monólogo interior
Jaulas
Alberto H. Tizcareño
Con nada conseguía la Toña que se callara el periquito: Pipí-ripí, pípi-ripí, pipirí-pipí. Más de una vez se levantó de la cama a fin de apaciguarlo. Le llenó de alpiste el comedero, le cambió la hoja de periódico emplastada de mierda, le refrescó el agua puerca del cuenquito, y le tapó la jaula con una... Lee más


