{"id":44923,"date":"2021-08-10T08:00:57","date_gmt":"2021-08-10T13:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=44923"},"modified":"2026-10-29T13:28:33","modified_gmt":"2026-10-29T19:28:33","slug":"la-batalla-por-tenochtitlan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=44923","title":{"rendered":"La batalla por Tenochtitlan"},"content":{"rendered":"<p>La \u201cconquista de M\u00e9xico\u201d se nos presenta como una de las m\u00e1s grandes haza\u00f1as militares de la historia, puesto que 400 o 1000 valientes y su esforzado capit\u00e1n sojuzgaron a un poderoso y floreciente imperio. Se nos ofrece como un triunfo de la modernidad sobre el atraso, pues fueron las armas modernas, la ciencia, la forma de pensar y la cultura pol\u00edtica moderna las que permitieron esa asombrosa victoria. Ante nuestros ojos aparece como un momento clave en la historia de la civilizaci\u00f3n, por cuanto entra\u00f1a la primera mundializaci\u00f3n del capitalismo y da origen a la modernidad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se nos presenta como un brutal genocidio. Se nos presenta como una empresa abocada a destruir una alta cultura que resulta mucho m\u00e1s humana y arm\u00f3nica que la occidental, en una cadena de acciones perpetradas por mero af\u00e1n de lucro y dominio. En fin, se erige ante nuestra vista como el traum\u00e1tico origen de la naci\u00f3n mexicana y de nuestro ser mestizo, plet\u00f3rico de insuficiencias, accidental.<\/p>\n<p>\u00bfEs cierto todo eso? En realidad, casi ninguna de esas afirmaciones se sustenta en los sucesos pol\u00edticos, militares, sociales y epidemiol\u00f3gicos ocurridos en una parte de lo que hoy es M\u00e9xico en los a\u00f1os que van de 1519 a 1521. De hecho, trataremos de mostrar que hasta el t\u00e9rmino \u201cconquista de M\u00e9xico\u201d es discutible.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo lo mostrar\u00e9? \u00bfC\u00f3mo discutir\u00e9 con quienes han escrito antes esta historia? Puedes, lectora o lector amigo, empezar a leer este libro por la parte V, \u201cDiscusiones y definiciones\u201d (tambi\u00e9n puedes proceder de ese modo si quieres aclarar algunas nociones sobre \u201cEspa\u00f1a\u201d y \u201cMesoam\u00e9rica\u201d, o precisar las ideas que se ten\u00edan acerca de la guerra, as\u00ed como de las armas y formas de luchar), o, en cambio, entrar en la historia misma y acompa\u00f1arme a Guanahan\u00ed, Cuba y Champot\u00f3n, antes de llegar al An\u00e1huac, en esta relaci\u00f3n de la batalla por Tenochtitlan, que viene a ser una parte peque\u00f1a pero muy intensa dentro del conjunto integrado por la irrupci\u00f3n espa\u00f1ola y las guerras mesoamericanas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">1. ENCUENTROS<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">1. CHAMPOT\u00d3N<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">La civilizaci\u00f3n azteca no concluy\u00f3 a consecuencia<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">de su edad senil, sino asesinada<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">tr\u00e1gicamente. Sucumbi\u00f3 con hero\u00edsmo espartano,<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">cortada como una bella y tard\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">flor de oto\u00f1o, y para ello bastaron [\u2026] un<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">par de malos ca\u00f1ones, algunas carabelas y<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">un centenar de arcabuces.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">SALVADOR TOSCANO<\/p>\n<p>Seg\u00fan las explicaciones tradicionales, uno de los elementos fundamentales \u2014quiz\u00e1 el decisivo\u2014 para la derrota de M\u00e9xico-Tenochtitlan fue la confrontaci\u00f3n entre modernidad y atraso, en materia de pensamiento militar y de desarrollo tecnol\u00f3gico. Dichas versiones hacen patente que las armas de fuego y acero, los caballos y una estrategia pol\u00edtico-militar dirigida a la derrota y la dominaci\u00f3n fueron claramente superiores a la tecnolog\u00eda y la mentalidad nahuas, y se impusieron sobre ellas.<\/p>\n<p>Nos han contado que el <em>C\u00f3dice Florentino<\/em> es una de las principales \u201cfuentes ind\u00edgenas\u201d (a partir de aqu\u00ed las llamaremos \u201ccuasiind\u00edgenas\u201d o \u201cde tradici\u00f3n ind\u00edgena\u201d, por razones que puedes hallar en el cap\u00edtulo 38). \u00bfQu\u00e9 dice esta obra sobre ello? Cuenta que cuando los mensajeros que hab\u00eda enviado a Veracruz para entrevistarse con Cort\u00e9s le entregaron sus informes, a Moctezuma.<\/p>\n<blockquote><p>Tambi\u00e9n mucho espanto le caus\u00f3 el o\u00edr c\u00f3mo estalla el ca\u00f1\u00f3n [\u2026] y c\u00f3mo se desmaya uno; se le aturden a uno los o\u00eddos. Y cuando cae el tiro, una como bola de piedra sale de sus entra\u00f1as; va lloviendo fuego, va destilando chispas [\u2026] Pues si va a dar contra un cerro, como que lo hiende, lo resquebraja, y si da contra un \u00e1rbol, lo destroza hecho astillas [\u2026] Sus aderezos de guerra son todos de hierro: hierro se visten, hierro ponen como capacete a sus cabezas, hierro son sus espadas, hierro sus arcos, hierro sus escudos, hierro sus lanzas. Los soportan en sus lomos sus \u201cvenados\u201d. Tan altos est\u00e1n como los techos.<\/p><\/blockquote>\n<p>Los relatos est\u00e1n llenos de las escenas de terror y espanto que causan las armas de fuego, los caballos, los perros y hasta el aspecto de los castellanos. Y as\u00ed ha llegado a nosotros la historia. Esas narraciones tambi\u00e9n ponen de relieve el grado en que ha cundido la \u201csuperstici\u00f3n\u201d entre los nativos, que ven \u201cdioses\u201d en los hombres \u201crubios\u201d cubiertos de hierro: \u201cSolamente aparecen sus caras\u201d, contin\u00faa el <em>C\u00f3dice Florentino<\/em>. Asimismo, insisten en el azoro que causan los efectos de estas armas y la aparici\u00f3n de los caballos sobre los mayas y tlaxcaltecas en 1519 y sobre los mexicas en 1520. No abundemos de momento en el hecho de que la guerra contra los mexicas inici\u00f3 muchos meses despu\u00e9s de las batallas de Tlaxcala, lo que elimina el supuesto efecto sorpresivo de los instrumentos de guerra y de los equinos para el caso mexica. Pensemos que hac\u00eda al menos una generaci\u00f3n que en Mesoam\u00e9rica se conoc\u00eda la existencia de los espa\u00f1oles. Empecemos a contar la historia.<\/p>\n<p>Todos sabemos que, en 1492, el almirante Crist\u00f3bal Col\u00f3n lleg\u00f3 a la isla de Guanahan\u00ed y, a partir de entonces, los europeos empezaron a navegar el Caribe y a ocupar sus islas y costas. Y, aunque ninguna de las altas culturas mesoamericanas ten\u00eda un puerto ni una flota (viv\u00edan de espaldas al mar ardiente y tempestuoso; a diferencia del Mediterr\u00e1neo, el Caribe no conectaba civilizaciones, por no hablar de la escasez, la virtual inexistencia de puertos naturales en el Golfo de M\u00e9xico), s\u00ed hab\u00eda pueblos pesqueros en contacto con los distintos puntos de dicho mar. De este modo, aunque se desentendieran de \u00e9ste, no pudieron sustraerse a su radical y rapid\u00edsima transformaci\u00f3n, que as\u00ed cuenta Germ\u00e1n Arciniegas:<\/p>\n<blockquote><p>Cuando llegaron las naves de Col\u00f3n, el Caribe pas\u00f3, de s\u00fabito, a ser cruce de todos los caminos. Por primera vez los pueblos de este hemisferio se vieron las caras. Y se las vieron las de todo el mundo. De Europa llegaron los que ven\u00edan a hacer su historia, a soltar al viento una poes\u00eda nueva. El Caribe empez\u00f3 a ensancharse y a ser el mar del Nuevo Mundo.<\/p><\/blockquote>\n<p>Y entre todas las historias de navegantes que surcan y nombran las tierras para ellos nuevas, ninguna le parece a Arciniegas m\u00e1s espectacular y atractiva que la de Am\u00e9rico Vespucci, quien de adolescente viv\u00eda en el mismo solar que Simonetta Vespucci. Uno dar\u00eda su nombre a las nuevas tierras; la otra, su imagen a la representaci\u00f3n gr\u00e1fica de la nueva era: El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli. El Renacimiento. Y Am\u00e9rico Vespucci viene a cuento porque en 1497 coste\u00f3 370 leguas de Honduras a La Florida y recal\u00f3 en lo que hoy es el puerto de Veracruz. Explor\u00f3 la isla de Sacrificios y la desembocadura del P\u00e1nuco, entrando en contacto con sus habitantes 20 a\u00f1os antes de la expedici\u00f3n de Francisco Hern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>En 1511 un nav\u00edo cargado de esclavos que hac\u00eda el recorrido de Dari\u00e9n a La Espa\u00f1ola naufrag\u00f3 cerca de Yucat\u00e1n. Ocho supervivientes llegaron a la costa. Dos de ellos segu\u00edan vivos cuando apareci\u00f3 por ah\u00ed Hern\u00e1n Cort\u00e9s: Gonzalo Guerrero y Jer\u00f3nimo de Aguilar, quien le habr\u00eda narrado los hechos a Cervantes de Salazar en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] saltando de la barca los que quedaron vivos, toparon luego con indios, uno de los cuales con una macana hendi\u00f3 la cabeza a uno de los nuestros, cuyo nombre call\u00f3; y que yendo aturdido, apret\u00e1ndose con las dos manos la cabeza, se meti\u00f3 en una espesura do top\u00f3 con una mujer, la cual, apret\u00e1ndole la cabeza, le dex\u00f3 sano, con una se\u00f1al tan honda que cab\u00eda la mano en ella. Qued\u00f3 como tonto; nunca quiso estar en poblado, y de noche ven\u00eda por la comida a las casas de los indios, los cuales no le hac\u00edan mal, porque ten\u00edan entendido que sus dioses le hab\u00edan curado, paresci\u00e9ndoles que herida tan espantosa no pod\u00eda curarse sino por mano de alguno de sus dioses. Holg\u00e1banse con \u00e9l, porque era gracioso y sin perjuicio vivi\u00f3 en esta vida tres a\u00f1os hasta que muri\u00f3.<\/p><\/blockquote>\n<p>Ya reencontraremos a ambos personajes. Por lo pronto, vale establecer que los contactos, los avistamientos, exist\u00edan al menos desde 20 a\u00f1os antes de que algunos vecinos de Cuba decidieran hacer una expedici\u00f3n de rescate a las costas de lo que hoy es M\u00e9xico. Antonio Garc\u00eda de Le\u00f3n define magistralmente ese tipo de expediciones:<\/p>\n<blockquote><p>La expedici\u00f3n de rescate era en ese momento una empresa de la memoria, una apropiaci\u00f3n verbal del litoral, era como ir soltando piedras de colores en un fondo transparente y as\u00ed iluminar el camino de regreso, como si bautizando los nuevos r\u00edos, los ancones, las lagunas, las monta\u00f1as se fuera dejando una huella definitiva, \u00fatil para arraigar a los espa\u00f1oles a estas nuevas tierras \u201cdescubiertas\u201d. Si en el principio del mundo fue el Verbo, \u00e9ste era ahora un referente disperso en expresiones sueltas, en donde nunca antes la palabra hab\u00eda dado tal seguridad, en nombres de santos o de los capitanes y soldados m\u00e1s pr\u00f3ximos, referencias al mundo conocido del norte de \u00c1frica, jirones de la Espa\u00f1a musulmana, animales y plantas de las Antillas, piezas de un vocabulario que tendr\u00eda que quedar para siempre en las cartas de marear, en las coordenadas n\u00e1uticas de un mundo futuro.<\/p><\/blockquote>\n<p>Esta expedici\u00f3n en particular fue financiada por \u201chombres pobres\u201d, salvo tres, que corrieron con los mayores gastos, entre ellos quien ser\u00eda su capit\u00e1n, Francisco Hern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba. Los objetivos eran lo suficientemente imprecisos para que fueran todo lo amplios que se pudiera. Donde tambi\u00e9n encontramos una inmejorable acepci\u00f3n del verbo \u201crescatar\u201d es en la <em>Relaci\u00f3n de las cosas de Yucat\u00e1n<\/em> de fray Diego de Landa: \u201cQue el a\u00f1o de 1517, por cuaresma, sali\u00f3 den Santiago de Cuba Francisco Hern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba con tres nav\u00edos a rescatar esclavos para las minas, ya que en Cuba se iba apocando la gente\u201d.<\/p>\n<p>Por sugerencia del piloto Ant\u00f3n de Alaminos, la expedici\u00f3n parti\u00f3 directamente hacia el oeste, en busca de aquellos ind\u00edgenas \u201cm\u00e1s civilizados\u201d a los que Col\u00f3n hab\u00eda encontrado en su cuarto viaje. Tras varios d\u00edas de navegaci\u00f3n, llegaron a Isla Mujeres o Cozumel. \u00bfC\u00f3mo se cuenta el primer encuentro entre la su prioridad moderna y el atraso? Marzo de 1517: en las cercan\u00edas de Cabo Catoche, actual estado de Quintana Roo, desembarc\u00f3 a las \u00f3rdenes de Francisco Hern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba un centenar de espa\u00f1oles con 15 ballestas y 10 escopetas.<\/p>\n<blockquote><p>Yendo de esta manera, cerca de unos montes bre\u00f1osos, comenz\u00f3 a dar voces el cacique para que saliesen a nosotros unos escuadrones de indios de guerra que ten\u00eda en celada para matarnos; y a las voces que dio, los escuadrones vinieron con gran furia y presteza y nos comenzaron a flechar de arte que de la primera rociada de flechas nos hirieron quince soldados [\u2026] Luego, tras las flechas, se vinieron a juntar con nosotros pie con pie y con las lanzas a manteniente nos hac\u00edan mucho mal. Mas quiso Dios que luego les hicimos huir, como conocieron el buen cortar de nuestras espadas, y las ballestas y las escopetas; por manera que quedaron muertos quince de ellos.<\/p><\/blockquote>\n<p>Terminado el \u201crebato\u201d, los espa\u00f1oles tornaron a los barcos y siguieron costeando hacia occidente. Varios d\u00edas despu\u00e9s, en Champot\u00f3n tuvieron varios enfrentamientos con los indios. Viendo nuestro capit\u00e1n que no bastaba nuestro buen pelear [\u2026] y nosotros todos heridos a dos y a tres flechazos, y tres sol dados atravesados los gaznates de lanzadas, y el capit\u00e1n corriendo sangre de muchas partes, ya nos hab\u00edan muerto sobre cincuenta soldados, y viendo que no ten\u00edamos fuerzas para sustentarnos ni pelear contra ellos, acordamos con corazones muy fuertes romper por medio sus batallones y acogernos a los bateles que ten\u00edamos en la costa, que estaban muy a mano. Lo que cuenta Bernal D\u00edaz del Castillo es, sin disfraz, una fuga desesperada: \u201cY con mucho trabajo quiso Dios que escapamos con las vidas de poder de aquellas gentes\u201d. Aunque no todos, pues ya en los nav\u00edos \u201challamos que faltaban sobre cincuenta soldados\u201d. Dice Alonso de Zorita:<\/p>\n<blockquote><p>Fueron a Champot\u00f3n, pueblo muy grande, llam\u00e1base el se\u00f1or Mochocoboc, hombre guerrero y esforzado, y no los dej\u00f3 rescatar ni saltar en tierra para tomar agua y mandaron soltar la artiller\u00eda de los nav\u00edos y los indios se admiraron de ver el fuego y el humo, mas no huyeron, y con buen orden y gran grita arremetieron a los espa\u00f1oles tir\u00e1ndoles piedras y varas y saetas, los espa\u00f1oles movieron para ellos a paso contado y en siendo cerca dispararon las ballestas y con ellas y a estoca das mataron muchos indios y como estaban sin armas defensivas y desnudos cort\u00e1banles brazos y piernas y a otros rend\u00edan por medio y aunque nunca hab\u00edan visto tan fi eras heridas dura ron en la pelea viendo la presencia y \u00e1nimo de su capit\u00e1n y se\u00f1or [\u2026] y los espa\u00f1oles se retiraron a los nav\u00edos y al embarcar mataron veinte de ellos e hirieron m\u00e1s de cincuenta y prendieron dos y despu\u00e9s los sacrificaron a sus \u00eddolos y Francisco Hern\u00e1ndez qued\u00f3 con treinta y tres heridas y a gran prisa se embarcaron [\u2026] y con gran tristeza y destruidos llegaron a Santiago de Cuba.<\/p><\/blockquote>\n<p>Derrota sin cortapisas ni atenuantes que, sin embargo, tendr\u00eda enormes consecuencias, como relata fray Diego de Landa:<\/p>\n<blockquote><p>Pero el se\u00f1or anim\u00f3 tanto [a los indios] que hicieron retirar a los espa\u00f1oles y que mataron a veinte, hirieron a cincuenta y prendieron dos vivos que despu\u00e9s sacrificaron. Y que Francisco Hern\u00e1ndez sali\u00f3 con treinta y tres heridas y que as\u00ed volvi\u00f3 triste a Cuba, donde public\u00f3 que la tierra era muy buena y rica por el oro que hall\u00f3 en la Isla de Mujeres.<\/p><\/blockquote>\n<p>Tierra buena y rica en oro. Lo confirma Antonio de Sol\u00eds:<\/p>\n<blockquote><p>Y aunque fue poco dichosa esta jornada, y no se pudo lograr entonces la conquista porque murieron valerosamente en ella el capit\u00e1n y la mayor parte de su gente, se logr\u00f3 por lo menos la evidencia de aquellas regiones, y los soldados que iban llegando a esta saz\u00f3n, aunque heridos y derrotados, tra\u00edan tan poco escarmentado el valor, que entre los mismos encarecimientos de lo que hab\u00edan padecido se les conoc\u00eda el \u00e1nimo de volver a la empresa.<\/p><\/blockquote>\n<p>Eso atraer\u00eda las dos siguientes expediciones, al mando de Juan de Grijalva una y de Hern\u00e1n Cort\u00e9s la otra. Pero, entretanto, qued\u00e9monos con la de Hern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba. Dice Serge Gruzinski:<\/p>\n<blockquote><p>Expedici\u00f3n chapucera, incursi\u00f3n con pocos medios, fracaso en toda la l\u00ednea: para haber sido un ensayo fue un verdadero desastre; casi una pesadilla que contradice la imagen que durante mucho tiempo se han hecho de los indios de M\u00e9xico, dizque paralizados por la extra\u00f1eza y por las armas de sus visitantes. Su resistencia tenaz s\u00f3lo la iguala su capacidad para difundir la nueva y hacer sonar la alarma en las costas. No es un azar que los espa\u00f1oles sean recibidos en Campeche, su segunda etapa, al grito de \u201c\u00a1Castilan, Castilan!\u201d, como si ya se hubiese o\u00eddo hablar mucho de ellos.<\/p><\/blockquote>\n<p>En marzo de 1517, los ind\u00edgenas de un alt\u00e9petl que no ten\u00eda comparaci\u00f3n posible con M\u00e9xico-Tenochtitlan enfrentaron exitosamente a los espa\u00f1oles y su armamento. La mitad de cuantos salieron de Cuba muri\u00f3 en la expedici\u00f3n, y los dem\u00e1s, con una sola excepci\u00f3n, regresaron heridos. Pero la expedici\u00f3n de Hern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba no llevaba caballos, o no suficientes para su uso militar. Aun cuando las fuentes sobre dichos animales llegan a divinizarlos, el estudio cuidadoso de los relatos concretos lleva a Guy Rozat a esta conclusi\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p>Desde un simple punto de vista militar, nos parece evidente que los indios de la costa, despu\u00e9s los de Tlaxcala y finalmente Motecuhzoma, sab\u00edan muy bien a qu\u00e9 atenerse respecto a esos animales, aun si los textos del encuentro contin\u00faan present\u00e1ndolos como seres extra\u00f1os, m\u00e1s o menos parecidos a monturas divinas. Siempre desde el punto de vista militar, est\u00e1 claro que los indios percibieron con rapidez las ventajas del caballo, puesto que permite cierta movilidad sobre terreno apropiado y proporciona una innegable ventaja militar y t\u00e1ctica. Lo proba ron muy pronto cuando quisieron aniquilar esta ventaja espa\u00f1ola construyendo defensas, trampas contra estos animales y adoptando una t\u00e9cnica espec\u00edfica de combate contra la caballer\u00eda.<\/p><\/blockquote>\n<p>No obstante, de pronto parece que lo de Champot\u00f3n nunca ocurri\u00f3, que nadie gritaba \u201c\u00a1Castilan, castilan!\u201d, porque\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">2. PRESAGIOS<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por s\u00ed sola ardi\u00f3 la casa del diablo Uitzilopochtli,<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">se inflam\u00f3 enormemente. Nadie la<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">encendi\u00f3, por s\u00ed sola ardi\u00f3 en llamas.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>C\u00f3dice Florentino, <\/em>versi\u00f3n de DIANA MAGALONI<\/p>\n<p>No tenemos ning\u00fan relato ind\u00edgena ni cuasiind\u00edgena de las expediciones de Hern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba y Juan de Grijalva. Nuestras primeras fuentes de la reacci\u00f3n frente a la irrupci\u00f3n espa\u00f1ola son las tlatelolco-franciscanas, las del pasmo y la sorpresa del cap\u00edtulo anterior\u2026 como si los espa\u00f1oles hubieran aparecido de la nada. Y con esos relatos nos hemos quedado. Pero antes del pasmo est\u00e1n los \u201cpresagios\u201d, que lo justifican. Seg\u00fan las fuentes cuasiind\u00edgenas retomadas por los frailes de los siglos XVI al XVIII, antes de conocer la existencia f\u00edsica de los espa\u00f1oles, los mesoamericanos y especialmente los mexicas, muy particularmente Moctezuma, tuvieron \u201cpresagios\u201d de su llegada. Y esa idea se repite en la historiograf\u00eda, en la mitolog\u00eda y en la literatura. Los informantes de Sahag\u00fan hacen el recuento de ocho \u201cpresagios funestos\u201d. El cronista tlaxcalteca Diego Mu\u00f1oz Camargo coincide con ellos. Van desde un cometa hasta incendios sin causa aparente; desde rayos que caen en el Templo hasta agua que hierve sin explicaci\u00f3n\u2026 una mujer que lloraba por sus hijos, un ave con espejo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacemos con los <em>presagios<\/em>?: \u00bflos ignoramos por inveros\u00edmiles?, \u00bflos consideramos una explicaci\u00f3n de lo inexplicable construida <em>posfacto<\/em> por \u201cmentes primitivas\u201d? Esos presagios, esa \u201csuperstici\u00f3n\u201d, resultan particularmente poderosos, porque impactan de manera decisiva a Moctezuma, el \u201cafeminado\u201d, \u201ccobarde\u201d, \u201csupersticioso\u201d gobernante \u201ctodopoderoso\u201d. As\u00ed lo describe Lucas Alam\u00e1n, haciendo suya la versi\u00f3n dominante:<\/p>\n<blockquote><p>El pr\u00edncipe que ocupaba a la saz\u00f3n el trono de M\u00e9gico, guerrero en su juventud, se hab\u00eda dejado afeminar por los placeres del poder absoluto, siendo la poligamia uno de los derechos de la soberan\u00eda. Su esp\u00edritu adem\u00e1s estaba pose\u00eddo de funestas supersticiones, y una predicci\u00f3n, generalmente recibida, de la venida de unas gentes extra\u00f1as de Oriente, que hab\u00edan de destruir su imperio, le preparaba \u00e1 temer su cumplimiento en sus d\u00edas.<\/p><\/blockquote>\n<p>Esta forma de ver a Moctezuma quiz\u00e1 no valide los \u201cpresagios\u201d, pero s\u00ed un fatalismo hist\u00f3rico que, en el caso de este autor, ver\u00e1 como providencial y salv\u00edfica (porque \u201ctrajo\u201d la\u201cverdadera religi\u00f3n\u201d) la llegada de los espa\u00f1oles e, incluso, convertir\u00e1 a Cort\u00e9s en el fundador de la naci\u00f3n. Pero sigamos: \u201cpresagios\u201d, cosas maravillosas que ocurrieron y que hac\u00edan temer el retorno de Quetzalc\u00f3atl, de sus enviados o de sus descendientes. Jaime Montell los explica as\u00ed:<\/p>\n<blockquote><p>Los cronistas espa\u00f1oles del siglo XVI interpretaron estos fen\u00f3menos naturales como avisos enviados por la misericordia de Dios a los ind\u00edgenas para que se arrepintieran a tiempo de sus pecados. Todav\u00eda en la segunda mitad del siglo XVIII, el jesuita Francisco Javier Clavijero, si bien admit\u00eda que pod\u00eda tratarse de avisos divinos, opinaba que la creencia generalizada en Mesoam\u00e9rica sobre el regreso de Quetzalc\u00f3atl [\u2026] tambi\u00e9n pod\u00eda ser interpretada como una injerencia diab\u00f3lica: Satan\u00e1s, consciente de los progresos europeos [\u2026] pudo \u201cf\u00e1cilmente conjeturar\u201d que esto los llevar\u00eda a descubrir y conquistar Am\u00e9rica, \u201cy no es inveros\u00edmil que lo predijese a la naci\u00f3n consagrada a su culto.<\/p><\/blockquote>\n<p>Porque para los espa\u00f1oles de los siglos XVI y XVII, e incluso para muchos criollos ilustrados del siglo XVIII, Mesoam\u00e9rica era el reino del Diablo. As\u00ed lo concibe fray Juan de Torquemada, el m\u00e1s acucioso historiador del siglo XVII, poseedor de una ampl\u00edsima cultura hist\u00f3rica y del m\u00e1s refinado m\u00e9todo de la \u00e9poca, que dice que escribi\u00f3 por [s]er yo tan aficionado a esta pobre gente indiana y querer excusarlos, ya que no totalmente de sus errores, y cegueras, al menos en parte, y sacar a luz todas las cosas con que se conservaron en sus rep\u00fablicas gentilicias que los excusa del t\u00edtulo de Bestial que nuestros espa\u00f1oles les hab\u00edan dado.<\/p>\n<p>Donde \u201cBestial\u201d con may\u00fascula refiere a La Bestia, el diablo. Pues aunque el franciscano intenta de manera permanente comprender la cultura ind\u00edgena y reivindicarla frente a los europeos, no deja de ser, no puede dejar de ser quien es ni pertenecer a un tiempo concreto y a una concepci\u00f3n del mundo particular seg\u00fan la cual la historia es resultado de la Divina Providencia, y los ind\u00edgenas mesoamericanos pasan por adoradores del diablo. Joseph de Acosta, hablando de los presagios, observa:<\/p>\n<blockquote><p>He dicho todo esto tan de prop\u00f3sito, para que nadie desprecie lo que refieren las historias y anales de los indios, acerca de los prodigios extra\u00f1os y pron\u00f3sticos que tuvieron de acabarse su reino, y el reino del demonio, a quien ellos adoraban juntamente; los cuales, as\u00ed por haber pasado en tiempos muy cercanos, cuya memoria est\u00e1 fresca, como por ser muy conforme a buena raz\u00f3n, que de una tan gran mudanza el demonio sagaz se recelase y lamentase, y Dios junto con esto, comenzase a castigar a id\u00f3latras tan crueles y abominables, digo que me parecen dignos de cr\u00e9dito, y por tales los tengo y refiero aqu\u00ed.<\/p><\/blockquote>\n<p>Durante tres siglos \u00e9sa fue la idea imperante. Por ello, el nacionalista criollo Servando Teresa de Mier buscar\u00eda darle la vuelta y argumentar que la Virgen Mar\u00eda ya se hab\u00eda aparecido, y que Quetzalc\u00f3atl era santo Tom\u00e1s. La idea del Diablo, presente desde Hern\u00e1n Cort\u00e9s y durante tres siglos, nos permite regresar a la visi\u00f3n de la \u201cconquista\u201d como oposici\u00f3n entre \u201cmodernidad\u201d y \u201catraso\u201d. Vayamos a los \u201cpresagios\u201d. De entrada, ning\u00fan historiador pone en duda que existieran, o que la mentalidad primitiva de los ind\u00edgenas los hubiera construido. Y aparecen en todas las fuentes de tradici\u00f3n ind\u00edgena: desde el <em>C\u00f3dice Florentino<\/em> hasta el tlaxcalteca Mu\u00f1oz Camargo y el texcocano Alva Ixtlilx\u00f3chitl.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, estos sucesos, que para muchos historiadores modernos reflejan la mentalidad \u201cprimitiva\u201d de los mesoamericanos, son muy parecidos a los que se \u201cvieron\u201d en Europa en v\u00edsperas del Milenio. Guy Rozat cita a los grandes historiadores medievalistas Jacques Le Goff y Georges Duby, que muestran c\u00f3mo por toda Europa se report\u00f3 la presencia de \u201ccometas, lluvia de lodo, estrellas fugaces, temblores, maremotos\u201d, en fin, \u201cprodigios\u201d que auguran \u201ccualquier cosa asombrosa y terrible\u201d. Ese tipo de prodigios sigue apareciendo en Europa en los siglos XVI y XVII. Con base en estos \u201chechos\u201d, Guy Rozat propone que, en lo tocante a los \u201cpresagios\u201d que en este caso nos importan, \u201cexiste una relaci\u00f3n entre esas construcciones simb\u00f3licas y la presencia occidental\u201d. Es decir, quienes hablan de esos prodigios \u201cjam\u00e1s son los ind\u00edgenas\u201d.<\/p>\n<p>Al analizar cuidadosamente estos fen\u00f3menos en las tradiciones grecolatina y judeocristiana, Rozat va en pos de un modelo escatol\u00f3gico (donde por escatolog\u00eda entendemos las creencias religiosas sobre el fin \u00faltimo o la vida de ultratumba) que los cronistas de Indias y las fuentes llamadas \u201cde tradici\u00f3n ind\u00edgena\u201d \u2014para Rozat son, m\u00e1s que otra cosa, franciscanas y medievales\u2014 utilizaron para narrar la destrucci\u00f3n de M\u00e9xico-Tenochtitlan. Y Rozat encuentra el modelo en la destrucci\u00f3n simb\u00f3lica y real de Jerusal\u00e9n:<\/p>\n<blockquote><p>Para el mito cristiano, en este aniquilamiento de la Jerusal\u00e9n jud\u00eda, m\u00e1s que la destrucci\u00f3n f\u00edsica de una ciudad poderosa, rica y opulenta, est\u00e1 la voluntad de Dios de marcar con una se\u00f1al hist\u00f3ricamente visible, para convencer a los simples y a los esc\u00e9pticos de que un tiempo est\u00e1 definitivamente consumido.<\/p><\/blockquote>\n<p>Sin la destrucci\u00f3n f\u00edsica de Jerusal\u00e9n, no puede venir el Mes\u00edas. No hay salvaci\u00f3n. Y de ah\u00ed se pasa a Tenochtitlan:<\/p>\n<blockquote><p>No es suficiente [\u2026] notar las similitudes formales en los hechos hist\u00f3ricos para poder afirmarlo. Es necesario darse cuenta de que la ca\u00edda de Tenochtitlan significa, de una manera m\u00edstica, el progreso de la ense\u00f1anza del Cristo, el desarrollo de la religi\u00f3n cristiana entre los indios [\u2026] Las fuentes \u201cind\u00edgenas\u201d y espa\u00f1olas nos permiten ver c\u00f3mo ese esquema fue utilizado como ordenador discursivo para la redacci\u00f3n de los hechos \u201chist\u00f3ricos\u201d y militares que contienen los relatos de la conquista.<\/p><\/blockquote>\n<p>Y, sostiene m\u00e1s adelante Rozat, en <em>La guerra de los jud\u00edos<\/em>, de Flavio Josefo, libro muy usado y le\u00eddo por los monjes y te\u00f3logos de la Edad Media, hay un cap\u00edtulo, \u201cel XXXI del libro VI\u201d, que informa de los \u201csignos y predicciones de las desgracias acaecidas a los jud\u00edos\u201d. En \u00e9l se encuentran, casi textualmente, \u00a1siete de los ocho \u201cpresagios\u201d que en las fuentes ind\u00edgenas anuncian la destrucci\u00f3n de Tenochtitlan! Y, por si fuera poco, los ocho presagios aparecen tambi\u00e9n, de manera casi textual, en las fuentes latinas \u00a1sobre la destrucci\u00f3n de Roma! El cuadro comparativo que hace Rozat en las p\u00e1ginas 201-204 de su libro resulta lapidario e irrebatible. Lo que sigue es rizar el rizo: por ejemplo, mostrar a Moctezuma como profeta a semejanza del profeta Daniel, o detenerse en los caballos, los perros, los \u201ctruenos\u201d\u2026<\/p>\n<p>Moctezuma el profeta. Si estamos de acuerdo con Luis Fernando Granados o Guy Rozat en que los textos \u201cind\u00edgenas\u201d y los signos all\u00ed aludidos remiten a una simbolog\u00eda cristiana y occidental, encontramos que el retrato de Moctezuma tambi\u00e9n pertenece a ella. La tradici\u00f3n historiogr\u00e1fica medieval pone gran \u00e9nfasis en la vida y los hechos de los \u201cgrandes personajes\u201d cuyas acciones y decisiones impactan decisivamente a los pueblos y naciones. Si adem\u00e1s repetimos la idea que hace de Moctezuma un tirano todopoderoso (definici\u00f3n que no resiste el an\u00e1lisis de los hechos), resulta entonces decisivo el papel de Moctezuma (recordemos que la \u201ccobard\u00eda\u201d de \u00e9ste es la primera de las cuatro causas concurrentes que hace Todorov de las explicaciones tradicionales sobre la derrota de los mexicas).<\/p>\n<p>En ese sentido, que Moctezuma sea el \u00fanico que pueda ver o entender los \u201cpresagios\u201d se inscribe de lleno en la tradici\u00f3n b\u00edblica, en la que gran cantidad de jefes y dirigentes israel\u00edes est\u00e1 investida con el don de la profec\u00eda. Naturalmente, la historiograf\u00eda moderna (\u201ccient\u00edfica\u201d) rechaza los elementos m\u00e1gicos o prof\u00e9ticos del relato, pero, como se\u00f1ala Guy Rozat, al hacerlo:<\/p>\n<blockquote><p>Toma prestados, sin darse cuenta, elementos del \u201cmito\u201d anterior, al que pretende haber superado en su fundamento y en su pr\u00e1ctica. Esta ilusi\u00f3n epistemol\u00f3gica la obliga entonces a inventar \u201cla fragilidad de las estructuras\u201d, \u201cuna atm\u00f3sfera de superstici\u00f3n y terror\u201d, y a recurrir a los esquemas m\u00e1s bajos de la mentalidad primitiva sin jam\u00e1s nombrarla.<\/p><\/blockquote>\n<p>La historiograf\u00eda cient\u00edfica, todav\u00eda vigente, construye un mito nuevo. \u00bfC\u00f3mo lo hace? En las fuentes \u201ccuasiind\u00edgenas\u201d Moctezuma es el \u00fanico vidente. S\u00f3lo \u00e9l ve. Y lo que ve est\u00e1 a\u00fan oculto. As\u00ed, seg\u00fan Alvarado Tezoz\u00f3moc, manda llamar adivinos, pero \u00e9stos no resuelven su angustia. Busca a su alrededor sin encontrar respuestas. Los \u201cinformantes de Sahag\u00fan\u201d y Mu\u00f1oz Camargo lo repiten: \u201cS\u00f3lo Motecuhzoma est\u00e1 marcado con el sello de la videncia, con el sello de Dios\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dice el discurso hist\u00f3rico contempor\u00e1neo? Atribuye gran peso a dichas profec\u00edas en la desorganizaci\u00f3n que sigue al avance espa\u00f1ol y busca reconstruirlas como hecho hist\u00f3rico, sin notar que lo principal aqu\u00ed no est\u00e1 en el suceso, sino en la coherencia del mito \u201c(si admitimos lo dicho sobre la analog\u00eda Tenochtitlan \/ Jerusal\u00e9n)\u201d. El modelo exige la presencia de profetas\u2026 y, por supuesto, del mito de Quetzalc\u00f3atl, citando Rozat como ejemplo a Pierre Chaunu:<\/p>\n<blockquote><p>La asimilaci\u00f3n paralizante est\u00e1 probada por los textos en n\u00e1huatl y por el ceremonial de la entrega de regalos a los jefes de la expedici\u00f3n: todos los atributos de Quetzalc\u00f3atl, desde la serpiente incrustada de turquesa hasta la peluca de plumas de quetzal [\u2026] y de garza. El s\u00edmbolo fue suficientemente claro para que Cort\u00e9s, informado sin duda por la Malinche, comprendiera inmediatamente el sentido de tal entrega y le sacara partido.<\/p><\/blockquote>\n<p>Pero si se releen los textos con atenci\u00f3n, dice Rozat, no s\u00f3lo est\u00e1n los presentes que deben ofrecerse a Quetzalc\u00f3atl: tambi\u00e9n se hallan los atav\u00edos de Tezcatlipoca y Tl\u00e1loc. El Moctezuma del mito se despoja desde la primera embajada (seg\u00fan los \u201cinformantes de Sahag\u00fan\u201d) de los s\u00edmbolos de su autoridad, las \u201cinsignias divinas\u201d. Hay en \u00e9l una \u201cpasividad\u201d y un \u201centreguismo teol\u00f3gico\u201d, a partir de lo cual algunos autores han concluido que \u201ctraicion\u00f3 a su pueblo porque \u2014piensan\u2014 se acobard\u00f3 frente a la estrepitosa demostraci\u00f3n de agresividad de los espa\u00f1oles y ante el recuerdo de antiguas profec\u00edas\u201d. Pero los textos jam\u00e1s lo presentan de manera peyorativa, sino como un alma desorientada frente a la terrible prueba de fuego, a la ineluctable destrucci\u00f3n que \u00e9l sab\u00eda que deb\u00eda ocurrir\u201d.<\/p>\n<p>Sigue Rozat: el desconcierto y la angustia de Moctezuma se inscriben en una ret\u00f3rica apocal\u00edptica: cuando se acerca el fi n de los tiempos, la mayor\u00eda de los hombres pierde la sed y el hambre, no sabe d\u00f3nde refugiarse\u2026 se hinca y suplica. De acuerdo con los relatos \u201cind\u00edgenas\u201d de las dos embajadas enviadas a Cort\u00e9s, cuando Moctezuma se convence al fin (los textos reproducidos en la <em>Visi\u00f3n de los vencidos<\/em> de Le\u00f3n Portilla son totalmente apocal\u00edpticos, insiste Rozat), cuando admite el retorno de Quetzalc\u00f3atl, toma conciencia de que vienen grandes males para \u00e9l y su reino. Y se generaliza un ambiente \u201cde p\u00e1nico y zozobra, tanto en Motecuhzoma como en los dem\u00e1s indios\u201d. Se pone en marcha \u201cde manera ineluctable la realizaci\u00f3n escatol\u00f3gica del destino mexica\u201d. Y poco a poco el espectro del mito se ampl\u00eda a todo el mundo ind\u00edgena: el miedo alcanza al pueblo (y una vez m\u00e1s, los relatos son apocal\u00edpticos).<\/p>\n<p>Al saber que los espa\u00f1oles preguntaban por \u00e9l, dice el relato espa\u00f1ol del <em>C\u00f3dice Florentino<\/em>, \u201cpens\u00f3 en huir o esconderse [\u2026] en alguna cueva, o salirse de este mundo y irse al Infierno o el para\u00edso Terrenal o cualquier otra parte secreta\u201d. Todo pertenece al imaginario occidental. De cualquier manera, no es una huida terrenal, sino metaf\u00edsica.<\/p>\n<p>Moctezuma intenta no apurar la amarga copa que, sabe, le toca, y como no puede cambiar la historia, intenta modificar el espacio: ordena cambiar los caminos para desviar a Cort\u00e9s hacia Texcoco. \u00bfPara qu\u00e9 sembrar magueyes? Para que se pierdan las orientaciones espaciales. Puede parecer pueril y no faltan autores que lo interpretan como un \u00faltimo intento producido por la mentalidad m\u00e1gica \u201cen la que viven los primitivos\u201d.<\/p>\n<p>Este \u201cprimitivismo\u201d, \u201c\u00bfes una referencia occidental a la relaci\u00f3n ambigua que entretej\u00edan los europeos con la naturaleza salvaje y los hombres desnudos, en los confines de la cultura?, \u00bfuna referencia al conjunto de los textos de las epopeyas medievales en busca de ciudades encantadas?\u201d, o \u00bfes un elemento hist\u00f3rico real perteneciente a algo prehisp\u00e1nico que, a pesar de todo, aparece bajo la escritura occidental? Todo en vano: Cort\u00e9s llega al valle de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Diana Magaloni, una autora que, siguiendo a Le\u00f3n Portilla, ve en el <em>C\u00f3dice Florentino<\/em> la versi\u00f3n ind\u00edgena, tambi\u00e9n se\u00f1ala en su estudio sobre las \u201cprofec\u00edas\u201d la reiteraci\u00f3n del relato b\u00edblico y de las fuentes \u201ccl\u00e1sicas\u201d grecolatinas y el car\u00e1cter escatol\u00f3gico: \u201cEste patr\u00f3n en el que el principio y el fin se encuentran como una serpiente que muerde su cola tambi\u00e9n estructura el relato m\u00edtico de la Conquista: narra la re novaci\u00f3n de la creaci\u00f3n tras la ca\u00edda del cielo bajo la luz de los relatos b\u00edblicos del G\u00e9nesis y del Apocalipsis\u201d.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed Rozat y Magaloni. Repitamos la pregunta: \u00bfqu\u00e9 hacemos con los \u201cpresagios\u201d? Si la explicaci\u00f3n es que ello apunta hacia una \u201cmentalidad primitiva\u201d, \u00e9sta se debe atribuir en pareja medida al humanismo franciscano del siglo XVI. Una \u201cidea primitiva\u201d aceptada durante casi tres siglos, como aceptado era pensar que Huitzilopochtli era una advocaci\u00f3n o representaci\u00f3n de Satan\u00e1s todav\u00eda en el siglo XVIII.<\/p>\n<p>Sin duda, tal como los muestran los informantes de Sahag\u00fan y tantas otras fuentes, esos augurios constituyen una explicaci\u00f3n fatalista de la ca\u00edda de Tenochtitlan: la ciudad en medio del lago ten\u00eda que caer porque as\u00ed lo dictaba la Divina Providencia, porque as\u00ed lo hab\u00eda previsto Quetzalc\u00f3atl\u2026<\/p>\n<p>En el siglo XIX ese fatalismo religioso fue sustituido por un fatalismo \u201cracional\u201d, \u201chist\u00f3rico\u201d, que persiste hasta nuestros d\u00edas: Tenochtitlan ten\u00eda que ser avasallada porque as\u00ed lo dictaban las \u201cleyes de la historia\u201d, la \u201cmodernidad\u201d. Dice Lucas Alam\u00e1n que, si a la falta de unidad pol\u00edtica de Am\u00e9rica y la ausencia de grandes cuadr\u00fapedos se agrega la ignorancia de todos los inventos que hab\u00edan hecho una revoluci\u00f3n en el arte de la guerra en Europa, y de todos los adelantos que hab\u00eda habido en las ciencias y consiguientemente en las artes, se ver\u00e1 que el nuevo mundo no estaba en manera alguna en estado de entrar en lucha con el antiguo; que su descubrimiento no ser\u00eda m\u00e1s que la se\u00f1al de su dependencia, y que hab\u00eda de ser necesariamente la presa de la primera naci\u00f3n de Europa que tuviera conocimiento de su existencia.<\/p>\n<p>Cr\u00e9eme, lectora o lector amigo, que versiones ligeramente m\u00e1s actualizadas de este fatalismo, llam\u00e9moslo \u201ctecnol\u00f3gico\u201d o \u201cideol\u00f3gico\u201d, aparecen reiteradamente a lo largo del siglo y medio de pensamiento historiogr\u00e1fico que sigue a don Lucas Alam\u00e1n. Y, m\u00e1s a\u00fan, ambos fatalismos se superponen. Un siglo despu\u00e9s de Alam\u00e1n, Salvador Toscano escribi\u00f3:<\/p>\n<blockquote><p>Que Moctezuma y su Imperio identificaban a los advenedizos como los hijos de Quetzalc\u00f3atl o Quetzalc\u00f3atl mismo est\u00e1 fuera de toda duda; que dentro del error de este mito enviara ricos presentes es, igualmente, materia comprobada. En la mentalidad ind\u00edgena no cab\u00eda duda de que las profec\u00edas hab\u00edan llegado a su t\u00e9rmino: Moctezuma, por lo mismo, debi\u00f3 callar y llorar amargamente, como su Imperio todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nota: agradecemos al FCE por mandarnos una probada LA BATALLA POR TENOCHTITLAN. Si les gust\u00f3 el libro ac\u00e1 lo pueden <a href=\"https:\/\/www.fondodeculturaeconomica.com\/Ficha\/9786071671134\/F\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">conseguir completo.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u201cconquista de M\u00e9xico\u201d se nos presenta como una de las m\u00e1s grandes haza\u00f1as militares de la historia, puesto que 400 o 1000 valientes y su esforzado capit\u00e1n sojuzgaron a un poderoso y floreciente imperio. Se nos ofrece como un triunfo de la modernidad sobre el atraso, pues fueron las armas modernas, la ciencia, la &#8230; <a title=\"La batalla por Tenochtitlan\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=44923\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La batalla por Tenochtitlan\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":63939,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[282],"tags":[4614,6935,6936,6937,6938,3004,6939],"ppma_author":[6934],"class_list":["post-44923","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-adelanto","tag-codice-florentino","tag-la-batalla-por-tenochtitlan","tag-la-guerra-de-los-judios","tag-leon-portilla","tag-quetzalcoatl","tag-tenochtitlan","tag-vision-de-los-vencidos","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":6934,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"pedro-agustin-salmeron-sangines","display_name":"Pedro Salmer\u00f3n","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"","last_name":"","user_url":"","job_title":"","description":""}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/44923","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=44923"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/44923\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63940,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/44923\/revisions\/63940"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/63939"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=44923"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=44923"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=44923"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=44923"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}