text-color wp-block-paragraph\">.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">III. El ripio inexistente<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La prosa convive con el verso; acaso para la imaginaci\u00f3n ambas son iguales<\/em>, escribi\u00f3 Borges en el pr\u00f3logo de sus Obras Completas, editadas por Emec\u00e9 en 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es dif\u00edcil delimitar los alcances est\u00e9ticos de un hombre que cultiv\u00f3 tantas parcelas de la literatura, y, sin embargo, la prosa de Borges podr\u00eda distinguirse del resto de las existentes como si en ella brillara una suerte de fosforescencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien se acerca a \u00e9l es siempre vulnerable a caer en el remedo, la estampa malograda. Esa contundencia suya \u2014tan transparente, tan luminosa\u2014 pareciera imposible de alcanzar por la propia pluma. La de Borges es una prosa inimitable no por el bestiario verbal que la habita (ese cat\u00e1logo de palabras y temas fetiche que bien conocemos), sino por la \u00edntima mec\u00e1nica de su eficiencia narrativa: nada sobra nunca. Las im\u00e1genes, las figuras, las siluetas y las voces embonan con destello categ\u00f3rico, oraciones como versos sin ripio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-white-color has-text-color wp-block-paragraph\">.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">IV. Tigres, rosas, piedras<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre sus cr\u00edticos, abundan quienes acusan a Borges de haber escrito siempre los mismos tres o cuatro cuentos. Es probable que la reincidencia de artificios y s\u00edmbolos sea uno de los motivos principales detr\u00e1s de esta afirmaci\u00f3n, con la cual disiento. Sin embargo, es necesario articular los elementos de ese zodiaco personal\u00edsimo que, con iron\u00eda de por medio, se ha vuelto tan universal en la literatura contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 menos intricados que sus antecesores \u2014la concisi\u00f3n es uno de los rasgos de estas piezas\u2014, los cuentos de <em>La memoria de Shakespeare <\/em>parecieran inclinarse hacia un recurso particular: el de los objetos fant\u00e1sticos que hacen las veces de motor, de engranaje que da marcha al texto. Uno de los objetos m\u00e1s interesantes inventados por Borges aparece en \u201cTigres azules\u201d, donde estos felinos mitol\u00f3gicos son la excusa perfecta para hacer una exploraci\u00f3n hacia Lahore y, de paso, construir una cadena de intertextualidades (los tigres son <em>fuego que resplandece <\/em>seg\u00fan Blake, <em>signo de<\/em> <em>terrible<\/em> <em>elegancia<\/em> seg\u00fan Chesterton). \u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el cuento el profesor universitario que sale en busca de los tigres azules se encuentra con que ese es el nombre que reciben unos discos prodigiosos responsables de conversiones matem\u00e1ticas irracionales: se multiplican y reducen con aritm\u00e9tica caprichosa, capaces de aparecer y desaparecer despu\u00e9s de un tr\u00e1nsito por el vac\u00edo. Del mismo modo que ocurre con el narrador de \u201cLa memoria de Shakespeare\u201d, el protagonista solo puede liberarse del don (vuelto maldici\u00f3n inesperada) despu\u00e9s de d\u00e1rselo a otras manos que lo acepten.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa rosa de Paracelso\u201d teje otro giro intertextual al hacer que Johannes Griesbach, te\u00f3logo que propuso un orden particular en la cronolog\u00eda de los evangelios sin\u00f3pticos, falle en su intento de convertirse en disc\u00edpulo de Paracelso: ante su petici\u00f3n, el alquimista suizo se niega a revivir una rosa despu\u00e9s de carbonizarla. Solo hasta que Griesbach se retira es que Paracelso procede a restituir la vida de la flor. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfBastar\u00e1 esa imagen para resumir una de las grandes ambiciones de Borges? La de hacer literatura como quien hace alquimia: transmutando los relieves de una misma sustancia, reinventado las formas de una misma materia elemental. La rosa, eterna como todo lo que existe, cambia apenas en su apariencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A nadie le est\u00e1 dado abarcar en un solo instante la plenitud de su pasado. Ni a Shakespeare, que yo sepa, ni a m\u00ed, que fui su parcial heredero, nos depararon ese don. La memoria del hombre no es una suma; es un desorden de posibilidades indefinidas. San Agust\u00edn, si no me enga\u00f1o, habla de &#8230; <a title=\"Shakespeare ha sido mi destino\u00a0\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=52816\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Shakespeare ha sido mi destino\u00a0\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60684,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[1347,20,4728,426,4729,23,4730],"ppma_author":[2827],"class_list":["post-52816","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-borges","tag-cuento","tag-hermann-soergel","tag-jorge-luis-borges","tag-la-memoria-de-shakespeare","tag-sueno","tag-tigres-azules","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2827,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"leonardo-gutierrez","display_name":"Leonardo Guti\u00e9rrez Arellano","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Leonardo","last_name":"Guti\u00e9rrez Arellano","user_url":"","job_title":"","description":"Naci\u00f3 el 16 de octubre de 2000, en Guadalajara. 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