{"id":46005,"date":"2022-01-17T07:00:34","date_gmt":"2022-01-17T13:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46005"},"modified":"2026-10-28T12:40:58","modified_gmt":"2026-10-28T18:40:58","slug":"mohamed-ali-el-talon-de-aquiles-de-una-sociedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46005","title":{"rendered":"Mohamed Ali, el tal\u00f3n de Aquiles de una sociedad"},"content":{"rendered":"<p>Finalizado el encuentro (no recuerdo si fue aquella pelea contra Jerry Quarry), ya con las manos despojadas de los guantes y el vendaje, Mohamed Al\u00ed, sonriente, desparpajado, se lleva la derecha a la cabeza y acaricia el borde de su cabello dos, tres veces. \u201cAqu\u00ed no ha pasado nada\u201d, parece decir, \u201cel peinado sigue intacto; a\u00fan soy hermoso\u201d. No habr\u00e1 m\u00e1s golpes por hoy, eso ha sido todo: Al\u00ed vuelve a salir victorioso (s\u00f3lo en 5 ocasiones no lo logr\u00f3) y el t\u00edtulo de los completos sigue siendo suyo. Suyas tambi\u00e9n las c\u00e1maras, el encordado todo (en su espacio f\u00edsico y lo que significa) y esa aura de que no se le puede derrotar.<\/p>\n<p>Hay quienes le aplauden el gesto. Otros, por su parte, creen que es un desplante m\u00e1s de un boc\u00f3n, el colmo de una serie de bravatas que han caracterizado, no recuerdan desde cu\u00e1ndo, al oriundo de Lousville, Kentucky. Sin embargo, unos pocos, aunque no est\u00e9n del todo seguros, creen reconocer en el adem\u00e1n ciertos dejos de otro deportista que se desarroll\u00f3 en el encordado, aunque en una disciplina distinta. Quienes piensan que algo hay de <em>Gorgeous George<\/em>, el futuro miembro del sal\u00f3n de la fama de la WWE (anteriormente conocida como WWF), tienen raz\u00f3n. Mucha raz\u00f3n. Mohamed Al\u00ed, en no pocas entrevistas, reconoci\u00f3 la influencia del luchador profesional estadunidense a la hora de construir su personaje.<\/p>\n<p>Los datos no son precisos porque, en apariencia, ese encuentro no tiene nada de importante en la biograf\u00eda de uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, pero fue decisivo. Sin embargo, en 1961, Mohamed Al\u00ed (que en aquel entonces a\u00fan respond\u00eda al nombre de Cassius Marcellus Clay Jr.) conoci\u00f3 al luchador profesional en una entrevista en cierta estaci\u00f3n de radio. El p\u00fagil ten\u00eda apenas 19 a\u00f1os y el luchador contaba ya con 46. A pesar de su juventud, Al\u00ed entendi\u00f3 que se hab\u00eda encontrado con un elemento vital a la hora de erigirse como personaje: no pasar desapercibido frente al p\u00fablico, hacerles saber que ah\u00ed, en el ring, estaba no s\u00f3lo un deportista, sino una fuerza capaz de cimbrar las buenas costumbres, lo establecido: el boc\u00f3n, el confiado, un hombre que pod\u00eda hacer lo que quisiera y, aun as\u00ed, salir con la mano en alto, con o sin la aprobaci\u00f3n del p\u00fablico. En pocas palabras, Al\u00ed hab\u00eda dado con la figura del <em>heel<\/em>: aquel luchador que se caracteriza por despertar la furia en el p\u00fablico, por provocar a la afici\u00f3n y al contrincante mismo, para hacerlo fallar, para distraerlo. Al\u00ed hab\u00eda descubierto lo que significa ser un rudo, y la idea le pareci\u00f3, en sus propias palabras, \u201cmuy buena\u201d.<\/p>\n<p>Arriba del encordado, los matices son poco menos que in\u00fatiles. Necesitamos t\u00e9rminos maniqueos, totales: buenos o malos, limpios o sucios. Estrellas y an\u00f3nimos. No importa el deporte: vamos a presenciar una reminiscencia at\u00e1vica de nuestro inherente salvajismo, de eso que somos y nos negamos a aceptar en ocasiones: bestias, poco menos que bestias. Si en alg\u00fan lado podemos despojarnos de etiquetas, mostrarnos un poco m\u00e1s cercanos a quienes somos en soledad, es en el \u00e1rea que rodea un cuadril\u00e1tero. Se sabe. Y si hay alguien a quien no s\u00f3lo se le permite, sino que se le aplaude en ocasiones, es, precisamente, al rudo, al <em>heel<\/em>: al rebelde.<\/p>\n<p><em>Heel<\/em> y <em>face<\/em>, el rudo y el t\u00e9cnico: el primero es el que debe enardecer, azuzar, descolocar; el segundo es aquel que enarbola todos los valores ideales, todo aquello que es \u201cbueno\u201d, seg\u00fan la moral. El <em>heel<\/em>, el rudo, representa nuestra parte m\u00e1s salvaje, aquella que no desea mantener el statu quo; el que rompe, si es necesario, para conseguir lo que desea, a costa de quien sea, a como d\u00e9 lugar. Eso aprendi\u00f3 Ali de <em>Gorgeous George<\/em>, pero no s\u00f3lo lo aplic\u00f3 a sus encuentros deportivos, sino que decidi\u00f3 llevarlo m\u00e1s all\u00e1. Mohamed se convirti\u00f3 en un rudo contra la moral en turno de su pa\u00eds, de su tiempo. No s\u00f3lo fue un p\u00fagil excepcional, no s\u00f3lo era un bocazas innato, sino una figura, un \u00edcono m\u00e1s all\u00e1 del ensogado: se neg\u00f3 a ir a la guerra de Vietnam, se neg\u00f3 a aceptar pol\u00edticas racistas. \u201cYo no tengo ning\u00fan conflicto con los tales Vietcong\u201d, asegur\u00f3. El poeta, el profeta, el resucitador; el salvador del mundo del boxeo, seg\u00fan sus propias palabras, decidi\u00f3 cambiar su \u201cnombre de esclavo\u201d cuando ten\u00eda s\u00f3lo 22 a\u00f1os, a ra\u00edz de su conversi\u00f3n a la fe del Islam. No se conform\u00f3 con el nombre y el lugar que una sociedad le hab\u00eda asignado, se forj\u00f3 uno, tal cual lo deseaba. No sigui\u00f3 las reglas existentes y pag\u00f3 el precio: perder los campeonatos que ostentaba, all\u00e1 por 1967, por ser acusado de deserci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para ser un rudo efectivo, un <em>heel<\/em>, se requiere, am\u00e9n de un conocimiento vasto de las t\u00e9cnicas, algo que no se ense\u00f1a ni se compra: carisma, esa aura de no pertenecer a este mundo, ese algo que nos hace saber que m\u00e1s all\u00e1 de nuestra carne, de todo lo que nos rodea, existe algo m\u00e1s total. Carisma, \u00e1ngel; el nombre var\u00eda, pero la esencia es inamovible. Mohamed Ali entendi\u00f3, en aquella entrevista de 1964, que no s\u00f3lo su t\u00e9cnica lo llevar\u00eda al lugar que deseaba, sino que era necesario ese extra que volcar\u00eda todas las miradas sobre \u00e9l. \u201cUn mont\u00f3n de gente va a pagar para ver que alguien te cierre la boca. As\u00ed que sigue presumiendo, mantente irreverente y siempre s\u00e9 escandaloso\u201d, le coment\u00f3 en vestidores <em>Gorgeous George <\/em>antes de su encuentro con <em>Classy Freddie Blassie<\/em>, a\u00f1os despu\u00e9s de aquel encuentro en la estaci\u00f3n de radio. Ali reafirm\u00f3 su creencia inicial: eso era una buena idea. Y si alguien ten\u00eda el suficiente carisma, la suficiente inteligencia para lograrlo, era \u00e9l.<\/p>\n<p>Si la figura del rudo resulta atractiva para el grueso del p\u00fablico de la lucha libre es, principalmente, porque a \u00e9l (o ella) por lo general se le permite violentar las reglas del deporte y no recibir mayor castigo que una reprimenda verbal; por el contrario: se le aplaude y reconoce. Vemos en \u00e9l (o ella) lo que no nos atrevemos a ser: el que hace lo que le viene en gana, el que logra la victoria sin mayor esfuerzo porque, salvo contados casos, el despliegue t\u00e9cnico del rudo queda muy en segundo plano para dar paso a su instinto destructor. El rudo no tiene que construir: se limita a destruir lo que su contraparte t\u00e9cnica erige en el cuadril\u00e1tero; no busca la victoria: busca que el t\u00e9cnico no gane. Eso es el rudo: rienda suelta, instinto l\u00fadico;\u00a0<em>ello\u00a0<\/em>sin\u00a0<em>yo<\/em>\u00a0y sin\u00a0<em>s\u00faper yo<\/em>. Mohamed Ali el que reta, el que se burla, el que predice c\u00f3mo ser\u00e1n sus victorias. Pero tambi\u00e9n, y quiz\u00e1 m\u00e1s importante, Mohamed Ali el que cuestiona los motivos de una guerra, las divisiones raciales, las costumbres de una naci\u00f3n. El que, para lograr lo que desea, destruye lo que otros construyeron, cuestiona lo que otros dan por hecho.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s se puede agregar sobre una figura como la de Mohamed Al\u00ed? Es riesgoso entrar a terrenos donde plumas como la de Norman Mailler y Gay Talese se aventuraron: poco queda por agregar. No obstante, la tentaci\u00f3n es grande, y hoy se vuelve a hablar de aquella figura norteamericana que se atrevi\u00f3 a revolucionar no s\u00f3lo su deporte, sino el pensamiento de una naci\u00f3n. De sus derrotas, que no fueron pocas ni discretas, \u00bfqui\u00e9n se acuerda? Si s\u00f3lo los n\u00fameros dentro del encordado contaran, Ali estar\u00eda pasos detr\u00e1s de, por ejemplo, Floyd Mayweather Jr., pero no es el caso. Lo suyo fue algo m\u00e1s que el deporte: su rudeza, su car\u00e1cter de <em>heel<\/em>, trascendi\u00f3 el cuadril\u00e1tero y lo llev\u00f3 a cuestionar aquella consciencia de \u201cbondad\u201d de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Hay quienes ascienden al estrellato sobre el cuerpo tendido de sus rivales (el mismo Ali se encumbr\u00f3 sobre la humanidad tendida de Sony Liston, una figura que merece una menci\u00f3n aparte), pero Ali se erige sobre el mismo Ali. Lleva tanto tiempo en la cima, que resulta incre\u00edble pensar en \u00e9l de otra forma que no sea as\u00ed, como una leyenda.<\/p>\n<p>Ali fue eso: el <em>heel<\/em>, el rudo, el tal\u00f3n de Aquiles de una sociedad que, quiz\u00e1, ya no es. Tal vez lo \u00fanico m\u00e1s veloz y certero que sus manos fue su mente, su oratoria.<\/p>\n<p>Quien quiera saber cu\u00e1nto pesa el estatus de leyenda, dentro y fuera del encordado, que le pregunte a Mohamed Al\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Finalizado el encuentro (no recuerdo si fue aquella pelea contra Jerry Quarry), ya con las manos despojadas de los guantes y el vendaje, Mohamed Al\u00ed, sonriente, desparpajado, se lleva la derecha a la cabeza y acaricia el borde de su cabello dos, tres veces. \u201cAqu\u00ed no ha pasado nada\u201d, parece decir, \u201cel peinado sigue intacto; &#8230; <a title=\"Mohamed Ali, el tal\u00f3n de Aquiles de una sociedad\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=46005\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Mohamed Ali, el tal\u00f3n de Aquiles de una sociedad\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":63068,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[5219,5220,443,5221,5222],"ppma_author":[2883],"class_list":["post-46005","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-boxeo","tag-figura","tag-leyenda","tag-mohammed-ali","tag-norteamerica","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2883,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"aldo-rosales-velazquez","display_name":"Aldo Rosales Vel\u00e1zquez","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Aldo","last_name":"Rosales Vel\u00e1zquez","user_url":"","job_title":"","description":"(Ciudad de M\u00e9xico, 1986). Coordinador del Taller de Creaci\u00f3n Literaria del FARO Indios Verdes. Autor de los libros de cuento Luego, tal vez, seguir andando (R\u00edo arriba, 2012), Entre cuatro esquinas (FETA, 2014), La luz de las tres de la tarde (BUAP, 2015), El filo del cuerpo (Revarena ediciones, 2016), Ciudad nostalgia (Abismos, 2016), Sombra-Reflejo (BUAP, 2017), Los panes y los pescados (Ediciones Perif\u00e9ricas, 2018), Tiempo arrasado (Revarena ediciones, 2019), Mismatch (Cuadrivio, 2020), Foley (Fondo Editorial del Estado de M\u00e9xico, 2020, menci\u00f3n honor\u00edfica en el Certamen Literario Laura M\u00e9ndez de cuenca 2018) y Especies carism\u00e1ticas (Premio Nacional  de Cuento Juan Jos\u00e9 Arreola 2023). Tambi\u00e9n es autor de los libros de cr\u00f3nica Tren suburbano (Malpa\u00eds, 2019) y Linde faz (FETA, 2018) con el que obtuvo el Premio Nacional de Cr\u00f3nica Joven Ricardo Garibay. Obtuvo menci\u00f3n honorifica en el Premio Nacional de Periodismo Gonzo 2018 por la cr\u00f3nica Big Tony Bang. De igual manera, es autor de Nanda (Nitro Press-Ediciones La Rana, XIX Premio Nacional de Novela Jorge Ibarg\u00fcengoitia) y del libro de ensayos <em>Basado en hechos reales<\/em> (Casa Bons\u00e1i, 2025). \n\nBecario del FONCA (en los periodos 2016 y 2021) y del PECDA Estado de M\u00e9xico (2018) en el \u00e1rea de cuento. En su faceta como jurado, cuenta con participaciones en el comit\u00e9 de premiaci\u00f3n del Premio Nacional de Cr\u00f3nica Joven Ricardo Garibay 2020, as\u00ed como en los comit\u00e9s de selecci\u00f3n de est\u00edmulos del PECDA de Jalisco (2017), Chiapas (2019) y Tamaulipas (2024), donde actualmente se desarrolla como tutor.\n\nHa publicado cuento, poes\u00eda, cr\u00f3nica, ensayo, rese\u00f1a y dramaturgia en medios como La Jornada, El Universal, Casa del Tiempo, Tierra adentro, entre otras, as\u00ed como en las antolog\u00edas De narcos a luchadores (Contrabando, Espa\u00f1a, 2019), Cecilia y el Vampiro (Editores Mexicanos Unidos, 2021, compilaci\u00f3n de Bernardo Barrientos Dom\u00ednguez). Ni una sola palabra (UANL, 2021), Covid-19 (FCE, Tierra Adentro, 2021) y Liminales II (Casa Futura ediciones, 2023), por mencionar algunas. Fue seleccionado para el n\u00famero especial Nueve ensayistas (1985-1995) de Punto de partida y  el n\u00famero especial sobre cr\u00f3nica: La cr\u00f3nica, el arte de narrar, de La Jornada.  Es egresado de la Licenciatura en ense\u00f1anza de ingl\u00e9s, de la UNAM."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/46005","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=46005"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/46005\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62262,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/46005\/revisions\/62262"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/63068"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=46005"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=46005"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=46005"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=46005"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}