{"id":45062,"date":"2021-11-25T07:00:41","date_gmt":"2021-11-25T13:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=45062"},"modified":"2026-10-29T11:07:00","modified_gmt":"2026-10-29T17:07:00","slug":"lo-que-calla-el-lenguaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=45062","title":{"rendered":"Lo que calla el lenguaje"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Adem\u00e1s de la palabra y el silencio,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>el verdadero lenguaje articula otras cosas,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>por ejemplo,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>el filo sin sosiego que lo hiere.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Roberto Juarroz<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A veces me digo que quisiera ser mudo. As\u00ed, me se\u00f1alo, podr\u00eda quitarme de encima una serie de miedos al hablar.<\/p>\n<p>Luego me doy cuenta que no necesito serlo porque gran parte de mi d\u00eda transcurre en silencio mientras saco pendientes desde el trabajo en casa, o mientras hablo con mis amigos mediante el teclado de mi tel\u00e9fono. Mi boca a veces no emite sonido alguno en muchas horas.<\/p>\n<p>A veces quisiera ser mudo, me argumento a m\u00ed mismo, porque no encuentro c\u00f3mo expresar, de la mejor manera posible, las cosas que siento y pienso en mis horas de soledad: hay muchas exigencias sociales y lenguajeras siempre frustrando mis ganas de expresarme: pronuncia algo mejor que el silencio; si no vas a decir algo bien, mejor no digas nada; habla ahora o calla para siempre; se claro en lo que tengas que decir. Si fuera mudo no tendr\u00eda que preocuparme por ninguna. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si fuera un animal que no se comunica con sonidos? Como las tortugas, por ejemplo. No, eso es una mentira a medias: las tortugas s\u00ed producen sonidos, m\u00e1s cercanos a los graznidos o chillidos, pero uno no recuerda jam\u00e1s haber visto a una tortuga comunicarse con otra por medio de estos, como si adem\u00e1s del prejuicio que tenemos de que su caparaz\u00f3n es su casa, cuando es parte de su cuerpo, relacionamos ese hermetismo con la falta de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es por eso, quiz\u00e1, que los personajes mudos atrapan mi atenci\u00f3n. Y el primero que me top\u00e9 en mi aventura lectora fue Humberto Pe\u00f1alosa, al que tambi\u00e9n llaman El Mudito, protagonista de <em>El obsceno p\u00e1jaro de la noche<\/em>, de Jos\u00e9 Donoso. Pe\u00f1alosa es un hombre que habita en una vieja hacienda llamada la Casa de Ejercicios Espirituales de la Encarnaci\u00f3n de la Chimba, un lugar abandonado con cientos de cuartos clausurados en el que viven monjas, sirvientas retiradas y huerfanitas. Todas son libres de entrar y salir de la casa, pero Humberto Pe\u00f1aloza no lo hace; de hecho, no deja que las palabras salgan tampoco de su boca, por lo cual las habitantes del lugar le pusieron su apodo cari\u00f1oso.<\/p>\n<p>Y es que, aunque Humberto Pe\u00f1aloza puede hablar elije no hacerlo. Estando ah\u00ed, escucha y ve todo lo que hacen las mujeres que habitan el lugar; se dice a s\u00ed mismo, igual que yo me digo cosas, que finge esa locura para protegerse de un mal peor, uno que seg\u00fan \u00e9l habita fuera de la casa y lo est\u00e1 buscando por las calles de un barrio marginal de Chile, en forma de un doctor loco que quiere quitarle sus \u00f3rganos para ponerlos a personas deformes, y as\u00ed volverlas personas normales. Eso cree \u00e9l, al menos. Eso siente. En el libro vemos al Mudito andar por aqu\u00ed y por all\u00e1, rodearse de seis mujeres ancianas que protegen a una huerfanita embarazada porque creen que es una concepci\u00f3n milagrosa y nacer\u00e1 un beb\u00e9 que las llevar\u00e1 al cielo, empieza a contarle al lector la historia de otra casa lejana, la Rinconada. Esta es una hacienda en las monta\u00f1as que un pol\u00edtico, Jer\u00f3nimo de Azcoit\u00eda, al nacer su hijo transform\u00f3 en una villa llena de personas deformes y extra\u00f1as porque el ni\u00f1o, llamado Boy, lleg\u00f3 con labio leporino y espalda de g\u00e1rgola. Entonces hay que construir un mundo para que el ni\u00f1o crezca a sus anchas.<\/p>\n<p>Para que no sufra la crueldad del mundo real.<\/p>\n<p>Como se puede entrever r\u00e1pidamente, <em>El obsceno p\u00e1jaro de la noche<\/em> no es un libro f\u00e1cil de leer. Esto ocurre por la gran cantidad de historias que alberga, y por la misma narraci\u00f3n en primera persona de Humberto Pe\u00f1alosa. Porque si en la vida real de la ficci\u00f3n no dice ni una palabra, hacia el lector el Mudito habla, como decimos coloquialmente, \u2018hasta por los codos\u2019. Si el Mudito est\u00e1 viendo a tres mujeres charlar a lo lejos de un pasillo, empieza a inventar una conversaci\u00f3n que no est\u00e1 oyendo, sino que le muestra al lector la que desear\u00eda escuchar. Una conversaci\u00f3n, casi siempre, que lo amenaza o lo disminuye. Y si hay una escena en que las personas intentan comunicarse con \u00e9l, Pe\u00f1alosa responde solo dentro de la narraci\u00f3n, hacia el lector. En la primera ocasi\u00f3n que le\u00ed el libro, me encontraba trabajando en un restaurante y durante las noches, tras avanzarle a la lectura confusa, so\u00f1aba que era el \u00fanico mesero entre filas infinitas de mesas para ser atendidas, y en lugar de acercarme a ellas a tomar los pedidos, los miraba de reojo, mientras, sin prestar atenci\u00f3n a lo que hablaban, dentro de mi cabeza inventaba sus di\u00e1logos: \u201cEl otro d\u00eda mi vecino se cay\u00f3 del techo de su casa\u201d. \u201cMis dientes quieren escaparse pero yo los fustigo para calmarlos\u201d. \u201cAnoche estuve en un barco pirata comandado por el mismo Diablo\u201d.<\/p>\n<p>De pronto todas las voces comenzaban a ahogarme. Eran much\u00edsimas, coros de pl\u00e1ticas y di\u00e1logos que no ten\u00edan sentido y que me iban robando todo el aire disponible. Y en lugar de morirme, despert\u00e9 ba\u00f1ado en sudor.<\/p>\n<p>Entonces el mutismo, me digo ahora que escribo esto, ese silencio elegido o impuesto, no es sin\u00f3nimo de tranquilidad. Despu\u00e9s del Obsceno p\u00e1jaro encontr\u00e9 <em>El coraz\u00f3n es un cazador solitario<\/em>, de Carson McCullers, y entiendo que el silencio tambi\u00e9n ahoga y conduce hacia la pistola; despu\u00e9s, me top\u00e9 con <em>Y el asno mir\u00f3 al \u00e1ngel<\/em>, de Nick Cave, y entend\u00ed que no por callar, el mudo deja de decir mentiras.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 es lo que calla Humberto Pe\u00f1alosa en la novela? \u00bfQu\u00e9 oculta su silencio hacia los otros personajes?<\/p>\n<p>En primer lugar, sus inseguridades y sus miedos personales. En una cultura como la latinoamericana parece que est\u00e1 mal visto hablar con completa honestidad, hablar de esa manera que permite que el esp\u00edritu baje las presiones de su alma. Aunque sea para desahogarte, para evitar que lo que te est\u00e1 matando continu\u00e9 su infecci\u00f3n. No, tienes que hablar y lamentarte con cl\u00e1sicas figuras del lenguaje: lloras a la persona que se fue por dejarte solo, te lamentas por la situaci\u00f3n en qu\u00e9 creciste porque no tuviste m\u00e1s oportunidades, quisieras tener una vida con menos percances. Pero articular nuevas emociones y problemas es algo que podr\u00eda hacerte quedar mal ante los otros, que har\u00edan que te volteen a ver con horror.<\/p>\n<p>Eso es justo lo que le sucedi\u00f3 al Mudito y a Jos\u00e9 Donoso mismo, al ocultar su homosexualidad. Durante la escritura de <em>El obsceno p\u00e1jaro de la noche<\/em>, Donoso ten\u00eda ataques de \u00falcera que lo estaban cansando, en especial porque estos ocurr\u00edan cada vez que escrib\u00eda. Al mismo tiempo se juntaban cientos y cientos de papeles que resum\u00edan sue\u00f1os, pesadillas, recuerdos, leyendas. La actitud de Donoso fue simple: dej\u00f3 de escribir el libro y abandon\u00f3 Espa\u00f1a para irse a Estados Unidos a dar clases. Quer\u00eda olvidarse de la literatura y la escritura. \u201cNo te vas a sacar al p\u00e1jaro de las entra\u00f1as\u201d, le dijo su esposa con voz de amenaza. Sin embargo, Donoso fue terco y cruz\u00f3 el oc\u00e9ano, y a los pocos d\u00edas de llegar tuvo un ataque de \u00falcera para el que tuvieron que hospitalizarlo y sedarlo: y sin que \u00e9l ni los m\u00e9dicos lo supieran, Donoso era al\u00e9rgico a la morfina. As\u00ed que al salir de la operaci\u00f3n tuvo un episodio esquizofr\u00e9nico el cual dur\u00f3 quince d\u00edas en los que se quitaba la sonda y se abr\u00eda la herida y corr\u00eda por los pasillos dici\u00e9ndole a todos que ah\u00ed los iban a matar. Al salir del episodio, ten\u00eda la barba blanca y regres\u00f3 a Espa\u00f1a, donde estaba su familia, para terminar <em>El obsceno p\u00e1jaro de la noche <\/em>en unos cuantos meses. Ante Soler Serrano<span id='easy-footnote-1-45062' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=45062#easy-footnote-bottom-1-45062' title='Dicha entrevista se encuentra completa en youtube en varios fragmentos, pero adem\u00e1s est\u00e1 este video que reproduce la pura an\u00e9cdota de la gesta del libro: &lt;a href=&quot;https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=3vCzDSI1Kho&quot;&gt;https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=3vCzDSI1Kho&lt;\/a&gt;. No he encontrado la fecha de cu\u00e1ndo aconteci\u00f3 la entrevista, aunque fue en la d\u00e9cada de los setenta.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>, su entrevistador, Donoso confiesa que la locura orden\u00f3 los materiales.<\/p>\n<p>Eso es un poco lo que trata el libro en su confusi\u00f3n y mezcla de argumentos: sobre la oscuridad y el sinsentido que habitan dentro de cada uno de nosotros. De esas inseguridades que no nos atrevemos a confesar, porque todos nos ver\u00edan con repudio. Pero la principal en la que se centra Donoso, al utilizar a Humberto Pe\u00f1aloza como protagonista, es la inseguridad que nos orilla a querer ser otros: \u00e9l siempre est\u00e1 creando e inventando voces para las personas que lo rodean, se transmuta, por as\u00ed decir, en el Gigante y en la beb\u00e9 milagrosa, y cambia de m\u00e1scaras y de voces, con tal de no ser Humberto Pe\u00f1alosa ni el Mudito. Para convertirse en una pila de papeles que no son lastimados por nadie. Esto se evidencia en una situaci\u00f3n que corre de fondo dentro del libro y que en pocos momentos llega a la narraci\u00f3n principal: las diferencias entre las clases ricas y las clases pobres de Chile. Quiz\u00e1 de toda Latinoam\u00e9rica. Aqu\u00ed se ejemplifican con simetr\u00edas: los pobres, los que nada tienen, viven en la Casa de Ejercicios Espirituales de la Encarnaci\u00f3n de la Chimba, como arrimados, como gente que no tuvo otra opci\u00f3n, ya fueran huerfanitas, monjas o ex sirvientas; mientras que en la Casa de la Rinconada viven los ricos, la familia Azcoit\u00eda y el mundo que se construy\u00f3 para que Boy creciera siendo un ni\u00f1o feliz.<\/p>\n<p>En ese aspecto, el libro brinda voz a los que sobreviven del Sistema. A los que est\u00e1n ah\u00ed, pero nadie los recuerda. A los que sufren porque se mantenga el <em>status quo<\/em>. No sus v\u00edctimas, sino sus engranajes. Los que usualmente no tienen nombre. Los que a veces denominamos como \u2018personas comunes\u2019. Justo Humberto Pe\u00f1alosa es el principal y m\u00e1s ejemplar engranaje en esa mediaci\u00f3n entre los ricos y los pobres. Salido de una familia de poco dinero, llega a trabajar con Jer\u00f3nimo de Azcoit\u00eda de manera casi milagrosa, incluso con sus aspiraciones de volverse un escritor reconocido. Sin embargo, el Sistema le arrebata la voz: tan claro como que, en un enfrentamiento con ejidatarios, Humberto Pe\u00f1alosa resulta herido por bala en un hombro y Jer\u00f3nimo de Azcoit\u00eda, su patr\u00f3n, finge que \u00e9l fue a qui\u00e9n le dispararon para negociar cosas con los del pueblo. Es Pe\u00f1alosa quien pierde su herida. Y se la vive envidiando cosas de Jer\u00f3nimo, as\u00ed como las viejitas de la Casa de la Encarnaci\u00f3n de la Chimba se la viven so\u00f1ando con la vida de sus ex patrones, las familias m\u00e1s ricas del pa\u00eds, y para expresar de alguna manera esta relaci\u00f3n se inventan un lenguaje de pesadillas: el imbunche, el chonch\u00f3n y la perra amarilla: figuras \u2018demon\u00edacas\u2019, aunque m\u00e1s bien paganas, que pueblan las \u2018consejas\u2019, o historias, que cuentan a las j\u00f3venes generaciones para integrarlas en el \u2018horror\u2019 que conlleva pertenecer a la vida adulta y al Sistema.<\/p>\n<p>Para poner en contraste a la novela de Donoso y su mutismo, en <em>El coraz\u00f3n es un cazador solitario<\/em>, de Carson McCullers, se presenta lo contrario. El protagonista sin voz, llamado Singer, no busca transformarse en las personas que lo rodean sino que los otros buscan transformarse en \u00e9l. Singer funge como un catalizador silencioso que no juzga a los dem\u00e1s personajes; todos llegan a su habitaci\u00f3n a contarle sus pesares y creen recibir de \u00e9l comprensi\u00f3n, cuando la realidad es que seguro ni siquiera los escucha bien, ya que adem\u00e1s de problemas de voz tiene de audici\u00f3n. Adem\u00e1s, Singer mismo est\u00e1 aislado en su interior. Al hablar sobre sus protagonistas, McCullers comenta: \u201cEl aislamiento espiritual es la base de la mayor\u00eda de mis temas. Mi primer libro se ocupa de ello, casi en su totalidad, de una manera u otra. El amor, y en especial el amor por una persona que es incapaz de corresponder o de recibirlo, est\u00e1 en el n\u00facleo de mi selecci\u00f3n de figuras grotescas objeto de mis obras: personas cuyas deficiencias f\u00edsicas son un s\u00edmbolo de su incapacidad espiritual para amar o recibir amor, de su aislamiento espiritual\u201d. <span id='easy-footnote-2-45062' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=45062#easy-footnote-bottom-2-45062' title='McCullers, Carson, en \u201cEl sue\u00f1o que florece (notas sobre la escritura)\u201d, texto incluido en &lt;em&gt;El mudo y otros textos&lt;\/em&gt;, reeditado por Seix Barral en 2017.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n de McCullers parece servir para aclarar sobre uno de los aspectos m\u00e1s cr\u00edpticos de la novela de Donoso: su ep\u00edgrafe. Ah\u00ed donde usualmente los ep\u00edgrafes llegan a echar luz sobre el texto al que anteceden, el que aparece en las primeras p\u00e1ginas de <em>El obsceno p\u00e1jaro de la noche <\/em>no solo brinda el t\u00edtulo a la novela sino que, adem\u00e1s, parece esconder una clave de interpretaci\u00f3n sobre la misma: \u201cCada hombre que ha alcanzado incluso su adolescencia intelectual empieza a sospechar que la vida no es una farsa; que tampoco es una gentil comedia; que florece y fructifica en sentido contrario de las profundas y tr\u00e1gicas profundidades de la falta esencial en la cual est\u00e1n conectadas las ra\u00edces del sujeto. La herencia natural de cualquier hombre capaz de vida espiritual es un bosque ind\u00f3mito donde a\u00falla el lobo y parlotea el obsceno p\u00e1jaro de la noche\u201d.<\/p>\n<p>Otra vez nos encontramos la palabra \u201cespiritual\u201d al referir a textos sobre protagonistas mudos. Como si parecieran entender los dos (Jos\u00e9 Donoso y Carson McCullers) que el lenguaje parece ayudar a encontrar un nuevo modo de vida ajeno al que siempre se vive. Los dos sospechan que un poco de \u2018inteligencia\u2019 o \u2018vida espiritual\u2019 le demuestran al individuo que la realidad es atroz, que existen problemas insalvables \u2013en el caso de McCullers estos tienen que ver con la incomunicaci\u00f3n\u2013, los cuales podemos aprender a ver e identificar.<\/p>\n<p>El poder observar estos problemas crea un problema para ambos autores, y este que esta observaci\u00f3n y conocimiento tambi\u00e9n, al igual que la ignorancia, parece producir cierta monstruosidad: los personajes que m\u00e1s entienden lo que est\u00e1 ocurriendo en <em>El obsceno p\u00e1jaro de la noche<\/em> tienen su comportamiento deforme, fuera de la sinton\u00eda general, lo cual los hace adentrarse en un camino paralelo en el cual se pierden un bosque ind\u00f3mito. Como Jer\u00f3nimo de Azcoit\u00eda buscando tener un heredero sano y fuerte, a cualquier costo. Y los ruidos semejantes al metal cuando es raspado con metal \u2013como los que a veces me orillan a pensar que quisiera ser mudo\u2013 nos hacen olvidar la vida cotidiana. Pero estos ruidos son, en definitiva, los ecos de nuestro propio interior. Los chillidos y las estridencias de nuestras frustraciones. Aquellas cosas que el lenguaje nos oculta de nosotros mismos.<\/p>\n<p><a href=\"\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adem\u00e1s de la palabra y el silencio, el verdadero lenguaje articula otras cosas, por ejemplo, el filo sin sosiego que lo hiere. Roberto Juarroz &nbsp; A veces me digo que quisiera ser mudo. As\u00ed, me se\u00f1alo, podr\u00eda quitarme de encima una serie de miedos al hablar. 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Estudi\u00f3 leyes en la Universidad Aut\u00f3noma de Sinaloa y se ha desempe\u00f1ado como reportero en diversos medios electr\u00f3nicos. Particip\u00f3 en el primer Curso-taller para j\u00f3venes creadores de la Fundaci\u00f3n para las Letras Mexicanas, con sede en Xalapa; y ha sido beneficiario del Programa de Est\u00edmulos para la Creaci\u00f3n y el Desarrollo Art\u00edstico de Sinaloa durante 2018, as\u00ed como de la beca de J\u00f3venes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, en el periodo 2019-2020."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45062","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=45062"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45062\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63716,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45062\/revisions\/63716"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/63714"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=45062"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=45062"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=45062"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=45062"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}