{"id":46484,"date":"2022-03-01T07:00:24","date_gmt":"2022-03-01T13:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46484"},"modified":"2026-10-28T11:42:00","modified_gmt":"2026-10-28T17:42:00","slug":"a-scanner-darkly-una-oscura-paranoia-phildickiana-1928-1982","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46484","title":{"rendered":"A Scanner Darkly: una oscura paranoia phildickiana (1928-1982)"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><i>Soy, de profesi\u00f3n, escritor de ciencia ficci\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p class=\"p3\" style=\"text-align: right;\"><i>La fantas\u00eda es mi empresa. <\/i><\/p>\n<p class=\"p3\" style=\"text-align: right;\"><i>Mi vida es una fantas\u00eda.<\/i><\/p>\n<p class=\"p3\" style=\"text-align: right;\">Horselover Fat<span id='easy-footnote-1-46484' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46484#easy-footnote-bottom-1-46484' title='&lt;em&gt;The Exegesis of Philip K. Dick, &lt;\/em&gt;2011.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">En la ma\u00f1ana del domingo 16 de diciembre de 1928, Dorothy Kindred a\u00fan desconoc\u00eda que iba a convertirse en mam\u00e1 de una pareja de gemelos. Estaba en casa con su marido, Edgar Dick, esperando a que llegara la asistencia m\u00e9dica al 7812 de la Emerald Avenue, en Chicago. Un mes antes de lo previsto, el medio d\u00eda anunci\u00f3 el nacimiento de un ni\u00f1o rubio, un poco m\u00e1s de cuatro libras, peque\u00f1\u00edsimo: Philip Kindred. Para sorpresa de sus padres, apenas veinte minutos despu\u00e9s, Jane Charlotte vio el mundo a trav\u00e9s de sus pupilas morenas, con sus tres libras y media de peso. Las primeras seis semanas de sus vidas, ambos sufrieron hambrunas porque su madre no produc\u00eda suficiente calostro. Jane muri\u00f3 en un hospital el 26 de enero de 1929; Phil sobrevivi\u00f3 los siguientes cincuenta y tres a\u00f1os lament\u00e1ndose por haber bebido \u00e9l solo toda la leche de su madre.<\/p>\n<p class=\"p1\">Nunca supo con certeza si en aquel invierno muri\u00f3 Jane, su hermanita, o Phil, el ni\u00f1o que creci\u00f3 leyendo historias de hombrecitos verdes y que muy temprano conoci\u00f3 las adicciones por las grandes dosis de efedrina que tomaba para el asma. A lo largo de su vida se encarg\u00f3 de documentar la peculiar circunstancia de su natalicio: en cartas, con sus decenas de terapeutas, a cada una de sus cinco esposas, pr\u00e1cticamente a todos a quienes conoc\u00eda les contaba la an\u00e9cdota de Twain con la que se identificaba: Mark y Bill, su hermano mellizo, se parec\u00edan tanto cuando eran ni\u00f1os que, para identificarlos, les ataban cordones en las mu\u00f1ecas. Cierto d\u00eda mientras se ba\u00f1aban, uno de los dos se ahog\u00f3, pero sus padres encontraron las cintas desatadas y nunca supieron qui\u00e9n muri\u00f3. Como en el caso de Jane y Phil, el trauma qued\u00f3 instalado, m\u00e1s all\u00e1 de la memoria heredada y el car\u00e1cter vicario del recuerdo, en una paranoia recalcitrante.<\/p>\n<p class=\"p1\">Para principios de 1970, Philip K. Dick llamaba por lo menos tres veces a la estaci\u00f3n de polic\u00eda del condado de Marin. Se hab\u00eda separado de Nancy Hackett, su cuarta esposa, y cre\u00eda que <i>alguien<\/i> o <i>algo<\/i> lo espiaba. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n encontr\u00f3 desacomodado su archivero. Escond\u00eda armas. Se drogaba. Participante activo de la contracultura, su casa en el barrio de Santa Venetia se convirti\u00f3 en el escenario de la paranoia phildickiana m\u00e1s oscura: qu\u00edmicos clandestinos, tranquilizantes, marihuana, alcohol, cigarros de importaci\u00f3n, alucin\u00f3genos, todo tipo de pastillas. Siempre hab\u00eda rock, <i>speed<\/i> y caos. A expensas de las anfetaminas, Dick pod\u00eda escribir una novela en seis d\u00edas y muchas semanas con s\u00edndrome de abstinencia. Los momentos m\u00e1s sombr\u00edos de su vida los vivi\u00f3 en el 707 de Hacienda Way en San Rafael, California, en donde siempre estuvo rodeado por un s\u00e9quito de fans enardecidos, d\u00edlers, <i>freaks<\/i>, drogadictos, <i>hippies<\/i>, otrxs. Una turba disociada, todos mucho m\u00e1s j\u00f3venes que \u00e9l, cuya admiraci\u00f3n nac\u00eda del car\u00e1cter paranoico y s\u00faper yonqui del famoso escritor de ciencia ficci\u00f3n que declaraba al presidente de los Estados Unidos como su n\u00e9mesis espiritual.<\/p>\n<p class=\"p1\">Por entonces, Philip K. Dick ya hab\u00eda publicado <i>The Man In The High Castle<\/i>, <i>Do Androids Dream of Electric Sheep?<\/i> y <i>Ubik<\/i>, entre algunas otras novelas que posteriormente incluir\u00eda en su cat\u00e1logo la prestigiosa editorial Library of America, anfitriona de autoras como Shirley Jackson, \u00darsula K. Le Guin y Octavia E. Butler. PKD hab\u00eda encontrado la f\u00f3rmula phildickiana por excelencia: observar su vida privada encarnada en personajes y tramas de ciencia ficci\u00f3n. La mayor\u00eda de sus bi\u00f3grafos \u2014Lawrence Sutin, Anne Rubenstein y Emmanuel Carr\u00e8re, por ejemplo\u2014 coinciden en que <i>A Scanner Darkly <\/i>es probablemente una de las novelas con mayor sesgo autobiogr\u00e1fico en la obra de Philip K. Dick.<\/p>\n<p class=\"p1\">La historia presenta un pacto de ficci\u00f3n fundamental representado en un <i>gadget <\/i>arquet\u00edpico de la sci-fi: el <i>scramble suit<\/i> o traje de combate que utilizan Robert Arctor y los dem\u00e1s agentes encubiertos del Programa de Toxicolog\u00eda de un dist\u00f3pico condado de Orange, en la California del futuro 1992, cuyo mecanismo oculta la identidad en hasta un mill\u00f3n y medio de representaciones fision\u00f3micas de muchas personas. Una silueta borrosa como sustantivo aleatorio: el hombre corriente por excelencia en cada individuo. Vestido con su uniforme de poli, Bob Arctor se llama \u201cFred\u201d y tiene que informar a \u201cHank\u201d, su superior, sobre las fechor\u00edas que traman una horda de paranoicos enganchados a la Sustancia M, tambi\u00e9n conocida como Muerte Lenta, y que provoca la <i>Mors ontologica<\/i>: fulmina el esp\u00edritu y trunca las decisiones individuales de los adictos. Entre ellos, anormales como Jerry Fabin, Charles Freck, Jim Barris, Donna Hawthorne y Bob Arctor, sospechoso y encargado de vigilarse a s\u00ed mismo por medio de un sistema de esc\u00e1neres que la Oficina del Sheriff instal\u00f3 en su casa.<\/p>\n<p class=\"p1\">En una carta escrita en 1977, Phil le cuenta a su hija Laura que la novela describe una \u00e9poca mala y triste en su vida, pero que le encantar\u00e1 leerla. En <i>The Search of Philip K. Dick,<\/i> Anne Rubenstein entrevista a varias de las personas que convivieron con el escritor durante esos momentos. Bajo seud\u00f3nimo, todos coinciden que el retrato es n\u00edtido, pero que aquella realidad fue mucho m\u00e1s tenebrosa que como aparece en la ficci\u00f3n. Incluso en la <i>vida real<\/i>, como Robert Arctor en <i>A Scanner Darkly<\/i>, Philip K. Dick termin\u00f3 aquella temporada de su vida recluido por iniciativa propia en X-Kalay, un centro de rehabilitaci\u00f3n canadiense que le sirvi\u00f3 de base para el New Path en el que \u201cBruce\u201d \u2014ni Bob ni \u201cFred\u201d\u2014 cultiva sin identidad la <i>Mors ontologica<\/i>.<\/p>\n<p class=\"p1\">Winona Ryder y Keanu Reeves protagonizan<i> A Scanner Darkly<\/i>, un film hom\u00f3nimo de Richard Linklater en el que la rotoscopia, un sistema h\u00edbrido de animaci\u00f3n 3D y <i>live action<\/i>, permite observar la estructura primordial de la novela: casi sin darse cuenta, Bob Arctor termina por convertirse en un adicto a la Sustancia M y su identidad comienza a fracturarse: \u201cTal vez solo sean imaginaciones m\u00edas, los \u00abellos\u00bb que me vigilan. Paranoia. O m\u00e1s bien el \u00abello\u00bb. El impersonal \u00abello\u00bb. [\u2026] Espero que s\u00ed, pens\u00f3, que vea claramente, porque en estos d\u00edas ni yo soy capaz de ver dentro de m\u00ed. Solo veo tinieblas. Tinieblas fuera; tinieblas dentro\u201d. Un hombre dentro de un hombre, como muchas veces sospech\u00f3 Phil en sus especulaciones m\u00e1s desquiciadas, y que plasm\u00f3 en la novela inspirada por la leyenda del 707 de Hacienda Way: \u00bfqui\u00e9n es y qu\u00e9 hace Bob Arctor?<\/p>\n<p class=\"p1\">Philip K. Dick dedica <i>A Scanner Darkly<\/i> a todos los compa\u00f1eros que tuvo en el mundo de las drogas \u2014\u201cLos amaba a todos\u201d\u2014, pero tambi\u00e9n escribe en memoria<i> <\/i>del Phil que fue y que le obsequi\u00f3 lesiones pancre\u00e1ticas permanentes, disociaciones, esquizofrenia y soledades profundas: \u201cNo soy ning\u00fan personaje de la novela. Soy la novela\u201d. Su propia experiencia del mundo fue en s\u00ed misma una grabaci\u00f3n en cintas magn\u00e9ticas en bucle, un <i>loop<\/i> infinito de ondas que se repet\u00edan, hologramas. En la convenci\u00f3n de septiembre de 1977 en Metz, Francia, Dick desquici\u00f3 a fan\u00e1ticos e intelectuales con un discurso sobre realidades alternas, presentes distintos y otras imaginaciones phildickianas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Hac\u00eda el final de su vida emprendi\u00f3 el proyecto de escribir <i>The Exegesis of Philip K. Dick<\/i>, un diario psiconauta que explora las especulaciones, paranoias y universos que habit\u00f3 PKD, escrito a dos voces: Amacaballo y Phil. Eran sus \u00faltimos a\u00f1os. Probablemente nunca comprob\u00f3 si era Phil o Amacaballo o el cristiano antiguo que habit\u00f3 su cabeza luego de aquel rayo de luz rosa que lo ceg\u00f3 de pronto y sin misericordia.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Conozco a Bob Arctor: es una buena persona. No est\u00e1 metido en nada. Al menos no en nada desagradable. Podr\u00eda decir casi lo mismo de Hawthorne Abdensen, escritor avecindado en El Castillo y autor de una pol\u00e9mica ucron\u00eda. Richard Philips y Jack Dowland tambi\u00e9n son, ocasionalmente, m\u00e1s que un par de par\u00e1sitos curiosos. Con Amacaballo Fat no me arriesgar\u00eda tanto. Barney Mayerson le compr\u00f3 Chew-Zi a Palmer Eldritch. Rick Deckard se enamor\u00f3 de un Nexus-6. Glimmung convenci\u00f3 a Joe Fernwright de emerger Gestarescala. Nadie sabe qui\u00e9n es Jason Taverner. Joe Chip sigue en <i>semivida<\/i>\u2026 \u00bfPhilip K. Dick? Probablemente \u00e9l s\u00ed est\u00e9 vivo y todos nosotros, muertos.<\/p>\n<p class=\"p1\">Lo cierto es que sufri\u00f3 un derrame cerebral el 18 de febrero de 1982. Al cabo de unos d\u00edas entr\u00f3 en coma y tuvo varios fallos cardiacos. Sali\u00f3 del lenguaje. Para el martes 2 de marzo, ya no estaba ah\u00ed: llevaba cinco d\u00edas sin registrar actividad cerebral. Su mente se convirti\u00f3 en una recta infinita. No tuvo \u00faltimas palabras, pero desde mucho antes del d\u00eda en que dej\u00f3 inconsciente su casa en Santa Ana, California, Phil sab\u00eda que en la Secci\u00f3n K, Bloque 1, Lote 47 del <i>Riverside Cemetery <\/i>en Fort Morgan, Colorado, hab\u00eda una tumba doble con la inscripci\u00f3n \u00abtwins\u00bb tallada en el m\u00e1rmol y su fecha de nacimiento envejeciendo al mismo tiempo que \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"p1\">O Jane\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Soy, de profesi\u00f3n, escritor de ciencia ficci\u00f3n. La fantas\u00eda es mi empresa. Mi vida es una fantas\u00eda. Horselover Fat En la ma\u00f1ana del domingo 16 de diciembre de 1928, Dorothy Kindred a\u00fan desconoc\u00eda que iba a convertirse en mam\u00e1 de una pareja de gemelos. 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