Tlaxcala
El velo
Gerardo Lima Molina
Entramos al pueblo acompañados por las campanadas de la iglesia. Arturo lucía nervioso y los tañidos no hacían más que inquietarlo. “La gente de aquí ¿no duerme?” Era 24 de octubre; se lo señalé. Arturo me miró por unos segundos antes de sonreír, como si quisiera convencerse de lo que yo decía. Nos adentramos en... Lee más


