{"id":52662,"date":"2023-08-04T11:21:27","date_gmt":"2023-08-04T17:21:27","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=52662"},"modified":"2026-10-09T10:24:18","modified_gmt":"2026-10-09T16:24:18","slug":"barbie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=52662","title":{"rendered":"Barbie"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cUna bolsa de basura, de esas negras, llenas hasta el tope de Barbies\u201d, les dije a los ingleses, gesticulando para que entendieran las dimensiones. Eso ten\u00edamos: al final, cuando fue momento de sacar las Barbies del cuarto, sali\u00f3 m\u00e1s de una de esas bolsas. \u201cNo s\u00f3lo era yo\u201d: en esa explicaci\u00f3n hab\u00eda un intento desesperado de que me entendieran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi mam\u00e1 tuvo una Barbie; s\u00f3lo una. Patinaba en hielo, con patines hechos de cuero y cuchillas de metal. De esa Barbie, regalo espl\u00e9ndido que alg\u00fan amigo de mi abuelo le trajo de Estados Unidos hasta la Argentina, nos qued\u00f3 la ropa y un cuerpo cuya cabeza se perdi\u00f3 en la marea del tiempo y los juguetes. La Barbie favorita de mi hermana tambi\u00e9n patinaba: viv\u00eda en una caja rosa, en cuyo reverso Michelle Kwan, la consagrada patinadora, la hac\u00eda patinar, pl\u00e1sticos sus patines y pl\u00e1stica tambi\u00e9n la medalla de oro que colgaba de un list\u00f3n rosa. \u00bfCu\u00e1l fue mi Barbie favorita? Podr\u00eda ser esa de edici\u00f3n especial navide\u00f1a, con una enorme caja negra ocupada por su vestido de gala, verde esmeralda, coronada ella con una tiara de pl\u00e1stico adiamantado. Podr\u00eda ser la de Cenicienta o la de Mul\u00e1n o la de Esmeralda o la de Jazm\u00edn o la de la Bella. \u00bfPor qu\u00e9 no todas?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNo entienden\u201d, les dije. \u00bfC\u00f3mo explicar las tres hermanas pegaditas de edad, cada una pidiendo Barbies para Navidad, Reyes, cumplea\u00f1os? \u00bfC\u00f3mo explicar el TLC, esa lejan\u00eda de Dios pero cercan\u00eda a Estados Unidos que se tradujo en un raudal de mu\u00f1ecas que salieron de las jugueter\u00edas e invad\u00edan el supermercado? \u00bfC\u00f3mo explicar padres que recordaban sus infancias de vacas flacas, infancias que redim\u00edan con nosotras? \u00bfC\u00f3mo explicar una abuela \u00e1vida de hacernos felices?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo tuvimos todo. Mientras Bill Clinton y la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y la apertura comercial de M\u00e9xico le ense\u00f1aba a los adultos a so\u00f1ar con abundancias y excesos, a nosotras la tele nos ense\u00f1aba a desear el pr\u00f3ximo juguete. Mi abuela, que recordaba aquella vez que su propia abuela le mand\u00f3 ropita por correo para su mu\u00f1eca, no quer\u00eda entender que yo necesitaba la <em>otra<\/em> Barbie de Jazm\u00edn porque ten\u00eda aretes de un color distinto. Mi madre tampoco quer\u00eda entender la importancia de ir al tianguis cada semana a comprarles ropa nueva. Mientras Julia Roberts le ense\u00f1aba a las mujeres que si te negaban el servicio la mejor venganza era comprar much\u00edsima ropa de lujo, nosotras, lejos entonces de ser grandes, ya hab\u00edamos aprendido que en la moda deb\u00edan radicar nuestros intereses y nuestras formas de ejercer poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mis hermanas y yo lo tuvimos todo: las mu\u00f1ecas que se hac\u00edan girar con un dispositivo para que helic\u00f3pteras volaran, Playmobiles con casas victorianas que inclu\u00edan pl\u00e1sticos tazones de cristal cortado, hornitos que con electricidad generaban pasteles, peluches de todas las \u00f3rdenes zool\u00f3gicas, cartas y juegos de mesa y cocinitas y tacitas, mu\u00f1ecas miniatura que se pod\u00edan guardar en el bolsillo y llevar a la escuela para que se perdiera alguna de las min\u00fasculas protagonistas. Lo tuvimos todo, pero no hab\u00eda nada m\u00e1s todo que las Barbies.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jugar implicaba esa palabra que mi pap\u00e1 tanto odiaba: \u201ctiradero\u201d. Sac\u00e1bamos las mu\u00f1ecas de la repisa donde viv\u00edan en desordenadas muchedumbres, sac\u00e1bamos cajas llenas de su ropa, sac\u00e1bamos todo lo dem\u00e1s que tuvimos de Barbie: su casa rosa de dos pisos que se plegaba para poderse almacenar, la cocina, un auto normal y otro a control remoto, camionetas y bicicletas y salas y televisiones y hasta computadoras. Ellas ten\u00edan caballos, perros, delfines (todos m\u00f3viles y ruidosos a fuerza de bater\u00edas). Ten\u00edan cenas de gala puestas espl\u00e9ndidamente, que con el golpe de un bot\u00f3n pasaban de pavos rostizados a ser pasteles. Ten\u00edan toda la ropa que se prestaban entre ellas, la que les hab\u00edamos ido comprando, y las que heredaron de alg\u00fan lado. Ten\u00edan camas de pl\u00e1stico rosa con una muesca en la almohada y ten\u00edan literas artesanales de madera. Ten\u00edan un yate que incluso flotaba. Ten\u00edan hasta un McDonald\u2019s con todo y autoservicio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las Barbies ten\u00edan tambi\u00e9n nuestra imaginaci\u00f3n cautiva: portarse bien en el s\u00faper pod\u00eda suponer una paleta Barbie con forma de coraz\u00f3n y cobertura de chocolate y arroz inflado, o un ejemplar nuevo de su revista. Tuvimos una c\u00e1mara de fotos rosa que se anunciaba con esa B enorme. Tuvimos un programa de computadora para dise\u00f1arle ropa a Barbie, programa que inclu\u00eda unas simp\u00e1ticas hojas de tela que se pod\u00edan imprimir y recortar y que por supuesto en lugar de usar atesoramos, prefiriendo imprimirles faldas y vestidos de papel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo explicarle a alguien que no quiere entender las primas de mi edad, eternas generadoras de envidia? El supermercado de Barbie de una, por ejemplo, que adem\u00e1s de que ten\u00eda frutas y verduras varias ten\u00eda un rollo miniatura de bolsas de pl\u00e1stico para guardarlas, supermercado con el que s\u00f3lo jugu\u00e9 una vez, pues para mi siguiente visita ya todo se hab\u00eda perdido. \u00bfC\u00f3mo explicarle a alguien la frustraci\u00f3n de que tu hermana mayor agarrara <em>la<\/em> Barbie que t\u00fa quer\u00edas, o le pusiera <em>el<\/em> atuendo deseado?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo explicar, sobre todo, en tu imaginaci\u00f3n anclada en la fantas\u00eda, la coyuntura afortunada (desafortunada para tus padres) de Disney con Mattel? Estaba la Jazm\u00edn con sus di\u00e1fanas babuchas verdes, la Mul\u00e1n que con el jalar de un hilo m\u00e1gico pasaba a tener un corte de pelo masculino, la Bella con su hermoso vestido dorado, la Esmeralda con un pa\u00f1uelo con cascabeles, la Megara cuyo vestido cambiaba de largo, la Aurora con falda que pod\u00eda cambiarse de azul a rosa; estaban tambi\u00e9n sus novios que pasaban de pr\u00edncipes a bestias, de ratas callejeras a sultanes de \u00c1graba. Y, por supuesto, aquella Cenicienta que quiz\u00e1 fue el mejor regalo que jam\u00e1s me dieron: un <em>bl\u00edster<\/em> enorme casi de mi altura a los cuatro a\u00f1os, con todos los atuendos de la pel\u00edcula, con la capacidad de hacer harapos de su bello vestido rosa, con una charola y tacitas y tetera para llevarle el desayuno a la madrastra, con una versi\u00f3n miniatura de su propio librito de oro, ilustrado con escenas de la pel\u00edcula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jugar a las Barbies era mover la mesa de la sala e invadir con ellas el espacio, hacerlas ir de un lugar a otro, de un evento a otro; cambiarles la ropa mientras se dejaba un esc\u00e1ndalo desparramado por el cuarto, ocup\u00e1ndolo tanto que ya no se pod\u00eda jugar; era hacerlas vivir vidas impuestas, glamourosas: hacerlas encarnar algo que hubi\u00e9ramos visto en la tele, imponerles tramas plagiadas de otros lados en un ritual que a m\u00ed me encantaba hacer sola, hablando bajito, en un trance m\u00e1gico que seg\u00fan mi abuela me indignaba si se descubr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas enumeraciones dionisiacas, derroches carnavalescos, pueden no parecer m\u00e1s que un desfile de vanidades, la exhibici\u00f3n de excesos de una infancia que poca empat\u00eda suscita. Esta es la infancia de la mala de una telenovela, no de la buena. Pero esta infancia no es \u00fanica. Hubo aquellas que tuvieron muchas menos Barbies que yo, y esas otras que tuvieron muchas m\u00e1s. Hubo aquellos que no tuvieron Barbies sino G. I. Joes o cochecitos o figuritas de acci\u00f3n hechas para tener aventuras. Es una realidad de la que no podemos escapar, esa realidad tan lejana a mis amigos europeos que, aunque crecieron al mismo tiempo que yo, vivieron en otra \u00e9poca: una realidad insaciable pautada por las horas que pasamos pegados a la tele, viendo caricaturas y anuncios, una realidad donde la felicidad se escond\u00eda siempre detr\u00e1s del pr\u00f3ximo juguete, una realidad donde sab\u00edamos que nuestro deber era consumir para ser felices.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me horroriza recordar esta infancia, llena a reventar de cosas. Me horroriza pensar que con todos esos gastos jugethormiga quiz\u00e1 podr\u00edamos haber comprado un pony. Me horroriza el pl\u00e1stico que corri\u00f3 en cada mu\u00f1eca, en sus zapatos que felices mastic\u00e1bamos, en sus cepillos que m\u00e1s de una vez nos enredaron el pelo, en sus empaques. Me horroriza los recursos que se usaron para traerlas desde China y las condiciones de las personas que las produjeron. Me horroriza, sobre todo, lo r\u00e1pido que descart\u00e1bamos la mu\u00f1eca por una nueva. Me horroriza pensar lo fr\u00e1gil que es nuestra imaginaci\u00f3n, lo f\u00e1ciles que somos: esos gritos berrinchudos arrancados por no tener la Barbie adecuada podr\u00e1n haber sido rid\u00edculos, pero no por ello dolieron menos; gritos dise\u00f1ados por un se\u00f1or en las oficinas de Mattel que nunca me conoci\u00f3 pero que me hizo a su antojo, que me ense\u00f1\u00f3 que vivir era cambiarse de ropa y que hab\u00eda que ser alta y esbelta y bella para poder ser feliz; un se\u00f1or que decidi\u00f3 que lo que yo ten\u00eda que hacer era so\u00f1ar a ser Barbie de grande.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esos ejecutivos de Mattel son los mismos que dise\u00f1aron la pel\u00edcula <em>Barbie<\/em> (2023), que ha sido un fen\u00f3meno en taquilla, que se anuncia como basti\u00f3n del feminismo, y a la que todas (y algunos) hemos ido con algo rosa en un carnavalesco que celebra nuestro haber sido ni\u00f1as. La pel\u00edcula presume a su directora y sus productoras y sus dise\u00f1adoras, todo pintado del rosa de una nueva revoluci\u00f3n. Pel\u00edcula que, como mi infancia, ha estado dise\u00f1ada por se\u00f1ores ejecutivos de Mattel: los que prohibieron ciertas escenas, los que marcaron las pautas, los que se\u00f1alaron que la pel\u00edcula no pod\u00eda criticar a Barbie, los que, dadivosos, permitieron que se les caricaturizara, los que a cuentagotas autorizaron unas pocas cr\u00edticas de Barbie para que una sienta que ver la pel\u00edcula es un acto radical de resistencia.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las Barbies salieron de mi vida en bolsas, sin orden ni ropa ni dignidad, por la sencilla raz\u00f3n que un d\u00eda me dejaron de gustar. \u00bfFui yo, me pregunto, la que dej\u00f3 de querer jugar con las Barbies? \u00bfO acaso eso tambi\u00e9n estuvo dise\u00f1ado por un alto ejecutivo, ya no de Mattel sino de la <em>Cosmopolitan<\/em>, que sab\u00eda que yo habr\u00eda de querer dejar de ser ni\u00f1a? Porque no hay nada peor que una ni\u00f1a: somos d\u00e9biles y cursis y quejumbrosas y, sobre todo, tontas. Somos las compa\u00f1eritas que juegan con Stacy Malib\u00fa sin darnos cuenta c\u00f3mo nuestros propios juegos infantiles nos oprimen. Deber\u00edamos m\u00e1s bien ser Lisa Simpson, y crecer implica condenar a nuestras Barbies de la misma manera que ella conden\u00f3 en\u00e9rgicamente a su mu\u00f1eca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser mujer es dif\u00edcil: esto ya lo dijo Gloria, la mujer que viaja al mundo de Barbie en la pel\u00edcula, que nos dice \u201ces imposible ser mujer. Eres tan hermosa y tan lista y crees que siempre est\u00e1s mal. Tienes que ser flaca, pero no muy flaca. Y nunca puedes decir que quieres ser flaca\u201d. En este mundo me toc\u00f3 vivir, un mundo de contradicciones donde crecer signific\u00f3 aprender que para que me tomen en serio tengo que no ser femenina pero s\u00ed un poco femenina, no puedo decir que me gusta el maquillaje pero siempre me tengo que ver bien. Y lo m\u00e1s importante es repudiar todo aquello que cuando \u00e9ramos chiquitas se nos ense\u00f1\u00f3 que nos gustaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser hombre \u2014y esto lo he aprendido a fuerza de estudiar a Shakespeare\u2014 significa ser todo lo que no es ser mujer: el hombre es fuerte porque la mujer es d\u00e9bil, el hombre es l\u00edder porque la mujer es sumisa, el hombre no llora porque la mujer s\u00ed. \u00bfPero qu\u00e9 es ser mujer? O, m\u00e1s bien, \u00bfc\u00f3mo hay que ser mujer? Ser absolutamente \u201cfemenina\u201d, como Elle Woods al principio de <em>Legalmente rubia<\/em> (2001) o la \u201cBarbie esterot\u00edpica\u201d en <em>Barbie<\/em> implica un inter\u00e9s por la moda y un cuidado de lo superficial y un amor por lo cursi que se traduce en ser infantil. Para ser mujer, entonces, \u00bftenemos que repudiar todo lo femenino? \u00bfPara que nos tomen en serio hay que ser Ladies Macbeth e invocar esp\u00edritus que nos vengan a quitar la leche y la ternura?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El feminismo con el que me toc\u00f3 crecer se deshac\u00eda de las cadenas de los estereotipos impuestos y nos dec\u00eda que no ten\u00edamos por qu\u00e9 ser amas de casa o usar vestidos o maquillarnos. El feminismo de ahora nos dice que una puede elegir ser ama de casa y usar vestidos y maquillarse y de todos modos ser feminista. Me ha tocado pasar del repudio de todo lo femenino a una aceptaci\u00f3n plena y perform\u00e1tica: celebramos ahora, las mujeres del mundo unidas, una pel\u00edcula donde Barbie es de carne y hueso pero su casa es de pl\u00e1stico ensue\u00f1o, una pel\u00edcula llena de rosas y pasteles y vestidos y tacones que nos recuerda que tenemos derecho a ser todo lo que queramos ser, una pel\u00edcula que muchos hombres han decidido es un ataque a lo masculino. \u00bfQu\u00e9 es esta pel\u00edcula? \u00bfSubversi\u00f3n feminista u oda al sistema capitalista, consumista, y patriarcal?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfCu\u00e1l crees que sea la versi\u00f3n m\u00e1s subversiva de <em>Los tres mosqueteros<\/em> que vayas a estudiar para tu doctorado?\u201d me pregunt\u00f3 mi directora, tambi\u00e9n en Inglaterra aunque sin mis cuentos de infancia de por medio. Y result\u00f3 que, de entre las m\u00e1s de 131 versiones en pantalla de la novela de Alexandre Dumas, la m\u00e1s subversiva fue la de Barbie (<em>Barbie y las tres mosqueteras<\/em>, 2009). De entre todas las adaptaciones tan absolutamente parecidas de una novela del XIX tan absolutamente machista, result\u00f3 que la \u00fanica versi\u00f3n con personajes femeninos interesantes es la de Barbie. Hay, por supuesto, una versi\u00f3n de donde no es un mosquetero sino una mosquetera. En <em>La mujer mosquetera<\/em> (2004), la hija de Darta\u00f1\u00e1n quiere hacerse soldado, y para hacerlo nos muestra (en esa caricatura de mujer empoderada, la <em>girlboss<\/em>) c\u00f3mo no usa faldas ni ordena su cuarto ni deja de eructar en la mesa: Valentine nos revela que para ser cualquier cosa que valga la pena tiene que dejar de ser ni\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pel\u00edcula animada, hecha para vender cuatro mu\u00f1ecas con sus atuendos que pasan de ser vestidos de gala a ser ropas atl\u00e9ticas, y dise\u00f1ada por esos ejecutivos de Mattel, termina siendo mucho m\u00e1s feminista que esta otra, con el mismo mensaje que la nueva pel\u00edcula de Barbie: aqu\u00ed vemos mujeres que nunca sacrifican su lado femenino para poder hacer sus cosas. As\u00ed como Margot Robbie nunca deja de usar sus faldas con olanes, las mosqueteras son talentosas espadachinas sin dejar de lado el gusto por la moda y las flores. Estas mosqueteras no son traidoras a su g\u00e9nero, y no se critican sus colores pastel ni sus sue\u00f1os de hacer reposter\u00eda. \u00bfQui\u00e9n subvierte m\u00e1s al patriarcado, la Lady Macbeth que se tiene que deshacer de su condici\u00f3n de mujer o las que, al celebrarla, triunfan?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Barbie<\/em>, pel\u00edcula que ha roto todos los <em>records <\/em>de taquilla, pel\u00edcula hecha por mujeres y para mujeres, es ahora la nueva cara del feminismo. Pero ese feminismo es un falso amigo, uno que para hacer un chiste sobre lo rid\u00edcula que fue una de las mu\u00f1ecas termina corriendo del cuadro a una mujer embarazada. Un feminismo que nos recuerda que lo mejor de ser mujeres es poder salir a comprar ropa que a gritos rosas diga \u201cBarbie\u201d con la tipograf\u00eda oficial. Un feminismo donde Gloria nos explica lo dif\u00edcil que es ser mujer pero que triunfa s\u00f3lo cuando un se\u00f1or ejecutivo de Mattel le da permiso de hacer su mu\u00f1eca porque se da cuenta que podr\u00e1 generar mucho dinero. Es un feminismo que est\u00e1 hecho para vender juguetes y que se defiende diciendo que fueron estos juguetes los que nos ense\u00f1aron que de grandes pod\u00edamos ser cualquier cosa. Un feminismo que hace que, de grandes, nos emocione meternos en las cajas gigantes que instalaron en cines y supermercados para promocionar la pel\u00edcula: donde de chicas jug\u00e1bamos a que nuestras mu\u00f1ecas \u00e9ramos nosotras, ahora resulta que queremos ser nosotras las mu\u00f1ecas. Un feminismo que a pesar de todo, como en la pel\u00edcula de las mosqueteras, no deja de existir; un feminismo que nos recuerda que tenemos derecho a haber sido ni\u00f1as de chiquitas; un feminismo que, sin embargo, est\u00e1 dise\u00f1ado por se\u00f1ores ejecutivos de Mattel.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cUna bolsa de basura, de esas negras, llenas hasta el tope de Barbies\u201d, les dije a los ingleses, gesticulando para que entendieran las dimensiones. 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