esquizofrenia
Nunca tuve un paraíso que perder
Valentín Eduardo
A mis padres Según me cuenta mamá, porque con el otro nunca hablo, el hijo que soy fue un hijo deseado, bastardo, pero deseado. Cuando se conocieron, a principios de los noventa, él ya estaba casado con dos hijas pequeñas, ella trabajaba de cajera en el banco agrícola de la región, allá en Navolato, Sinaloa.... Lee más



