{"id":45287,"date":"2021-08-30T13:00:15","date_gmt":"2021-08-30T18:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=45287"},"modified":"2026-10-29T13:13:56","modified_gmt":"2026-10-29T19:13:56","slug":"el-genero-gramatical-una-precision-para-el-debate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=45287","title":{"rendered":"El g\u00e9nero gramatical: una precisi\u00f3n para el debate"},"content":{"rendered":"<p>En d\u00edas recientes se ha avivado en foros p\u00fablicos la discusi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre el g\u00e9nero de las personas y el g\u00e9nero de las palabras con las que nos referimos a ellas. En este texto nos abocaremos a entender el concepto de \u201cg\u00e9nero gramatical\u201d, con la expectativa de que, una vez teniendo clara esta noci\u00f3n, el lector o la lectora determinen cu\u00e1l es su relaci\u00f3n con el llamado \u201cg\u00e9nero social\u201d y con el derecho de las personas a escoger c\u00f3mo son nombradas.<\/p>\n<p><strong>1. La concordancia<\/strong><\/p>\n<p>Si digo <i>Los ni\u00f1os se sentaron en las sillas sucias<\/i> se entiende que lo que estaba sucio eran las sillas, mientras que si digo <i>Los ni\u00f1os se sentaron en las sillas sucios<\/i> se entiende que lo que estaba sucio eran los ni\u00f1os. Lo que cambia entre una oraci\u00f3n y otra es apenas una letra, que a su vez representa un sonido (<i>o <\/i>o <i>a<\/i>). Esas piezas, por peque\u00f1as que sean, son poderosas: se\u00f1alan a qu\u00e9 sustantivo modifica el adjetivo <i>sucio\/a<\/i>. Esta manera de marcar relaciones entre palabras se llama <i>concordancia<\/i>.<\/p>\n<p><strong>2. El g\u00e9nero gramatical<\/strong><\/p>\n<p>Para que la concordancia funcione, los sustantivos se tienen que dividir en <i>clases<\/i>, de modo que las palabras que se relacionan con ellos tomen formas distintas. En espa\u00f1ol y otras lenguas indoeuropeas se reconocen dos clases de sustantivos. Podr\u00edamos haber llamado a estas clases \u201cclase 1\u201d y \u201cclase 2\u201d, pero en uno de los m\u00e1s desafortunados equ\u00edvocos de la terminolog\u00eda ling\u00fc\u00edstica, resulta que a una de ellas se le llama \u201cmasculino\u201d y a la otra \u201cfemenino\u201d. No nos detengamos por lo pronto en las motivaciones de estos nombres. Lo importante es que el espa\u00f1ol tiene, pues, dos <i>g\u00e9neros gramaticales<\/i>, que no quiere decir otra cosa que dos <i>clases de sustantivos para marcar concordancia<\/i>.<\/p>\n<p><strong>3. \u00bfTodas las lenguas tienen g\u00e9nero gramatical?<\/strong><\/p>\n<p>No todas las lenguas organizan sus sustantivos en clases para marcar concordancia, por lo que no todas las lenguas tienen <i>g\u00e9nero gramatical<\/i>. El pur\u00e9pecha, por ejemplo, no agrupa los sustantivos en distintas clases para que los determinantes y adjetivos tomen diferentes formas dependiendo de con cu\u00e1l se combinan. Es, por lo tanto, una lengua <i>sin g\u00e9nero gramatical<\/i>. Lo mismo sucede con la mayor\u00eda de las lenguas originarias de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p><a name=\"_GoBack\"><\/a> Muchas lenguas indoeuropeas agrupan sus sustantivos en dos clases, como el espa\u00f1ol, y otras en tres, como el alem\u00e1n. En otras familias hay lenguas que organizan sus sustantivos en cinco, diez o hasta veinte clases. Los casos m\u00e1s conocidos son los de las lenguas bant\u00faes. En swahili, por ejemplo, hay dieciocho clases de sustantivos.<\/p>\n<p><strong>4. \u00bfEl g\u00e9nero gramatical tiene relaci\u00f3n con el mundo?<\/strong><\/p>\n<p>Hasta ahorita hemos explicado el g\u00e9nero gramatical como un fen\u00f3meno que ata\u00f1e estrictamente a c\u00f3mo se relacionan unas palabras con otras. Pero \u00bfhay alguna relaci\u00f3n entre el g\u00e9nero gramatical y las entidades del mundo que nombramos? En otras palabras: la organizaci\u00f3n de los sustantivos en clases \u00bfsigue alguna pauta dictada desde la realidad externa a la lengua? La respuesta, como todo en ling\u00fc\u00edstica, es: a veces s\u00ed, y a veces no.<\/p>\n<p>Volvamos al swahili. En esa lengua hay algunas pistas sem\u00e1nticas para saber a cu\u00e1l de sus 18 clases pertenece un sustantivo: los de referencia humana van en la clase 1, los que refieren a plantas en la clase 3. La clase 9 es para los sustantivos que designan animales y cosas inanimadas, la 11 para cosas de forma alargada, la clase 15 denota acciones. Estas son s\u00f3lo tendencias, pues en la pertenencia de un sustantivo a una determinada clase siempre hay un rango de arbitrariedad.<\/p>\n<p>Una cosa importante es que en el swahili, como en varias lenguas bant\u00faes, los sustantivos que designan humanos (nombres de profesiones o de parentesco, por ejemplo) se agrupan en la misma clase (clase 1 si es singular y 2 si es plural), independientemente de que designen hombres o mujeres. Es decir, la condici\u00f3n de ser hombre o mujer no es pertinente para la clasificaci\u00f3n de los sustantivos de esas lenguas. La clasificaci\u00f3n de los sustantivos en la familia bant\u00fa, pues, no est\u00e1 relacionada con el g\u00e9nero social ni con el sexo de los referentes, aunque s\u00ed \u2013hasta cierto punto\u2013 con otras caracter\u00edsticas f\u00edsicas, biol\u00f3gicas, sociales y hasta conceptuales de las entidades nombradas.<\/p>\n<p>En espa\u00f1ol, como dijimos, s\u00f3lo hay dos clases de sustantivos y todos los sustantivos, obligatoriamente, deben pertenecer a una o a otra. Cuando el referente es inanimado, la clase de su nombre se determina de manera arbitraria: la palabra <i>cuchara <\/i>pertenece a una clase y la palabra <i>cuchillo<\/i> a la otra. No hay nada en sus referentes que nos permita saber a cu\u00e1l pertenecen; si acaso, nos guiamos por su terminaci\u00f3n en &#8211;<i>o<\/i> o en &#8211;<i>a<\/i> (aunque incluso para esto hay excepciones:<i> mano <\/i>termina en &#8211;<i>o<\/i> pero concuerda en femenino: <i>la mano<\/i>, <i>mapa <\/i>termina en &#8211;<i>a<\/i> pero concuerda en masculino: <i>el mapa<\/i>).<\/p>\n<p>En otros casos, la pertenencia de un sustantivo a una clase u otra s\u00ed depende de las caracter\u00edsticas del referente. Si se trata de animales sexuados, por lo general la palabra que designa a las hembras se agrupa en una clase y la que designa a los machos pertenece a la otra: <i>la coneja blanca <\/i>refiere a una hembra de la especie, y <i>el conejo blanco<\/i> a un macho.<\/p>\n<p>Si los sustantivos refieren a humanos, lo com\u00fan es que la clase a la que pertenezcan est\u00e9 determinada por ciertas caracter\u00edsticas de los individuos designados, particularmente, por si se conciben socialmente como \u201cmasculinos\u201d o como \u201cfemeninos\u201d. Las bases de esta clasificaci\u00f3n social son complejas, rebasan el \u00e1mbito estrictamente biol\u00f3gico y no me corresponde discutirlas. Baste decir que nuestro idioma, al contrario de las lenguas bant\u00faes, s\u00ed considera relevantes estas caracter\u00edsticas de los referentes humanos (el llamado \u201cg\u00e9nero social\u201d y el sexo) para clasificar el sustantivo que los designa.<\/p>\n<p><strong>5. El g\u00e9nero gramatical no es pol\u00edtico, pero se puede politizar<\/strong><\/p>\n<p>Lo humano es pol\u00edtico y, por lo tanto, la clasificaci\u00f3n de los sustantivos que designan humanos se puede politizar, es decir, se pueden debatir las motivaciones sociales con base en las cuales clasificamos a las personas y, por extensi\u00f3n, a las palabras con las que son nombradas.<\/p>\n<p>Hay quienes proponen que los sustantivos que designan personas no pertenezcan s\u00f3lo a una de dos clases, sino que el espa\u00f1ol abra lugar lugar para una tercera. Para esta clase reservan una marca que puede ser la &#8211;<i>e, <\/i>en contraposici\u00f3n a las tradicionales &#8211;<i>o<\/i> y &#8211;<i>a<\/i>. As\u00ed, a la distinci\u00f3n cl\u00e1sica entre <i>compa\u00f1ero <\/i>y <i>compa\u00f1era <\/i>le suman <i>compa\u00f1ere<\/i>, para dar a entender que la persona as\u00ed descrita no se identifica con las categor\u00edas sociales tradicionalmente denominadas \u201cmasculino\u201d o \u201cfemenino\u201d. En este caso, se interviene una parte de la palabra, que se asocia con la marca de g\u00e9nero gramatical, para manifestar algo sobre su referente.<\/p>\n<p>En ingl\u00e9s, casualmente, no existe el g\u00e9nero como concordancia, es decir, realmente se trata de una lengua sin g\u00e9nero gramatical, pero los pronombres personales toman distintas formas dependiendo de las caracter\u00edsticas de su referente: <i>it <\/i>si el referente es inanimado o no humano, <i>he <\/i>o <i>she <\/i>dependiendo del g\u00e9nero social de la persona referida. La discusi\u00f3n sobre qu\u00e9 pronombre usar con cada quien no es propiamente una discusi\u00f3n sobre la gram\u00e1tica, sino sobre el derecho de las personas de ser designadas como ellas prefieran y no como dicten los c\u00e1nones sociales. Lo mismo que alguien que se llama Guadalupe puede preferir que le llamen <i>Lupe<\/i>, una persona puede decidir que al referirse a ella con un pronombre se use \u201che\u201d o \u201cshe\u201d, sin que sean otras personas o tradiciones las que lo determinen.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de estas discusiones no es, como claman algunos, destruir la lengua como se la conoce ni trastocar su fin\u00edsimo sistema de concordancias. El punto central es m\u00e1s simple y a la vez m\u00e1s complejo: es reflexionar sobre qui\u00e9n se arroga el derecho de escoger el nombre o pronombre con el que se nos refiere, y hasta qu\u00e9 punto podemos decidir ser llamados del modo que elijamos, o incluso si podemos inventar maneras novedosas de ser nombradas. Algunas de estas propuestas se cristalizar\u00e1n en cambios ling\u00fc\u00edsticos a largo plazo, algunas no. Es pronto para saberlo. Por ahora, a los ling\u00fcistas nos corresponde observar y a los hablantes, como siempre, hablar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En d\u00edas recientes se ha avivado en foros p\u00fablicos la discusi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre el g\u00e9nero de las personas y el g\u00e9nero de las palabras con las que nos referimos a ellas. En este texto nos abocaremos a entender el concepto de \u201cg\u00e9nero gramatical\u201d, con la expectativa de que, una vez teniendo clara esta &#8230; <a title=\"El g\u00e9nero gramatical: una precisi\u00f3n para el debate\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=45287\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El g\u00e9nero gramatical: una precisi\u00f3n para el debate\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":63916,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[1623,7005,7006,7007],"ppma_author":[7004],"class_list":["post-45287","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-genero","tag-genero-gramatical","tag-lenguaje-de-genero","tag-lenguaje-incluyente","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":7004,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"violeta-vazquez-rojas-maldonado","display_name":"Violeta V\u00e1zquez-Rojas Maldonado","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Violeta","last_name":"V\u00e1zquez-Rojas Maldonado","user_url":"","job_title":"","description":"Doctora en ling\u00fc\u00edstica por la Universidad de Nueva York. Profesora-investigadora en El Colegio de M\u00e9xico. Se dedica al estudio del significado. Ha publicado investigaciones sobre la sem\u00e1ntica del pur\u00e9pecha y del espa\u00f1ol y textos de divulgaci\u00f3n y de opini\u00f3n sobre lenguaje y pol\u00edtica. "}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45287","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=45287"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45287\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63522,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45287\/revisions\/63522"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/63916"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=45287"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=45287"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=45287"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=45287"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}