{"id":44525,"date":"2021-06-23T09:00:27","date_gmt":"2021-06-23T14:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=44525"},"modified":"2026-10-30T10:45:28","modified_gmt":"2026-10-30T16:45:28","slug":"ecos-de-la-amazonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=44525","title":{"rendered":"Ecos de la Amazon\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>La poes\u00eda de Lorca cumple su primer siglo y, lejos de envejecer, algunos poemas ganan elocuencia. <em>Verde que te quiero verde<\/em> hoy da voz a la denuncia del verde escaparate, la moda verde. <em>Verdes ramas verde viento<\/em>, no deja de sonar a la profundidad que nuestras discusiones energ\u00e9ticas evitan. La l\u00ednea <em>El barco sobre la mar, el caballo en la monta\u00f1a<\/em>, se condensa en una nueva imagen, <em>El barco sobre la monta\u00f1a<\/em>: la alegor\u00eda de la modernidad.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Verde que te quiero verde <\/em><\/p>\n<p>Hoy todo es <em>verde<\/em> y lo que no es, pretende serlo. La econom\u00eda, las energ\u00edas y hasta la revoluci\u00f3n han te\u00f1ido su discurso de ese color. Incluso los partidos pol\u00edticos antiprogresistas se pintan de verde. La intenci\u00f3n de posicionarse frente a la crisis ambiental en distintos niveles ha derivado en un giro clorof\u00edlico. El <em>verde<\/em> es ahora el ep\u00edteto de cualquier actividad humana que pueda revestirse con las ideas de \u201ccuidar la naturaleza\u201d o \u201cproteger el medioambiente\u201d, sin importar si en verdad posee trasfondo ecol\u00f3gico.<\/p>\n<p>El frenes\u00ed de las apariencias engendra contradicciones de falsos colores. Nombrando naturaleza al artificio terminamos con \u201c\u00e1reas verdes\u201d no necesariamente <em>verdes<\/em>, esto es, desprovistas de las complejas redes que se tejen en los pocos ecosistemas silvestres que a\u00fan existen. Los monocultivos, los campos agroindustriales, los bosques artificiales repletos de especies ex\u00f3ticas o los pastizales vac\u00edos son prueba de ello. Como si la mera existencia de un elemento vegetal, sin importar de cu\u00e1l se trata o a qu\u00e9 reemplaza, se autovalidara. Confundiendo restauraci\u00f3n y reforestaci\u00f3n, esta caracterizaci\u00f3n autom\u00e1tica es parte de una distorsi\u00f3n f\u00e1cil y autocomplaciente que no considera la complejidad ecol\u00f3gica. Este es el <em>verde<\/em> f\u00e1cil.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Verde viento, verdes ramas<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>Sin embargo, existe un <em>verde <\/em>que contiene m\u00faltiples formas de vida, guarda especies y sustancias desconocidas y cuya importancia biol\u00f3gica desborda los l\u00edmites del conocimiento: los bosques tropicales. Estos ricos espacios no solo son el resultado de millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de la intervenci\u00f3n de una gran variedad de grupos humanos. Junto con muchas otras evidencias, los fragmentos de cer\u00e1mica en el seno de los suelos amaz\u00f3nicos han revelado que la generaci\u00f3n de la <em>terra preta<\/em>, tierra f\u00e9rtil como ninguna otra, fue producto de los pueblos que habitaron y habitan esta zona. Si bien parece que el desequilibrio nos es inherente, la <em>terra preta<\/em> prueba que nuestro habitar en el mundo puede no ser destructivo.<\/p>\n<p>No obstante, la Amazon\u00eda es desollada. Sus frondosas selvas se convierten en cenizas a merced de la agroindustria \u00e1vida de terrenos productivos. La diversidad de los bosques y los nutrientes de los suelos f\u00e9rtiles se transforman en monocultivos transg\u00e9nicos no sustentables. Este proceso, heredero de la conquista de lo salvaje, ha sido motivado por concepciones utilitarias de la naturaleza. Incapaces de superar las dicotom\u00edas civilizadoras, la lucha contra la selva tropical no obtiene tregua y el <em>verde <\/em>complejo queda comprometido. Hect\u00e1rea por hect\u00e1rea, nos toca ver c\u00f3mo el verde m\u00e1s profundo se deslava en verdes p\u00e1lidos de forma irreversible.<\/p>\n<p>Incluso si uno considera que la naturaleza no tiene un valor intr\u00ednseco, que el valor s\u00f3lo est\u00e1 dado por su servicio a la humanidad, la p\u00e9rdida de especies nativas sigue siendo dolorosa. Quemar la Amazon\u00eda es incendiar el laboratorio de qu\u00edmica org\u00e1nica terrestre m\u00e1s avanzado que existe. Nuevas especies son descubiertas en cada expedici\u00f3n, por ello sabemos que, tras rutas sint\u00e9ticas complejas como eones, mol\u00e9culas inveros\u00edmilmente sofisticadas se esconden en alguna parte del macizo. Ah\u00ed, entre millares de especies que a\u00fan no han sido nombradas, se encuentran compuestos qu\u00edmicos m\u00e1s poderosos que los que tenemos en el presente y que pueden conformar los medicamentos del ma\u00f1ana. Conservar la Amazon\u00eda equivale a salvar el botiqu\u00edn del futuro.<\/p>\n<p><em>El barco sobre la mar, el caballo en la monta\u00f1a<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>En el horizonte que habitamos han emergido proyectos de conocimiento y pr\u00e1cticas que responden al inter\u00e9s por representar e intervenir el mundo nacido bajo el signo de la crisis ambiental: la ecolog\u00eda pol\u00edtica, la ecocr\u00edtica, la ecosof\u00eda, el ecodesarrollo y hasta el ecoturismo. <em>Ecos <\/em>que tornan ineludible la cuesti\u00f3n de no perder la historia de los colores ni la de sus matices. Pero \u00bfd\u00f3nde resuenan todos estos <em>ecos<\/em>?<\/p>\n<p>La conquista del nuevo mundo puede contarse como el enfrentamiento de los europeos con el tr\u00f3pico, que en su imaginario no era sino la fuente del caos y la bestialidad, de la enfermedad y la locura. La zona t\u00f3rrida -donde reina la vida tropical- era hogar de ex\u00f3ticas criaturas salvajes, incluyendo a los humanos. Esta concepci\u00f3n fue el cimiento de las ideas que, hasta la fecha, han influido nuestra relaci\u00f3n con los espacios tropicales. El desaf\u00edo de acceder a las entra\u00f1as de la selva, conquistarla a ella y a sus nativos, fue y no deja de ser visto como un acto de aventura y valent\u00eda. Desde el inicio de la conquista, los conquistadores concibieron la selva amaz\u00f3nica como el coraz\u00f3n de una fuente inagotable de recursos y a sus r\u00edos como el sistema circulatorio del progreso. Cuando se habla de los sacrificios humanos no se deber\u00eda omitir este torso cercenado. La met\u00e1fora no es gratuita, el auge del caucho \u2013la sangre blanca\u2013, a finales del siglo XIX y principios del XX, cristaliza esta historia.<\/p>\n<p><em>El barco en la monta\u00f1a<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>Existe un caso paradigm\u00e1tico para conocer la Amazon\u00eda a trav\u00e9s del cine \u2013una representaci\u00f3n f\u00edlmica del mundo amaz\u00f3nico\u2013, y el cine a trav\u00e9s de la Amazon\u00eda \u2013las implicaciones de <em>hacer <\/em>un filme en dicho espacio: <em>Fitzcarraldo <\/em>(1982). Pero antes unas palabras sobre su creador.<\/p>\n<p>Werner Herzog (1942) debut\u00f3 en 1968 con el largometraje <em>Signos de vida<\/em>, rodado con una c\u00e1mara robada a la Escuela de Cine de Munich. Este film contiene ya la esencia de documental on\u00edrico que lo ha vuelto legendario. De alguna manera, las obras posteriores no son sino el desarrollo espec\u00edfico de las semillas aqu\u00ed dejadas. La pel\u00edcula tiene un particular sentido del humor combinado con una aguda visi\u00f3n de la condici\u00f3n humana. La narraci\u00f3n se centra en la historia de tres soldados que in\u00fatilmente vigilan una base de municiones en una remota isla griega. Aburridos de muerte, matan el tiempo hasta que uno de ellos se vuelve loco. El tema no es exactamente el aburrimiento sino la locura desquiciada que se genera cuando no pasa nada en absoluto. Sensaci\u00f3n que no est\u00e1 nada lejos de nuestro mundo de distancia social.<\/p>\n<p>Para evitar los lugares comunes en que caen las presentaciones, quiz\u00e1 sea revelador contar que Herzog habr\u00eda preferido titular \u201cEl Enigma de Kaspar Hauser\u201d como \u201cCada uno por su cuenta y Dios contra todos\u201d. Que fue influenciado por las <em>etnoficciones<\/em> de Jean Rouch y que el extra\u00f1\u00edsimo documental <em>La Marcha del Ej\u00e9rcito del Emperador Desnudo <\/em>(1987) dirigido por Kazuo Hara es una de sus pel\u00edculas favoritas. Adem\u00e1s de visitar cuevas y volcanes, Herzog fue al desierto del Sahara para documentar sus espejismos (Fata Morgana, 1971).<\/p>\n<p>Herzog film\u00f3 <em>Aguirre, la c\u00f3lera de Dios <\/em>(1972)<em>, <\/em>en el Amazonas<em>. <\/em>Diez a\u00f1os despu\u00e9s y tambi\u00e9n protagonizada por Klaus Kinski, Fitzcarraldo fue rodada a lo largo de tres a\u00f1os en distintas partes de la Amazon\u00eda peruana. Situada a principios del siglo XX, la pel\u00edcula retrata la historia de Brian Sweeny Fitzgerald, cuyo sue\u00f1o es construir una \u00f3pera en medio de la selva donde suene su \u00eddolo Caruso. Para financiar su proyecto recurre al caucho, el gran negocio selv\u00e1tico. Pero la competencia es dif\u00edcil y cuando todo apunta a que fracasar\u00e1 miserablemente, tiene un \u201ceureka\u201d, Fitzcarraldo puede escapar los infinitos meandros si eleva su barco a trav\u00e9s de un istmo formado por dos r\u00edos tributarios del Amazonas.<\/p>\n<p>Las an\u00e9cdotas que rodean la filmaci\u00f3n poseen una fama equiparable a la del filme en s\u00ed, como bien muestran el documental (<em>The burden of dreams <\/em>dirigido por Les Blank) y el libro (<em>The conquest of the useless <\/em>escrito por Herzog). Nunca antes un director se hab\u00eda adentrado en territorio amaz\u00f3nico arriesgando la salud del equipo, la realizaci\u00f3n del filme y, sobre todo, la vida e integridad de los habitantes locales. Los encuentros y desencuentros entre los diversos grupos ind\u00edgenas (aguarunas, shuar, etc.) y la producci\u00f3n, se dieron en un particular momento hist\u00f3rico en el que no solo varias fuerzas se disputaban el poder de los territorios amaz\u00f3nicos, las poblaciones ind\u00edgenas, a su vez, experimentaban una lenta apertura ante el mundo occidental.<\/p>\n<p>La representaci\u00f3n del mundo amaz\u00f3nico en el filme se caracteriza por ser tanto la fuente de riqueza necesaria para la realizaci\u00f3n del sue\u00f1o de Fitzcarraldo, como la causa de los obst\u00e1culos que lo ponen en riesgo. Tanto la materialidad de la selva, como la fuerza de sus habitantes est\u00e1n a la merced de quien pueda ejercer el poder suficiente para ir r\u00edo arriba, a las zonas inaccesibles. Fitzcarraldo recuerda que los j\u00edbaros vagan por la selva en busca del barco sagrado de un dios blanco y no duda en \u201caprovecharse del mito\u201d. Por su parte los reticentes ind\u00edgenas, a pesar de ser utilizados como bestias de carga y los m\u00faltiples riesgos que implica, aceptan la misi\u00f3n. As\u00ed, Fitzcarraldo colonizador logra articular todos los elementos materiales para dominar la naturaleza y a los otros humanos bajo la consigna de que \u201cs\u00f3lo los so\u00f1adores mueven monta\u00f1as\u201d.<\/p>\n<p>Esta pel\u00edcula no s\u00f3lo ofrece una representaci\u00f3n del mundo amaz\u00f3nico, fue una aproximaci\u00f3n a \u00e9l. Tan interesante como cuestionable, tenemos la realizaci\u00f3n de una pel\u00edcula acerca de la irrupci\u00f3n en la naturaleza y la utilizaci\u00f3n de los ind\u00edgenas. El caso m\u00e1s notorio fue justamente el transporte del barco a trav\u00e9s de la monta\u00f1a. Sobra decir que dicha secuencia no fue montada ni resuelta con efectos visuales. Dentro y fuera de la pel\u00edcula, el barco fue transportado por la colina a manos de los ind\u00edgenas locales. Es sabido que la realidad supera la ficci\u00f3n, bueno, aqu\u00ed est\u00e1 el caso de una ficci\u00f3n que se vuelve realidad para superarse a s\u00ed misma. Por ello Herzog suele llamar a Fitzcarraldo su documental preferido. Herzog pas\u00f3 cuatro a\u00f1os en la selva, pudo conocer de primera mano el verde amaz\u00f3nico que no brinda tregua alguna. La naturaleza benevolente se revel\u00f3 como una narrativa donde la humanidad proyecta aquello que ha perdido o quiere encontrar:<\/p>\n<blockquote><p>Con la desquiciada furia de un perro que ha hincado los dientes en la pierna de un ciervo ya muerto y tira del animal ca\u00eddo hasta el extremo de que el cazador abandona todo intento de calmarlo, se apoder\u00f3 de m\u00ed una visi\u00f3n: la imagen de un enorme barco de vapor en una monta\u00f1a. El barco que, gracias al vapor y por su propia fuerza, remonta serpenteando una pendiente empinada en la jungla, y por encima de una naturaleza que aniquila a los quejumbrosos y a los fuertes con igual ferocidad, suena la voz de Caruso, que acalla todo dolor y todo chillido de los animales de la selva y extingue el canto de los p\u00e1jaros. Mejor dicho: los gritos de los p\u00e1jaros, porque en este paisaje inacabado y abandonado por Dios en un arrebato de ira, los p\u00e1jaros no cantan, sino que gritan de dolor, y \u00e1rboles enmara\u00f1ados se pelean entre s\u00ed con sus garras de gigantes, de horizonte a horizonte, entre las brumas de una creaci\u00f3n que no lleg\u00f3 a completarse. Jadeantes de niebla y agotados, los \u00e1rboles se yerguen en este mundo irreal, en una miseria irreal; y yo, como en la stanza de un poema en una lengua extranjera que no entiendo, estoy all\u00ed, profundamente asustado.<span style=\"font-size: 15px;\">\u00a0<\/span><span id='easy-footnote-1-44525' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=44525#easy-footnote-bottom-1-44525' title='Werner Herzog, &lt;em&gt;La conquista de lo in\u00fatil, &lt;\/em&gt;Barcelona, Blackie Books, 2004, p. 10'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p>Pero la naturaleza no admite estereotipos, los desborda. Los p\u00e1jaros que gritan de Herzog no son menos antropom\u00f3rficos que las usuales aves cantoras. Herzog tiene la visi\u00f3n de la selva como un lugar irreal, abandonado e incompleto, pero ello es locura. Obviando que la evoluci\u00f3n es curso sin t\u00e9rmino, los bosques h\u00famedos tropicales, justo por ser picos complejos de la biodiversidad, ser\u00edan el lugar m\u00e1s presente, acabado y real de la Tierra.<\/p>\n<p><em>Verdes carne, pelo verde<\/em><\/p>\n<p>A diferencia de otros espacios, dif\u00edcilmente se podr\u00e1 filmar la selva sin que la selva misma se convierta en protagonista. Parad\u00f3jicamente, la selva no se deja filmar. Para empezar, todo aquel que lo ha intentado sabe lo dif\u00edcil que es retratar un \u00e1rbol. Sus contornos no son definidos, sus ra\u00edces permanecen ocultas. En la selva los senderos se cierran, los \u00e1rboles hacen comuni\u00f3n y simplemente regalan pocas caras. Parte de la dificultad radica en que la c\u00e1mara es una herramienta humana, demasiada humana. Llevar la c\u00e1mara a la selva es por ello tanto absurdo como fascinante. Ello explica por qu\u00e9, aunque el n\u00famero va <em>in crescendo<\/em><span id='easy-footnote-2-44525' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=44525#easy-footnote-bottom-2-44525' title='Otros documentos f\u00edlmicos sobre la Amazon\u00eda que pueden consultarse: &lt;em&gt;El viejo que le\u00eda novelas de amor&lt;\/em&gt; (Rolf de Heer, 2000), &lt;em&gt;Amazonia eterna &lt;\/em&gt;(Belisario Franca, 2012), &lt;em&gt;El abrazo de la serpiente&lt;\/em&gt; (Ciro Guerra, 2015) y la serie &lt;em&gt;Frontera Verde&lt;\/em&gt; (2019). Otra historia reciente tambi\u00e9n sobre la selva\u00a0 y un \u00e1rbol desangrado (el chicle en la selva maya): &lt;em&gt;Selva tr\u00e1gica, &lt;\/em&gt;(Yulene Olaizola, 2021).'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>, las producciones dentro de los bosques h\u00famedos no sean numerosas, el terror de que lo fueran y la doble importancia de aquellas bien logradas.<\/p>\n<p>Antes de la famosa<em> green screen<\/em>, hubo un tiempo heroico del cine en el que filmar el mundo era adentrarse de lleno en el mundo, rodando con todos los riesgos e imposibilidades que ello implicara. <em>Fitzcarraldo<\/em> resalta ah\u00ed como una pel\u00edcula verde pero manchada, y de rojo. Imaginemos, solo imaginemos el prodigio \u00e9tico que ser\u00eda realizar, en este mismo sentido, el film: <em>Terra Preta<\/em>. En contraposici\u00f3n, hay algo de la confusi\u00f3n actual entre verdes que tiene origen en la virtualidad y las pantallas verdes. Desencajados de los ecosistemas que los sustentan, no es f\u00e1cil para los miles de millones de citadinos en el mundo valorar la transformaciones del suelo que sus pr\u00e1cticas diarias implican.<\/p>\n<p>Hume pensaba que todas las ideas ten\u00edan un correlato emp\u00edrico. Aun as\u00ed sospechaba que una persona podr\u00eda imaginar dentro de un color un matiz que no ha visto. Preguntas semejantes fundaron la filosof\u00eda moderna y hoy sobreviven en la epistemolog\u00eda y las neurociencias cognitivas. La pregunta acuciante que hoy tendr\u00edamos que hacernos es por qu\u00e9, aun cuando somos capaces de contrastes agudos, fallamos en salvar los matices. De nuestra respuesta depende que los <em>desiertos verdes<\/em> no acaben con la verde selva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La poes\u00eda de Lorca cumple su primer siglo y, lejos de envejecer, algunos poemas ganan elocuencia. Verde que te quiero verde hoy da voz a la denuncia del verde escaparate, la moda verde. Verdes ramas verde viento, no deja de sonar a la profundidad que nuestras discusiones energ\u00e9ticas evitan. La l\u00ednea El barco sobre la &#8230; <a title=\"Ecos de la Amazon\u00eda\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=44525\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Ecos de la Amazon\u00eda\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":64122,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[2523,6794,6795,6796,2525,1424],"ppma_author":[5150],"class_list":["post-44525","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-amazonas","tag-calentamiento-global","tag-fitzcarraldo","tag-herzog","tag-peru","tag-selva","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":5150,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"alan-heiblum-robles","display_name":"Alan Heiblum Robles","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Alan Heiblum Robles","last_name":"Alan Heiblum Robles","user_url":"","job_title":"","description":"Ensayista y compositor. 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