{"id":46893,"date":"2022-11-01T07:00:17","date_gmt":"2022-11-01T13:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46893"},"modified":"2026-10-28T17:33:51","modified_gmt":"2026-10-28T23:33:51","slug":"el-velo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46893","title":{"rendered":"El velo"},"content":{"rendered":"<p>Entramos al pueblo acompa\u00f1ados por las campanadas de la iglesia. Arturo luc\u00eda nervioso y los ta\u00f1idos no hac\u00edan m\u00e1s que inquietarlo. \u201cLa gente de aqu\u00ed \u00bfno duerme?\u201d Era 24 de octubre; se lo se\u00f1al\u00e9. Arturo me mir\u00f3 por unos segundos antes de sonre\u00edr, como si quisiera convencerse de lo que yo dec\u00eda. Nos adentramos en las profundidades de la Sierra de Ajcopica y no ten\u00edamos idea de lo que encontrar\u00edamos.<\/p>\n<p>Arturo siempre dec\u00eda que yo me hab\u00eda convertido en una mujer temeraria. La mayor\u00eda de las veces me miraba con admiraci\u00f3n; se sent\u00eda orgulloso de mi trabajo, de mi resoluci\u00f3n, pero en otras ocasiones parec\u00eda temer por m\u00ed, por lo que era capaz de hacer para cumplir mis objetivos. \u201cLa sensatez siempre va acompa\u00f1ada de temeridad\u201d, dec\u00eda, y yo no pod\u00eda estar m\u00e1s en desacuerdo con su frase contradictoria.<\/p>\n<p>Arturo ten\u00eda miedo y no lo culpaba. Hab\u00eda tenido malas experiencias en su trabajo de campo en Veracruz, buscando los rastros de un culto basado en la figura de una ni\u00f1a decapitada. Lo que hac\u00edamos al norte de Tlaxcala era diferente, se lo dec\u00eda de manera constante. \u00c9l no parec\u00eda estar de acuerdo. Si ocurr\u00eda algo como en San Luis, ya pod\u00edamos despedirnos de cualquier salvoconducto.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos rastreado tradiciones similares por todo el pa\u00eds, despu\u00e9s de los ataques de algunos carteles en San Luis Potos\u00ed, y no tardamos en hallar rumores por todas partes; sin embargo, la presencia del \u201cculto\u201d se hac\u00eda presente tan s\u00f3lo en el Valle de M\u00e9xico y al sur del Baj\u00edo. \u201cEl Veladito\u201d segu\u00eda teniendo reminiscencias de violencia y actos sanguinarios, y Arturo ten\u00eda miedo de que ocurriera lo mismo en cualquier otra parte donde el santo fuera venerado.<\/p>\n<p>No est\u00e1bamos seguros de si el culto era id\u00e9ntico, o tan siquiera similar en San Rafael del Velo, en la Sierra de Ajcopica, al norte de Tlaxcala. Hab\u00edamos escuchado sobre cierto sincretismo en la regi\u00f3n, leyendas que pod\u00edan encontrarse en el norte, de santos populares semejantes al Ni\u00f1o Fidencio y de la creencia en criaturas similares a los arcimboldi del sur de Tierra Grande. No culpo a mi compa\u00f1ero. Lo ocurrido en San Luis, con el enfrentamiento entre c\u00e1rteles durante un Xantolo, unos a\u00f1os atr\u00e1s, caus\u00f3 tantas bajas de civiles como para provocar su nerviosismo.\u00a0Si hubiera puesto mayor atenci\u00f3n a las reticencias de Arturo, tal vez nunca habr\u00edamos pisado la Sierra de Ajcopica.<\/p>\n<p>Cuando entramos al pueblo, con la camioneta dando bandazos por el mal estado de los caminos vecinales, pod\u00eda sentir la agitaci\u00f3n de mi colega, como si yo fuera la de los vellos erizados. Sin embargo, conoc\u00eda desde hace algunos meses a Arturo, y me resultaba evidente que estaba enamorado de m\u00ed. Parte de su nerviosismo, se deb\u00eda a nuestra cercan\u00eda y quiz\u00e1s un poco m\u00e1s.\u00a0A veces pecaba de un ego lo bastante elevado, como para pasar por alto las cosas importantes.<\/p>\n<p>Nos estacionamos cerca de la iglesia y luego caminamos unos cuantos metros por la calle principal. Don Gemayel nos grit\u00f3 desde el p\u00f3rtico de una casa se\u00f1orial, deteriorada por el tiempo. Al acercarme, seguida de Arturo, quien trataba de descubrir los detalles de la fachada del templo, puse atenci\u00f3n en los acabados del port\u00f3n de madera, en el que parec\u00eda descansar nuestro contacto, mientras fumaba un cigarro sin filtro.<\/p>\n<p>\u201cLos esperamos desde hace horas, pero, ya se sabe, la comunicaci\u00f3n en toda esta zona de la sierra es bastante mala; me da gusto que los hayan dejado pasar en las casetas; yo mismo les habl\u00e9 para que ustedes no tuvieran problemas, pero hay que estar atento, por eso me he estado dando mis pase\u00edllos, a ver si los encontraba por el camino. No me equivoqu\u00e9.\u201d<\/p>\n<p>El hombre, ya cercano a los setenta, nos abraz\u00f3 como si fu\u00e9ramos amigos perdidos largo tiempo o familiares queridos. El doctor Guardiana me hab\u00eda pasado el contacto de don Gemayel y de don Abundio, ambos concejales de San Rafael del Velo. No hizo falta contactar al segundo, pues don Gema, como le gustaba que lo llam\u00e1ramos, pudo hablarme de las \u201cpeque\u00f1eces del pueblo\u201d, y parec\u00eda verdaderamente feliz de que grab\u00e1ramos en \u00e9l algunas partes de nuestro documental.<\/p>\n<p>Le hab\u00eda explicado al concejal que no \u00e9ramos cineastas per se, aunque nuestras grabaciones tendr\u00edan un trato profesional, sino antrop\u00f3logos de la Universidad de Tierra Grande haciendo una estancia en la ENAH de Tlaxcala. Nuestra especialidad, le coment\u00e9, eran las tradiciones colmadas de sincretismo, los vestigios de ritualidad originaria, o incluso de una naturaleza heterodoxa.<\/p>\n<p>No quer\u00eda ofenderlo respecto a la imagen resguardada en Rafael, pero no hizo falta disculparme, pues don Gema me habl\u00f3 largo y tendido sobre las fiestas del pueblo, adem\u00e1s de lo que <em>pod\u00eda decirse <\/em>sobre El Santo Elevado, como les gustaba llamar a San Rafael Ichtakayotli, o Ichta-Ichta, como tambi\u00e9n sol\u00edan nombrarlo de cari\u00f1o.<\/p>\n<p>Nuestro anfitri\u00f3n nos invit\u00f3 a pasar a su casa. Para celebrar las fiestas patronales, las familias acostumbran reunirse para comer tamales, mixiotes o pipi\u00e1n. Aceptamos encantados, pero antes quer\u00edamos visitar el templo para manifestar nuestros respetos. La idea pareci\u00f3 incomodar a don Gema, quien, aun vacilando, termin\u00f3 por aceptar que fu\u00e9ramos a la iglesia, aunque no pod\u00edamos entrar, pues s\u00f3lo los Ichtatzin, especie de fieles ardorosos que \u201ccuidaban a la figura durante su fiesta, y quienes eran elegidos en mayo, pod\u00edan estar dentro del templo esa noche y parte de la ma\u00f1ana siguiente. Alrededor del mediod\u00eda, cuando \u201cel sol se volv\u00eda rojo\u201d, la gente com\u00fan pod\u00eda ingresar.<\/p>\n<p>Aunque Arturo no hablaba con nuestro anfitri\u00f3n, hab\u00eda llevado una grabadora para registrarlo todo, adem\u00e1s de su cuaderno de anotaciones de toda la vida. Hab\u00eda aprendido taquigraf\u00eda en la preparatoria y eso le permit\u00eda registrar cualquier charla de manera eficaz, adem\u00e1s de que sus bocetos siempre eran impresionantes, colmados de detalles.<\/p>\n<p>Esa misma noche, Arturo me dir\u00eda que mientras camin\u00e1bamos hacia el templo, con apenas unos metros separando la casa de don Gema de la iglesia, vio a varias mujeres vestidas con un velo negro, de pies a cabeza, paradas en los porches. Y, aunque era imposible ver sus rostros, sinti\u00f3 que no dejaban de observarnos.<\/p>\n<p>El templo era inmenso, mucho m\u00e1s de lo que uno podr\u00eda esperar en un rinc\u00f3n del norte de Tlaxcala, tan enclavado entre los cerros que hac\u00eda pensar en las dificultades para acarrear la piedra con la que hab\u00eda sido construido. Don Gemayel, como si hubiera escuchado mis pensamientos, comenz\u00f3 a hablarnos de su construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLa Iglesia de San Rafael del Velo es muy antigua, m\u00e1s de lo que dicen los reportes esos de los frailecillos. Aqu\u00ed tuvimos a franciscanos, y los cabrones, disculpe la palabra, decidieron traer a los dominicos, porque la gente de aqu\u00ed era muy salvaje. Debi\u00f3 ser una comitiva muy peque\u00f1a, pero esos eran los peores. Vinieron a latiguear a la gente que no le gustaba arrodillarse ante la cruz. Y luego, cuando ejecutaron a las cabezas de los se\u00f1ores importantes y de sus familias, desmoronaron nuestros templos y erigieron otros. Luego se fueron y dejaron a los franciscanos.<\/p>\n<p>No eran salvajes, dijeron, pero eliminaron todo rastro de nuestras creencias, o eso creyeron. Y por ello levantaron esta iglesia tan monumental. Aqu\u00ed hay piedra, nom\u00e1s hay que caminar tantito hacia los cerros del oriente y hallar\u00e1n lo que necesiten. Ten\u00edamos de todo, y los frailes lo ocuparon en la iglesia. Por eso la ve tan grandecita.\u201d<\/p>\n<p>Un templo sobre otro m\u00e1s antiguo no era ninguna novedad en el pa\u00eds, lo que nos pareci\u00f3 sorprendente fue la altura de la torre central. Vista a comparaci\u00f3n de los cerros que rodean San Rafael, la construcci\u00f3n no era nada, pero desde el atrio luc\u00eda tan inmensa como una catedral g\u00f3tica de Europa Central. Las fotos no le hacen justicia.<\/p>\n<p>Don Gemayel nos acompa\u00f1\u00f3 hasta las puertas de la iglesia, de apariencia casi tan antigua como la piedra con la que hab\u00edan levantado la nave. \u201cHay \u00e1rboles muy grandes en la zona, gruesos y de gran tama\u00f1o. Seg\u00fan consta en nuestros registros, tardaron meses en tallar las puertas, hechas con dos \u00e1rboles encontrados en las cimas de estos cerros, y el tachonado de bronce lo realizaron maestros artesanos del norte, quienes estuvieron un tiempo en el pueblo, trabajando como mejor pod\u00edan. El resultado, como ver\u00e1n, es impresionante.\u201d<\/p>\n<p>Nuestro anfitri\u00f3n no ment\u00eda. Dentro pudimos observar una decoraci\u00f3n r\u00fastica en los laterales de la nave, a pesar del retablo dorado que, imaginamos, ser\u00eda uno de los grandes orgullos de la poblaci\u00f3n. Una inmensa pintura colocada encima del nicho central, que casi abarcaba hasta el remate, mostraba una escena apocal\u00edptica con \u00e1ngeles cayendo del cielo, dirigi\u00e9ndose hacia una tierra colmada de ciudades ardientes.<\/p>\n<p>Desde el atrio apenas alcanz\u00e1bamos a distinguir en detalle los iconos o los dem\u00e1s cuadros del retablo, pero bajo la pintura yac\u00eda el nicho donde, supusimos, yac\u00eda San Rafael, velado por un manto negro que imped\u00eda cualquier atisbo de su famosa hechura.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos elegido el pueblo por sus tradiciones que, seg\u00fan nuestros estudios preliminares, nos parec\u00edan m\u00e1s que sincr\u00e9ticas, herej\u00edas. Cada determinado tiempo, que era se\u00f1alado por un concejal elegido por sus dotes \u201cadivinatorias\u201d, el imperfecto le\u00eda los cielos y consultaba los registros astrol\u00f3gicos que no pod\u00edan ser examinados por nadie ajeno al pueblo; determinaba la llegada de una \u201ccandela\u201d, en la que se quemaba alguno de los \u00edconos de San Ignacio, cuyo prop\u00f3sito era, especialmente, ser abrasado en una hoguera frente al atrio del templo para \u201calumbrar el camino de los celestiales\u201d, sin que hubiera explicaci\u00f3n de lo que esto significaba originalmente.<\/p>\n<p>Sin embargo, Arturo hab\u00eda sentido fascinaci\u00f3n, y tambi\u00e9n rechazo, por la figura central del culto del pueblo, la imagen de San Rafael, supuestamente realizada por seres ca\u00eddos del cielo, quienes, para agradecer la hospitalidad de la gente de la zona, en una \u00e9poca en la que debieron esconderse, tallaron en la madera de un \u00e1rbol partido por el rayo una efigie de un santo que, poco antes de irse, mostraron como una representaci\u00f3n del Arc\u00e1ngel Rafael, el patrono de la sanaci\u00f3n y de las aguas.<\/p>\n<p>La imagen del arc\u00e1ngel se convirti\u00f3, de inmediato, en objeto de veneraci\u00f3n por parte de los pobladores del pueblo y de sus alrededores. Seg\u00fan consta en una de las pocas cr\u00f3nicas concernientes a San Rafael que han sobrevivido, tomando en cuenta el mutismo respecto a los detalles de la imagen y que una parte de sus tradiciones se ha transformado en una consigna para los habitantes del pueblo, la belleza de \u201cIchta-Ichta\u201d es tal que resulta complicado dejarlo a la vista, pues provoca raptos m\u00edsticos, y otras manifestaciones extra\u00f1as, en quienes se atreven a admirarlo por m\u00e1s de unos segundos. La perfecci\u00f3n tallada en la madera manifiesta la naturaleza superior del arc\u00e1ngel; debido a esto los concejales llegaron a la conclusi\u00f3n de \u201cvelar\u201d la imagen.<\/p>\n<p>Sin embargo, Arturo sospechaba que esa no era la \u00fanica raz\u00f3n. Hab\u00eda conseguido m\u00e1s datos de informantes no del todo confiables, quienes aseguraban que la naturaleza de la imagen religiosa era mucho m\u00e1s perturbadora, y que en ella yac\u00eda un secreto, uno que no deb\u00eda revelarse.<\/p>\n<p>Una vez satisfechos al observar, aunque fuera desde lejos, algunos detalles del interior del templo, acompa\u00f1amos a don Gemayel a su casa para cenar y conocer a su familia, bastante numerosa a mi parecer. Ten\u00edamos planeado pasar la noche en una posada de las que nos hab\u00eda hablado don Gema. Sin embargo, \u00e9l mismo se desdijo cuando hicimos amago de irnos. \u201c\u00bfCu\u00e1l posada? Si aqu\u00ed caben bien los dos. Ser\u00e1 un honor para m\u00ed y para mi familia el hospedarlos.\u201d<\/p>\n<p>A pesar de nuestros intentos vanos de rechazar la gentileza de nuestro anfitri\u00f3n, se nos ofreci\u00f3 un cuarto amplio en su casona donde podr\u00edamos disponer de comida, agua caliente y comodidades esenciales. Con cierta reticencia, acept\u00e9, sin darme cuenta del azoramiento de Arturo, pues no se hab\u00eda dicho nada sobre la cama\u2026 si ser\u00edan dos o solo una. Tal vez de manera inconsciente yo hab\u00eda aceptado y dado la bienvenida a lo que juzgu\u00e9 inevitable.<\/p>\n<p>Subimos al cuarto, que se encontraba en un ala de la casona en la que hab\u00eda una tercera planta. A ella se acced\u00eda desde las escaleras de una de las esquinas, y era parcialmente independiente. Pod\u00edamos disfrutar de cierta privacidad y al mismo tiempo ten\u00edamos una vista espl\u00e9ndida del templo de San Rafael.<\/p>\n<p>Hab\u00eda una sola cama, aunque inmensa. Arturo habl\u00f3, pero no dej\u00e9 que fuera demasiado lejos.\u00a0 Me acerqu\u00e9 a \u00e9l y le dije que no deseaba ning\u00fan tipo de tensi\u00f3n, no al menos mientras est\u00e1bamos en ese pueblo, donde el ambiente electrizante ya era demasiado. No sab\u00eda lo que ocurrir\u00eda despu\u00e9s, le dije, pero mientras estuvi\u00e9ramos en San Rafael dejar\u00edamos todo a nuestras pulsiones. Lo bes\u00e9 y luego nos acercamos a la cama. Me sent\u00ed agradecida de que estuvi\u00e9ramos en una planta independiente donde nadie m\u00e1s pudiera escucharnos.<\/p>\n<p>Dejamos el ventanal abierto y, mientras abrazaba el torso desnudo de Arturo, observaba la parte visible de la fachada del templo. Imaginando a criaturas inmensas descendiendo sobre su tambi\u00e9n inmensa torre central, me qued\u00e9 dormida. Arturo, ya hac\u00eda minutos que roncaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Al tercer d\u00eda la c\u00e1mara principal dej\u00f3 de funcionar. Ya ten\u00eda rato molest\u00e1ndonos con su configuraci\u00f3n y con el lente. Antes de que la empac\u00e1ramos funcionaba a la perfecci\u00f3n. Aunque profesional, era lo bastante c\u00f3moda como para manipularla durante horas, en el campo o en el pueblo, sin que tuvi\u00e9ramos que preocuparnos por alguna otra cosa. Tambi\u00e9n llev\u00e1bamos c\u00e1maras m\u00e1s peque\u00f1as, secundarias, que nos servir\u00edan para realizar algunas entrevistas, o para tomas en sitios reducidos. Como la principal parec\u00eda no querer seguir con nosotros, optamos por las \u00faltimas.<\/p>\n<p>Realizamos entrevistas lo mejor que pudimos, aunque la gente de San Rafael parec\u00eda no entender del todo nuestras preguntas. Arturo sugiri\u00f3 que los pobladores sab\u00edan tanto como nosotros del Santo Patrono, y que se limitaban a rodear la imagen de su particular devoci\u00f3n, una que les hab\u00eda sido inculcada desde siglos atr\u00e1s.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda, sin embargo, parec\u00eda que pose\u00eda una idea del secretismo alrededor de San Rafael, pues, a pesar de algunos estudios y etnograf\u00edas que se hab\u00edan llevado a cabo en la regi\u00f3n, muy poca informaci\u00f3n se hab\u00eda filtrado sobre el santo. Solo un par de ancianas nos dijo que el Arc\u00e1ngel los proteg\u00eda de las enfermedades y que, si dejaban de adorarlo y de festejarlo de acuerdo con lo que entrevieran los concejales en las estrellas, el mal sobrevendr\u00eda y nadie estar\u00eda a salvo.<\/p>\n<p>Solicitamos el permiso para filmar algunas reuniones del Concejo y hablamos con los miembros sobre las fiestas llevadas a cabo en el pueblo. Se realizaban celebraciones todo el tiempo, en especial guardando las festividades religiosas a los Arc\u00e1ngeles y a otros santos que se consideraban importantes en San Rafael, como San Ignacio. Las m\u00e1s importantes rondaban en torno al mismo Patrono del pueblo, el 24 de octubre, d\u00eda en que llegamos y que se un\u00eda con el D\u00eda de Muertos.<\/p>\n<p>Nuestra intenci\u00f3n era documentar la fiesta principal y Todos Santos, y luego irnos con el material suficiente para presentar un brev\u00edsimo documental etnogr\u00e1fico de la regi\u00f3n. Sin embargo, el primer problema que enfrentamos fue en torno a la Fiesta Patronal, pues lo \u00fanico que pudimos observar fue lo que nos mostr\u00f3 don Gemayel, porque los d\u00edas siguientes eran \u201cde guardar\u201d.\u00a0La imagen no saldr\u00eda hasta unos d\u00edas despu\u00e9s, para conmemorar a los Fieles Difuntos, y a quienes a\u00fan no lo estaban, seg\u00fan los pobladores, por gracia del Arc\u00e1ngel Rafael.<\/p>\n<p>Arturo estaba cada vez m\u00e1s nervioso, \u00e9l cre\u00eda, como yo, que la imagen saldr\u00eda en alg\u00fan tipo de procesi\u00f3n, como hab\u00edan documentado algunos etn\u00f3grafos, estudiosos de la regi\u00f3n. Sin embargo, quedaba claro que la informaci\u00f3n hab\u00eda sido falseada, pues a pesar de lo que ellos consignaban, en las actas del concejo, que nos mostr\u00f3 don Gema, le\u00edmos esta prescripci\u00f3n sobre la imagen, que al parecer se remontaba hasta el siglo XVI.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n por la que hab\u00edan mentido inquietaba a mi compa\u00f1ero y, a decir verdad, a m\u00ed tambi\u00e9n me parec\u00eda extra\u00f1a. Si la procesi\u00f3n del 24 de octubre por la ma\u00f1ana, sin importar qu\u00e9 d\u00eda fuera, como aparec\u00eda documentada en tres de las etnograf\u00edas, no se realizaba, \u00bfpor qu\u00e9 hablar de ella con tanto detalle? No cre\u00edamos que se debiera a la invenci\u00f3n de tres antrop\u00f3logos distintos, incluso en nacionalidad. Adem\u00e1s, varios detalles coincid\u00edan, como el encuentro del Arc\u00e1ngel San Rafael con los otros dos, quienes forman parte de un triunvirato angelical can\u00f3nico para la iglesia cat\u00f3lica. Este evento, tan similar al de otras procesiones celebradas durante la Semana Santa, recordaba a la reuni\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda y Jesucristo, quien avanza por el Viacrucis hacia el G\u00f3lgota.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del encuentro, ten\u00eda lugar un segundo evento durante la procesi\u00f3n del Arc\u00e1ngel, pues en cierto punto, frente a la casa de uno de los concejales elegidos la gente se congregaba ante el Ichta-Ichta. Se retiraba el velo por unos segundos, para as\u00ed otorgar la sanidad y hasta la absoluci\u00f3n a quienes estuvieran presentes. Sin embargo, solo los locales pod\u00edan obtener esta bendici\u00f3n, pues los for\u00e1neos ten\u00edan que apartar la vista, e incluso el cuerpo, mostrando la espalda o escondi\u00e9ndose ante la <em>mirada<\/em> del Arc\u00e1ngel, so pena de sufrir lo contrario, enfermedades terribles y maldiciones de corte divino.<\/p>\n<p>El \u00faltimo informe hab\u00eda tenido lugar ocho a\u00f1os antes de nuestra investigaci\u00f3n, por lo que, pensamos Arturo y yo, el encierro de la imagen de San Rafael obedec\u00eda a una eventualidad que desconoc\u00edamos. Tal vez ten\u00eda relaci\u00f3n con las lecturas astrol\u00f3gicas llevadas a cabo por los concejales, a pesar de la constataci\u00f3n oficial de que el icono no sal\u00eda en la procesi\u00f3n documentada por etnograf\u00edas varias.<\/p>\n<p>En los siguientes d\u00edas, don Gemayel nos present\u00f3 a varios miembros de la comunidad. Nos dio su venia para preguntar algunas cuestiones sobre el ejercicio de la ritualidad propia del pueblo, as\u00ed como de creencias ancestrales que tuvieran alg\u00fan viso sincr\u00e9tico o incluso completamente pagano.<\/p>\n<p>Documentamos la elaboraci\u00f3n de efigies hechas con totomoxtle, que se colocan en los campos para ahuyentar las heladas; las cruces dobles de ramas bendecidas en el templo de San Rafael para evitar que alg\u00fan mal viniera de las monta\u00f1as; incensarios preparados con copal y hojas de una planta que \u00fanicamente crece en los montes del norte de la Sierra, que algunos conocen como <em>aglaophotis<\/em>; rezos en n\u00e1huatl, lat\u00edn y espa\u00f1ol para alejar a las criaturas de la noche\u2026 Es decir, tradiciones que ya conoc\u00edamos en Tierra Grande, aunque algunas de ellas tuvieran un indicio de unicidad.<\/p>\n<p>A pesar de todos nuestros temores, y del nerviosismo que hab\u00eda visto en Arturo durante todo ese tiempo, nos sentimos decepcionados, como si no logr\u00e1ramos nada a pesar de encontrarnos en un lugar de dif\u00edcil acceso, donde algunos grupos de autodefensa lo hac\u00edan, adem\u00e1s, peligroso. \u00bfCu\u00e1l era el misterio en la tradici\u00f3n de ocultar la imagen de un santo? \u00bfNo ocurr\u00eda en otras partes, en pueblos de Espa\u00f1a? A pesar de lo <em>curioso <\/em>que nos parec\u00eda, no distaba demasiado de algunas pr\u00e1cticas perfectamente cristianas.<\/p>\n<p>Entend\u00edamos que el pueblo se enorgulleciera de sus tradiciones y al mismo tiempo las mantuvieran, en parte, ocultas a los profanos. Pero lo poco que est\u00e1bamos abonando al terreno nos hac\u00eda sentir como estudiosos sin demasiado tino ni perspicacia: repet\u00edamos lo que otros ya hab\u00edan documentado, con la gran diferencia de que no hab\u00edamos podido observar la procesi\u00f3n del d\u00eda de San Rafael, ni siquiera la quema de una imagen de San Ignacio.<\/p>\n<p>Seguimos trabajando en el pueblo, reconociendo la zona, los campos y a los miembros de las familias de los concejales m\u00e1s amables y dispuestos de San Rafael del Velo, y grabamos lo necesario para tener los minutos suficientes con los que armar nuestras evidencias y, despu\u00e9s, una narrativa para un mediometraje decente.<\/p>\n<p>Nuestras energ\u00edas sobrantes las dedicamos para disfrutar de la noche y de nosotros. Arturo ya hab\u00eda dejado de temblar. Quien lo hac\u00eda, en cambio, era yo, despu\u00e9s de que \u00e9l me dejara retorci\u00e9ndome de placer. Al menos, pensamos, est\u00e1bamos pasando unas vacaciones improvisadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Cuando se acerca la tormenta es sencillo predecir su inminencia, e incluso la potencia que \u00e9sta podr\u00eda tener. Lo m\u00e1s sensato es alejarse o, si no es posible, afrontarla con resoluci\u00f3n. Sin embargo, la mayor\u00eda de las tempestades no son del todo visibles, pues en lugar de parecerse a criaturas mastod\u00f3nticas cargando contra las defensas colocadas, son m\u00e1s semejantes a bestias acechando en la oscuridad, esperando el momento perfecto para revelar sus colmillos.<\/p>\n<p>Esa noche debimos largarnos. Quer\u00edamos hacerlo. Ya exist\u00edan documentos suficientes sobre las tradiciones de D\u00edas de Muertos en la regi\u00f3n. Lo que nosotros registr\u00e1ramos en video y con nuestras evidencias no ser\u00eda distinto. Deber\u00edamos habernos ido esa noche, en medio de la oscuridad, tomar la camioneta y largarnos de ah\u00ed. Pero no ten\u00edamos idea de lo que ven\u00eda, ni tampoco estoy segura de que nos hubieran dejado pasar.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 con la quema de un San Ignacio. Don Gemayel nos hab\u00eda invitado a un almuerzo donde estar\u00eda don Abundio y otros concejales, adem\u00e1s de miembros de familias relevantes, pues planeaban la celebraci\u00f3n de Todos Santos con enormes ofrendas frente al Ayuntamiento y adornos por todo el pante\u00f3n del pueblo, adem\u00e1s de algunos espect\u00e1culos de titiriteros y catrinas para los ni\u00f1os. Lo m\u00e1s importante, sin embargo, ser\u00eda la salida de la imagen del Arc\u00e1ngel, pues en esa ocasi\u00f3n se hab\u00eda descubierto que era propicio realizar la procesi\u00f3n en las v\u00edsperas de Todos Santos.<\/p>\n<p>Nos sentamos en una secci\u00f3n de la enorme mesa de don Gemayel, cerca de la cabecera donde \u00e9l mismo sol\u00eda dirigir las comidas familiares o de car\u00e1cter oficial en su propiedad. Saludamos a los presentes que ya conoc\u00edamos, y cruzamos algunas f\u00f3rmulas sencillas con quienes no. Me sorprendi\u00f3 la vitalidad de don Abundio, quien deb\u00eda tener m\u00e1s de noventa a\u00f1os, aunque por sus movimientos y voz, adem\u00e1s de su energ\u00eda f\u00edsica, no aparentaba m\u00e1s de sesenta.<\/p>\n<p>El concejal estaba emocionado. \u00c9l hab\u00eda descubierto en las cartas astrales los signos propicios. Lo anunci\u00f3 con una expresi\u00f3n dif\u00edcil de interpretar en el rostro: quemar\u00edan una imagen de San Ignacio, cuando el sol se ocultar\u00e1 por el horizonte, para iluminar el camino de San Rafael.\u00a0Mir\u00e9 a Arturo con una sonrisa que lo dec\u00eda todo: nuestra estancia no ser\u00eda, al fin y al cabo, una p\u00e9rdida de tiempo.<\/p>\n<p>Los presentes aplaudieron y soltaron vivas para el Ichtakayotli, San Rafael el Velado, Arc\u00e1ngel protector del pueblo. Nos llenamos de la misma emoci\u00f3n que ellos, o al menos como cre\u00edmos que se sentir\u00edan, y luego fuimos agasajados por el desayuno consistente tambi\u00e9n en tamales, pero esta vez de ayocotes, pan dulce, cacao y texmole de guajolote.<\/p>\n<p>Faltaba apenas un d\u00eda y medio para quemar la imagen, y mientras tanto nosotros pod\u00edamos documentar algunas cosas que nos hicieran falta, nos dijeron, pero nosotros ya hab\u00edamos dado una vuelta a los alrededores, y hab\u00edamos subido a los cerros cercanos para realizar un par de tomas. No nos pareci\u00f3 que entrevistar a m\u00e1s pobladores nos proporcionara nueva informaci\u00f3n, pero tal vez en la biblioteca y en el registro del pueblo encontr\u00e1ramos algo interesante.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s mencionarlo, algunos concejales se pusieron nerviosos, y nos aseguraron que el archivo estar\u00eda cerrado, pues toda la gente del pueblo se alistaba para ello. No pod\u00edamos contar con los libros. Ser\u00eda para despu\u00e9s. No le tomamos mucha importancia y seguimos comiendo.\u00a0Una vez est\u00e1bamos de nuevo en nuestra rec\u00e1mara, Arturo mencion\u00f3 el nerviosismo de los concejales. \u201cPodr\u00edamos ir y asomarnos; si est\u00e1n tan ocupados no se dar\u00e1n cuenta; adem\u00e1s, no es que deseemos robar algo, tan solo ver.\u201d<\/p>\n<p>Lo que me propuso mi compa\u00f1ero no era tan grave, pero entend\u00eda su insistencia: quer\u00eda saber si realmente exist\u00edan pruebas de la procesi\u00f3n de San Rafael. Lo que encontramos, sin embargo, fue algo muy distinto. Esa misma tarde salimos con las c\u00e1maras a dar un paseo por el z\u00f3calo de San Rafael, tomando fotograf\u00edas y extractos de video de los adornos, la ofrenda y de la iglesia. Luego nos fuimos alejando hasta pasar el primer cuadro y adentrarnos en la zona occidental, donde no hab\u00eda nada interesante adem\u00e1s del archivo. Sin embargo, cuando encontramos el acceso a un peque\u00f1o patio trasero, vimos pasar a varios hombres que llevaban un bulto vestido con ropajes regios. Deb\u00eda ser un icono de San Ignacio.<\/p>\n<p>Entramos al archivo sin forzar la puerta, pues no estaba cerrada con candado alguno. Para entonces, ya nos hab\u00edamos dado cuenta de las costumbres en cuanto a cerraduras en San Rafael. Confiaban en ellos, y de for\u00e1neos eran protegidos por sus autodefensas. \u00bfQui\u00e9n iba a querer robar cualquier cosa? Nosotros tampoco lo dese\u00e1bamos.<\/p>\n<p>No nos cost\u00f3 demasiado encontrar los registros. No eran como lo imagin\u00e1bamos. No estaban escritos en espa\u00f1ol, ni siquiera en n\u00e1huatl registrado con nuestro vocabulario. Eran glifos, como si el arte de los c\u00f3dices jam\u00e1s se hubiera perdido. Sin embargo, la escritura tambi\u00e9n ten\u00eda algo de tridimensional. Los s\u00edmbolos menos parecidos a objetos de la realidad pod\u00edan tergiversarse de diferentes maneras. Pens\u00e9 en los tejidos de los nd\u00e9, en las tradiciones de las hilanderas en ciertas regiones de Per\u00fa. Cada nudo ten\u00eda un significado, y las uniones pod\u00edan ser tan complejas como \u201cerr\u00e1ticas\u201d. Lo mismo ocurr\u00eda con esta escritura.<\/p>\n<p>Nos hall\u00e1bamos ante un tesoro inimaginable. Arturo mencion\u00f3 el lenguaje de los \u00e1ngeles, el enoquiano del que hablaba el viejo astr\u00f3logo ingl\u00e9s, John Dee. Pod\u00eda ser algo similar. Adem\u00e1s, los pobladores de San Rafael cre\u00edan tener tratos con lo angelical.<\/p>\n<p>Entonces encontramos un libro, un ejemplar que debi\u00f3 imprimirse hacia el siglo XVII. Pose\u00eda esa misma escritura, pero tambi\u00e9n hab\u00eda secciones enteras en espa\u00f1ol y en n\u00e1huatl, escrito con nuestro vocabulario. Le\u00edmos el t\u00edtulo en las hojas interiores: Tlayohuacitla. Arturo tradujo: \u201caunque no es un concepto can\u00f3nico del n\u00e1huatl de la regi\u00f3n, podr\u00eda significar algo parecido a <em>Estrella Negra.<\/em>\u201d<\/p>\n<p>Sent\u00ed un escalofr\u00edo como no hab\u00eda experimentado en muchos, muchos a\u00f1os. Ese libro ten\u00eda informaci\u00f3n sobre la naturaleza de su culto\u2026 y de la imagen velada de San Rafael, el Ichtakayotli. Era carne celestial convertida en carne terrenal; los antiguos pobladores hab\u00edan sabido c\u00f3mo invocarla, c\u00f3mo traerla desde los abismos superiores, y c\u00f3mo encadenarla para obligarla a hacer lo que ellos quisieran.<\/p>\n<p>Una peste, el inicio de todo. Los espa\u00f1oles encadenando a la gente de la regi\u00f3n norte, los m\u00e1s salvajes de entre los tlaxcaltecas, quienes nunca agacharon la cabeza ante los conquistadores, a pesar del yugo. Tlaxcala tuvo un trato especial por parte de la corona, pero era una trampa, y la gente de Ajcopica lo sab\u00eda. La \u00fanica manera era defenderse con un arma mucho m\u00e1s poderosa. Y lo hicieron, y cuando los espa\u00f1oles se adentraron en la sierra, y vieron lo que ah\u00ed estaba encadenado, se arrodillaron y lloraron llenos de espanto y exaltaci\u00f3n. Dieron entonces todo al pueblo, lo que quisieran: construir una iglesia sobre el viejo templo, el que hab\u00eda sido destruido por una intrusi\u00f3n de las huestes texcocanas. En \u00e9l, elevar\u00edan a la Creatura.<\/p>\n<p>La \u00fanica condici\u00f3n que pusieron los espa\u00f1oles ya hab\u00eda sido contemplada por los habitantes del pueblo: el ser deb\u00eda ser tratado como un icono religioso, lo cual era f\u00e1cil, pues las artes del libro de la <em>Estrella Negra <\/em>lo maniataban, y evitaban que pudiera moverse a voluntad. Debido a su naturaleza numinosa, tambi\u00e9n deb\u00eda ser cubierto por un velo. El lugar se llamar\u00eda con el nombre del \u00e1ngel que, en cierta forma, representaba la criatura celestial: San Rafael del Velo, pues la gracia del celestial cur\u00f3 la peste entre los habitantes de la regi\u00f3n, y tambi\u00e9n las aguas contaminadas y envenenadas.<\/p>\n<p>Solo cuando los astros lo indicaran, pod\u00edan levantar el fuego hacia los cielos, y pedir la gracia de \u201cSan Rafael\u201d, levantando su velo por unos segundos, y as\u00ed eliminar cualquier mal, cualquier enfermedad, que hubiera ca\u00eddo en el pueblo.\u00a0Lo que hab\u00eda detr\u00e1s del velo, lo entend\u00ed en ese momento, era un \u00e1ngel ca\u00eddo del cielo, es decir, el horror encarnado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Se incendi\u00f3 un San Ignacio, un bulto de madera de ayacahuite, y la noche se cubri\u00f3 de fuego.\u00a0Arturo quer\u00eda irse. Pasamos esa noche y el d\u00eda siguiente debati\u00e9ndonos sobre la naturaleza de lo que hab\u00edamos le\u00eddo. Le dije a mi compa\u00f1ero que era tonto y un miedoso. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda creer que esa historia fuera literal? Muchas leyendas hablaban de iconos religiosos encontrados dentro de \u00e1rboles, o tra\u00eddos por burros. Formaba parte del folclore cristiano. No hablaban de monstruos ca\u00eddos del cielo.<\/p>\n<p>Sin embargo, en sus palabras y en su rostro notaba una desesperaci\u00f3n que yo trataba de evitar\u2026 y que tambi\u00e9n sent\u00eda. Pero no quer\u00eda irme as\u00ed. No sin tener algo m\u00e1s para presentar en nuestro documental, no sin haber visto por lo menos la procesi\u00f3n del Arc\u00e1ngel en la fiesta de Todos Santos. Deb\u00eda comprenderme. Solo eso y pod\u00edamos irnos y no volver a pisar el pueblo, pero fue demasiado tarde.<\/p>\n<p>Los concejales vinieron por nosotros. Nos invitaron a la procesi\u00f3n. El fuego arrib\u00f3 a San Rafael del Velo, y el San Ignacio fue inmolado.\u00a0Sali\u00f3 la imagen de la iglesia, cargada por una comitiva de diecis\u00e9is personas, ocho hombres y ocho mujeres. El icono era mucho m\u00e1s grande de lo que se observaba desde el atrio. En realidad, me pareci\u00f3 inmenso\u2026 y ominoso, con ese velo ondeando con el ligero viento de octubre, peg\u00e1ndose a las formas de la figura religiosa. Sent\u00ed miedo. Me sent\u00eda paralizada, embelesada. Quer\u00eda acercarme lo m\u00e1s posible y espiar lo que hab\u00eda debajo.<\/p>\n<p>La gente comenz\u00f3 a cantar. Vi de nuevo a las mujeres portadoras de velos negros. Segu\u00edan a la comitiva y, de cierta manera, la rodeaban. Sus cantos eran profundos, y la lengua no me parec\u00eda n\u00e1huatl, espa\u00f1ol ni lat\u00edn. Tom\u00e9 mi c\u00e1mara, una de las m\u00e1s peque\u00f1as que hab\u00edamos llevado a San Rafael, y me sorprendi\u00f3 que nadie dijera nada, ni una m\u00ednima advertencia. As\u00ed que me sent\u00ed libre de enfocar los rostros de los asistentes, el velo de las mujeres, los contornos del santo y los tonos de la procesi\u00f3n. Era bell\u00edsimo, mucho m\u00e1s de lo que hab\u00eda esperado. Val\u00eda la pena, me dije. Y entonces surgi\u00f3 el fuego del cielo. O, mejor dicho, la b\u00f3veda celestial se convirti\u00f3 en un incendio.<\/p>\n<p>No sab\u00eda lo que ocurr\u00eda, y en mi embelesamiento hab\u00eda perdido Arturo. Lo localic\u00e9 por sus gritos. Me ped\u00eda ayuda. \u201cDiana, Diana, haz algo, me tienen, no as\u00ed, no as\u00ed\u201d, para despu\u00e9s pedirme, rogarme que me largara. Pero no me mov\u00ed ni hice ning\u00fan amago de correr a salvar la integridad de mi\u2026 \u00bfqu\u00e9 era? \u00bfAmante, novio, pareja casual, colega? En cambio, me qued\u00e9 parada. La imagen de San Rafael Ichtakayotli tambi\u00e9n se hab\u00eda detenido. El San Ignacio segu\u00eda ardiendo, y ese era el momento propicio, uno de varios durante esa noche, en la que el velo ser\u00eda descorrido.<\/p>\n<p>Enfoqu\u00e9 mi c\u00e1mara. La imagen cada vez m\u00e1s cerca. Los gritos de \u201cDiana, Diana, ay\u00fadame, haz algo\u201d, cada vez m\u00e1s agudos. El velo descorri\u00e9ndose, y la enfermedad, la negrura, la estrella negra que habita en las profundidades de los abismos celestiales, una de tantas, abri\u00f3 su boca y mostr\u00f3 sus lenguas p\u00fatridas, las hileras de dientes de distintos tama\u00f1os, la caverna tripartita que llevaba a las entra\u00f1as de la creatura\u2026 \u00bfcu\u00e1ntos est\u00f3magos ser\u00eda? \u00bfsiete, tres? San Rafael del Misterio. San Rafael del Velo. La carne celestial hecha tierra, ahora prodigando sus bendiciones sobre los pobladores de esa sierra.<\/p>\n<p>Para hacerlo, sin embargo, deb\u00eda tener energ\u00edas, y la naturaleza de la Bestia siempre es voraz.\u00a0Si no se alimenta apropiadamente, la sanaci\u00f3n podr\u00eda convertirse en otra cosa, y volver\u00edan las pestes, la enfermedad como un manto sobre la tierra; el Jinete Esquel\u00e9tico volver\u00eda a cruzar los campos y a segar los tallos altos y bajos por igual.<\/p>\n<p>Baj\u00e9 la c\u00e1mara, ya no hac\u00eda falta que registrara nada m\u00e1s en video. No era necesario. La contemplaci\u00f3n con el ojo desnudo era preferible. Yo hab\u00eda sido bendecida por la oscuridad de Ichta-Ichta, el Arc\u00e1ngel-ahora-desvelado, y deb\u00eda guardarle respeto. Escuch\u00e9 una vez m\u00e1s la voz de Arturo, tratando de vocalizar mi nombre, Diana. Y llor\u00e9, pero no por su desaparici\u00f3n o por el sufrimiento de mi compa\u00f1ero, sino porque, por un momento, me pareci\u00f3 que la palabra, Diana, era pronunciada por algo m\u00e1s que los labios ensangrentados de Arturo. Por un instante, escuch\u00e9, y sent\u00ed, que el mismo San Rafael, el Ichtakayotli, era quien clamaba mi nombre y lo elevaba en un murmullo hacia los cielos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entramos al pueblo acompa\u00f1ados por las campanadas de la iglesia. Arturo luc\u00eda nervioso y los ta\u00f1idos no hac\u00edan m\u00e1s que inquietarlo. \u201cLa gente de aqu\u00ed \u00bfno duerme?\u201d Era 24 de octubre; se lo se\u00f1al\u00e9. Arturo me mir\u00f3 por unos segundos antes de sonre\u00edr, como si quisiera convencerse de lo que yo dec\u00eda. Nos adentramos en &#8230; <a title=\"El velo\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46893\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El velo\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":61299,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[19],"tags":[6124,6125,6126,6127,6128,6129,6130,6131,3854,6132],"ppma_author":[2888],"class_list":["post-46893","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","tag-ajcopica","tag-estrella-negra","tag-ichta-ichta","tag-ichtakayotli","tag-pueblos-mexicanos","tag-san-rafael","tag-san-rafael-del-velo","tag-santos","tag-sincretismo","tag-tlaxcala","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2888,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"gerardo-lima-molina","display_name":"Gerardo Lima Molina","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Gerardo","last_name":"Lima Molina","user_url":"","job_title":"","description":"(Tlaxcala, 1988) es egresado de la licenciatura en relaciones internacionales de la Universidad Popular Aut\u00f3noma del Estado de Puebla (upaep). 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