jornadas de trabajo
Trabajos miserables
Ana de Anda
En el Génesis, el castigo a la desobediencia humana fue la condena eterna a comer el pan con el sudor de nuestra frente. Con el correr de los siglos, las gotas de sudor producto de jornadas extenuantes ya no sólo provinieron del trabajo manual sino del intelectual y de una práctica entre ambos universos que... Lee más


