philip josé farmer
A sus cuerpos dispersos
Philip José FarmerDarío Zárate
I SU ESPOSA lo había sujetado entre sus brazos como si pudiera alejar a la muerte de él. Él había exclamado: —¡Dios mío, soy hombre muerto! La puerta de la habitación se había abierto, y él había visto afuera a un gigantesco camello negro de una sola joroba, y había escuchado el repiqueteo de las... Lee más


