{"id":44322,"date":"2021-06-03T09:00:16","date_gmt":"2021-06-03T14:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=44322"},"modified":"2026-10-30T10:58:20","modified_gmt":"2026-10-30T16:58:20","slug":"reject-modernity","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=44322","title":{"rendered":"Reject modernity"},"content":{"rendered":"<p>Recuerdo que le entregu\u00e9 mi resignaci\u00f3n al insomnio. El c\u00edrculo vicioso de la luz azul continu\u00f3 alej\u00e1ndome del sue\u00f1o con cada deslizamiento que mis dedos hac\u00edan sobre la pantalla del celular. En alg\u00fan punto de la noche brot\u00f3, inadvertido y sobrio, un recuadro negro. La presencia de la imagen en mi <em>Facebook<\/em> estaba pagada por publicidad de una p\u00e1gina extra\u00f1a. La part\u00eda en dos un texto breve, en letras blancas: <em>You deserve to live in fear.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfMerec\u00eda vivir con miedo? La consigna me pareci\u00f3 la jugada comercial de alguna pel\u00edcula de terror pr\u00f3xima a estrenarse. La hubiera ignorado en su totalidad de no ser porque not\u00e9, casi al deslizarme de nuevo, que estaba decorada por dos runas Algiz. Estoy seguro de que t\u00fa las conoces: qu\u00edtale el c\u00edrculo al s\u00edmbolo hippie de la Paz y te quedar\u00e1s con la Algiz invertida, sello de la muerte. Con los tres picos hacia arriba, la misma runa representa al hombre, a la protecci\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p>La clave dial\u00e9ctica del mensaje me oblig\u00f3 a entrar a la p\u00e1gina. Con menos de 4,000 seguidores, se llamaba <em>HOLY TERROR<\/em>. Un par de publicaciones me bastaron para llenarme de una extra\u00f1eza inc\u00f3moda: estaba poblada por posters tricolores (negro, rojo y blanco) que se val\u00edan de una est\u00e9tica heterog\u00e9nea.<\/p>\n<p>Ur\u00f3boros, v\u00edrgenes, cruces, runas, dragones, soles negros y dharmas converg\u00edan en un repertorio de simbolismos en el que estaba disuelta una cantidad enorme de religiones. Aparentemente, a todas las hermanaba cierto culto a la guerra y a la muerte, reversos necesarios de una vida en paz. Las im\u00e1genes estaban siempre acompa\u00f1adas por imperativos parcos: <em>Rechaza la modernidad, Asciende<\/em>, <em>Reina como un rayo desde las alturas, Convi\u00e9rtete en el vac\u00edo, Acepta el miedo<\/em>.<\/p>\n<p>La p\u00e1gina ten\u00eda una tienda en l\u00ednea, en la que se vend\u00edan sus dise\u00f1os estampados sobre camisetas de algod\u00f3n. No pude evitar re\u00edrme, confundido a\u00fan.<\/p>\n<p>Las reacciones de cada publicaci\u00f3n eran escasas: hay m\u00e1s gente reunida en la sala de un cine de pueblo. Sin embargo, los adeptos eran constantes y fieles. La mayor\u00eda de los perfiles ten\u00edan or\u00edgenes anglosajones; algunos, innegablemente hispanos. Todas las cuentas coincid\u00edan en contener poca informaci\u00f3n de la persona que la administraba, pero muchos, muchos memes antisemitas y propaganda con tintes fascistoides.<\/p>\n<p>Todos los usuarios eran proclives a repetir, bajo cualquier excusa: <em>Reject modernity, embrace tradition. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Fascismo<\/em> es una moneda desgastada, en busca de un nuevo troquel. Desde la segunda mitad del siglo XX hasta la fecha, la izquierda y buena parte de los sectores liberales se han ocupado en usar el t\u00e9rmino como un peyorativo en el que se agrupan, sin distinci\u00f3n y todos juntos, a los componentes pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos de la ultraderecha. Incluso conductas discriminatorias como la xenofobia y el racismo suelen nombrarse con el ep\u00edteto de fascistas, sin el uso de mayores intermediarios.<\/p>\n<p>Autores como Robert Praxton han definido al fascismo como un comportamiento pol\u00edtico marcado por una preocupaci\u00f3n obsesiva por el declive, la humillaci\u00f3n o el victimismo de la comunidad, as\u00ed como por cultos compensatorios de unidad, energ\u00eda y pureza. En este sentido, el fascismo surge en estrecha complicidad social: Hitler asalt\u00f3 el poder, s\u00ed, pero antes estuvo respaldado por el 33% de los votantes alemanes.<\/p>\n<p>El asunto que le compete a este ensayo no es el fascismo, sino el <em>criptofascismo<\/em>: el arte de disimularlo a trav\u00e9s de la pol\u00edtica y de la iconograf\u00eda. Un nazi, pr\u00e1cticamente caricaturizado por el paso de las d\u00e9cadas y de millares de producciones audiovisuales, se presenta ante nosotros como un energ\u00fameno irracional, aficionado a abalanzarse contra enemigos inocentes con tal de satisfacer sus deseos superlativos de poder. Por ello es f\u00e1cil identificarlo y marcar su frente como si fu\u00e9ramos el teniente Aldo Raine, cuchillo en mano. Pero \u00bfqu\u00e9 pasa cuando el propio fascista pareciera eludir los adjetivos que se vac\u00edan sobre su reputaci\u00f3n?<\/p>\n<p>En la respuesta a esa pregunta reside el problema m\u00e1s urgente de nuestro siglo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Internet ha demostrado que una broma no siempre es una broma. El usuario com\u00fan le ha suministrado cierta difuminaci\u00f3n sem\u00e1ntica a su discurso con el fin de disfrazar sus filias bajo la m\u00e1scara de la provocaci\u00f3n, ingenua y divertida.<\/p>\n<p>Como siempre, <em>4Chan<\/em> patent\u00f3 el <em>modus operandi<\/em>. El primero de los antecedentes que se me vienen a la mente ocurri\u00f3 el 12 de julio del 2006, en la p\u00e1gina del juego infantil Habbo Hotel. Probablemente llegaste a participar en la plataforma: te permit\u00eda formar parte de salas de chat dentro de un hotel, simulando la experiencia social genuina. El <em>raid<\/em> de los miembros del tabl\u00f3n \/b\/ de <em>4Chan<\/em> consisti\u00f3, llanamente, en ingresar todos al mismo tiempo con la intenci\u00f3n de bloquear el acceso a la piscina. Aqu\u00ed va lo memorable: los avatares, de piel negra y con afros, estaban parados en formaci\u00f3n de esv\u00e1stica. Advert\u00edan al resto de los usuarios que la piscina estaba cerrada debido a la presencia de mantarrayas infectadas por VIH.<\/p>\n<p>N\u00f3tese el binomio: una comicidad absurda usada para camuflar iconograf\u00eda (y, desde luego, tambi\u00e9n discurso) expl\u00edcita. Sin duda, se podr\u00eda argumentar la perfecta inocuidad de los <em>raids<\/em> como un simple medio de troleo pol\u00edticamente incorrecto\u2026 de no ser por su fijaci\u00f3n inamovible. En agosto del 2012, la marca de refresco <em>Mountain Dew<\/em> propuso una din\u00e1mica de votaci\u00f3n en l\u00ednea para elegir el nombre de una nueva bebida. Al enterarse, un usuario de <em>4Chan<\/em> llam\u00f3 al resto a votar por una serie de nombres ofensivos. El primer lugar se exhib\u00eda en la punta del listado, como un sol: <em>Hitler did nothing wrong<\/em>. No contentos con bautizar a un refresco de manzana a partir de la supuesta inocencia absoluta de Hitler, una flota del equipo se encarg\u00f3 de hackear la p\u00e1gina de la votaci\u00f3n para agregarle una nueva cabecera: <em>Mtn Dew agradece al Mossad israel\u00ed por demoler tres torres durante el 9\/11!<\/em><\/p>\n<p>El antisemitismo virtual contempor\u00e1neo, primero usado como broma y despu\u00e9s ensalzado como la reivindicaci\u00f3n de una advertencia, ha permanecido empotrado con honores en el c\u00edrculo de las fobias del fascismo. Hubo un tiempo en el que abundaban los chistes que buscaban banalizar al holocausto en pro del <em>humor negro<\/em>: desde los jabones hechos de Ana Frank hasta la sabida diferencia entre un jud\u00edo y una pizza.<\/p>\n<p>Sin embargo, el tabl\u00f3n \/pol\/ permiti\u00f3 que en la \u00faltima d\u00e9cada cuajara con la firmeza necesaria el resurgimiento de discursos viejos, retocados con nuevas conspiraciones. La propaganda en turno dicta que el holocausto no pas\u00f3, y si pas\u00f3, no pas\u00f3 como se dice que pas\u00f3. Camuflados, mensajes como el anterior llegan diariamente a millones de adolescentes despistados a trav\u00e9s de memes.<\/p>\n<p>Hace no mucho me top\u00e9 con la imagen de un <em>doge<\/em> hablando a la pantalla, con un gorrito de panadero encima: <em>\u00bfDe verdad me est\u00e1 pidiendo 6 millones de panes? No lo s\u00e9, se\u00f1or Adolfo, nuestros hornos no tienen esa capacidad. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El criptofascista, consciente de su condici\u00f3n como proscrito medi\u00e1tico, aprendi\u00f3 que el odio es tan maleable como el humor; por ello diluye a ambos en el mismo recipiente. La estrategia ha funcionado: en nuestro pa\u00eds, de vez en cuando, aparecen p\u00e1ginas de memes <em>tercerposicionistas<\/em> que sobreviven a la censura gracias a su manejo discreto de las palabras y las im\u00e1genes.<\/p>\n<p>Gradualmente, se han ido desplazando las mofas por manifiestos de nostalgia reaccionaria. P\u00e1ginas como la que conoc\u00ed por accidente durante mi episodio de insomnio son m\u00e1s que comunes en ciertos nichos de varias redes sociales. A los administradores no les importa delimitar estrictamente las ideolog\u00edas con las que compaginan: les basta con anhelar pasados m\u00e1s dignos, tradiciones inexistentes, cualidades perdidas. Bajo las cenizas de una estirpe buscan m\u00e1s madera para incendiar al presente.<\/p>\n<p>La radicalizaci\u00f3n es una apuesta de velocidad. Como si estuvieran hermanados por un pacto oculto, los fascistas, anarcocapitalistas, nazbols, primitivistas y militantes virtuales de otros grupos se han inclinado por la heterogeneidad y el caos en su propaganda: de momento s\u00f3lo buscan despertar, con la mayor discreci\u00f3n posible, alguna chispa de rebeld\u00eda o hartazgo en el poblador promedio. Para ellos, rechazar a la modernidad significa fundar un presente nuevo, tramado sobre un pasado falso.<\/p>\n<p>Y para que ocurra, hace falta quemarlo todo.<\/p>\n<p>Cr\u00e9eme: tenemos mucho que hablar al respecto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuerdo que le entregu\u00e9 mi resignaci\u00f3n al insomnio. El c\u00edrculo vicioso de la luz azul continu\u00f3 alej\u00e1ndome del sue\u00f1o con cada deslizamiento que mis dedos hac\u00edan sobre la pantalla del celular. En alg\u00fan punto de la noche brot\u00f3, inadvertido y sobrio, un recuadro negro. 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