{"id":46732,"date":"2022-03-14T07:00:12","date_gmt":"2022-03-14T13:00:12","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46732"},"modified":"2026-10-28T11:05:50","modified_gmt":"2026-10-28T17:05:50","slug":"me-acuerdo-de-estar-en-un-hotel-en-guadalajara-con-joe-brainard","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46732","title":{"rendered":"Me acuerdo de estar en un hotel en Guadalajara con Joe Brainard"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\">Afirmar que la literatura es una de las maneras de la memoria es una aseveraci\u00f3n quiz\u00e1 inevitable, y por inevitable me refiero a que forma parte del lugar com\u00fan de las cosas que dicen sobre ella. Sin embargo, aunque sea una v\u00eda tramposa para sonar medianamente reflexivo sobre lo que es la literatura, soy partidario de que algo tienen de certidumbre los lugares comunes. Yo creo fervorosamente en algunos, por ejemplo, adem\u00e1s del anterior, creo que los libros s\u00ed hacen algo con uno, aunque no s\u00e9 muy bien qu\u00e9, o que el tiempo es una panacea, o que el futuro son los ni\u00f1os, aunque no sepa cu\u00e1ndo nacer\u00e1n esos ni\u00f1os. Ahora, regresando a mi primera idea sobre literatura y memoria, asumo totalmente que no se puede escribir sin todo el proceso catastr\u00f3fico, impreciso e inesquivable que es recordar. Y para poder recordar, se tiene que vivir, pues no hay m\u00e1s, este es el precio: se vive en una eterna fuga, para que alguien \u2014con demasiado ocio o voluntad\u2014 construya o deforme algo y lo vuelva un presente indisoluble bajo los t\u00e9rminos que una obra exige para ser lo que tenga que ser.<\/p>\n<p class=\"p2\">Ricardo Piglia dice en sus diarios o los de Emilio Renzi, seg\u00fan el lado de la ficci\u00f3n que menos les cause susceptibilidades o v\u00e9rtigo, que los libros de un autor, directa o indirectamente, se pueden atender como su propia autobiograf\u00eda. Aceptemos que solo se puede escribir una autobiograf\u00eda si se fue paciente como para vivir, y, a\u00fan m\u00e1s que eso, vivir cualquiera puede, si se fue lo suficientemente insensato como para recordar y reacomodar todo el dolor y la alegr\u00eda y lo que reside en medio de esas dos cosas en palabras. Y s\u00ed, dije insensato<i>,<\/i> porque escribir, pienso, no es la decisi\u00f3n m\u00e1s racional que pueda tomarse, pero qu\u00e9 bueno que se han tomado decisiones as\u00ed, porque de otra manera, la vida, o eso que pasa entre un llanto y otro ser\u00eda aun m\u00e1s insoportable.<\/p>\n<p class=\"p2\">Aqu\u00ed me refiero a lo insoportable en su sentido m\u00e1s apegado a la propia palabra. A una vida sin soportes, a una vida que no tiene donde reposarse a s\u00ed misma, y, por lo tanto, aplasta m\u00e1s a quien vive. Bajo esta din\u00e1mica, puedo decir que la literatura, como el resto del arte, nos provee de alivio, moment\u00e1neo quiz\u00e1, pero alivio al fin. Es m\u00e1s f\u00e1cil recorrer una escalera con un pasamanos disponible. Y s\u00e9 que todo esto me conduce a una malformada y contraproducente justificaci\u00f3n del arte y la literatura. Pero supongo que, despu\u00e9s de todo, tomando distancia de la reflexi\u00f3n sobre qu\u00e9 es lo que lleva a alguien a escribir, la inquietud que se sobrepone, la inquietud \u00faltima, es la que indaga qu\u00e9 es lo que nos lleva a nosotros a leer. Sin temor a sonar particularmente ingenuo, leo porque necesito algo de donde agarrarme cuando bajo por las escaleras en medio de la noche. La noche, &#8211; <i>por favor, inserte aqu\u00ed el s\u00edmil<\/i> -.<\/p>\n<p class=\"p2\">Sin embargo, tengo que hacer una aclaraci\u00f3n: aquello que nos sostiene no puede ser elegido. Llega por pura casualidad, una tarde de martes cualquiera, a la mitad de un movimiento nada preciso que habita en nuestros pies, y que, sobre todo, no conoce la direcci\u00f3n de lo que estamos haciendo. A m\u00ed, por ejemplo, me pas\u00f3 en la azotea de un hotel, exactamente a finales de noviembre, y por supuesto, en martes. Y al menos por ese d\u00eda en que termin\u00e9 de leer <i>Me acuerdo<\/i> de Joe Brainard, la vida fue un poco m\u00e1s soportable.<\/p>\n<p class=\"p2\">Lo anterior a m\u00ed me parece suficiente para decirle a alguien por qu\u00e9 ser\u00eda valioso leer el libro de Joe Brainard, porque pienso que hay obras que lo \u00fanico que quieren es ser le\u00eddas y que uno se calle, y se disponga a repetir con esa voz en la cabeza, que uno no sabe si es suya o de Dios o de alguien m\u00e1s, l\u00ednea por l\u00ednea, hasta que algo se mueva dentro de uno hacia un lugar que para cada quien tiene distinto nombre. Ahora, si no tuviera alternativa y mi \u00fanica opci\u00f3n fuera contradecir este principio, dir\u00eda que, a parte de mi momento con <i>Me acuerdo<\/i>, en la azotea del Ar\u00e1nzazu, que era en realidad una explanada cubierta de muebles viejos y por lo menos unas cien tazas de ba\u00f1o dispuestas como domin\u00f3 de pura mula blanca, este libro es uno de los retratos m\u00e1s precisos que le han hecho a la memoria. Y esta sentencia, aunque suena terriblemente cursi, o cargada con la misma emoci\u00f3n de taller literario de biblioteca municipal en s\u00e1bado, no puede ser de otra forma, porque eso es lo que hizo Brainard. \u00bfY c\u00f3mo lo hizo? Bueno, pues patent\u00f3 una forma sint\u00e1ctica tan pegajosa por surgir de la oralidad pura, que por su mismo modo de articularse es, de hecho, la construcci\u00f3n m\u00e1s recurrente para aludir a la memoria en el lenguaje coloquial, porque interpela y le exige a nuestro narrador interno a confesarse a s\u00ed mismo. Confesi\u00f3n que le da orden a nuestro mundo, al visibilizar lo que somos de acuerdo a la distancia de lo que ya no somos; as\u00ed, hasta que se le hace saber al otro, qui\u00e9n o qu\u00e9 es lo que permanece, un otro que no necesariamente habita fuera de los l\u00edmites de nuestra carne.<\/p>\n<p class=\"p2\">Esta construcci\u00f3n sint\u00e1ctica de la que hablo es el t\u00edtulo del libro. Pensemos, <i>me acuerdo, <\/i>permite sin ninguna restricci\u00f3n evocar cualquier cosa bajo su universo de dos palabras. Admite lo que sea, y es esa atractiva permisividad de la frase, la que, a pesar de su laconismo, contiene en s\u00ed todas las posibilidades de la vida de una persona en tanto que pueda ser narrable. Desde aqu\u00ed es todav\u00eda m\u00e1s visible que ya no es importante decir otra cosa del libro de Joe Brainard, porque su objetivo est\u00e1 luminosamente inaugurado desde la frase que muestra al yo narr\u00e1ndose como la motricidad \u00fanica y suficiente de la obra. Pero siendo t\u00e9cnico, Brainard en este libro se acuerda de \u00e9l y de las cosas que significan su vida, alrededor de 1,500 veces, en composiciones que inician con la construcci\u00f3n sint\u00e1ctica de <i>me acuerdo<\/i>\u2026, seguida por una breve narraci\u00f3n, y cuando digo breve, me refiero a composiciones de entre dos o tres oraciones la mayor\u00eda de las veces (con sus excepciones que no rebasan un p\u00e1rrafo de 12 l\u00edneas).<\/p>\n<p class=\"p2\">El libro inicia as\u00ed, <i>Me acuerdo de la primera vez que me mandaron una carta en uno de esos sobres donde dec\u00eda -Devolver a los cinco d\u00edas a- y de que pensaba que a los cinco d\u00edas tenia que devolver la carta<\/i>. Y as\u00ed continuar\u00e1 enunciando sin patr\u00f3n ni orden definido recuerdos que est\u00e1n compuestos por diferentes cuadros de su vida. Tales rememoraciones se componen tanto de escenas de la ni\u00f1ez, como de momentos que retratan su sexualidad, as\u00ed como de im\u00e1genes sobre la relaci\u00f3n con su familia o amigos, o situaciones alusivas a objetos, actrices, escritores, cantantes o sensaciones sin especificar la edad en la que se fij\u00f3 la memoria de esas im\u00e1genes. <i>Me acuerdo de lo chica que se te queda la polla cuando te quitas un ba\u00f1ador mojado.<\/i> O momentos hist\u00f3ricos de Estados Unidos como la muerte de Kennedy, o de Marilyn Monroe, o la propia segregaci\u00f3n racial. <i>Me acuerdo cuando los negros se ten\u00edan que sentar en la parte trasera del autob\u00fas. <\/i>O momentos inclasificables que forman parte del mismo corpus de recuerdos, y que retratan la vida de Joe. <i>Me acuerdo de cuando cre\u00eda que era un gran artista. <\/i>Con esto, alguien podr\u00eda decir que se trata de un libro carente de estructura, desde su apreciaci\u00f3n m\u00e1s peyorativa, porque no tiene principio ni fin alguno, y que es un esbozo, quiz\u00e1 en el mejor de los casos, exhaustivo pero que divaga sin cohesi\u00f3n alguna sobre la vida de alguien. Y estar\u00eda de acuerdo si la vida de una persona solo fuera la descripci\u00f3n tan reduccionista que es la delimitaci\u00f3n en las etapas de nacer, crecer, reproducirse y morir. Bajo esa perspectiva la composici\u00f3n que cierra el libro <i>Me acuerdo de un sue\u00f1o en el que conoc\u00eda a un hombre hecho de un queso amarillo muy blando, y cuando fui a darle la mano, me qued\u00e9 con todo su brazo<\/i>, no pareciera marcar correspondencia alguna con el principio que exige una temporalidad estricta respecto a una estructura tradicional de la narraci\u00f3n, esa que est\u00e1 buscando siempre un desenlace consecuente con lo que se ha contado. Sin embargo, lo que hace <i>Me acuerdo<\/i>, no es narrar una vida, al menos no como prop\u00f3sito concreto, y si acaso existe un objetivo, ser\u00e1 una consecuencia de la labor de Brainard al recrear el movimiento de la memoria. Por eso es importante decir que, si alguien se atreviera a clasificar tales experiencias, acabar\u00eda mutilando y reduciendo lo que cada una de estas escenas contiene.<i> <\/i>Porque no solo es el verbo o el objeto que se hace presente como la m\u00e9dula de lo que se narra. La vitalidad de este libro radica en que despu\u00e9s de leer cada composici\u00f3n, queda un eco que se vuelve autosuficiente, un eco que es en s\u00ed mismo un mundo cerrado sin necesidad de algo m\u00e1s que lo acompa\u00f1e.<\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"padding-left: 30px;\"><i>Me acuerdo de que, despu\u00e9s de mucho de aprender a hacer el muerto, nunca llegu\u00e9 a creer de verdad que fuese el agua lo que me sosten\u00eda. Supongo que pensaba que lo estaba haciendo por pura fuerza de voluntad. (El poder de la mente por as\u00ed decirlo.) En todo caso, nunca allegu\u00e9 a creer en el agua.<\/i><\/p>\n<p class=\"p1\">Georges Perec discute en <i>La vida, instrucciones de uso<\/i> que las piezas de rompecabezas son elementos est\u00e9riles de significado, las cuales solo adquieren relevancia y concepto hasta que logran comprometer su figura en conjunto. <i>Me acuerdo<\/i>, a pesar de que su condici\u00f3n fragmentar\u00eda pareciera remitir a un rompecabezas que al final nos otorgar\u00e1 la gran imagen, nunca pretende funcionar como un todo que se vuelve claro y homog\u00e9neo al poner cada componente en su lugar. En su libro, Joe propone que cada sentencia signifique por s\u00ed misma sin la obligada urgencia de tener que establecer una relaci\u00f3n con cualquier otro elemento para poder significar. En <i>Me acuerdo<\/i> cada pieza preexiste al conjunto, aqu\u00ed, cada frase es en s\u00ed misma el todo. Cada composici\u00f3n guarda dentro de s\u00ed el potencial de una vida suficiente y deseosa de ser narrada.<\/p>\n<p class=\"p2\">Lo de Perec no fue una contraposici\u00f3n forzada. Perec fue tan movido por el texto de Brainard que escribi\u00f3 su propia versi\u00f3n del <i>Me acuerdo <\/i>en 1978.<i> Me acuerdo del pan amarillo que hubo durante un tiempo despu\u00e9s de la guerra. <\/i>Y esto es relevante, porque el <i>Je me souviens<\/i> de Perec, que suma 480 recuerdos m\u00ednimos, ratific\u00f3, ya de una vez por todas a la literatura, que la construcci\u00f3n sint\u00e1ctica de <i>Me acuerdo<\/i>, genera una inercia muy dif\u00edcil de esquivar. Tambi\u00e9n Margo Glantz se acordar\u00e1, publicando un libro con b\u00fasquedas similares a las de Brainard y Perec en el 2014. <i>Me acuerdo que cuando ten\u00eda quince a\u00f1os le\u00ed sucesivamente Palmeras salvajes de Faulkner (traducido por Borges o por su mam\u00e1), Crimen y castigo de Dostoiewski y Madame Bovary de Flaubert. No he podido volver a leer ninguno de esos libros, no soporto su final infeliz. <\/i><\/p>\n<p class=\"p2\">Quiz\u00e1 de lo m\u00e1s remarcable del libro sea que al leerlo se genera una correspondencia entre la vida de Joe y la tuya, porque el libro traza un itinerario tan meticuloso de lo que implica la vida de alguien, que es imposible no encontrarse de alguna u otra manera interpelado. Y este gesto es de una complicidad enorme, tan enorme que es como estar hablando con un amigo sobre lo que sea, y despu\u00e9s de contar una historia, te dijera que deber\u00edas escribirla para que no se te olvide, mientras los dos beben cerveza arriba de una troca oyendo <i>Wanted Man<\/i> de Bob Dylan con Johnny Cash. Supongo que no hay condici\u00f3n m\u00e1s importante que esta para que la literatura siga movi\u00e9ndose hacia donde quiera que vaya.<\/p>\n<p class=\"p2\">As\u00ed, lo que pasa es que cuando Joe Brainard dice <i>Me acuerdo de mi primer cigarrillo. Era un Kent. Arriba de una monta\u00f1a. En Tulsa, Oklahoma. Con Ron Padgett, <\/i>yo tambi\u00e9n me acuerdo de mi primer cigarrillo. Era un <i>Faro<\/i>. Arriba de la caja de una troca Ford 88. En cd. Cuauht\u00e9moc. Con Julio y su hermana Alexandra.<\/p>\n<p class=\"p2\">Descansa en paz, Ale.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Afirmar que la literatura es una de las maneras de la memoria es una aseveraci\u00f3n quiz\u00e1 inevitable, y por inevitable me refiero a que forma parte del lugar com\u00fan de las cosas que dicen sobre ella. Sin embargo, aunque sea una v\u00eda tramposa para sonar medianamente reflexivo sobre lo que es la literatura, soy partidario &#8230; <a title=\"Me acuerdo de estar en un hotel en Guadalajara con Joe Brainard\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46732\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Me acuerdo de estar en un hotel en Guadalajara con Joe Brainard\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":62849,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[5479,405,5480,14],"ppma_author":[3230],"class_list":["post-46732","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-joe-brainard","tag-literatura","tag-me-acuerdo","tag-memoria","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":3230,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"alan-paul-javier-valdez","display_name":"Alan Valdez","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Alan","last_name":"Valdez","user_url":"","job_title":"","description":"(Chihuahua, 1992) Escrib\u00ed\u00a0<em>La p\u00e9rdida de voluntad en el agua<\/em>. Me gustan las nutrias, que Pascal Quignard procure el silencio y sobre todo el poema 135 de Emily Dickinson."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/46732","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=46732"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/46732\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62850,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/46732\/revisions\/62850"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/62849"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=46732"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=46732"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=46732"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=46732"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}