{"id":46401,"date":"2022-08-19T07:00:36","date_gmt":"2022-08-19T12:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46401"},"modified":"2026-10-27T12:54:50","modified_gmt":"2026-10-27T18:54:50","slug":"dientes-de-sangre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46401","title":{"rendered":"Dientes de sangre"},"content":{"rendered":"<p>Al inicio, poco despu\u00e9s del funeral, me molestaban las reacciones de los adultos, la incomodidad al decirles que mi mam\u00e1 muri\u00f3. Quer\u00edan alejar el tema lo m\u00e1s r\u00e1pido posible, aquellas palabras en el aire eran t\u00f3xicas, capaces de atraer otras muertes, hab\u00eda que manotearlas cuanto antes, ahuyentar. Pero con el tiempo aprend\u00ed a divertirme: la maestra, harta del ruido en el sal\u00f3n, amenaza con hablar personalmente con nuestras mam\u00e1s, y yo, imp\u00e1vido, \u201cno tengo mam\u00e1\u201d. Sin escapatoria, cae en mis redes, \u201cRam\u00f3n, deja de hacerte el chistosito, voy a contarle c\u00f3mo se han portado t\u00fa y tus compa\u00f1eros\u201d, \u201ces verdad, no tengo mam\u00e1, muri\u00f3 de lupus\u201d, y entonces el rostro le cambia, la barbilla le tiembla, saboreo la tensi\u00f3n en el aula, disfruto el instante.<\/p>\n<p>Con su muerte tambi\u00e9n lleg\u00f3 un cambio en mi estatus. En primaria empiezan a divisarse las tribus futuras, sus l\u00edneas divisorias son punteadas, todav\u00eda no tan definitivas, pero ah\u00ed est\u00e1n los que en secundaria ser\u00e1n los populares y aquellos que se convertir\u00e1n en nerdos, perdedores, friquis. Con mam\u00e1 enferma todo era igual, pero una vez que muri\u00f3 me volv\u00ed una especie de embajador, capaz de saltar de un grupo a otro. Lo cierto es que las invitaciones no llegaban por parte de mis compa\u00f1eros, sino de las madres, a ellas se les estrujaba el coraz\u00f3n, pensarme medio hu\u00e9rfano las hac\u00eda imaginar su \u00a0\u00a0mortalidad, sus propios hijos sin cobijo materno, entonces tomaban el tel\u00e9fono y marcaban. A pap\u00e1 le parec\u00eda un alivio, era la oportunidad de desocuparse de m\u00ed por un rato, estar unas horas con su dolor, sin tener que compartirlo o moderarlo frente a su hijo. As\u00ed llegu\u00e9 a esa casa rosa de dos pisos, con un jard\u00edn enlodado y un interior inmenso.<\/p>\n<p>Quique era de los que pasaban el recreo jugando futbol, en una especie de partido interminable, sin sentido, S\u00edsifo pambolero, que les brindaba material para hablar durante clases, exasperando a las maestras, y, m\u00e1s cercanos al sexto grado, provocaba la transpiraci\u00f3n que obligar\u00eda la pl\u00e1tica que nos dio la directora: \u201cd\u00edganles a sus mamis que ya es hora de comprarles desodorante, plis\u201d. Y yo calibrando mi mano para alzarla con el delicioso: \u201cno tengo mam\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>El tel\u00e9fono timbr\u00f3, Pap\u00e1 dej\u00f3 de calentar la sopa instant\u00e1nea y respondi\u00f3, era la mam\u00e1 de Quique, alguien que no ubica como mi compa\u00f1ero de clase, jam\u00e1s se lo mencion\u00e9, \u00bfpor qu\u00e9 lo habr\u00eda de hacer, si su vida gira en torno a qui\u00e9n meti\u00f3 gol o qui\u00e9n es un faulero? A pesar de eso, el rostro se le ilumin\u00f3, podr\u00eda acariciar su herida imposible de cerrar durante algunas horas, sin mi presencia. \u201cClaro que s\u00ed, yo lo llevo a las cuatro, much\u00edsimas gracias por la invitaci\u00f3n, seguro que se divertir\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>Nadie abre la puerta, pienso que se han olvidado de mi visita. Pap\u00e1 se ve inquieto, quiere irse de ah\u00ed, asegurar su espacio a solas, no perderlo. Pero tras unos minutos abren, es la mam\u00e1 de Quique, no habla, espera a que pap\u00e1 explique por qu\u00e9 estamos ah\u00ed. \u00bfQuiz\u00e1 nos equivocamos de d\u00eda? Tarda en reaccionar: \u201cs\u00ed, adelante, mi amor, Enrique est\u00e1 en su cuarto\u201d. Se pasa la mano por los ojos, huele a flores podridas, trae un vestido con estampado de bolitas de colores. \u201cBueno, regreso por \u00e9l a las ocho, \u00bfverdad?\u201d \u201cS\u00ed, s\u00ed, est\u00e1 bien, adiosito\u201d. Cierra la puerta en la cara de pap\u00e1.<\/p>\n<p>El olor a flores podridas se incrementa, toda la casa huele a lo mismo. Se escucha a lo lejos un hombre enojado, parece hablar por tel\u00e9fono con alguien que se equivoc\u00f3, que no entendi\u00f3 que deb\u00eda depositar cierto dinero a una cuenta y no a otra, \u201cpendejo de mierda, te lo estoy diciendo\u201d. La mam\u00e1 de Quique no reacciona a los gritos, al lenguaje que en otras circunstancias incomodar\u00eda a cualquiera.<\/p>\n<p>Subimos al segundo piso; en plenas escaleras duermen dos gatos naranjas, sin decidirse a estar abajo o arriba, enroscados sobre una toalla de ba\u00f1o. Arriba hay tres cuartos, el primero est\u00e1 cerrado, el que le sigue est\u00e1 lleno de una pista de carros Hot Wheels: una ciudad entera, con edificios, autoservicio, aeropuerto, comandancia, bomberos, cotidianidad de pl\u00e1stico que se extiende a lo largo y ancho, una colecci\u00f3n admirable que dejamos atr\u00e1s para entrar al tercer cuarto, ah\u00ed, una litera, un escritorio y una televisi\u00f3n encendida donde Quique y un tipo m\u00e1s grande que \u00e9l juegan Super Nintendo. \u201cMira, Enrique, ya lleg\u00f3 Ramoncito, para que juegues con \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>No se voltean, siguen con los ojos pegados a la tele donde se ve una carrera de go-karts entre Princesa Peach y Yoshi, la pista es un palacio de piedra con albercas de lava, a momentos aparecen piedras malhumoradas que caen con fuerza, los go-karts esquivan, toman vueltas cerradas, brincan peque\u00f1os r\u00edos de lava, hacen uso de caparazones y pl\u00e1tanos para detener a los contrincantes. \u201cEnrique, te estoy hablando\u201d. \u201cS\u00ed, s\u00ed, ahorita que termine\u201d. La se\u00f1ora me observa, vuelve a restregarse los ojos con la mano, avanza hacia su hijo y, ya cerca del o\u00eddo, le gru\u00f1e algo que no escucho del todo, pero una parte retumba por su familiaridad, por escucharla tanto en tiempos recientes: \u201csu mam\u00e1 muri\u00f3\u201d. Quique suelta un suspiro, pone pausa, el otro no dice nada, s\u00f3lo me observa aguant\u00e1ndose un chiste o algo por el estilo, ahora veo que se parecen, debe ser el hermano mayor.<\/p>\n<p>\u201cQue si quieres jugar\u201d. No es una pregunta, es un extracto de un guion dictado por la voz de su mam\u00e1. Ella afirma, me sonr\u00ede, vuelve a restregarse los ojos y sale del cuarto, se escucha su taconeo descender por las escaleras donde duermen los gatos intermedios, entre los gritos del pap\u00e1 que ahora parece disculparse en otra llamada, ahora es \u00e9l el pinche pendejo que la cag\u00f3. \u201c\u00bfSabes jugar?\u201d Su hermano le da un sape en la nuca. \u201cSi va contra m\u00ed, t\u00fa estabas perdiendo\u201d. Quique no duda, me entrega el control.<\/p>\n<p>Elijo a Mario como jugador. No s\u00e9 jugar, la primera vuelta la logro tras caer cientos de veces en la lava. \u201cUy, te la estoy partiendo\u201d. El hermano mayor parece disfrutar la masacre. Quique est\u00e1 angustiado, observa mis dedos torpes sobre el control. \u201cMira, tienes que empezar a tomar las curvas de a poco, si no te vas muy r\u00e1pido y caes\u201d. \u201cNo le digas, \u00e9l solito puede, ni que fuera un putito como t\u00fa\u201d. El hermano mayor de Quique termina las vueltas, yo estoy lejos de acabar. \u201cYa qu\u00edtalo, no tiene caso que siga si ya perdi\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Le doy el control a Quique, siento que no lo quiere, algo en el peso de su mano, en c\u00f3mo lo toma. \u201c\u00c1ndale, pues, ya escoge a tu princesita\u201d. La pista no es la de lava, ahora es un arco\u00edris en el espacio: un fondo negro con estrellas ocasionales. La tortuga que flota sobre una nube marca el verde en su sem\u00e1foro, los go-karts aceleran. Yoshi se hace de un caparaz\u00f3n rojo, lo lanza contra la Princesa Peach, atina. \u201cMe la pelas\u201d. Quique tensa la mand\u00edbula, poco a poco recupera espacio, se muerde el labio, los dientes blancos clav\u00e1ndose contra la carne, se acerca al Yoshi de su hermano, saca un caparaz\u00f3n verde y le pega. \u201cAh s\u00ed, pu\u00f1al, vas a ver\u201d. Pero por m\u00e1s que lo intenta, no alcanza a Peach, queda atr\u00e1s hasta la \u00faltima vuelta.<\/p>\n<p>Van parejos, Yoshi saca una banana, se coloca un poco delante de Peach para soltarla, pero no ve que \u00e9sta tiene una estrella que le da velocidad, sale disparada hacia la meta. Peach festeja, en la pantalla salen los tiempos de los jugadores, corte a un p\u00f3dium donde sobrevuela un pescado gigante. Peach en primer lugar, Yoshi en segundo y en tercero Mario. Ya no veo qu\u00e9 sigue porque Quique se alza, su hermano lo est\u00e1 levantando del cuello de la camiseta. Lo arroja contra la litera, en el suelo, encima de \u00e9l, da golpe tras golpe, pu\u00f1o bien cerrado contra la cara. \u201cA ver si muy ching\u00f3n, defi\u00e9ndete, putito\u201d. Los pu\u00f1etazos suenan muy fuertes, igual que el bal\u00f3n que Quique patea en los recreos. No mete las manos, no se defiende, grita, pero nadie escucha, al fondo siguen las groser\u00edas de la infinita llamada de su pap\u00e1. Veo su boca y sus dientes cubiertos de sangre, las l\u00e1grimas y los mocos entremezclados por los nudillos de su hermano.<\/p>\n<p>Me levanto, no puedo ver m\u00e1s. Me asomo por la ventana y miro un jard\u00edn sucio, pura tierra y lodo, ninguna planta, un bal\u00f3n desinflado y lo que sol\u00eda ser una porter\u00eda de aluminio. Salgo del cuarto, pienso en bajar y avisar a la mam\u00e1, interrumpir su llanto y pedirle que venga a rescatar a su hijo menor, quiz\u00e1 decirle al pap\u00e1, interrumpir su llamada y decirle que hay mucha sangre. Pero no hago nada de eso. Entro al cuarto donde est\u00e1 la ciudad de Hot Wheels, ah\u00ed no huele a flores podridas, huele a nuevo. Tomo un carrito morado y recorro las calles, lo dejo acelerar por las rampas, acciono el mecanismo del autolavado, me estaciono en el supermercado, imagino el funcionamiento de los sem\u00e1foros, las sirenas de las ambulancias, la musiquilla del carrito de las nieves, los cl\u00e1xones de otros carros, el bullicio de un mundo pl\u00e1stico donde todo funciona.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al inicio, poco despu\u00e9s del funeral, me molestaban las reacciones de los adultos, la incomodidad al decirles que mi mam\u00e1 muri\u00f3. Quer\u00edan alejar el tema lo m\u00e1s r\u00e1pido posible, aquellas palabras en el aire eran t\u00f3xicas, capaces de atraer otras muertes, hab\u00eda que manotearlas cuanto antes, ahuyentar. 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