Fusiles
El país que se alzó de rodillas
Oswaldo Gallo Serratos
Mi bisabuelo no encajó en ninguno de los bandos que se formaron cuando comenzó la Guerra Cristera. Se llamaba Antonio Conchas Villalpando, acababa de cumplir treinta y un años en 1926, y era tan alto y tan rubio, de ojos tan azules y mejillas tan chapeteadas que representaba bien el fenotipo de la tierra roja... Lee más


