{"id":46143,"date":"2022-02-03T07:00:11","date_gmt":"2022-02-03T13:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46143"},"modified":"2026-10-28T12:14:38","modified_gmt":"2026-10-28T18:14:38","slug":"el-moquero-del-bardo-cien-anos-de-ulises","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46143","title":{"rendered":"El moquero del bardo: cien a\u00f1os de Ulises"},"content":{"rendered":"<p>\u201cHe puesto tantos enigmas y acertijos que la novela mantendr\u00e1 ocupados a los cr\u00edticos durante siglos, discutiendo acerca de lo que quise decir. Esa es la \u00fanica manera de asegurarse la inmortalidad\u201d, profiri\u00f3 James Joyce a prop\u00f3sito de <em>Ulises<\/em>.<\/p>\n<p>El primer siglo de ese vaticinio se cumple este dos de febrero de 2022, d\u00eda de la Virgen Candelaria en M\u00e9xico, tan <em>ad hoc<\/em> con el catolicismo de Joyce. Y esa inmortalidad, tan bien ganada, vaya si ha rendido sus frutos, la pasi\u00f3n que despierta <em>Ulises<\/em> contin\u00faa tan viva como en el tiempo posterior a su publicaci\u00f3n. El culto alrededor la novela no hace sino acrecentarse. S\u00f3lo en nuestro idioma se han publicado cinco traducciones. Adem\u00e1s de contar con un d\u00eda mundial celebratorio: el Bloomsday. E inspirar tantas p\u00e1ginas dedicadas a desentra\u00f1ar la novela en s\u00ed y a su autor, como <em>Las po\u00e9ticas de Joyce<\/em> de Umberto Eco y <em>El libro m\u00e1s peligroso. James Joyce y la batalla por Ulises<\/em>, una de biograf\u00eda de la novela, entre otros.<\/p>\n<p>Al referirse a <em>Ulises<\/em> a menudo la primera data que salta es la reformulaci\u00f3n (mejor dicho, la reescritura) de la <em>Odisea<\/em>. Sin embargo, esa es s\u00f3lo una de las tantas premisas de las que se alimenta la novela. Joyce se propone reformarlo todo. El g\u00e9nero, el lenguaje y la literatura inglesa (y por extensi\u00f3n la universal). Toma como pretexto el regreso de Homero a \u00cdtaca para lanzar a Steephen Dedalus y a Leopold Bloom a un viaje interior que transcurre durante dieciocho horas. Ninguno es un guerrero, no pasan diez a\u00f1os luchando, ni diez intentando regresar a casa. Son dos hombres en apariencia comunes, con sus propias tribulaciones, que van al encuentro de s\u00ed mismos, acaso h\u00e9roes de su propia circunstancia. Pero esta sencilla trama nos ha mantenido ocupados por cien a\u00f1os.<\/p>\n<p><em>Ulises<\/em> ostenta uno de los arranques m\u00e1s memorables de la literatura universal, si es que acaso no el mejor: \u201cSolemne, el rollizo Buck Mulligan avanz\u00f3 desde la salida de la escalera, llevando un cuenco de espuma de jab\u00f3n, y encima, cruzados, un espejo y una navaja. La suave brisa de la ma\u00f1ana le sosten\u00eda levemente en alto, detr\u00e1s de \u00e9l, la bata amarilla, desce\u00f1ida. Elev\u00f3 en el aire el cuenco y enton\u00f3: &#8212;<em>Introibo ad altare Dei<\/em>.\u201d<a href=\"\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Desde su arranque se advierte que <em>Ulises<\/em> es ante todo una novela en clave. Y que cualquier interpretaci\u00f3n cabe. Desde lo intelectual hasta lo vulgar. Y que nada escapa a su universo, ni lo acad\u00e9mico ni lo religioso ni lo fren\u00e9ticamente mundano.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los juicios a los que fue sometida la novela por obscenidad, no ha escapado a la cr\u00edtica por parte de los lectores al respecto de su aparente dificultad para ser le\u00edda. El respeto (y el temor) que ha infundado <em>Ulises<\/em> invita m\u00e1s que a leerla a estudiarla. Sin embargo, como bien apunta Jos\u00e9 Mar\u00eda Malverde a la introducci\u00f3n de su traducci\u00f3n, argumenta que para acercarse a Ulises hay que poseer una notable memoria verbal. Y que la educaci\u00f3n formal ha debilitado nuestra capacidad para tener una buena memoria verbal. Malverde se refiere a un tiempo anterior al <em>smarth phone<\/em>. Esa dificultad se ha exacerbado ahora por culpa de todas las gamas del gadget. Sin embargo, eso no ha impedido que el inter\u00e9s alrededor de la novela decaiga. Dubl\u00edn contin\u00faa siendo la patria del peregrinaje literario por excelencia y cientos de lectores descubren <em>Ulises<\/em> d\u00eda con d\u00eda. Muchos abandonan pero tambi\u00e9n muchos se enamoran de la novela al grado de realizar lecturas comparativas entre la versi\u00f3n en ingl\u00e9s y alguna versi\u00f3n en espa\u00f1ol o entre las distintas traducciones en nuestra lengua. S\u00f3lo una novela excepcional provoca este tipo de fanatismo.<\/p>\n<p>A pesar de las pretensiones de Joyce por confundir a los lectores, se ha teorizado mucho alrededor de <em>Ulises<\/em>, y la dualidad que atraviesa toda la trama presume que Stephen Dedalus y Leopold Bloom son Joyce de joven y Joyce de viejo. O que Stephen es la mente y Leopold el cuerpo. Y que en alg\u00fan momento de esas dieciocho horas se encuentran. La uni\u00f3n de las dos partes es una epifan\u00eda, como tantas que suceden a lo largo de la historia. El alma vs la materia es una de las preocupaciones centrales de <em>Ulises<\/em>. Lo sagrado vs lo mundano. Y en el tercer cap\u00edtulo, uno de los m\u00e1s hermosos del libro, en el pasaje en el que Stephen camina por la playa filosofando en Arist\u00f3teles, se devela dicha lucha, que es al mismo tiempo una conexi\u00f3n con <em>Retrato de un artista adolescente<\/em>: \u201cIneluctable modalidad de lo visible: por lo menos eso, si no m\u00e1s, pensado a trav\u00e9s de mis ojos. Las signaturas de todas las cosas estoy aqu\u00ed para leer, huevas y fucos marinos, la marea que se acerca, esa bota herrumbrosa. Verdemoco, platazul, herrumbre: signos coloreados. L\u00edmites de lo di\u00e1fano [\u2026]\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl moquero del bardo. Un nuevo color art\u00edstico para nuestros poetas irlandeses: verdemoco, casi se saborea.\u201d, se burla Buck Mulligan en el primer cap\u00edtulo. Entre el verde de los mocos de Stephen, el de la dulce madre que es el mar y los l\u00edmites de lo di\u00e1fano se centra la t\u00e9cnica joycena. Podr\u00eda aventurase que Joyce est\u00e1 en b\u00fasqueda de nuevos colores y nuevas formas de nombrar el mundo. Esto en contraste con su visi\u00f3n defectuosa. Padeci\u00f3 un glaucoma agresivo que casi lo deja ciego, raz\u00f3n que muchos le atribuyen a cierto oscurantismo de los espacios en la novela. Joyce posee una claridad para discernir el pensamiento pero no es lo suficientemente h\u00e1bil para cruzar una habitaci\u00f3n sin tropezarse con un mueble.<\/p>\n<p>2022 es un a\u00f1o sumamente literario, con <em>Ulises<\/em> encabez\u00e1ndolo. Tambi\u00e9n se festeja el centenario del nacimiento de Jack Kerouac. Un autor que aunque entroniza a Proust como su santo patrono, sin la influencia de Joyce no habr\u00eda sido la clase de escritor que fue. Sin la t\u00e9cnica del flujo de pensamiento interior, jam\u00e1s habr\u00eda existido <em>On the Road<\/em>. El monologo interior es decisivo para la novela de Kerouac, quien cansado de cambiar la p\u00e1gina de la hoja de m\u00e1quina emple\u00f3 un rollo de teletipo para no distraerse y continuar narrando sin parar.<\/p>\n<p><em>Ulises <\/em>no s\u00f3lo son Stephen y Leopold, un fan de las v\u00edsceras de los animales, Mulligan y Molly, est\u00e1 plagada de enormes personajes. Borrachos de taberna, matronas de Burdeles, donde Leopold es convertido en cerdo por una Circe moderna. Y tambi\u00e9n relumbra por varios de los pasajes m\u00e1s memorables de la historia de la literatura, como el funeral de Patrick Digman. Y su influencia en nuestro idioma es riqu\u00edsima. Sin <em>Ulises<\/em> no existir\u00edan <em>Ad\u00e1n Buenosayres<\/em>, <em>Rayuela<\/em>, <em>Jos\u00e9 Trigo<\/em>, <em>Gran Serton<\/em> (escrita en portugu\u00e9s) o <em>Paradiso<\/em>.<\/p>\n<p>Ahora que hemos alcanzado el primer siglo de lo profetizado por Joyce, no nos queda otra cosa que volver a la novela una y otra vez, a la espera de que se cumplan los siguientes cien a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> De la traducci\u00f3n de Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cHe puesto tantos enigmas y acertijos que la novela mantendr\u00e1 ocupados a los cr\u00edticos durante siglos, discutiendo acerca de lo que quise decir. Esa es la \u00fanica manera de asegurarse la inmortalidad\u201d, profiri\u00f3 James Joyce a prop\u00f3sito de Ulises. 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