{"id":43879,"date":"2021-05-10T09:00:46","date_gmt":"2021-05-10T14:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=43879"},"modified":"2026-10-30T11:22:58","modified_gmt":"2026-10-30T17:22:58","slug":"letras-monumentales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=43879","title":{"rendered":"Letras monumentales"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Para Luis, viajero<\/em><\/p>\n<p>Se\u00f1al maximizada, anuncio que dej\u00f3 de serlo para empezar a convertirse en la atracci\u00f3n principal. Hay ciertos espect\u00e1culos que no comprendo: jam\u00e1s descifrar\u00e9 el atractivo de las fuentes danzantes, esos conatos de cascada maquilladas con fosforescencia; tampoco entender\u00e9 cu\u00e1l es la gracia de las letras monumentales, el nombre de una ciudad hecha efigie, el agigantamiento de lo que bien pudo haber sido una nota al margen, ficha muse\u00edstica, indicaci\u00f3n en la esquina de una cuadra.<\/p>\n<p><em>\u00bfTan necesario era poner este letrero?<\/em>, me pregunt\u00f3 \u00e9l mientras com\u00edamos un pan, sentados en una banca de la Plaza de la Liberaci\u00f3n. La estatua de Hidalgo de frente; a la derecha, el Teatro Degollado; la catedral con sus torres amarillas<em>. \u00bfQui\u00e9n de todos los que pasean por aqu\u00ed ahora mismo no sabe d\u00f3nde est\u00e1?<\/em> Seguimos desayunando mientras las familias posaban frente a las colosales \u201cGuadalajara, Guadalajara\u201d, escenario preferido por los turistas que tapizan sus \u00e1lbumes no con fachadas ni con el color local sino con las desgarbadas letras.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 le ven a este mont\u00f3n de materia que dicta el nombre de una ciudad? Parada frente a ellas, no puedo sino sentirlas un estorbo, una mancha, fea tipograf\u00eda adolescente sobre una p\u00e1gina de adobe colonial. No est\u00e1n hechas para el disfrute de la vista humana, sino para alimentar el placer futuro del ojo de la c\u00e1mara. \u00bfNo es ir\u00f3nico que presumamos un escape de la vida diaria con una imagen tan homologada?\u00a0 Viajeros para los dem\u00e1s, siervos del registro. No hay turismo m\u00e1s triste que este que obliga a viajar como quien cumple una tarea. Fotograf\u00edas para comprobar, nunca para recordar. El mundo que habitamos es par\u00e1sito de ese otro, el virtual, que cada vez resulta mucho m\u00e1s verdadero.<\/p>\n<p>Recuerdo haber estado alguna vez frente a unas letras monumentales que me parecieron m\u00e1s grandes de lo que hab\u00eda por visitar en los alrededores. Apenas unas cuantas tiendas de productos t\u00edpicos, una placita muda; lo dem\u00e1s era tan s\u00f3lo una r\u00e9plica de los mismos locales de siempre, esa ciudad tristemente eterna que nos persigue como un <em>d\u00e9j\u00e0 vu: <\/em>un recuerdo punzante que no se siente como estar en casa, sino como el aviso del imperio de lo igual, la sofocante sensaci\u00f3n de estar atrapado<\/p>\n<p>Aquellas letras no s\u00f3lo me parecieron grandes, sino deseosas de empeque\u00f1ecer lo que hab\u00eda a su alrededor. Ese alfabeto fuera de los m\u00e1rgenes me hizo recordar a aquel mapa intachable fabricado con el rigor de la ciencia de Borges: un mapa tan detallado y perfecto que cubr\u00eda la extensi\u00f3n del mismo Imperio cartografiado. \u00bfNo son eso las letras monumentales? \u00bfMapas m\u00e1s que ciudades? El triunfo de la representaci\u00f3n por encima de lo corp\u00f3reo. En mi mente comenc\u00e9 a construir el r\u00f3tulo m\u00e1s extenso que pudiera erigirse en mi pa\u00eds: edifiqu\u00e9 en una plaza imaginaria los sesenta y cuatro caracteres de la Heroica Villa Tezoatl\u00e1n de Segura y Luna, Cuna de la Independencia de Oaxaca.<\/p>\n<p>Lo voluminoso me atosiga por esas ganas ineludibles de parecer importante. La fiebre por estos r\u00f3tulos ha crecido sin freno. Todos quieren un poco del <em>glamour<\/em> de las colinas de Hollywood. Colores vibrantes que rechinan contra los ojos, decoraciones que parecen m\u00e1s bien decirnos que la felicidad s\u00f3lo puede presentarse de manera estridente. No deja de crecer la lista de las localidades que aspiran a convertirse en un nombre, a volverse un espect\u00e1culo, un afiche est\u00e9ril. Nada, ni siquiera nosotros mismos, puede escapar a la voracidad de la mercadotecnia: habitamos un mundo en donde nada existe si no puede concebirse como una marca. Lo que otros piensan de nosotros: es eso lo que nos da valor. \u00bfCu\u00e1l es tu identidad? Expl\u00edcala en 160 caracteres. Qu\u00e9 f\u00e1cil resulta confundir el \u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d por el def\u00ednete, acl\u00e1rate, difer\u00e9nciate. Me pregunto si hay espacio para la introspecci\u00f3n en un mundo obsesionado con fabricar reputaciones.<\/p>\n<p>Aunque colocadas para \u201cfortalecer la identidad\u201d, seg\u00fan afirman los mandatarios que las erigen, las letrotas parecieran obedecer a otros intereses que nada tienen que ver con las ra\u00edces de un lugar sino m\u00e1s bien con los bolsillos de quienes lo gobiernan. 101 mil 959 pesos costaron las seis letras de Xalapa; M\u00e9rida, 86 mil 400. Monclova tom\u00f3 la delantera en esta carrera cuantitativa y desembols\u00f3 m\u00e1s de 4 millones para levantar las letras m\u00e1s grandes de todas que abarcan un \u00e1rea de 16 mil metros cuadrados. Esas son las prioridades gubernamentales: designar parte del erario a reforzar la vanidad individual. Triste fue la inversi\u00f3n de Progreso, Yucat\u00e1n que vio llevarse sus 180 mil pesos por un vendaval que, a los pocos d\u00edas, arranc\u00f3 las letras tur\u00edsticas del malec\u00f3n.<\/p>\n<p>No puedo sino sentir desconcierto ante estas \u201cexperiencias \u00fanicas\u201d multiplicadas como fotocopias. Se las devela en importantes actos p\u00fablicos, alguien corta el list\u00f3n, son noticia. Generan tanto alboroto que incluso, llegan a enjaularlas para evitar que las roben, tal y como sucedi\u00f3 en Tepezal\u00e1, municipio que los locales bautizaron como \u201cpueblo m\u00e1gico\u201d por su capacidad de desaparecer las cosas. Las letras tur\u00edsticas, se repite hasta el cansancio, se colocan por el sentido de pertenencia, son motivo de orgullo. Identidad y turismo: \u00bfla \u00fanica opci\u00f3n viable para fomentar las visitas consiste en aplanar tanto un sitio hasta que de \u00e9l no quede ni su sombra? No hay mucho qu\u00e9 hacer ante esa paradoja. Hoy la principal finalidad de un viajero es recorrer miles de kil\u00f3metros para observar su propio rostro.<\/p>\n<p>En diciembre del 2018, el gobierno holand\u00e9s retir\u00f3 las letras monumentales de <em>I amsterdam<\/em> que hab\u00edan sido instaladas cuatro a\u00f1os antes frente al Rijksmuseum. Fueron dos los motivos de esta decisi\u00f3n: despejar el hacinamiento de transe\u00fantes que entorpec\u00edan el paso y evitar que el letrero \u201credujera a la ciudad a una simple historia de marketing\u201d. Estas declaraciones causaron revuelo e, incluso, derivaron en m\u00faltiples protestas. Ciertos grupos sociales no comprend\u00edan por qu\u00e9 un gobierno hab\u00eda optado por eliminar el anuncio citadino con m\u00e1s menciones mundiales en la red social favorita para compartir fotograf\u00edas. No obstante, la postura local fue firme: era necesario hacer una limpieza de ese punto que, m\u00e1s que un referente holand\u00e9s, se hab\u00eda vuelto el s\u00edmbolo por excelencia del turismo de masas y de sus consecuencias negativas.<\/p>\n<p>Que le rindamos culto a la letra, incluso al grado de convertirla en una estatua, no resulta sorprendente en sociedades mejor educadas que nunca antes en su historia. Pero quiz\u00e1 la obsesi\u00f3n por la graf\u00eda nos hace olvidar que hay algo m\u00e1s all\u00e1 de ella, que el lenguaje no es tan s\u00f3lo tinta o una herramienta de registro. Sospecho que hace falta otra forma de silencio, el de la escritura, esa plaga que no duerme. Conozco a muchas personas a mi alrededor que experimentan una suerte de n\u00e1usea por los anuncios: envases, tickets, paradas de cami\u00f3n, camisetas, envolturas, etiquetas. No podemos dejar de escribir. Porque escribir, hoy en d\u00eda, significa llenar de letras nuestras superficies. Mientras colocamos la comida en la despensa, mi interlocutor favorito me pregunta: \u00bfacaso hay m\u00e1s letras en una lata que en lo que un egipcio pudo ver en toda su vida?<\/p>\n<p>Nunca he sido buena tomando fotograf\u00edas. Ya me he acostumbrado a recibir reproches por mi falta de inter\u00e9s en las c\u00e1maras. Algunas veces lo he intentado, en otras he cedido el mando del recuerdo a mis amigos. Quiz\u00e1 cometo el error de empecinarme en creer que no necesito fotos para sentir que algo sucedi\u00f3. Quiz\u00e1 conf\u00edo demasiado en mis cuadernos de notas, en mi memoria l\u00edquida. Quiz\u00e1, s\u00f3lo en este caso, no me asusta el olvido. Me pregunto si llegar\u00e1 el d\u00eda en que no exista lugar sin letrero masivo, el universo mapeado y referido hasta la n\u00e1usea. Cada esquina de la tierra luchando por sobresalir y denominarse. Trato de imaginar cu\u00e1ndo se acabar\u00e1 la gloria de las letras tur\u00edsticas y comenzar\u00e1 su declive.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 moda siguiente las destronar\u00e1 y alimentar\u00e1 las arcas de las grandes empresas? \u00bfEnvejecer\u00e1n como los monumentos y los edificios, hasta convertirse en emblemas de un pasado herrumbroso? Una esquina en el centro hist\u00f3rico de la capital parece darme la respuesta. En la Plaza de la Soledad, las cuatro letras CDMX se ocultan para el turista. Cubiertas por el comercio informal, se camuflan entre ropa usada, trastes y gritos. La necesidad de la calle les dio un mejor destino y termin\u00f3 por convertir a este mobiliario urbano en aparador, vigas que dan sost\u00e9n a una pared de puestos. Sirven para una multitud que no se hinca ante ellas, sino que las gasta y las ha convertido en arquitectura \u00fatil. Su \u00fanica opci\u00f3n fue desistir: no les queda m\u00e1s que asumirse como ruinas del presente; monumento, por primera vez, verdaderamente colectivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Luis, viajero Se\u00f1al maximizada, anuncio que dej\u00f3 de serlo para empezar a convertirse en la atracci\u00f3n principal. 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