{"id":45523,"date":"2021-10-06T07:00:07","date_gmt":"2021-10-06T12:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=45523"},"modified":"2026-10-29T12:17:02","modified_gmt":"2026-10-29T18:17:02","slug":"el-arte-de-lo-simultaneo-hacia-una-ecologia-de-la-armonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=45523","title":{"rendered":"El arte de lo simult\u00e1neo: hacia una ecolog\u00eda de la armon\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right; padding-left: 780px;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Vemos que la metamorfosis funciona a la inversa: Gregorio parece casi &#8220;normal&#8221;, son sus padres quienes est\u00e1n increi\u0301blemente retorcidos. Creyeron que ellos eran libres y e\u0301l estaba atrapado en su cuerpo mutante, pero lo contrario es el caso.\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Bruno Latour, 2021.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Harmon\u00eda<\/p>\n<p>Rebajada a consonancia y despojada de sus disonancias, la armon\u00eda devino una noci\u00f3n plana que acredita idealizaciones desacreditando desaf\u00edos. Pero esto no fue siempre as\u00ed. Para los griegos, Harmon\u00eda era hija de Ares y Afrodita, lo que significa que velaba por el buen arreglo tanto en la cama como en el campo de batalla. Harmon\u00eda se entend\u00eda por su opuesto, el Descontento, personificado por su hermana Eris (Discordia para los romanos), cuya manzana dorada perdi\u00f3 Troya. Se trataba, entonces, de una diosa que resolv\u00eda conflictos y fomentaba encuentros; enti\u00e9ndase bien, no pretend\u00eda desaparecer las rivalidades, lo que intentaba era volverlas fruct\u00edferas. Harmon\u00eda era el numen concreto para presidir de hecho las relaciones presentes, fueron escritores hel\u00e9nicos y romanos tard\u00edos quienes la abstrajeron como representante inmaterial de un orden \u00faltimo. As\u00ed, a lo largo de nuestra era, la armon\u00eda dej\u00f3 de ser una forma de organizar nuestras acciones para volverse una forma de justificarlas. Apelar a jerarqu\u00edas raciales, invocar la mano invisible del mercado, confiarse a misterios inescrutables, son solo algunas consecuencias de esta prestidigitaci\u00f3n. Pasamos de buscar la unidad en la variedad a presuponerla. No deber\u00eda resultar dif\u00edcil apreciar lo grave de esto, algo muere cuando se abandona el requerido ajuste de los par\u00e1metros en juego en favor de un supuesto orden que los precede.<\/p>\n<p>Harmon\u00eda fue el fruto de un amasiato. Es claro lo que esto significa, de no haber conflicto la armon\u00eda no existir\u00eda. La armon\u00eda es el camino para evitar los conflictos innecesarios y resolver los necesarios, no para fingir su inexistencia. Pero esto no es lo \u00fanico que la restauraci\u00f3n de este concepto puede ense\u00f1arnos. Harmon\u00eda era la \u00fanica entre todos los dioses que pod\u00eda distinguir entre sus hermanos, los gemelos id\u00e9nticos Phobos y Deimos. (Si bien las palabras que m\u00e1s usamos para expresar \u201cmiedo\u201d \u2013temor, terror, horror, pavor, p\u00e1nico\u2013 son latinas, \u201cfobia\u201d es un t\u00e9rmino que ha anidado profusamente en nuestro lenguaje. Aunque Deimos est\u00e1 perdido, no cabe duda que seguimos entendiendo el miedo como dualidad: temblor y par\u00e1lisis, fuga y defensa, ataque y escondite. Que esas dos caras sean adem\u00e1s indistinguibles, es el siniestro sello de la fantas\u00eda griega.) El mito se explica solo: puesto que por miedo bajamos la mirada, nadie ha visto con detenimiento la faz del miedo. Para terminar de conocer el miedo hay que lograr sostenerle la mirada y eso es lo que logra Harmon\u00eda. Al ser la exaltaci\u00f3n del encuentro, la armon\u00eda hace florecer todos los miedos, todo salvo uno, que desaparece: el miedo al miedo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>II.\u00a0Armon\u00eda musical<\/p>\n<p>Una armon\u00eda que espera fuera de escena es tanto absurda como obscena. El mundo es lo que acaece, no hay tiempo ni espacio para una armon\u00eda que aguarda tras el tel\u00f3n. Hablar de una armon\u00eda debajo del tablado es ruido, y en ruido trastorna los arm\u00f3nicos. En breve, ni afuera ni atr\u00e1s o debajo, la armon\u00eda es entre. De igual manera no espera ni reposa, la armon\u00eda nace o se construye. La armon\u00eda acompa\u00f1a y el <em>tin tintinnabulum<\/em> es su imagen precisa.<\/p>\n<p>La polifon\u00eda surgi\u00f3 como el abanico que despliega una multiplicidad de voces. Mientras el contrapunto describe la relaci\u00f3n sucesiva entre los sonidos, la armon\u00eda registra el entramado simult\u00e1neo que forman. S\u00ed, la armon\u00eda es un arte vertical, pero su verticalidad no es la de la jerarqu\u00eda, sino la del contraste y la diferencia, un generador de narrativas. En tanto mallera o tejedora, la armon\u00eda no es tan distinta de la atm\u00f3sfera y sus tramas de calma y tormenta. En todo caso, armon\u00eda da nombre a un proceso y su forma es la del laberinto, los ciclos, la metamorfosis o el reencuentro. No debemos, pues, pensar a la armon\u00eda como la ausencia de conflicto sino, m\u00e1s bien, como su exposici\u00f3n y desarrollo. En otras palabras, la armon\u00eda no evade las tensiones, busca resolverlas. Abandonemos ya la imagen azucarada de una envolvente que nos trasciende y centr\u00e9monos en el entramado material y emocional que forman nuestras relaciones. Seg\u00fan nos ense\u00f1an la m\u00fasica y la mitolog\u00eda, sabe de armon\u00eda quien lidia con sus demonios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>III.\u00a0La armon\u00eda de las esferas<\/p>\n<p>M\u00e1s que convencer, la idea de un universo arm\u00f3nico hechiza. Milenios atr\u00e1s, los pitag\u00f3ricos intentaron embriagar nuestros o\u00eddos con la m\u00fasica de las esferas. Una m\u00fasica que, no obstante, no se pod\u00eda o\u00edr. El esquema c\u00f3smico que ilustraba la armon\u00eda seg\u00fan los Neoplat\u00f3nicos tampoco se pod\u00eda ver. Siglos despu\u00e9s, los fundadores del pensamiento moderno se limitaron a suponer que la armon\u00eda deb\u00eda revestir al mundo tal como las matem\u00e1ticas recubr\u00edan a las ciencias. Por supuesto, semejante canto de sirenas no pod\u00eda resultar inerme y las cacofon\u00edas conceptuales reventaron. Despojada de su herramental y personalidad, en la nueva armon\u00eda no qued\u00f3 nada de la antigua diosa. S\u00ed, las loas a lo invisible fungieron como apolog\u00eda, la m\u00fasica muda tambi\u00e9n ensordece.<\/p>\n<p>La armon\u00eda dej\u00f3 de ser una herramienta concreta para resolver los asuntos humanos y devino una noci\u00f3n et\u00e9rea y acomodaticia. Ello no le impidi\u00f3 encarnarse de lleno en las orquestas, como tampoco los encumbrados paisajes sinf\u00f3nicos impidieron que al cambio de siglo la armon\u00eda fuera declarada muerta. Aunque los latidos arm\u00f3nicos, minimales o no, que recorrieron todo el siglo XX mostraron su viveza, lo cierto fue que como noci\u00f3n extra-musical la armon\u00eda agonizaba. A la entrada del siglo XXI la armon\u00eda sigue siendo tan pobre que para sobrevivir pinta estereotipos por encargo: la pureza del buen salvaje, el idilio del para\u00edso perdido, la bondad intr\u00ednseca de la naturaleza virgen. Tambi\u00e9n se alquila en la utop\u00eda y en la salvaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que la ingenuidad del optimismo tecnol\u00f3gico articula. Mera empleada de las marcas de lujo, no es inusual verla invocada como remedio cosm\u00e9tico para legitimar modelos de desarrollo que no son sustentables \u2013el modus operandi que permite a la industria ondear en sus banderas las especies que desplaza y a los grupos humanos que explota.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>IV.\u00a0La armon\u00eda de la naturaleza<\/p>\n<p>Del mundo de la armon\u00eda a la armon\u00eda del mundo hay un trecho \u00e9tico no menos que est\u00e9tico. Seg\u00fan la teolog\u00eda cristiana lo divino era moral, lo humano intentaba serlo y la naturaleza era llanamente <em>in<\/em>moral; los prefijos que el proceso de secularizaci\u00f3n habr\u00eda de minar. Y s\u00ed, durante la ilustraci\u00f3n la naturaleza fue <em>a<\/em>moral, pero ello no dur\u00f3. Un juego de espejos m\u00e1s tarde, la naturaleza no solo ya era moral, incluso conten\u00eda todos los valores. El paisaje rom\u00e1ntico hab\u00eda colocado a la naturaleza como el modelo moral al que deb\u00edamos someternos. Schelling lo advirti\u00f3 claramente: \u201caquel a quien la Naturaleza se le aparece como algo muerto, jam\u00e1s podr\u00e1 alcanzar aquel profundo proceso, semejante al qu\u00edmico, gracias al cual, como acrisolado en el fuego, nace el oro puro de la belleza y la verdad\u201d.<\/p>\n<p>Fue Henry David Thoreau quien integr\u00f3 la visi\u00f3n rom\u00e1ntica a la denuncia de la temprana vida industrial bajo el capitalismo americano que devoraba la vida rural y los espacios forestales. En otras palabras, Thoreau no se habr\u00eda exiliado a las orillas del Lago Walden si el monstruo urbano-industrial nunca se hubiera despertado. Seg\u00fan Thoreau, la naturaleza tambi\u00e9n representaba un modelo moral al que deb\u00edamos acudir, pero no para desarrollarnos, sino para recuperar lo que el deseo de progreso nos hab\u00eda arrebatado como humanos. Al pregonar que \u201cTodo lo bueno es libre y salvaje\u201d, Thoreau insinuaba la creaci\u00f3n de un nuevo norte al que la br\u00fajula social deb\u00eda apuntar, pues el norte del progreso ya aparec\u00eda como un futuro insostenible. Para los pensadores del contrato social, el estado natural era siempre anterior, un momento pre-pol\u00edtico que conten\u00eda el salvajismo y la barbarie como los atributos a que la sociedad organizada en un Estado leviat\u00e1nico habr\u00eda de remendar. En contraste, para Thoreau el estado natural era un momento post-pol\u00edtico, un retorno a lo salvaje para deshacerse de la opresi\u00f3n y renovarse vitalmente. En una palabra, los contractualistas hablaron del salvaje que no conoc\u00eda la ropa, Thoreau del que se desnuda ante el mundo. Para estos ojos, el proceso de invenci\u00f3n de la vida moderna urbana, siempre inacabable, hab\u00eda vuelto imperativa la necesidad de encontrarse con espacios naturales, siempre positivos y acabados. Lo cierto es que los bosques fueron refugio de una burgues\u00eda citadina que ignoraba, a prop\u00f3sito, o despreocupadamente, los asentamientos milenarios y su multiplicidad de habitantes humanos y no-humanos. Una vez m\u00e1s, con el deseo como proyector y la naturaleza como pantalla, se proyectaba <em>lo inalcanzable<\/em>.<\/p>\n<p>V. Conclusiones<\/p>\n<p>La armon\u00eda cubre hoy un rubro de mercado con su narrativa suavizada. M\u00e1s que rid\u00edculo, es grave. El punto es simple, si la armon\u00eda se da por hecho podemos darla por perdida, si por el contrario, empezamos a buscarla quiz\u00e1 la logremos encontrar.\u00a0 Un curioso detalle del mito insiste en ello. El regalo que Hefesto dio a Harmon\u00eda (hija bastarda de su infiel esposa) en su boda fue un collar maldito que perd\u00eda a quien la portara. El mito termina con Harmon\u00eda convertida en drag\u00f3n, su descendencia borrada de la faz de la tierra y el collar extraviado entre nosotros.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es inequ\u00edvoca: pretender que en el cosmos reina la armon\u00eda, afirmar que un mosaico infinitamente sutil mantiene en quicio al mundo, anticipar la existencia de un orden preestablecido sea inteligible o intuitivo, no es solo fraguar una entelequia, es caer en el autoconsuelo de quien no soporta el desorden, un exceso antropoc\u00e9ntrico que Spinoza, no sin genio, ya hab\u00eda denunciado. La unidad en la variedad no est\u00e1 dada, necesita ser creada. Debemos restaurar la armon\u00eda en sus l\u00edneas primarias, una forma de orden que no yace a la espera ni reposa detr\u00e1s de los procesos, sino que los construye y acompa\u00f1a. Contrario a lo que alguna vez se nos quiso imponer, la armon\u00eda es una inmersi\u00f3n en lo simult\u00e1neo, no en lo intr\u00ednsecamente positivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vemos que la metamorfosis funciona a la inversa: Gregorio parece casi &#8220;normal&#8221;, son sus padres quienes est\u00e1n increi\u0301blemente retorcidos. Creyeron que ellos eran libres y e\u0301l estaba atrapado en su cuerpo mutante, pero lo contrario es el caso.\u00a0 Bruno Latour, 2021. &nbsp; 1. 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